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jueves, febrero 05, 2009

No es este frío invernal el que me estremece hasta los huesos.
son las palabras.
Las miradas húmedas y frías las que me entumecen.
El alma se me hace hielo.

martes, enero 20, 2009

martes, enero 06, 2009

Los inicios.

Dicen que el tiempo es homogeneo, que siempre le buscamos contrastes a esta línea blanca e insípida a la que llamamos vida, ahí inventamos la temporalidad de nuestra existencia, agregamos nuestra experiencia subjetiva a las situaciones vitales, algunas breves, fugaces, poco significativas, otras de duración variable y mas complejas. Dice Rosa Elena que nos eforzamos por evitar la sensación de vacío de forma barroca. Pinceladas aquí y allá, colores estridentes, líneas, puntos suspensivos, una pared publicitaria usada una y otra vez, amontonamos recuerdos, experiencias, suenos, los pendientes del super y la semana.

Marcamos entonces en esa línea fracciones. Y a ellas las solemos llamar transiciones. Y ahí está el nacimiento de sobrino, la boda del hermano, las vacaciones en un punto geogáfico que recorremos con avidéz, el fin del noviazo y el inicio del matrimonio o por lo menos de la vida en pareja, las muertes, los ritos, los cultos a la fecundidad, el cambio de residencia, el nido vacío.

Todo esto ha sucedido en los últimos seis meses de mi vida. Nací en los ochenta, en medio de una profunda crisis económica (no es la primera y tampoco la última), un momento de transiciones en la forma de pensar, en las modas, en los sonidos, en las formas de entender la salud y la sexualidad. Vuelve la crisis económica y vuelvo a pasar de una etapa a otra. Y entonces la línea del tiempo se curva, parece mas bien una elipse, si asciende o desciende da lo mismo, los tiempos se repiten en lo esencial, lo demás es puro maquillaje.

Comienzo el tiempo ya no en la huasteca. Ese lugar ya conocido, ya caminado, comienza a quedarse en mis memorias y comienzo a reconocer y a caminar en la ciudad mounstro, en la hiedra de mil cabezas que es la Ciudad de México, la Gran Metrópoli, la Torre de Babel.

Y qué provinciano no se siente intimidado con la hiper violencia de esta ciudad. La amamos y la odiamos al mismo tiempo. Nos conglomeramos aquí, en este breve espacio, apilados unos con otros como cadáveres vivientes en esta gran morge. La competencia es feróz, una vorágine irracional, el escaparate de los suenos rotos y vueltos a remendar.

Me entusiasma esta nueva etapa de mi vida. Tengo la sensación de haberme quedado muchos días atrapado en ilusiones. Hoy vuelvo a tomar las riendas de mi vida, si antes me apasionaba andar por la vida sin un destino predeterminado, oliendo las flores a mi paso, impresionado por algún suceso extraordinario: el canto de un ave, el baile triste de una puta ebria en una cantina anónima, la despedida de dos enamorados, el reencuentro con el amigo de antano; ahora es tiempo de trabajo y esfuerzo por materializar mis suenos. Gusto me da tener 28 anos de vida y sentir que mi proyecto de vida está saliendo como lo pedí.

Amigos: vivo con el hombre inteligente, sensible y enamorado con el que me visualizé en el pasado. Estoy compitiendo para hacer un diplomado sobre Disidencia sexual y manejo del VIH-SIDA y por una maestría en Antropología Médica o Medicina Social. Me sudan las manos, habrá que picar muchas piedras, grandes, gordas. Demanda esfuerzo y disciplina, hacer hábitos. Apasionante la forma en que nos complicamos al crecer. Hoy como nunca me doy cuenta del valor que tienen los suenos y ruego porque nunca deje de hacerlo, revitaliza al alma, nos da sentido.

En esta ventana al mundo serán testigos de esta historia que a penas se escribe. Ya evaluaremos después el saldo desde la trinchera. Mis mejores deseos para todos.

lunes, septiembre 29, 2008

Denuncia.

