Junio 21 2006 07:27 horas FIESTA DEL AGUA EN EL DIA DE SAN JUAN El solsticio de Verano se aproxima, dando pauta al día más largo del año y la noche más corta, ese es el aspecto Tonal o visible, entendible a la razón. Mas hay un significado profundamente espiritual, en la “otra realidad”, en la naturaleza nahual. La festividad del 24 de Junio representa la exaltación de las energías generadas durante el solsticio, anuncia la llegada de las AGUAS, elemento preponderantemente femenino, asociado al cuerpo emocional, a la vida, a la sangre de la tierra. La energía proveniente del cosmos hacia la tierra, la especial posición que ocupa durante la llamada noche de San Juan, propicia una celebración en todos los reinos de la naturaleza. Se considera que durante esa noche las AGUAS adquieren propiedades mágicas, capaces de dar salud y fertilidad, alejar el mal y atraer prosperidad, por lo cual lo ritos de inmersión en agua, los baños y rituales con ese elemento se han llevado a cabo desde tiempo inmemorial, desde la época en que se veneraba a la Diosa, a la Madre Tierra. Su relación con el proceso agrícola es innegable: al aplicar agua a la semilla esta se transforma, adquiere nueva vida de la que con el tiempo se obtendrán frutos y semillas. Se espera que el ser humano como semilla cósmica, a través del agua también se transforme, se libere, evolucione y produzca nuevos frutos. El 24 de junio se asocia con el elemento agua y el 24 de diciembre con el elemento fuego. Con el paso del tiempo la gente comenzó a mezclar ambos aspectos en la llamada noche de San Juan. En el pensamiento de los sabios del Anahuac, la unión del agua y el fuego, es el símbolo del Atlachinolli, del Agua Quemada, de la conquista de sí mismo que lleva a evolucionar. El agua quemada se transforma en vapor y este asciende a los cielos superiores. El sitio por excelencia en donde se reúnen el agua y el fuego es el Temazcal, en el vientre de la Madre Tierra. Precisamente ahí es en donde se opera un renacimiento, una liberación que otorga nueva vida, que es finalmente el propósito buscado con las diversas practicas y ritos celebrados en la noche de San Juan. Así que tomando la información cultural proveniente de diversos sitios del planeta, observando la coincidencia de pensamiento, les invito a que acudan a vivir su experiencia en el Temazcal: como semillas amorosas que regresan al Vientre de la Madre Tierra, aspirando a transformarse al contacto del Atlachinolli, del Agua Quemada, de los vapores que permiten la liberación y propician la ascensión. En diversos sitios habrá ceremonia de Temazcal, acudan, no pierdan esta magnifica oportunidad. texto de Lolita Vargas |
viernes, junio 23, 2006
SOLSTICIO PUERTA DEL CIELO
jueves, junio 15, 2006
EVANESCENTE • prácticas del autorretrato
La mano languidece, la firmeza del puño deja escapar paulatinamente al pincel, la figura se disipa; ¿pérdida de una identidad? En diversos ejercicios del arte contemporáneo, al autorretrato se lo ha sometido a una resignificación que opera bajo una premisa conceptual: el abandono de una referencia figurativa definida («éste que pinta soy yo») a favor de una fragmentación identitaria. Dicha resignificación, que en los años sesenta resulta novedosa en cuanto a sus resultados formales (Johns, Morris, Rauschenberg, Manzoni, Mapplethorpe...), se refuerza por las exploraciones de artistas posteriores quienes conciben al autorretrato como una práctica de representación y de autorepresentación (Sherman, Morimura, Kawara, Calle...) Si bien este proceso opera bajo una premisa conceptual e incide en la producción artística más reciente, lo conceptual del autorretrato se sitúa en los hallazgos del arte clásico, donde «la representación se da como pura representación» (Las meninas de Velázquez, a través de Foucault).
Esta exposición —concebida ex profeso como un espacio de incertidumbre y de diálogo entre el arte clásico y el arte contemporáneo— gira en torno a límites, estrategias y prácticas del autorretrato. Prácticas que, producidas en diferentes tipos de soporte, centran su atención en esa difícil aprehensión de lo inaprensible («éste soy yo, ésta es mi obra»), que es aquello que define la vigencia del autorretrato. La evanescencia se instaura así en el centro de la práctica y en la periferia del diálogo que se establece entre la identidad, el cuerpo y la obra del artista. Prueba de ello son, en primera instancia, los ejercicios de manipulación de la mirada (María Eugenia Jiménez Melo • Everardo Rivera), de tensión cromática (Carlos Arias), de vouyerismo (Ángela Arziniaga) y de recreación (Dulce María Jurado • Gustavo Mora). De la misma manera, las exploraciones táctiles tanto con los soportes (Juan Pablo Macías • Eliecer Eduardo Alejo), como con el cuerpo propio (Yara Almoina).
Y, finalmente, el cuestionamiento que, desde los límites figurativos, se le hace al autorretrato: ¿es posible fraguar una identidad a través del estilo? (Ernesto Cortés García • Martín Peregrina). De esta manera, los artistas invitados a esta exposición instauran un eje de reflexión en el cual diversas prácticas de (auto)representación continúan explorando las arbitrariedades entre lo que se nombra, lo que se alcanza a ver y lo que se vive en carne propia.
Iván Ruiz
Palabras de inauguración por Omar Calabrese
brindis de honor junio 15 2006 . 20:00 hrs.
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Seminario de Estudios de la Significación
Cátedra Greimas
Esta exposición —concebida ex profeso como un espacio de incertidumbre y de diálogo entre el arte clásico y el arte contemporáneo— gira en torno a límites, estrategias y prácticas del autorretrato. Prácticas que, producidas en diferentes tipos de soporte, centran su atención en esa difícil aprehensión de lo inaprensible («éste soy yo, ésta es mi obra»), que es aquello que define la vigencia del autorretrato. La evanescencia se instaura así en el centro de la práctica y en la periferia del diálogo que se establece entre la identidad, el cuerpo y la obra del artista. Prueba de ello son, en primera instancia, los ejercicios de manipulación de la mirada (María Eugenia Jiménez Melo • Everardo Rivera), de tensión cromática (Carlos Arias), de vouyerismo (Ángela Arziniaga) y de recreación (Dulce María Jurado • Gustavo Mora). De la misma manera, las exploraciones táctiles tanto con los soportes (Juan Pablo Macías • Eliecer Eduardo Alejo), como con el cuerpo propio (Yara Almoina).
Y, finalmente, el cuestionamiento que, desde los límites figurativos, se le hace al autorretrato: ¿es posible fraguar una identidad a través del estilo? (Ernesto Cortés García • Martín Peregrina). De esta manera, los artistas invitados a esta exposición instauran un eje de reflexión en el cual diversas prácticas de (auto)representación continúan explorando las arbitrariedades entre lo que se nombra, lo que se alcanza a ver y lo que se vive en carne propia.
Iván Ruiz
Palabras de inauguración por Omar Calabrese
brindis de honor junio 15 2006 . 20:00 hrs.
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Seminario de Estudios de la Significación
Cátedra Greimas
viernes, junio 09, 2006
26.
Me secuestraron desde el miércoles, cuando llegué a la casa de mi pulgoso ya había reunido el arsenal con el que acribillaría mis débiles resistencias para combatir al alcohol. El enfriador rebosante de cerveza, nos sentamos a esperar a los dos invitados para justificar la extremista ingesta de agua mareadora. Héctor y Raúl se encargaron de amenizar con sus extensas, aburridas e insulsas conversaciones nuestra velada, de vez en cuando un acalorado debate, alguien que se aferra a sus ideales, otro que se siente ofendido, pero en general era divertido ver a dos abogado pragmáticos tirarse mordidas y uno que otro ladrido. Me cuesta trabajo compaginar con la gente cuyo trabajo es desconfiar de todos y para todo, que olvida esa parte cálidamente humana, fundamental dentro de cada persona. No todo es sacar provecho del más débil, me resisto a desconfiar de los otros y de tomar ventaja de las situaciones.
Entrada la madrugada nos trasladamos a la playa reabastecidos de mas cerveza. Las nubes dispersaban la tenue luz naciente que aparecía por el horizonte, el mar se agitaba calmo, las olas de plata suavemente se deslizaban hacia la costa y yo nadando desnudo en ese amanecer mágico.
Por la tarde volvimos al mar, esta vez para reponernos del cansancio, el desvelo y los estragos del abuso de alcohol. Una tarde amena, jugetona, que se nos fue de las manos, hasta que mi pulgoso se acercó curioso hasta una caja depositada en el suelo, y varios voluntarios en torno a ese misterioso objeto: contenía tortugas rescatadas que serían liberadas a donde pertenecen.
Esas frágiles vidas se tornaban instintivamente hacia el agua salada provistas con sus pequeñas aletas como su única herramienta para luchar contra la arena, el embiste de las olas y el terror de ser devoradas por las gaviotas. Sobrevivir es nuestro mas tierno recuerdo cuando despertamos a la vida. Yo no quise ayudarlas, el mérito está solo en protegerlas y facilitarles con seguridad alcanzar la meta.
Por la noche salimos a bailar, citamos a mi gran amigo ronnie, nos divertimos mucho con nuestras bromas, nuestra simpleza, con el mutuo cariño que nos profesamos. Lástima que el miedo a una redada obligara a los empresarios a cerrar sus changarros, algo turbio se ha de mover por esas municipales aguas negras.
Nos refugiamos en la playa de noche. Me ha gustado pasar a mi edad adulta temprana, reencontrándome con el líquido donde comenzó la vida en este planeta, simbolismo materno, miterios del inconsciente, ceguera dual hacia la muerte. Silencio abismal donde nos encontramos con nosotros mismos.
La despedida fue graciosa, hablando de política, de homosexualidad y de coquetería con nuestro taxista, quien nos sorprendió por su apertura hacia quienes son diferentes. Hasta ahora ha sido uno de los mejores cumpleaños de mi vida. Gracias pulgoso.
martes, junio 06, 2006
Entrevista con el sociólogo francés Eric Fassin.
