martes, marzo 13, 2007

Saudade.

Por Eduardo Langagne.*
La saudade es la embarcación que navega por el océano afectivo de la lengua portuguesa. Original y misteriosa, la palabra se ha convertido en ejemplo canónico de la imposibilidad de la traducción. Una palabra aceptada como intraducible.

No obstante, los diccionarios, la aceptación refrenada y la especulación nos llevan muchas veces a consentir que la saudade pudiera ser cercana a nostalgia o derivada de soledad. Si bien a mediados del siglo XVl se especulaba ya en la posibilidad de encontrar una equivalencia de la saudade en la soledad castellana, los más enfáticos argumentos no encontraron en el plano de las sensaciones una semejanza sensible entre las frases morir de soledad y morrer de saudade. El saudoso no es un solitario, no necesariamente. La sensación de la saudade podría estar presente al vivirse el amor conservado en las ausencias. Es un recuerdo acaso apesadumbrado, sombrío, pero iluminado por la esperanza; es una sensación virtuosamente alborazada en ocasiones. ¿Quién siente saudade? Constan definiciones especulativas a lo largo de los siglos pero a caso no existen definiciones comprobadas... A la intuición lírica se suma el rigor académico, pero es muy difícil proponer que la saudade es sólo la denominación de un sentimiento exclusivamente portugués.

Los trovadores galaico portugueses, los poetas anónimos de los cancioneiros, los poetas de las calles, intuitivos y dispersos, pero también los cantores testimoniales, meticulosos y concentrados, todos los reconocidos voceros de la lengua del pueblo, aceptaban y usaban la palabra saudade desde hace muchos siglos para intentar expresar ese sentimiento inexplicable. ¿Qué se siente?

En los más antiguos cancioneros puede observarse algunas derivaciones de una palabra que transitó los siglos y las regiones ataviada de Soydade, Suydade, Soedade.

Soidade. En su curso oral y escrito la palabra expandió su sonoridad y amplió su significado. Si bien la solitate pudiera estar presente en el origen, tampoco podemos asegurar que saudade provenga del latín, como tantas voces de nuestras lenguas. Caminando sobre estrechas veredas filológicas y recogiendo raíces semánticas, nuestro peregrinar andaría alrededor de solitate, solitudo, solitas, podríamos después pasar muy cerca de las ramas de solidulo, soidulo, soledade, soidade, y finalmente arribar a la sombra del enorme árbol de la saudade, esa sensación...

Aunque es necesasrio decir que la palabra se ha cantado también en nuestro idioma bajo la forma de la antigua y obsoleta saudad. En dos ejemplos que tengo a mano puedo citarlo. El poeta colombiano Octavio Amórtegui (1901) dice así en un par de cuartetas enesilábicas de su largo poema "El padre":

Rancio señor de buena casa,
apenas heredó el camino
¡que el abuelo jugó sin tino
y el azar le ganó sin tasa!
Mas tuvo siempre la saudad
de aquellos campos verdecidos
y de sus charcos abstraídos
se le anegó su soledad

Y Francisco González León (1862), nuestro poeta de Lagos de Moreno, escribe en el poema "Lectura":

La siesta acaso es cómplice
de una promiscuidad...
Afiánzase un cortejo bajo un brillo
o emerge una saudad
de la vieja lectura de esos libros
que pactan con el alma una hermandad

Por mi parte propongo un dístico que busca también una definición:

La nostalgia, en la saudad,
es tristeza en libertad.


Sabemos que la saudade no es religiosamente nostalgia ni melancolía, tampoco aflicción o tristeza, sino una sensación que la lengua portuguesa supo nombrar desde sus orígenes y después heredó en esa gradación semántica tan característica de cada idioma.

