miércoles, marzo 14, 2007

XXVl. La Malinche va de nuevo al psicoanalista.

De Víctor Hugo Rascón Banda.
(El Terapeuta lee. La Malinche escucha atónita)
Analista: (LEE) "Por contraposición a Guadalupe, que es la Madre Virgen, la Malinche es la Madre Violada..."
Malinche: (INTERRUMPE) Ora sí. Ora sí estamos fregados. ¿Por qué me contraponen con la Virgen de Guadalupe, con mi madre Tonantzin, Ora sí... Ella es la Madre Virgen y yo la Madre Violada. Ella la Madre Pura y yo, la Chingada Madre?
Analista: No lo dije yo. Está en El Laberinto de la Soledad.
Malinche: Estará en la Soledad de los Laberintos o en las Sagradas Escrituras, pero no estoy de acuerdo.
Analista: Lo dijo el Poeta.
Malinche: No siempre los poetas dicen la verdad. A veces mienten. Acuérdese nomás de Sabines, cuando opina sobre Chiapas y los zapatistas.
Analista: Pero éste es el Gran poeta. Nuestro Premio Nobel.
Malinche: ¿Nobel? ¿Eso viene de "noble" acaso? Con el debido respeto, pero no estoy de acuerdo. (PAUSA) ¿Y qué más dice?
Analista: (LEE) "La pasividad de la Chingada es aún más abyecta. no ofrece resistencia a la violación, es un mundo inerte de sangre, huesos y polvo..."
Malinche: ¿Eso dice? ¿Y él estuvo ahí? ¿Él lo vio todo, cuando me agarró a la fuerza el soldado español, cuando me luchó? ¿Él no vio cuando me defendí como gato boca arriba y cómo fui sometida? ¿Él no escuchó mi llanto? ¿Él no vio mis uñas clavándose en su espalda y mis dientes mordiéndole los brazos? ¿Él no vio cómo me abrieron las piernas por la fuerza y cómo me taparon la boca para que no gritara? (PAUSA MALINCHE CALLA Y RECUERDA)
Analista: (LEE) "Su mancha, la de usted, es constitucional y reside, según se dice en este texto, reside en su sexo. Esta pasividad abierta al exterior la lleva a perder su identidad: Es la Chingada. Pierde su nombre, no es nadie ya y se confunde con la nada, es la Nada. Y, sin embargo, es la atroz encarnación de la condición femenina. Si la Chingada es una representación de la madre violada, no me parece forzado asociarla a la Conquista, que fue también una violación..."
Malinche: Sí y no.
Analista: (LEE) "El símbolo de la entrega es doña Malinche..."
Malinche: (INTERRUMPE) ¡Yo no me entregué!
Analista: (LEE) "Es verdad que ella se da voluntariamente al conquistador, pero éste, apenas deja de serle útil, la olvida..."
Malinche: Sí. En eso tiene razón. Después de serle útil me olvidó.
Analista. Como Jasón a Medea.
Malinche: ¿Quién es Jasón? ¿Otro cabrón? Digo...
Analista: Otro igual que don Hernán. (LEE) "Doña Marina se ha convertido en una figura que representa a las indias fascinadas por los españoles..."
Malinche: ¡Fascinadas! ¿Fascinadas dice?
Analista: (LEE) "Fascinadas y seducidas por lo españoles. Y del mismo modo que el niño no perdona a su madre, que lo abandona para ir en busca de su padre, el pueblo mexicano no persona su traición a la Malinche".
Malinche: O sea que soy traidora. O sea que no me perdonan. ¡Chinguen a su madre todos!

4 comentarios:

Remo dijo...

Hace tiempo platicaba con mi hermana sobre la Malinche y esto fue lo que le dije por conclusión:

Si yo fuera mujer noble y luego sacada a la fuerza del hogar paterno y obligada a servir a otro señor que a su vez no hizo sino regalarla como vil objeto a personas extranjeras llegadas más allá del mar, hubiera hecho exactamente lo que hizo Doña Marina o incluso peores cosas.

Porque, ¿Qué gratitud podría yo guardarle a una raza que me menospreció, y regaló como esclava, condenándome a la peor de las esclavitudes que es la sexual?

¿Porqué debería tratar con deferencia a quien antes me humilló y condenó?

¿Porqué no aprovecharme de la oportunidad que el destino me dió para escalar en la jerarquía de los invasores, que de ser esclava sexual llegaría a ser la amante del máximo capitán?

No, La Malinche será tildada de traidora y vende patrias, pero jamás de tonta, aunque ¿Quién no hubiera hecho lo mismo en su triste situación?

Quizá quien diga que no, lo hace por pura envidia, porque ya sabemos que el éxito es un delito y pecado que ningún mexicano le puede perdonar a otro.

Su vida no fue un lecho de rosas al lado de Hernán Cortés, pues a pesar de darle un hijo, Cortés a su vez la regaló a otro capitán cuando se aburrió de ella, aún y con todo, La Malinche jamás dejó de ser "respetada" por los españoles y los indígenas.

Perdón por el comentario tan largo, me gustó tanto que creo que hasta lo incluiré en mi bitácora...

Saludos malinchistas.

El Zórpilo.

Mike dijo...

Mi querido homo rodans... Genralmente prefiero leer lo que un blogger escribe que un texto previamente publicado por un autor, pero esto es tan difrutable... Ese humor negro de la Malinche... ese analista que lee en ves de escuchar... Vamos al chingada, que lo difrutado...

Pd.
"El laberinto de la soledad" me dio tanta hueva que es el unico libro que he dejado a medias.

Alfonsina dijo...

Homo Rodans!!!

Está excelente el texto... No me queda muy claro quién es la Malinche (será la representación de la mujer indígena mexicana?)... De todas formas me parece que entiendo bien el trasfondo del texto... Mierda.... somos todos producto de violaciones y maltratos.... América estaba limpio, cuánto sufrimiento tuvo que haber para llegar a lo que somos. Acá en Chile muchos pueblos originarios están extintos, y de los que quedan, discriminados, con sus tierras usurpadas por capitalistas y sin oportunidad de surgir como cualquier chileno que tenga mezcla extranjera, ojitos verdes o piel clarita...

Los chingados son otros... NO la Melinche.

Un beso para ti!!!

Alfonsina (...Cicuta O Maleza?...)

El Homo Rodans dijo...

alfonsina, la malinche es el símbolo mexicano de la traición por ontonomasia, se trata de un personaje histórico, una india de la nobleza que a la llegada de los españoles fué regalada a Cortéz y que sirvió por su gran inteligencia como intérprete, una gran matanza de pueblos indígenas por su trabajo de intérprete y negociadora. tuvo descendencia con Cortéz y luego fue regalada como mercancía. De ahí se acuña el término malinchismo que se refiere a la tendencia a preferir las cosas extranjeras sobre las nacionales. perdon por la tardanza pa despejarle la duda.