Entrevista con el sociólogo francés Eric Fassin
La democracia aplicada al género y a la sexualidad
No existe una manera correcta de vivir la sexualidad, al menos no una sola, si pensamos en la constante discusión que envuelve a los deseos carnales. La idea de una sexualidad democrática parece surgir como opción a la moral sexual tradicional que ve las normas como inamovibles. La democracia sexual es la propuesta del sociólogo francés Eric Fassin, profesor de la Escuela Normal Superior de París.
Por Alejandro Brito y Fernando Mino
El sexo es privado pero su discusión es pública. Para el sociólogo francés Eric Fassin, profesor de la Escuela Normal Superior de París, la cuestión sexual ha cambiado de sentido “desde que comenzamos a interrogarnos más sobre las normas que rigen el espacio doméstico, con la división de las tareas, y también sobre las violencias que laceran la intimidad”. La sexualidad funciona, entonces, en dos ámbitos que se entrelazan: la vida política y la esfera privada. Por eso, Fassin, habla de “democracia sexual”, tema central de la charla que sostuvo con Letra S.
¿Cómo definiría la democracia sexual?
De varias formas. Primero, ¿qué es una sociedad democrática? Es aquella que define por sí sola sus leyes y sus normas, y no considera que deban ser definidas por un principio trascendente —Dios, la Naturaleza, la Ciencia— sino por la propia sociedad en la que vivimos. Así, a las leyes y a las normas no las define ningún principio trascendente, sino uno inmanente, que es la sociedad. Ese es el principio de la democracia. Segundo, ¿qué es la democracia sexual? Es la democracia aplicada a las cuestiones de género y de sexualidad. ¿Y por qué esta cuestión es particularmente importante cuando se trata de género y de sexualidad? Según yo, porque el género, los sexos y la sexualidad aparecen como algo natural, es decir, definidos por un principio que escapa a la sociedad. Entonces, el esfuerzo por pensar que incluso la diferencia de sexos y las sexualidades no son naturales, sino sociales, y que podemos entonces redefinirlas, se vuelve un esfuerzo difícil y muy problemático. Por ello las cuestiones sexuales son actualmente apuestas democráticas privilegiadas.
En un contexto social donde las mayorías definen lo que es la democracia, ¿qué papel pueden jugar las minorías sexuales? Es cierto que la democracia es la mayoría, pero insisto en la existencia de una esfera pública, de un espacio público. Y en este espacio también puede hacerse escuchar el discurso de una minoría. La cuestión de la ley la decide entonces la mayoría, pero la esfera pública no es sólo la mayoría, es también, de modo potencial, todo el mundo. Hay entonces una diferencia entre la ley que decide la mayoría y la esfera pública que potencialmente también está abierta a las minorías. Y esta esfera pública es importante ya que contribuye a definir los términos en los que pensamos todos.
¿Es posible vivir una sexualidad sin normas?No. Al menos no lo creo. En todo caso lo que intento describir, o estimular, no es el tránsito de una sociedad controlada a una sociedad sin reglas, sino el tránsito de una sociedad donde las normas se imponen como si fueran naturales, a otra donde son menos evidentes. Una sociedad democrática es aquella en la que es posible discutir una norma y, en cuanto se discute, se transforma la manera en que se nos impone. En lugar de que las reglas funcionen de manera inconsciente, ahora están explicitadas, y así nuestra relación con ellas está menos determinada. Somos menos prisioneros de las normas, pues las vemos tal como son, es decir, como convenciones arbitrarias, discutibles, negociables, cuestionables. Lo que podemos esperar no es ser individuos asociales, liberados de las normas, sino individuos un poco más libres en nuestra relación con ellas.
¿ Cómo podría el concepto de democracia sexual contribuir al combate contra el sida?Todos estos debates democráticos en la esfera pública son debates a propósito de las normas. En lugar de permitir que se nos impongan, lo que procede es interrogarlas. Las cuestiones vinculadas al sida son cuestiones de normas. ¿Vamos a excluir a algunas personas porque no son “normales”? ¿Vamos a considerar que el comportamiento sexual funciona normalmente, por sí solo, en la inconsciencia? ¿O nos pondremos, por el contrario, a discutir sobre qué práctica sexual queremos tener, o sobre qué cosa es aceptable y qué no lo es? ¿A interrogarnos sobre nuestra manera de vivir la sexualidad? Si nos planteamos preguntas, tendremos instrumentos que nos serán útiles para combatir al sida.
¿Proponer el uso del condón en las relaciones sexuales es también introducir la política en la intimidad?La cuestión política, la cuestión de las relaciones de poder, ha estado siempre presente en la intimidad. Esto se nota más que antes, no porque antes no haya sido algo político y ahora sí lo sea. Esto siempre ha sido algo político, sólo que ahora estamos más conscientes de ello que antes. Entonces sí, el preservativo tiene la ventaja de trastornar la evidencia natural de la relación sexual; introduce algo más en la relación sexual, nos recuerda un mundo exterior a la relación sexual. Es por supuesto una politización del encuentro sexual, pero también una forma de hacer visible un hecho que siempre fue cierto: las relaciones sexuales no son únicamente naturales.
¿ Cómo se entrecruzan los conceptos de igualdad y libertad en la reivindicación actual del matrimonio para gays?Hoy, más allá de la especificidad de los contextos, el tema del matrimonio gay se ha vuelto, no sólo en Francia, en Estados Unidos, o en los Países Bajos, sino en muchos otros países, un símbolo para significar la cuestión homosexual. Existen entonces los contextos particulares, pero hay también ahora otro general en el que se da otra manera de plantear la cuestión homosexual en el mundo entero.
¿ Es una cuestión en la que se oponen la libertad y la igualdad? Creo que se trata de una reivindicación eficaz para cuestionar la jerarquía de las sexualidades, la norma heterosexista. En este sentido se ha convertido en una herramienta eficaz. ¿Cómo hacer para que esta herramienta de igualdad no se vuelva algo que restrinja la libertad? Lo que propongo son pistas de reflexión. Por un lado, ¿por qué dos hombres que se casan entre ellos, o dos mujeres que hacen lo mismo, estarían condenados a imitar a los heterosexuales que se casaron antes que ellos? No creo que así suceda. Pienso, por el contrario, que los homosexuales que se casan le dan un sentido diferente al hecho de casarse por el simple hecho de que, hasta fechas muy recientes, estaban excluidos del matrimonio. El sentido del matrimonio no es el mismo cuando se trata de una institución renovada que cuando hablamos de una institución tradicional. Este mismo hecho tiene también efectos sobre los heterosexuales, pues el sentido mismo de casarse se transforma desde el momento en que comienza a discutirse la apertura del matrimonio hacia los homosexuales. Además, y por primera vez, los homosexuales podrán estar en libertad de no casarse. Esa es una libertad verdadera, vivir en una sociedad donde cada cual pueda escoger. Hoy en Francia la mitad de los niños nace fuera del matrimonio. Esto quiere decir que para muchas parejas heterosexuales en Francia casarse, o no casarse, no es hoy ya una obligación, una norma, sino una elección individual, una forma de organizar su vida. Espero vivir algún día en un mundo donde esta libertad que existe en Francia para las parejas heterosexuales exista también, del mismo modo, para las parejas homosexuales, las cuales podrán decidir cómo organizar sus vidas. Pero por el momento esta elección está más restringida en el caso de las parejas homosexuales.
Por otra parte, ¿es posible un equilibriode igualdad y libertad en las relaciones heterosexuales?No creo que haya equilibrio. Mi visión del debate político no es una visión pacifista, sino de polémica. Las relaciones amorosas, ya sea homosexuales o heterosexuales, no son apaciguadas, son también debates. Combates. No hay equilibrio por alcanzar; por el contrario, uno se pregunta: ¿cómo podría yo vivir de una forma que corresponda a lo que reivindico? Doy un ejemplo, la igualdad entre hombres y mujeres. Resulta claro que no existe tal realidad. No vivo en un mundo donde exista igualdad entre hombres y mujeres, ni en la vida privada ni en la vida pública. Vivo en cambio en un mundo donde la cuestión de igualdad entre hombres y mujeres sí se plantea, tanto en la vida pública como en la privada. Entonces no resolvemos la cuestión, sólo la planteamos. Espero que lo que señalo aquí no sea algo desesperante, pero la verdad es que no hay soluciones dichosas ni una sociedad libre de las relaciones de poder. Foucault no promete un mundo sin poder; siempre habrá relaciones de poder. Lo que sí podemos esperar es que esas relaciones de poder sean un poco transformadas por el hecho de vivir en una sociedad que las cuestione y no las acepte como evidencias.
¿La búsqueda de igualdad podría matar el erotismo?No, yo creo que esa es una crítica tradicional dirigida contra el feminismo, al que se le reprocha matar el amor, matar el deseo. Pienso que cuando se dice eso es porque se piensa que el amor es ciego frente a los mecanismos del poder. Pero eso no quiere decir que antes del feminismo, o antes de la politización de las cuestiones sexuales, no haya existido el poder. Simplemente no se le discutía. No se le cuestionaba. Y lo que el feminismo y los movimientos minoritarios añaden, no es la politización, sino la crítica de la politización. No son las relaciones de poder, sino el cuestionamiento de las relaciones de poder. ¿Por qué esta lucidez relativa implicaría el fin del amor, el fin del erotismo. Habría que preguntar si el amor y el erotismo se basan necesariamente en una dominación ciega. Espero que no. La cuestión sería cómo pensar de nuevo las relaciones amorosas, heterosexuales u homosexuales, sin suprimir el poder, pensándolo sólo como la materia misma de la relación erótica. Si amo a alguien, espero tener un poder sobre esa persona, deseo tener algún efecto sobre las acciones de esa persona. Por ejemplo, si la amo, espero naturalmente que también me ame.
La democracia aplicada al género y a la sexualidad
No existe una manera correcta de vivir la sexualidad, al menos no una sola, si pensamos en la constante discusión que envuelve a los deseos carnales. La idea de una sexualidad democrática parece surgir como opción a la moral sexual tradicional que ve las normas como inamovibles. La democracia sexual es la propuesta del sociólogo francés Eric Fassin, profesor de la Escuela Normal Superior de París.