La palabra no está solo en el ánimo peninsular. En el trayecto marítimo del idioma portugués la palabra tocó puerto en los cinco continentes. Es gracias a las circunvoluciones de Vasco de Gama que la palabra también viajó hacia el nuestro. Está ahí constantemente en el portugués de Brasil, nostálgica, melancólica, a veces afligida, en el habla popular, en la poesía y en la canción. En brasil escuchamos cantar a Joao Gilberto el bossanova, Chega de saudade, por ejemplo, y el compositor bahiano Dorival Caymi canta con voz grave Ai que saudade eu tenho da Bahia... En épocas recientes, la descalza caboverdiana Cesárea Évora canta sodad, sodad, en una pronunciación africanizada del portugués original.

Otra hipótesis contempla a la saudade como una palabra que contiene influencia árabe producto de los siglos de dominación y presenca de esa cultura en la península ibérica. Las palabras árabes Suad, Saudá, Suaidá, contienen un sentido moral de tristreza profunda.

Aquí tenemos una primera combinación de términos parecidos en diversas lenguas, soledad, solitude, solitas, saudá. Todos ellos pudieran, por qué no, tener alguna relación con la saudade.

Para algunos, la saudade podría se la denominación de una enfermedad, una dolencia. Saude es el término en portugués para salud. Y de saude a saudade hay un camino incierto pero posible.

Una palabra espiritual muy usada en los trovadores provenzales y en la poesía humanística es Suavis, que tiene el significado de un ánimo suave y reprimido.

D. Jodo de Meneses, es una antiquísima estrofa recuperada hacia mediados del XlX, canta:

Faz me alguuma saudade
Vyrem cousas aa memorea
Que passey: mas na verdade
Nam me dam pena, nem glorea.

La estrofa se escribiría diferente en el portugués actual. En nuestro idioma podría ser algo cercano a: "Me provoca algo de saudade que vengan a la memoria las cosas que yo pasé, pero en verdad no me dan pena ni gloria."

Sergio Filippi, autor de un libro titulado A Saudade, publicado por Lello y Irmao Editores en Porto en el año de 1981, encontró en el Cancioneiro da Biblioteca Nacional una versión que expone las características de la saudade vinculada a conceptos como recuerdo, soledad, deseo, amor.
Según Filippi, la primera saudade que se encuentra en un testimonio escrito, entre los siglos X y Xll, está relacionada con la tierra e incluye todos los verbos que hablan de despedida o ausencia; se relaciona con partir, huir, separarse del terruño.
La saudade, dicen, es una enfermedad de portugueses. La saudade es soledad compartida, soledad confortadora, soledad desesperada, deleite de amargura. La saudade nos hace sentir en nosotros lo que se fue de nosotros. La saudade procede del recuerdo del tiempo pasado, sentido como la falta de un bien que aún podría tenerse. Es la sensación de privación de una persona o una cosa, es finalmente echar de menos.
La saudade es el recuerdo de algo cuya presencia nos contentaba, la reflexión de ya no tenerlo presente, el dolor que siente el ánimo por la soledad de lo ausente, el retrato que nos está pintando la imaginación de su antigua presencia y cualidades, los deseos con los que el ánimo se siente impedido para ver.
A mediados del siglos XV, cuando prevalecían las formas arcaicas soydade, suidade, se proponen diversas maneras de ofrecer a la comunidad linguística una comprensión de la palabra: "no es necesario leer muchos libros", declara D. Duarte en ese tiempo, "basta mirar al corazón". La saudade que propone Duarte es siempre de alguien, de alguna persona hacia otras personas o hacia las cosas.
Traduzco (y traiciono, claro, para que suene en español) esta espinela de Francisco de Portugal:
Saudade de amor perenne,
mal mortal, triste deseo,
donde tantos miedos veo,
donde tanta pena viene.
Donde más secretos tiene
el dolor, que es desigual,
mayor mal que el mayor mal
que allá lejos se hizo fuerte,
no se destierra la muerte
y la hallamos más mortal.
Y también interpreto, ¿traduzco? una estrofa de la canción x de Luis de Cambes:
Ahora la saudade del pasado
Tormento, puro, dulce y lastimado.
Que hacía convertir estos furores
En dolorosas lágrimas de amores.
Que disculpas conmigo procuraba
Cuando el suave Amor no me sufría
Culpa en la cosa amada, ¡ y tan amada!
Y otra de Camoes:
Saudade, sabor agrio del destino,
delicioso aguijón de acerbo espino
que en el íntino pecho me traspasa
con dolor que a mi alma despedaza
pero tiene placer en la saudade.
(...)
Los ejemplos poéticos nos aproximan más a las posibilidades expresivas de la palabra. Dentro del poema la palabra es sugestiva, rítmica, sonora y ofrece la posibilidad de extraerle significados má amplios. Expresa, decían los trovadores, sentimientos recónditos.
Insisto en traducir otros ejemplos donde la palabra saudade ofrece otras de sus múltiples posibilidades semánticas:
No pueden mitigar esta saudad
asistencias de amor, porque resiste
otra nueva razón de soledad
qe en las distancias de ese amor consiste:
como un objeto de la voluntad
hecho hoy imposible no me asiste
si vínculo es de amor entre sujetos
sin dos extremos, no produce efectos.
(...)
Ni las quejaqs de lágrimas sentidas
alivios pueden ser de esta saudade.
(...)
La saudade es dichosa desventura, sabor amargo, muerte y renacimiento, victoria y derrota. "En mi saudade lloro y río". He aquí otra versión-traducción, extraída de un poema de Manoel Barros:
Saudade, cómo amo tus lamentos
cómo te quiero oír cuando se queja
mi corazón en sus sollozos lentos.
O este otro ejemplo, de espíritu popular, cuya tradición nos ofrece frecuentemente diversas expresiones de la soledad saudade:
Saudade, ¡martirio y palma!
¡tortura de nuestra vida,
conforte de nuestra alma!
El recuerdo y el deseo son dos elementos esenciales de la saudade.
Camilo Castelo Branco escribe: "Aquella alma todavía se me hospeda en el corazón... la saudade es aún afecto, un excelso amor, el mejor amor que el pasado nos hereda." Así que la saudade, como el mejor amor que el pasado nos hereda, me obliga a traducir, traicionar o intentar aproximarme a una cuarteta espléndida que por ahora nos permitirá dejar hasta aquí estos apuntes.
Quien inventó la saudade
hizo bien, porque eso es.
Creó la palabra más triste
del amor más portugués.