Por Alejandro Brito y Fernando Mino
El sexo es privado pero su discusión es pública. Para el sociólogo francés Eric Fassin, profesor de la Escuela Normal Superior de París, la cuestión sexual ha cambiado de sentido “desde que comenzamos a interrogarnos más sobre las normas que rigen el espacio doméstico, con la división de las tareas, y también sobre las violencias que laceran la intimidad”. La sexualidad funciona, entonces, en dos ámbitos que se entrelazan: la vida política y la esfera privada. Por eso, Fassin, habla de “democracia sexual”, tema central de la charla que sostuvo con Letra S.
¿Cómo definiría la democracia sexual?
De varias formas. Primero, ¿qué es una sociedad democrática? Es aquella que define por sí sola sus leyes y sus normas, y no considera que deban ser definidas por un principio trascendente —Dios, la Naturaleza, la Ciencia— sino por la propia sociedad en la que vivimos. Así, a las leyes y a las normas no las define ningún principio trascendente, sino uno inmanente, que es la sociedad. Ese es el principio de la democracia. Segundo, ¿qué es la democracia sexual? Es la democracia aplicada a las cuestiones de género y de sexualidad. ¿Y por qué esta cuestión es particularmente importante cuando se trata de género y de sexualidad? Según yo, porque el género, los sexos y la sexualidad aparecen como algo natural, es decir, definidos por un principio que escapa a la sociedad. Entonces, el esfuerzo por pensar que incluso la diferencia de sexos y las sexualidades no son naturales, sino sociales, y que podemos entonces redefinirlas, se vuelve un esfuerzo difícil y muy problemático. Por ello las cuestiones sexuales son actualmente apuestas democráticas privilegiadas.
En un contexto social donde las mayorías definen lo que es la democracia, ¿qué papel pueden jugar las minorías sexuales? Es cierto que la democracia es la mayoría, pero insisto en la existencia de una esfera pública, de un espacio público. Y en este espacio también puede hacerse escuchar el discurso de una minoría. La cuestión de la ley la decide entonces la mayoría, pero la esfera pública no es sólo la mayoría, es también, de modo potencial, todo el mundo. Hay entonces una diferencia entre la ley que decide la mayoría y la esfera pública que potencialmente también está abierta a las minorías. Y esta esfera pública es importante ya que contribuye a definir los términos en los que pensamos todos.
¿Es posible vivir una sexualidad sin normas?No. Al menos no lo creo. En todo caso lo que intento describir, o estimular, no es el tránsito de una sociedad controlada a una sociedad sin reglas, sino el tránsito de una sociedad donde las normas se imponen como si fueran naturales, a otra donde son menos evidentes. Una sociedad democrática es aquella en la que es posible discutir una norma y, en cuanto se discute, se transforma la manera en que se nos impone. En lugar de que las reglas funcionen de manera inconsciente, ahora están explicitadas, y así nuestra relación con ellas está menos determinada. Somos menos prisioneros de las normas, pues las vemos tal como son, es decir, como convenciones arbitrarias, discutibles, negociables, cuestionables. Lo que podemos esperar no es ser individuos asociales, liberados de las normas, sino individuos un poco más libres en nuestra relación con ellas.
¿ Cómo podría el concepto de democracia sexual contribuir al combate contra el sida?Todos estos debates democráticos en la esfera pública son debates a propósito de las normas. En lugar de permitir que se nos impongan, lo que procede es interrogarlas. Las cuestiones vinculadas al sida son cuestiones de normas. ¿Vamos a excluir a algunas personas porque no son “normales”? ¿Vamos a considerar que el comportamiento sexual funciona normalmente, por sí solo, en la inconsciencia? ¿O nos pondremos, por el contrario, a discutir sobre qué práctica sexual queremos tener, o sobre qué cosa es aceptable y qué no lo es? ¿A interrogarnos sobre nuestra manera de vivir la sexualidad? Si nos planteamos preguntas, tendremos instrumentos que nos serán útiles para combatir al sida.
¿Proponer el uso del condón en las relaciones sexuales es también introducir la política en la intimidad?La cuestión política, la cuestión de las relaciones de poder, ha estado siempre presente en la intimidad. Esto se nota más que antes, no porque antes no haya sido algo político y ahora sí lo sea. Esto siempre ha sido algo político, sólo que ahora estamos más conscientes de ello que antes. Entonces sí, el preservativo tiene la ventaja de trastornar la evidencia natural de la relación sexual; introduce algo más en la relación sexual, nos recuerda un mundo exterior a la relación sexual. Es por supuesto una politización del encuentro sexual, pero también una forma de hacer visible un hecho que siempre fue cierto: las relaciones sexuales no son únicamente naturales.
¿ Cómo se entrecruzan los conceptos de igualdad y libertad en la reivindicación actual del matrimonio para gays?Hoy, más allá de la especificidad de los contextos, el tema del matrimonio gay se ha vuelto, no sólo en Francia, en Estados Unidos, o en los Países Bajos, sino en muchos otros países, un símbolo para significar la cuestión homosexual. Existen entonces los contextos particulares, pero hay también ahora otro general en el que se da otra manera de plantear la cuestión homosexual en el mundo entero.
¿ Es una cuestión en la que se oponen la libertad y la igualdad? Creo que se trata de una reivindicación eficaz para cuestionar la jerarquía de las sexualidades, la norma heterosexista. En este sentido se ha convertido en una herramienta eficaz. ¿Cómo hacer para que esta herramienta de igualdad no se vuelva algo que restrinja la libertad? Lo que propongo son pistas de reflexión. Por un lado, ¿por qué dos hombres que se casan entre ellos, o dos mujeres que hacen lo mismo, estarían condenados a imitar a los heterosexuales que se casaron antes que ellos? No creo que así suceda. Pienso, por el contrario, que los homosexuales que se casan le dan un sentido diferente al hecho de casarse por el simple hecho de que, hasta fechas muy recientes, estaban excluidos del matrimonio. El sentido del matrimonio no es el mismo cuando se trata de una institución renovada que cuando hablamos de una institución tradicional. Este mismo hecho tiene también efectos sobre los heterosexuales, pues el sentido mismo de casarse se transforma desde el momento en que comienza a discutirse la apertura del matrimonio hacia los homosexuales. Además, y por primera vez, los homosexuales podrán estar en libertad de no casarse. Esa es una libertad verdadera, vivir en una sociedad donde cada cual pueda escoger. Hoy en Francia la mitad de los niños nace fuera del matrimonio. Esto quiere decir que para muchas parejas heterosexuales en Francia casarse, o no casarse, no es hoy ya una obligación, una norma, sino una elección individual, una forma de organizar su vida. Espero vivir algún día en un mundo donde esta libertad que existe en Francia para las parejas heterosexuales exista también, del mismo modo, para las parejas homosexuales, las cuales podrán decidir cómo organizar sus vidas. Pero por el momento esta elección está más restringida en el caso de las parejas homosexuales.
Por otra parte, ¿es posible un equilibriode igualdad y libertad en las relaciones heterosexuales?No creo que haya equilibrio. Mi visión del debate político no es una visión pacifista, sino de polémica. Las relaciones amorosas, ya sea homosexuales o heterosexuales, no son apaciguadas, son también debates. Combates. No hay equilibrio por alcanzar; por el contrario, uno se pregunta: ¿cómo podría yo vivir de una forma que corresponda a lo que reivindico? Doy un ejemplo, la igualdad entre hombres y mujeres. Resulta claro que no existe tal realidad. No vivo en un mundo donde exista igualdad entre hombres y mujeres, ni en la vida privada ni en la vida pública. Vivo en cambio en un mundo donde la cuestión de igualdad entre hombres y mujeres sí se plantea, tanto en la vida pública como en la privada. Entonces no resolvemos la cuestión, sólo la planteamos. Espero que lo que señalo aquí no sea algo desesperante, pero la verdad es que no hay soluciones dichosas ni una sociedad libre de las relaciones de poder. Foucault no promete un mundo sin poder; siempre habrá relaciones de poder. Lo que sí podemos esperar es que esas relaciones de poder sean un poco transformadas por el hecho de vivir en una sociedad que las cuestione y no las acepte como evidencias.
¿La búsqueda de igualdad podría matar el erotismo?No, yo creo que esa es una crítica tradicional dirigida contra el feminismo, al que se le reprocha matar el amor, matar el deseo. Pienso que cuando se dice eso es porque se piensa que el amor es ciego frente a los mecanismos del poder. Pero eso no quiere decir que antes del feminismo, o antes de la politización de las cuestiones sexuales, no haya existido el poder. Simplemente no se le discutía. No se le cuestionaba. Y lo que el feminismo y los movimientos minoritarios añaden, no es la politización, sino la crítica de la politización. No son las relaciones de poder, sino el cuestionamiento de las relaciones de poder. ¿Por qué esta lucidez relativa implicaría el fin del amor, el fin del erotismo. Habría que preguntar si el amor y el erotismo se basan necesariamente en una dominación ciega. Espero que no. La cuestión sería cómo pensar de nuevo las relaciones amorosas, heterosexuales u homosexuales, sin suprimir el poder, pensándolo sólo como la materia misma de la relación erótica. Si amo a alguien, espero tener un poder sobre esa persona, deseo tener algún efecto sobre las acciones de esa persona. Por ejemplo, si la amo, espero naturalmente que también me ame.
lunes, junio 05, 2006
A propósito de lo que significa empezar una vez mas desde cero.
Decidir venirme a vivir a Tampico obedece a un giro de 360 grados con mi hasta entonces cómodo estilo de vida. Conseguir trabajo en este puerto no ha sido nada sencillo, y muchas veces he tenido que comerme las uñas de la desesperación, racionar lo que como, lo que bebo, lo que emplearé para mi mismo y lo que invertiré en la búsqueda de un empleo. Este es el motivo por el cual también mi frágil mente no atine en armar un texto de los que tanto me gusta compartir por medio de este foro catártico.
Y aunque el mundo afuera me parece caótico, desesperante y sin oportunidades, también acepto que muchas manos se han tendido sin mayor interés que el compadecerse de las frustraciones ajenas. Siempre he creído firmemente que si uno está bien interiormente, atrae personas de enorme calidez humana, atrae circunstancias y experiencias igual de bondadosas y al final sobreviene este sentimiento de sentirse unido a los otros, a una energía que nos toca y nos supera, en un estado armónico con el cosmo.
Esta nueva etapa en mi existencia me está costando muchos dolores de cabeza, mucha batalla, resbalones, confusiones, empujes, frustraciones. Hoy extraño y valoro mi experiencia pasada, mas no idealizo el ayer, los viejos siempre dicen que tiempos pasados fueron mejores, mas bien siento añoranza por la gente que se quedó allá donde estuve un tiempo y luego no más. Extraño las pequeñas rutinas de la vida, necesarias para dividir la productividad del ocio, el saberse util del dejarse llevar. Sé que esta lucha traerá recompensas, o mejor dicho inherentemente las ha traído consigo. La soledad y la frialdad del mundo me serían terriblemente insoportables sin las porras de los amigos a la distancia, del apoyo familiar, de las manos que se acercan ofreciendo ayuda y sobre todo, pero principalmente, de la persona que hoy día me invita a ser mejor persona y a la que le guardo un profundo amor, porque esta lucha, no es personal, es de dos luchando contra inumerables obstáculos que con gusto e inteligencia sabremos sortear, siempre teniendo muy en claro nuestro blanco. Dichoso aquél que tiene a su lado el amor tan simple y tan llano que lo transforma todo. Yo me cuento entre ellos.
Y aunque el mundo afuera me parece caótico, desesperante y sin oportunidades, también acepto que muchas manos se han tendido sin mayor interés que el compadecerse de las frustraciones ajenas. Siempre he creído firmemente que si uno está bien interiormente, atrae personas de enorme calidez humana, atrae circunstancias y experiencias igual de bondadosas y al final sobreviene este sentimiento de sentirse unido a los otros, a una energía que nos toca y nos supera, en un estado armónico con el cosmo.
Esta nueva etapa en mi existencia me está costando muchos dolores de cabeza, mucha batalla, resbalones, confusiones, empujes, frustraciones. Hoy extraño y valoro mi experiencia pasada, mas no idealizo el ayer, los viejos siempre dicen que tiempos pasados fueron mejores, mas bien siento añoranza por la gente que se quedó allá donde estuve un tiempo y luego no más. Extraño las pequeñas rutinas de la vida, necesarias para dividir la productividad del ocio, el saberse util del dejarse llevar. Sé que esta lucha traerá recompensas, o mejor dicho inherentemente las ha traído consigo. La soledad y la frialdad del mundo me serían terriblemente insoportables sin las porras de los amigos a la distancia, del apoyo familiar, de las manos que se acercan ofreciendo ayuda y sobre todo, pero principalmente, de la persona que hoy día me invita a ser mejor persona y a la que le guardo un profundo amor, porque esta lucha, no es personal, es de dos luchando contra inumerables obstáculos que con gusto e inteligencia sabremos sortear, siempre teniendo muy en claro nuestro blanco. Dichoso aquél que tiene a su lado el amor tan simple y tan llano que lo transforma todo. Yo me cuento entre ellos.
jueves, junio 01, 2006
Donde mi ombligo esté enterrado.
Artesanas de la salud las parteras zapotecas
Donde mi ombligo esté enterrado
Ayudan a parir los hijos y enseñan a las madres sobre la crianza
Algunos las asocian con pobreza e ignorancia
Por Sofía Olhovich Filonova
Ranchu Gubiña o Unión Hidalgo, es una gran comunidad indígena binnizá -zapoteca del istmo-, ubicada a escasos 20 kilómetros de la ciudad más grande del istmo oaxaqueño, Juchitán de las Flores, ciudad en la que, a pesar de recibir todas las influencias y el desarrollo de un mundo occidental, perviven aún la comunalidad, las costumbres y la cosmovisión indígenas.
Este pueblo se enfrentó y ha resistido al mundo occidental desde el inicio de la conquista española en 1522, por lo que los binnizá desarrollaron formas culturales propias, increíbles, de resistencia. Mientras que otros pueblos y comunidades se refugiaban en las montañas, el pueblo binnizá, por ejemplo, se mantuvo en posesión de la gran planicie costera del sur del istmo de Tehuantepec; se especializó en el intercambio comercial, entre comunidades e incluso de larga distancia hasta Guatemala, fundamentalmente desarrollado por mujeres; y desarrollaron fortísimas relaciones de todo tipo entre los pueblos de la planicie, siendo las relaciones de parentesco las más importantes. De aquí que los visitantes en la región se asombren al escuchar la lengua diidxazá (zapoteco del istmo) en tan vasto territorio con tanto orgullo y que todas sus comunidades se entiendan entre ellas perfectamente; lo que no sucede en las comunidades de la sierra y la montaña oaxaqueñas debido, entre otras causas, a la falta de caminos, las largas distancias y la orografía misma, que hicieron que las comunidades desarrollaran dialectos que en la actualidad no les permiten entenderse.
El uso de la lengua diidxazá ha sido, entonces, un acto declarado de resistencia, es estrategia y es orgullo. Los binnizá han resistido a base de construir no sólo una identidad comunitaria, sino sobre todo, una identidad regional. Otra forma cultural de resistencia altamente desarrollada ha sido la de expandirse en el territorio mediante la reproducción de sus familias y sus redes de parentesco, las que conforman a su vez, no tan pequeñas comunidades familiares, en las que se recrea la lengua y su poder comercial. De aquí que existan hoy, no sólo pequeñas poblaciones campesinas o rurales, sino grandes centros semiurbanos en los que destaca la actividad comercial; grandes comunidades que tienen más de 10 mil habitantes como es el caso de Ranchu Gubiña donde el 80 por ciento de la población habla el diidxazá y es bilingüe.
En estas grandes comunidades binnizá, la familia extensa y la figura materna junto a sus hijos, tienen una valoración especial y juegan un papel primordial en la recreación cultural, es decir, la persistencia de la comunalidad, la lengua, las costumbres y la cosmovisión. Los binnizá valoran y anteponen la unidad familiar, esta prioridad es sin duda un factor de cohesión social, sustentada en la reciprocidad que se deben las mujeres. En la lógica cotidiana, la reciprocidad entre mujeres se debe al sentimiento de solidaridad porque son madres, porque a todas les duele parir y sufren por lo hijos.
Es así como introducimos a nuestras protagonistas: las parteras binnizá. Ellas son mujeres fuertes, seguras de sí mismas, curanderas, artesanas de la salud, comprensivas, cariñosas, mujeres que han sido madres y vuelven a ser madres. Ellas ayudan no sólo a parir los hijos sino que enseñan a las madres sobre la crianza, los cuidados y la ternura para con ellos desde su nacimiento. Una expresión común es “las mujeres de antes, todas nacieron en manos de una partera”. En Ranchu Gubiña, hombres y mujeres adultos hablan con cariño y admiración de su madre y de la fuerza que tuvo para educarlos y sacarlos adelante a pesar de las adversidades, madre que, en aquel entonces, comúnmente paría diez o más hijos acompañada siempre de la misma partera.
Aunque, en la actualidad, la avanzada modernidad ha inculcando en muchas mujeres, sobre todo profesionistas, mentalidades que tienden a menospreciar el trabajo de las parteras por asociarlas a formas anticuadas e incluso con la pobreza, la que entienden como carencia de dinero e ignorancia. Aunque muchas mujeres tratarán de evitar el “sufrimiento” acudiendo al centro de salud o a clínicas privadas buscando una atención “especializada” con la obstetra. Por otro lado, hay muchas mujeres que viven cotidianamente un contexto cultural indígena y que acuden con la partera.
Las parteras son parte de la comunidad, parte de la familia comunitaria, atienden en su casa y acuden a asistir a las casas en el momento del parto.
Na Chica, partera del barrio pescador desde hace 20 años.
El vientre de Chayito está muy grande, le faltan dos meses. Desde los cuatro meses de embarazo ha venido con su tía Chica, quien es partera, para que le de una “sobada”. Na Chica pasa a Chayito a un cuarto de baja luz, sin corrientes de aire, la invita a acostarse y a descubrirse el vientre. Na Chica se unta en sus manos un poquito de aceite preparado por ella y hace un masaje al vientre, delicado pero firme a un lado y hacia el otro. Se siente el calor de sus manos. Le comenta mientras tanto que la niña viene bien. Na Francisca explica que este masaje debe hacerse cada dos meses para ver que la niña este bien acomodada pero sobre todo para que los tejidos de la piel se hagan más flexibles y permitan que el vientre crezca (sin estrías) y de espacio. Unos días antes del parto, en la última sobada, Na Chica dirá si la puede atender durante el parto, pero en caso de que venga atravesada le recomendará ir a la clínica.
Cuando el cuello uterino de la mujer se haya dilatado del tamaño de su puño es el momento en que nacerá la niña. Si acaso ocurriera que Chayito no sienta los dolores, en vez de una inyección para inducir el parto, Na Chica le dará un té de pimienta gorda.
En los días siguientes al parto, platica, ni la madre ni la recién nacida podrán bañarse porque el trabajo de parto es de mucho calor. En vez, les va a preparar una lavativa con hierbas de alucema y romero, hierba de cáncer, pimienta gorda machucada y anís estrella. Después del parto, la madre deberá permanecer en su casa cuarenta días junto a su bebé, como es la costumbre, con algodón en los oídos, amarrada su cabeza, amarrada su cadera con faja con un trapo en el ombligo, amarrados los pies; esto evitará que le entre aire y ayudará a que los huesos vuelvan a su posición original. El trapo simulará al niño y evitará la depresión posparto. La madre evitará salir para que no le pegue el aire y se cubrirá la espalda con una toalla para que no se le vaya la leche de los pechos.
En caso de que la recién nacida tenga “ferecilla”, granos en la garganta, la curará untándole un aceitito que prepara cociendo pimienta gorda machucada, alucema, anís estrella y anís con nuez moscada, flor de tila, ruda, cebolla morada, ajo, el aceite lo aplicará en el paladar hasta la garganta; con este aceitito tres veces al día, explica, sacará los mocos y se salvará. A la niña también se le puede “caer la mollera”, en este caso la succionará con la boca y después volteará a la niña dándole pequeñas sacudidas para que la mollera vuelva a su lugar. Le va a dar a la niña su hierbabuena con la leche para que no le de diarrea y no tenga cólicos. Le sobará su pancita para que no guarde los aires. Le va a enseñar a la mamá cómo cuidar de la niña.