* Poeta, narrador y promotor cultural. México, D. F., 1952. Ganador en 1994 del premio de Poesía de Aguascalientes.

6 comentarios:

Remo dijo...

Le juro que a medida que iba leyendo saudade, me acordé de otra palabra:

Morriña.

Curiosamente, morriña es la tristeza, añoranza o nostalgia por la tierra natal, y se deriva del dialecto galaico-portugués.

Saludos sin saudade.

El Zórpilo.

Luis Enrique dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Luis Enrique dijo...

Fantastico texto sobre la saudade. vivì en Portugal 15 años asì q me familiarizè con este sentimiento tan lusitano, y me hice uno con èl tambièn, es inevitable. D verdad, maravilloso texto, quisiera pasarlo a mi blog pero me tardarìa mucho traducirlo, es q como ya te habràs dado cuenta, escribo en portuguès ya q 95 % de los blogs q tengo allì y mis amigos, son de allà.

un abrazo Rodans, escogiste muy bien

Clarice Baricco dijo...

Amo la palabra saudade, por eso así le puse a la dirección de mi blog.
Buen texto.
Con tu permiso lo imprimo.
Gracias.

Abrazo

Margarida V dijo...

saudade es algo muy nuestro, no conozco en ningun otro idioma una palabra que signifique saudade. aqui esta por todas partes, en la poesia, en el fado. es triste y melancolica.

Ternura feita saudade,
Eu beijo as minhas mãos brancas...
Sou amor e piedade
Em face dessas mãos brancas...
Mário de Sá Carneiro

Psicoaldo dijo...

Me alegro de recorrer este magnifico artículo, conocí una palabra que describe muchos de mis estados, muchos de mis momentos.
Gracias por el aporte a mi autoconocimiento.