Na Chica acompañará a Chayito hasta que se le caiga el ombligo a la niña. El ombligo junto con la placenta serán cuidadosamente depositados en una ollita de barro y la taparán para después enterrarla al pie de la puerta de su casa o bien al pie de un árbol. Esta es la costumbre y la creencia de los antiguos zapotecas, dice María (hermana de Na Chica), y debes todos los días regarla con agua, por eso la expresión “donde mi ombligo esté enterrado…”
Donde mi ombligo esté enterrado
Ayudan a parir los hijos y enseñan a las madres sobre la crianza
Algunos las asocian con pobreza e ignorancia
Por Sofía Olhovich Filonova
Ranchu Gubiña o Unión Hidalgo, es una gran comunidad indígena binnizá -zapoteca del istmo-, ubicada a escasos 20 kilómetros de la ciudad más grande del istmo oaxaqueño, Juchitán de las Flores, ciudad en la que, a pesar de recibir todas las influencias y el desarrollo de un mundo occidental, perviven aún la comunalidad, las costumbres y la cosmovisión indígenas.
Este pueblo se enfrentó y ha resistido al mundo occidental desde el inicio de la conquista española en 1522, por lo que los binnizá desarrollaron formas culturales propias, increíbles, de resistencia. Mientras que otros pueblos y comunidades se refugiaban en las montañas, el pueblo binnizá, por ejemplo, se mantuvo en posesión de la gran planicie costera del sur del istmo de Tehuantepec; se especializó en el intercambio comercial, entre comunidades e incluso de larga distancia hasta Guatemala, fundamentalmente desarrollado por mujeres; y desarrollaron fortísimas relaciones de todo tipo entre los pueblos de la planicie, siendo las relaciones de parentesco las más importantes. De aquí que los visitantes en la región se asombren al escuchar la lengua diidxazá (zapoteco del istmo) en tan vasto territorio con tanto orgullo y que todas sus comunidades se entiendan entre ellas perfectamente; lo que no sucede en las comunidades de la sierra y la montaña oaxaqueñas debido, entre otras causas, a la falta de caminos, las largas distancias y la orografía misma, que hicieron que las comunidades desarrollaran dialectos que en la actualidad no les permiten entenderse.
El uso de la lengua diidxazá ha sido, entonces, un acto declarado de resistencia, es estrategia y es orgullo. Los binnizá han resistido a base de construir no sólo una identidad comunitaria, sino sobre todo, una identidad regional. Otra forma cultural de resistencia altamente desarrollada ha sido la de expandirse en el territorio mediante la reproducción de sus familias y sus redes de parentesco, las que conforman a su vez, no tan pequeñas comunidades familiares, en las que se recrea la lengua y su poder comercial. De aquí que existan hoy, no sólo pequeñas poblaciones campesinas o rurales, sino grandes centros semiurbanos en los que destaca la actividad comercial; grandes comunidades que tienen más de 10 mil habitantes como es el caso de Ranchu Gubiña donde el 80 por ciento de la población habla el diidxazá y es bilingüe.
En estas grandes comunidades binnizá, la familia extensa y la figura materna junto a sus hijos, tienen una valoración especial y juegan un papel primordial en la recreación cultural, es decir, la persistencia de la comunalidad, la lengua, las costumbres y la cosmovisión. Los binnizá valoran y anteponen la unidad familiar, esta prioridad es sin duda un factor de cohesión social, sustentada en la reciprocidad que se deben las mujeres. En la lógica cotidiana, la reciprocidad entre mujeres se debe al sentimiento de solidaridad porque son madres, porque a todas les duele parir y sufren por lo hijos.
Es así como introducimos a nuestras protagonistas: las parteras binnizá. Ellas son mujeres fuertes, seguras de sí mismas, curanderas, artesanas de la salud, comprensivas, cariñosas, mujeres que han sido madres y vuelven a ser madres. Ellas ayudan no sólo a parir los hijos sino que enseñan a las madres sobre la crianza, los cuidados y la ternura para con ellos desde su nacimiento. Una expresión común es “las mujeres de antes, todas nacieron en manos de una partera”. En Ranchu Gubiña, hombres y mujeres adultos hablan con cariño y admiración de su madre y de la fuerza que tuvo para educarlos y sacarlos adelante a pesar de las adversidades, madre que, en aquel entonces, comúnmente paría diez o más hijos acompañada siempre de la misma partera.
Aunque, en la actualidad, la avanzada modernidad ha inculcando en muchas mujeres, sobre todo profesionistas, mentalidades que tienden a menospreciar el trabajo de las parteras por asociarlas a formas anticuadas e incluso con la pobreza, la que entienden como carencia de dinero e ignorancia. Aunque muchas mujeres tratarán de evitar el “sufrimiento” acudiendo al centro de salud o a clínicas privadas buscando una atención “especializada” con la obstetra. Por otro lado, hay muchas mujeres que viven cotidianamente un contexto cultural indígena y que acuden con la partera.
Las parteras son parte de la comunidad, parte de la familia comunitaria, atienden en su casa y acuden a asistir a las casas en el momento del parto.
Na Chica, partera del barrio pescador desde hace 20 años.
El vientre de Chayito está muy grande, le faltan dos meses. Desde los cuatro meses de embarazo ha venido con su tía Chica, quien es partera, para que le de una “sobada”. Na Chica pasa a Chayito a un cuarto de baja luz, sin corrientes de aire, la invita a acostarse y a descubrirse el vientre. Na Chica se unta en sus manos un poquito de aceite preparado por ella y hace un masaje al vientre, delicado pero firme a un lado y hacia el otro. Se siente el calor de sus manos. Le comenta mientras tanto que la niña viene bien. Na Francisca explica que este masaje debe hacerse cada dos meses para ver que la niña este bien acomodada pero sobre todo para que los tejidos de la piel se hagan más flexibles y permitan que el vientre crezca (sin estrías) y de espacio. Unos días antes del parto, en la última sobada, Na Chica dirá si la puede atender durante el parto, pero en caso de que venga atravesada le recomendará ir a la clínica.
Cuando el cuello uterino de la mujer se haya dilatado del tamaño de su puño es el momento en que nacerá la niña. Si acaso ocurriera que Chayito no sienta los dolores, en vez de una inyección para inducir el parto, Na Chica le dará un té de pimienta gorda.
En los días siguientes al parto, platica, ni la madre ni la recién nacida podrán bañarse porque el trabajo de parto es de mucho calor. En vez, les va a preparar una lavativa con hierbas de alucema y romero, hierba de cáncer, pimienta gorda machucada y anís estrella. Después del parto, la madre deberá permanecer en su casa cuarenta días junto a su bebé, como es la costumbre, con algodón en los oídos, amarrada su cabeza, amarrada su cadera con faja con un trapo en el ombligo, amarrados los pies; esto evitará que le entre aire y ayudará a que los huesos vuelvan a su posición original. El trapo simulará al niño y evitará la depresión posparto. La madre evitará salir para que no le pegue el aire y se cubrirá la espalda con una toalla para que no se le vaya la leche de los pechos.
En caso de que la recién nacida tenga “ferecilla”, granos en la garganta, la curará untándole un aceitito que prepara cociendo pimienta gorda machucada, alucema, anís estrella y anís con nuez moscada, flor de tila, ruda, cebolla morada, ajo, el aceite lo aplicará en el paladar hasta la garganta; con este aceitito tres veces al día, explica, sacará los mocos y se salvará. A la niña también se le puede “caer la mollera”, en este caso la succionará con la boca y después volteará a la niña dándole pequeñas sacudidas para que la mollera vuelva a su lugar. Le va a dar a la niña su hierbabuena con la leche para que no le de diarrea y no tenga cólicos. Le sobará su pancita para que no guarde los aires. Le va a enseñar a la mamá cómo cuidar de la niña.
Na Chica acompañará a Chayito hasta que se le caiga el ombligo a la niña. El ombligo junto con la placenta serán cuidadosamente depositados en una ollita de barro y la taparán para después enterrarla al pie de la puerta de su casa o bien al pie de un árbol. Esta es la costumbre y la creencia de los antiguos zapotecas, dice María (hermana de Na Chica), y debes todos los días regarla con agua, por eso la expresión “donde mi ombligo esté enterrado…”
jueves, mayo 25, 2006
Hace unos días se conmemoró por primera vez en la historia de la humanidad, el día mundial contra la homofobia, convocando a hacer oir nuestras voces, exponiendo testimonios de discriminación y de violencia motivada por ejercer una orientación sexual distinta a la dominante.
Se abogó por vivir el valor de la tolerancia, suponiendo que la democracia es el camino para vivir en un mundo mas equitativo, en el que las diferencias no fueran menos, sino mas, que esta pluralidad de paradigmas que somos los seres humanos nos enrriquecen y que debemos romper con los viejos tabúes, prejuicios y abrirnos al mundo. Noble postura, pero insuficiente a mi parecer.
Alguna vez le explicaba a un amigo que la tolerancia la podía entender de la siguiente forma: cuando quiero ir a la playa sé que hay mosquitos, que estos podrían causarme molestias, pero como mi deseo de sol, arena y agua salada es más grande, TOLERO, que hayan mosquitos. Sinembargo, cuando uno de esos mosquitos que ya dije que toleraría, se posa en mi brazo para quitarme mi valioso líquido rojo, lo aplasto sin miramentos. Eso es la tolerancia.
Creo que lo que realmente necesitamos para erradicar la discriminación, y en el caso que nos ocupa, la homofobia, es vivir el valor del RESPETO. En los países en vías de desarrollo, vivimos una incipiente democracia, muy en pañales y en proceso de consolidarse, en el que las diferencias a penas comienzan a reconocerse, a salirse de la oscuridad para manifestarse con toda su riqueza, con una fuerza inusitada. Comparado con las naciones industrializadas, como en la Europa, observamos una democracia madura, entrada en años, que vive el valor del respeto de una forma envidiable.
Se respeta el árbol del parque porque lo asumen como un bien comunitario, por lo tanto no permiten que un vecino clave su letrero para ofertar algún producto en ese árbol de todos, y se le defiende con ahínco, no solo por la comunidad, si no por las mismas leyes que se promulgan para garantizar la existencia de aquello que se toma por valioso. Lo mismo pasa con los animales y por supuesto con nuestros congéneres. Por ello no afirmo que sea una condición indispensable, ser un país altamente industrializado, para poseer una economía fuerte, un sistema educativo competente y un nivel de desarrollo social alto, con total respeto a los derechos humanos. Aunque si influyen todos estos factores.
Aún entre los que somos minorías o ciudadanos de segunda, existe la discriminación. Rechazamos al que le gusta transformarse con su atuendo en mujer, al que en sus modismos es afeminado, al que está entrado en carnes, al obeso. No es coherente pedir que nos respeten si primero no aprendemos a vivir con estas diferencias interpersonales que nos hacen únicos y valiosos.
El reconocimiento del otro es lo que nos dá pistas de quienes somos, nos invita a descubrirnos con esa negación o aceptación en la que derivamos después de un contacto humano real y sin barreras mentales.
¿Realmente somos respetuosos como para exigir que nos respeten?
Se abogó por vivir el valor de la tolerancia, suponiendo que la democracia es el camino para vivir en un mundo mas equitativo, en el que las diferencias no fueran menos, sino mas, que esta pluralidad de paradigmas que somos los seres humanos nos enrriquecen y que debemos romper con los viejos tabúes, prejuicios y abrirnos al mundo. Noble postura, pero insuficiente a mi parecer.
Alguna vez le explicaba a un amigo que la tolerancia la podía entender de la siguiente forma: cuando quiero ir a la playa sé que hay mosquitos, que estos podrían causarme molestias, pero como mi deseo de sol, arena y agua salada es más grande, TOLERO, que hayan mosquitos. Sinembargo, cuando uno de esos mosquitos que ya dije que toleraría, se posa en mi brazo para quitarme mi valioso líquido rojo, lo aplasto sin miramentos. Eso es la tolerancia.
Creo que lo que realmente necesitamos para erradicar la discriminación, y en el caso que nos ocupa, la homofobia, es vivir el valor del RESPETO. En los países en vías de desarrollo, vivimos una incipiente democracia, muy en pañales y en proceso de consolidarse, en el que las diferencias a penas comienzan a reconocerse, a salirse de la oscuridad para manifestarse con toda su riqueza, con una fuerza inusitada. Comparado con las naciones industrializadas, como en la Europa, observamos una democracia madura, entrada en años, que vive el valor del respeto de una forma envidiable.
Se respeta el árbol del parque porque lo asumen como un bien comunitario, por lo tanto no permiten que un vecino clave su letrero para ofertar algún producto en ese árbol de todos, y se le defiende con ahínco, no solo por la comunidad, si no por las mismas leyes que se promulgan para garantizar la existencia de aquello que se toma por valioso. Lo mismo pasa con los animales y por supuesto con nuestros congéneres. Por ello no afirmo que sea una condición indispensable, ser un país altamente industrializado, para poseer una economía fuerte, un sistema educativo competente y un nivel de desarrollo social alto, con total respeto a los derechos humanos. Aunque si influyen todos estos factores.
Aún entre los que somos minorías o ciudadanos de segunda, existe la discriminación. Rechazamos al que le gusta transformarse con su atuendo en mujer, al que en sus modismos es afeminado, al que está entrado en carnes, al obeso. No es coherente pedir que nos respeten si primero no aprendemos a vivir con estas diferencias interpersonales que nos hacen únicos y valiosos.
El reconocimiento del otro es lo que nos dá pistas de quienes somos, nos invita a descubrirnos con esa negación o aceptación en la que derivamos después de un contacto humano real y sin barreras mentales.
¿Realmente somos respetuosos como para exigir que nos respeten?
jueves, mayo 18, 2006
miércoles, mayo 17, 2006
viernes, mayo 12, 2006
Caminito al puerto de tampico llevo mis petacas colmadas de recuerdos.
Hoy amaneció nublado, los restos de la lluvia nocturna poco a poco comienzan a desaparecer, y yo siento como me esfumo con las nubes. Y es que hoy se cumple mi fecha autopropuesta para cambiar de aires, sacudir la pereza, asirme a las delicias del amor y continuar con mis proyectos de vida en otro lugar, abierto a la experiencia y a merced de las circunstancias.
Ha sido extraño que en esta última semana en la huaxteca hidalguense, los viejos amigos aparecieron, sorprendidos de mi actitud para ellos casi suicida de irme a probar suerte, abandonar el confort y dejarme fluir. He podido despedirme de la gente que aprecio, y aunque para ellos y mi familia, miran mi partida con dolor, otros la miran con entusiasmo y felicidad. Al final unos se quedan y otros aparecen en la escena de mi vida.
Nuevos ciclos comienzan a abrir su circunferencia, misteriosos, poco visibles a la distancia y el niño explorador que siempre he mantenido vivo quiere adentrarse en los enigmas de las experiencias de vida. Siento una mezcla de sentimientos de miedo, excitación, euforia y melancolía.
Gracias por los buenos deseos que me han mandado desde la distancia, creo que me hará falta ese tipo de vibraciones positivas. Nos seguimos leyendo.
Ha sido extraño que en esta última semana en la huaxteca hidalguense, los viejos amigos aparecieron, sorprendidos de mi actitud para ellos casi suicida de irme a probar suerte, abandonar el confort y dejarme fluir. He podido despedirme de la gente que aprecio, y aunque para ellos y mi familia, miran mi partida con dolor, otros la miran con entusiasmo y felicidad. Al final unos se quedan y otros aparecen en la escena de mi vida.
Nuevos ciclos comienzan a abrir su circunferencia, misteriosos, poco visibles a la distancia y el niño explorador que siempre he mantenido vivo quiere adentrarse en los enigmas de las experiencias de vida. Siento una mezcla de sentimientos de miedo, excitación, euforia y melancolía.
Gracias por los buenos deseos que me han mandado desde la distancia, creo que me hará falta ese tipo de vibraciones positivas. Nos seguimos leyendo.
jueves, mayo 11, 2006
Monolito hallado en SLP podría rescribir la historia de Mesoamérica.
Arqueólogos creen que se trata de un calendario lunar tallado por los olmecas.
Monolito hallado en SLP podría rescribir la historia de Mesoamérica.
La zona de Tamtoc será la primera del estado en abrirse al público, luego de cinco años de labores.
Los huastecos habrían fundado la ciudad de Tajín y no viceversa, como se considera.
ANGEL VARGAS ENVIADO.
De confirmarse datos preliminares relacionados con el rescate de un gigantesco monolito descubierto en la zona arqueológica de Tamtoc, pondrían en entredicho teorías sobre la extensión geográfica alcanzada por los olmecas al norte del país, así como las concernientes al origen tardío de la cultura huasteca y su supuesto menor perfil de desarrollo, en comparación con las del resto de Mesoamérica.
Si bien el equipo arqueológico del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), encabezado por el especialista Guillermo Ahuja, aún trabaja en la liberación del segundo y último fragmento en que se fracturó la pieza al caer al pozo de un manantial, al parecer por un aluvión, se cuenta ya con información parcial que permite situar el tallado de la misma entre los años 900 y 800 antes de nuestra era.
Lo anterior significaría que ese monumental relieve, en el que se representan tres figuras antropomorfas, dos de ellas decapitadas y la otra con rostro descarnado, fue hecho por artistas de origen olmeca, o incluso no se descartaría la tesis de que provinieran de un grupo diferente y contemporáneo al también conocido como cultura madre, según adelanta en exclusiva para La Jornada Guillermo Ahuja, en un recorrido por dicha ciudad prehispánica, enclavada en la Huasteca potosina y que será la primera de la entidad en ser abierta al público, este jueves, tras cinco años de su primera etapa de trabajo.
El fechado del monolito, denominado en principio simplemente Monumento 32, se hizo a partir del material cerámico localizado en torno suyo, cuya antigüedad se remonta a entre los años 1150 y 700 antes de nuestra era.
"Conforme se fue avanzado en torno de la recuperación del monolito comenzó a encontrarse material muy temprano, algunas figurillas con rasgos de jaguar en el rostro, en particular los labios, material que se asoció de inmediato por la antigüedad y el estilo con la cultura olmeca", indica el arqueólogo.
Al hacerse una revisión de esos materiales, se encontró que mantienen familiaridad con otros encontrados en Tecolutla (Veracruz), en los años 70. Tratando de ubicar la información existente hasta este momento sobre Mesoamérica, esto puede entenderse como el movimiento de expansión que tuvieron los olmecas, el cual había sido limitado a la zona de Tecolutla, y ahora todo parece indicar que se extendió mucho más al norte, hasta llegar cuando menos a lo que hoy es la Huasteca potosina.
"El tipo de construcción que tenemos, el manejo hidráulico y de drenes siguen reforzando la teoría sobre la presencia de los olmecas en esta zona. Lo tenemos en San Lorenzo, en Tres Zapotes, en la misma Venta, e incluso puede verse que algunos de estos grupos olmecoides emigraron hasta Guerrero", agrega Ahuja.
"En ese sentido, como lo entendería, son estos avances muy norteños que tiene la cultura olmeca, donde van a mezclarse con los grupos locales y de ahí, obviamente, comienza a retroalimentarse y surgirá lo que es la cultura tének o huasteca."
-¿Por qué pensar que fueron los olmecas y no una cultura contemporánea diferente? -se le pregunta al investigador, quien, por cierto, formó parte del equipo encabezado por Eduardo Matos Moctezuma que participó en las labores de rescate de la Coyolxauhqui, en 1978.
-Para poder hablar de una nueva cultura -responde- tendrían que tenerse todos los elementos y nosotros apenas vamos a entrar a ese análisis. Por la similitud del tipo de vasijas, fragmentos cerámicos y figurillas, hasta este momento lo que vemos es una línea de conexión hacia lo olmeca.
"Sin embargo, tampoco me cerraría a que esto ratifique que es producto del avance de esa cultura al noroeste del país. Lo digo porque es uno de los elementos que conocemos, que tenemos amarrados arqueológicamente, y es lo que me permitiría entender una presencia tan temprana aquí. En el momento de entrar a la interpretación de la glífica, la simbología, a lo mejor podríamos estar en condiciones de hablar de otro grupo."
El llamado Monumento 32 fue hallado de forma accidental en febrero de 2005, al noroeste de la zona, mientras se trabajaba en la restauración del canal hidráulico que, durante la época prehispánica conducía el agua del manantial a una laguna artificial creada dentro de la ciudad.
Se trata de un monolito de piedra arenisca polimineral, con ocho metros de largo de cuatro de altura, 50 centímetros de espesor y un peso superior a las 30 toneladas.
Sus relieves alcanzan entre los 12 y 15 centímetros de altura y, de acuerdo con el arqueólogo, todo hace suponer que se trata de un calendario lunar, como ha interpretado el astrónomo Daniel Flores, de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Considerarlo como tal "no se dispara de la realidad que pudiera haberse tenido en Tamtoc o en la misma Huasteca", abunda Guillermo Ahuja. "Para los grupos sedentarios, el calendario más importante es el de la Luna y no el Sol, porque el ciclo lunar permite saber cuándo sembrar y cosechar, o si vendrá agua, frío o calor.
"Si hablamos de ciudades agrícolas, como ésta, ellas dependen de la Luna. El hecho de que lápida esté enclavada en un área de manantiales refuerza el concepto de la Luna como la generadora de los líquidos vitales."
En cuanto a su simbolismo, son básicamente tres figuras antropomorfas. Dos de ellas son del sexo femenino, están ubicadas a los flancos, aparecen decapitadas y de su cuello surge el líquido vital, sea agua o sangre. De esos chorros que brotan de las mujeres, aparecen aves que marcan las cuatro direcciones del mundo.
El centro de la pieza, en tanto, lo ocupa un personaje que, en su parte inferior, presenta elementos masculinos, mientras que la superior es de sexo femenino, con caja toráxica y rostro descarnados, y a cuyo ombligo y a los brazos llegan los chorros del líquido vital. En la parte superior, por último, aparecen símbolos que pudieran estar representando parte de los ciclos que tendrá la Luna.
Este glifado del monolito, enfatiza el arqueólogo, recuerda mucho a los prevalecientes en la zona arqueológica del Tajín; pero la antigüedad de estos primeros podrían confirmar que aquella ciudad veracruzana pudo haber sido fundada por los huastecos y no al revés, como se cree hasta la fecha.
Una vez rescatada completamente esta colosal pieza, obra cuyo presupuesto alcanzó los 900 mil pesos, se procederá a unirla con su otro fragmento y posteriormente será subida al sitio donde se cree fue colocada originalmente. Allí permanecerá, con las medidas pertinentes para su cuidado y preservación. El proyecto era tenerla lista para la apertura de Tamtoc al público, pero al parecer los trabajos se extenderán un mes y medio más.
Monolito hallado en SLP podría rescribir la historia de Mesoamérica.
La zona de Tamtoc será la primera del estado en abrirse al público, luego de cinco años de labores.
Los huastecos habrían fundado la ciudad de Tajín y no viceversa, como se considera.
ANGEL VARGAS ENVIADO.
De confirmarse datos preliminares relacionados con el rescate de un gigantesco monolito descubierto en la zona arqueológica de Tamtoc, pondrían en entredicho teorías sobre la extensión geográfica alcanzada por los olmecas al norte del país, así como las concernientes al origen tardío de la cultura huasteca y su supuesto menor perfil de desarrollo, en comparación con las del resto de Mesoamérica.
Si bien el equipo arqueológico del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), encabezado por el especialista Guillermo Ahuja, aún trabaja en la liberación del segundo y último fragmento en que se fracturó la pieza al caer al pozo de un manantial, al parecer por un aluvión, se cuenta ya con información parcial que permite situar el tallado de la misma entre los años 900 y 800 antes de nuestra era.
Lo anterior significaría que ese monumental relieve, en el que se representan tres figuras antropomorfas, dos de ellas decapitadas y la otra con rostro descarnado, fue hecho por artistas de origen olmeca, o incluso no se descartaría la tesis de que provinieran de un grupo diferente y contemporáneo al también conocido como cultura madre, según adelanta en exclusiva para La Jornada Guillermo Ahuja, en un recorrido por dicha ciudad prehispánica, enclavada en la Huasteca potosina y que será la primera de la entidad en ser abierta al público, este jueves, tras cinco años de su primera etapa de trabajo.
El fechado del monolito, denominado en principio simplemente Monumento 32, se hizo a partir del material cerámico localizado en torno suyo, cuya antigüedad se remonta a entre los años 1150 y 700 antes de nuestra era.
"Conforme se fue avanzado en torno de la recuperación del monolito comenzó a encontrarse material muy temprano, algunas figurillas con rasgos de jaguar en el rostro, en particular los labios, material que se asoció de inmediato por la antigüedad y el estilo con la cultura olmeca", indica el arqueólogo.
Al hacerse una revisión de esos materiales, se encontró que mantienen familiaridad con otros encontrados en Tecolutla (Veracruz), en los años 70. Tratando de ubicar la información existente hasta este momento sobre Mesoamérica, esto puede entenderse como el movimiento de expansión que tuvieron los olmecas, el cual había sido limitado a la zona de Tecolutla, y ahora todo parece indicar que se extendió mucho más al norte, hasta llegar cuando menos a lo que hoy es la Huasteca potosina.
"El tipo de construcción que tenemos, el manejo hidráulico y de drenes siguen reforzando la teoría sobre la presencia de los olmecas en esta zona. Lo tenemos en San Lorenzo, en Tres Zapotes, en la misma Venta, e incluso puede verse que algunos de estos grupos olmecoides emigraron hasta Guerrero", agrega Ahuja.
"En ese sentido, como lo entendería, son estos avances muy norteños que tiene la cultura olmeca, donde van a mezclarse con los grupos locales y de ahí, obviamente, comienza a retroalimentarse y surgirá lo que es la cultura tének o huasteca."
-¿Por qué pensar que fueron los olmecas y no una cultura contemporánea diferente? -se le pregunta al investigador, quien, por cierto, formó parte del equipo encabezado por Eduardo Matos Moctezuma que participó en las labores de rescate de la Coyolxauhqui, en 1978.
-Para poder hablar de una nueva cultura -responde- tendrían que tenerse todos los elementos y nosotros apenas vamos a entrar a ese análisis. Por la similitud del tipo de vasijas, fragmentos cerámicos y figurillas, hasta este momento lo que vemos es una línea de conexión hacia lo olmeca.
"Sin embargo, tampoco me cerraría a que esto ratifique que es producto del avance de esa cultura al noroeste del país. Lo digo porque es uno de los elementos que conocemos, que tenemos amarrados arqueológicamente, y es lo que me permitiría entender una presencia tan temprana aquí. En el momento de entrar a la interpretación de la glífica, la simbología, a lo mejor podríamos estar en condiciones de hablar de otro grupo."
El llamado Monumento 32 fue hallado de forma accidental en febrero de 2005, al noroeste de la zona, mientras se trabajaba en la restauración del canal hidráulico que, durante la época prehispánica conducía el agua del manantial a una laguna artificial creada dentro de la ciudad.
Se trata de un monolito de piedra arenisca polimineral, con ocho metros de largo de cuatro de altura, 50 centímetros de espesor y un peso superior a las 30 toneladas.
Sus relieves alcanzan entre los 12 y 15 centímetros de altura y, de acuerdo con el arqueólogo, todo hace suponer que se trata de un calendario lunar, como ha interpretado el astrónomo Daniel Flores, de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Considerarlo como tal "no se dispara de la realidad que pudiera haberse tenido en Tamtoc o en la misma Huasteca", abunda Guillermo Ahuja. "Para los grupos sedentarios, el calendario más importante es el de la Luna y no el Sol, porque el ciclo lunar permite saber cuándo sembrar y cosechar, o si vendrá agua, frío o calor.
"Si hablamos de ciudades agrícolas, como ésta, ellas dependen de la Luna. El hecho de que lápida esté enclavada en un área de manantiales refuerza el concepto de la Luna como la generadora de los líquidos vitales."
En cuanto a su simbolismo, son básicamente tres figuras antropomorfas. Dos de ellas son del sexo femenino, están ubicadas a los flancos, aparecen decapitadas y de su cuello surge el líquido vital, sea agua o sangre. De esos chorros que brotan de las mujeres, aparecen aves que marcan las cuatro direcciones del mundo.
El centro de la pieza, en tanto, lo ocupa un personaje que, en su parte inferior, presenta elementos masculinos, mientras que la superior es de sexo femenino, con caja toráxica y rostro descarnados, y a cuyo ombligo y a los brazos llegan los chorros del líquido vital. En la parte superior, por último, aparecen símbolos que pudieran estar representando parte de los ciclos que tendrá la Luna.
Este glifado del monolito, enfatiza el arqueólogo, recuerda mucho a los prevalecientes en la zona arqueológica del Tajín; pero la antigüedad de estos primeros podrían confirmar que aquella ciudad veracruzana pudo haber sido fundada por los huastecos y no al revés, como se cree hasta la fecha.
Una vez rescatada completamente esta colosal pieza, obra cuyo presupuesto alcanzó los 900 mil pesos, se procederá a unirla con su otro fragmento y posteriormente será subida al sitio donde se cree fue colocada originalmente. Allí permanecerá, con las medidas pertinentes para su cuidado y preservación. El proyecto era tenerla lista para la apertura de Tamtoc al público, pero al parecer los trabajos se extenderán un mes y medio más.
15 minutos de amor pagado.
Entrando al cuartucho de hotel barato en la zona de tolerancia, se encontró con un colchón remendado a manera de cama, la alfombra y los dos únicos muebles de decoración revelaban cansancio por los años de inutilidad; pero eso no le importó, para los amantes furtivos esos detalles casi nunca tienen importancia. Olía a viejo.
Se tiró sobre la cama atando aquél cuerpo -el otro, el ajeno, el de ocasión- con sus brazos presurosos, desbordantes en ademanes que expresaban la pasión desatada a caudales, vertidos en la tersa piel oscura de aquél hombre sin nombre, pero al que lo esclavizaba el deseo.
Rápido se deshicieron de sus ropas, en aquella hora resultaba incómodo no estar desnudos, y sus bocas se encontraron en la oscuridad para dejarse ahogar, ebrios del deseo, en un nudo de manos, piernas, brazos, dientes, lengua, sexos. Aparecían y desaparecían del mundo, dominando el secreto de los ilusionistas, escapándose de la mirada atenta, del aplauso fácil. Quince minutos de amor pagado, de ganas consumidas, de conquistas mutuas, de eyaculación presurosa, de flacidéz exprimida. Y después: el abandono torpe e insensible, las expresiones de rigor, la transacción monetaria, una puerta que se cierra y el sonido de unos pasos presurosos que se alejan buscando la salida.
Y él se volcó a la cama como un náufrago nocturno, aferrado a los pliegues de las sudorosas sábanas, buscó refugio en la silueta aún tibia que se dibujaba en el mullido colchón, aspirando con fuerza su aroma recogida en la almohada, asido a ese aire clandestino como su última bocanada de oxígeno, empeñado en prolongar con viveza, el recuerdo de su entrega carnal. Y su excitación renacío en el silencio de aquella habitación.
Como un felino se relamió los bigotes en un beso ficticio, sus manos jugaron a capturar lo inasible, la fogozidad le erizó el espinazo, perdiéndose en la nuca, ascendiendo a la cabeza. Urgente del cariño cálido, de las manos precisas, y del descanso ofrecido en un regazo.
Alguien golpeó con fuerza a su puerta, no fué necesario cruzar palabras, era el aviso de que el tiempo se había agotado, que otros esperaban acojerse en el remolino que dejó en las sábanas. Perezoso cubrió su desnudéz, incorporándose del letargo y la ensoñación, echó un breve vistazo a la escena, para luego dejarse resignado devorar en las fauces de la vida rutinaria que nace al salir de un hotel de paso.
Se tiró sobre la cama atando aquél cuerpo -el otro, el ajeno, el de ocasión- con sus brazos presurosos, desbordantes en ademanes que expresaban la pasión desatada a caudales, vertidos en la tersa piel oscura de aquél hombre sin nombre, pero al que lo esclavizaba el deseo.
Rápido se deshicieron de sus ropas, en aquella hora resultaba incómodo no estar desnudos, y sus bocas se encontraron en la oscuridad para dejarse ahogar, ebrios del deseo, en un nudo de manos, piernas, brazos, dientes, lengua, sexos. Aparecían y desaparecían del mundo, dominando el secreto de los ilusionistas, escapándose de la mirada atenta, del aplauso fácil. Quince minutos de amor pagado, de ganas consumidas, de conquistas mutuas, de eyaculación presurosa, de flacidéz exprimida. Y después: el abandono torpe e insensible, las expresiones de rigor, la transacción monetaria, una puerta que se cierra y el sonido de unos pasos presurosos que se alejan buscando la salida.
Y él se volcó a la cama como un náufrago nocturno, aferrado a los pliegues de las sudorosas sábanas, buscó refugio en la silueta aún tibia que se dibujaba en el mullido colchón, aspirando con fuerza su aroma recogida en la almohada, asido a ese aire clandestino como su última bocanada de oxígeno, empeñado en prolongar con viveza, el recuerdo de su entrega carnal. Y su excitación renacío en el silencio de aquella habitación.
Como un felino se relamió los bigotes en un beso ficticio, sus manos jugaron a capturar lo inasible, la fogozidad le erizó el espinazo, perdiéndose en la nuca, ascendiendo a la cabeza. Urgente del cariño cálido, de las manos precisas, y del descanso ofrecido en un regazo.
Alguien golpeó con fuerza a su puerta, no fué necesario cruzar palabras, era el aviso de que el tiempo se había agotado, que otros esperaban acojerse en el remolino que dejó en las sábanas. Perezoso cubrió su desnudéz, incorporándose del letargo y la ensoñación, echó un breve vistazo a la escena, para luego dejarse resignado devorar en las fauces de la vida rutinaria que nace al salir de un hotel de paso.
miércoles, mayo 10, 2006
Víctima del consumo.
Los días festivos realmente me dan flojera, yhabrá quien me tilde de amargado o un mal agradecido e insensible, pero es que no me nacen las "fechas especiales" que el común de la gente toma con verdadero fervor y algarabía.
En la mañana que salí del departamento observé las calles volcadas de imperecederas flores de plástico, reflexiones grabadas en cartón, enseres domésticos con llamativos moños, gente apiñonada en los recuerditos alusivos al día de las madres, en el aire sonabam canciones dedicadas a la progenitora, serenatas, poemas declamados con ferviente devoción. Toda clase de regalo impensable para honrar la sacralidad virginal de las madres del mundo.
Y no pude evitar sentirme tonto caminando en ese mar de ávidos consumistas. Ruborizado caminé hasta el mercado, avergonzado de mi mismo, pues a pesar de oponerme a estas prácticas, mi educación desde la infancia con los festivales escolares del día de las madres, ls poesías memorizadas, las manualidades consagradas para ofrendarlas a nuestras progenitoras, me hicieron sentir culpable de pasar por alto el festejo.
Y es que a final de cuentas, las madres necesitan tan poco para hacerles sentir amadas, basta un detalle casi insinificante para que se derramen en lágrimas, en palabras amorosas de sorpresa, satisfacción y honra. ¿porqué negarles la ilusión?. Compré un ramo de flores, las favoritas de mi madre y furtivo, casi queriendo que la gente no me mirara andar por las calles con mi ramo, me dirigí a su encuentro. La felicidad en sus ojos hizo que mis valores traicionados cobraran sentido.
En la mañana que salí del departamento observé las calles volcadas de imperecederas flores de plástico, reflexiones grabadas en cartón, enseres domésticos con llamativos moños, gente apiñonada en los recuerditos alusivos al día de las madres, en el aire sonabam canciones dedicadas a la progenitora, serenatas, poemas declamados con ferviente devoción. Toda clase de regalo impensable para honrar la sacralidad virginal de las madres del mundo.
Y no pude evitar sentirme tonto caminando en ese mar de ávidos consumistas. Ruborizado caminé hasta el mercado, avergonzado de mi mismo, pues a pesar de oponerme a estas prácticas, mi educación desde la infancia con los festivales escolares del día de las madres, ls poesías memorizadas, las manualidades consagradas para ofrendarlas a nuestras progenitoras, me hicieron sentir culpable de pasar por alto el festejo.
Y es que a final de cuentas, las madres necesitan tan poco para hacerles sentir amadas, basta un detalle casi insinificante para que se derramen en lágrimas, en palabras amorosas de sorpresa, satisfacción y honra. ¿porqué negarles la ilusión?. Compré un ramo de flores, las favoritas de mi madre y furtivo, casi queriendo que la gente no me mirara andar por las calles con mi ramo, me dirigí a su encuentro. La felicidad en sus ojos hizo que mis valores traicionados cobraran sentido.
lunes, mayo 08, 2006
Embolia.
Hoy nos llegaron noticias del pueblo, mi abuelo fué hospitalizado por una embolia, ha quedado paralítico en la mitad de su cuerpo. Esto nos ha llenado de consternación, en especial a mi, ya que me identifico con ese estilo de vida vagabundo de mi viejo, ese transitar eterno, desplazarse, moverse. Ahora que ha perdido motricidad me lleno de congoja, me apeno porque sé lo difícil que es renunciar al desplazamiento físico, esa pequeña libertad que creemos verdadera.
Cuando experimentamos una pérdida en nuestras vidas, ya sea física, emocional, económica o social, atravezamos por un estado psicológico denominado reacción de duelo, natural, que permite reponernos de la experiencia de orfandad y asimilación del objeto perdido. La reciente enfermedad de mi abuelo inciará con reacciones de miedo, enojo, agresividad, ambiguedad, tristeza, melancolía e impotencia. Espero que el mismo espíritu rebelde que caracteriza a mi viejito lo mantenga firme para enfrentar su nueva condición física y reelabore su sentido de vida. Estas crisis siempre son invitaciones a reinventarnos. Todo mi amor para Papá Andrés, eterno viajero sin pies pero con relucientes alas.
Cuando experimentamos una pérdida en nuestras vidas, ya sea física, emocional, económica o social, atravezamos por un estado psicológico denominado reacción de duelo, natural, que permite reponernos de la experiencia de orfandad y asimilación del objeto perdido. La reciente enfermedad de mi abuelo inciará con reacciones de miedo, enojo, agresividad, ambiguedad, tristeza, melancolía e impotencia. Espero que el mismo espíritu rebelde que caracteriza a mi viejito lo mantenga firme para enfrentar su nueva condición física y reelabore su sentido de vida. Estas crisis siempre son invitaciones a reinventarnos. Todo mi amor para Papá Andrés, eterno viajero sin pies pero con relucientes alas.
sábado, mayo 06, 2006
No es que muera de ti.
No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma, de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.
Muero de ti y de mi, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.
Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.
Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros,
separados del mundo, dichosa, penetrada,
y cierto , interminable.
Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.
Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos oscuros e incesantes.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte ,amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mi, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos.
Jaime Sabines.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma, de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.
Muero de ti y de mi, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.
Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.
Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros,
separados del mundo, dichosa, penetrada,
y cierto , interminable.
Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.
Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos oscuros e incesantes.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte ,amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mi, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos.
Jaime Sabines.
jueves, mayo 04, 2006
Somebdoy
Ayer me reencontré con esta maravillosa canción, y no logro decidirme entre la versión de Veruca Salt o la de Depeche Mode...... disfrútenla!!
I want somebody to share
Share the rest of my life
Share my innermost thoughts
Know my intimate details
Someone who'll stand by my side
And give me support
And in return
She'll get my support
She will listen to me
When I want to speak
About the world we live in
And life in general
Though my views may be wrong
They may even be perverted
She'll hear me out
And won't easily be converted
To my way of thinking
In fact she'll often disagree
But at the end of it all
She will understand me
I want somebody who cares
For me passionately
With every thought and
With every breath
Someone who'll help me see things
In a different ligh
All the things I detest
I will almost like
I don't want to be tied
To anyone's strings
I'm carefully trying to steer clear of
Those things
But when I'm asleep
I want somebody
Who will put their arms around me
And kiss me tenderly
Though things like this
Make me sick
In a case like this
I'll get away with it
And in a place like this
I'll get away with it
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