Me llegó este mensaje de una Hermana Teresiana del colegio donde estudié, se los comparto, estoy conmocionado.
El viernes 12 de septiembre, las hermanas teresianas que viven en Chiapa, comunidad indígena del municipio de Xochiatipan, nos comunicaron, preocupadas, que habían desaparecido en México tres hermanos indígenas oriundos de esa comunidad.

Un vecino de Chiapa, dedicado a la construcción en el Distrito Federal como ayudante de albañil, fue a buscar a sus tres compañeros, uno de ellos su hermano, al cuarto donde vivían, preocupado porque no se habían presentado a trabajar. Llegó a una vecindad, en la colonia El Olivo, cercana a su lugar de trabajo, donde sus compañeros rentaban un cuartito donde vivían hacinados, al igual que otros campesinos que trabajaban también como ayudantes de albañil. El cuarto estaba desordenado, con cosas tiradas y rotas, pero sin señales de robo, ya que estaba allí la “tele”, incluso la cartera de uno de ellos con dinero. Extrañado del caso, informó a sus familiares de Chiapa y ellos los reportaron en el municipio de Xochiatipan como desaparecidos.

Uno de ellos, Herón Gutiérrez Hernández, de 33 años, era el hijo del catequista Toño; el más grande de ellos, de 43 años, Marcos Hernández Antonio, junto con su hijo Marcos Hernández Hernández, apenas de 23, eran a su vez cuñado y sobrino de Toño.

Los del municipio de Xochiatipan, enterados de que habían encontrado 25 cadáveres fruto de una multiejecución en un paraje de La Marquesa , municipio de Ocoyoacac, en el Estado de México, llevaron a familiares para verificar si alguno de los cadáveres de la Marquesa correspondía a los vecinos de Chiapa. Efectivamente: eran ellos. Retuvieron las autoridades de la Procuraduría unos días los cuerpos, mientras se realizaban las autopsias y diligencias, y fue hasta el viernes 20 de septiembre que pudo la comunidad enterrar a sus muertos, entre el dolor y la consternación de los vecinos y la profunda tristeza y orfandad de las esposas e hijos, doce en total y uno en espera… Los cuerpos presentaban señales de tortura y el clásico “tiro de gracia”.

Días después pude visitarlos en la comunidad. No encontré a los hombres, quienes habían salido todos a una junta por cuestiones de tierra, pero pude acompañar a las familias, constatar su profundo dolor y la incertidumbre frente a su futuro de esposas, hermanas, madres y abuela de los muertos. ¿Cómo consolar tanto sufrimiento? Frente a los altares de las casas, llenos de veladoras, flores y lágrimas, mi oración desconcertada y lastimosa, se sumó a la de ellas, resignada y confiada.

Escribo esto con indignación y con la determinación de que hace falta sumarnos efectivamente a un ¡Ya basta!

Esos indígenas, que fueron a trabajar al DF, como tantos otros, buscando mejores ingresos para su familia, completar sus ahorros y terminar la construcción de sus viviendas, tener dinero para pagar los “peones” de la milpa que da de comer a sus hijos, pareciera que estuvieron en el “lugar equivocado” y en el “momento equivocado”. Allí donde, según las líneas de investigación del caso, se dio una venganza de narcos, fruto de la suposición de que algunos otros habitantes de la vecindad habrían “soplado” a las autoridades la construcción de un narco-túnel en Mexicali, en la que habían participado con engaños y obligados, el cual fue descubierto y reportado en las noticias días antes de la masacre.

Pero ¿cuáles son ya en México los “lugares y momentos equivocados”? Pareciera que todos los momentos y lugares pueden guardar un peligro. Recuerdo hace años, en el DF, que nos preocupaba sobremanera ir al “centro” porque corríamos el riesgo de que nos robaran la cartera; lo mismo en el metro y camiones que en la pesera. Ni qué decir a la salida de los cajeros automáticos, o el temor al agarrar un taxi. Pero no pasaba de un robo. Poco a poco fuimos leyendo en las noticias del aumento de los secuestros express, del aumento en general de los secuestros, y poco a poco nos fuimos acostumbrando a leerlo en los diarios. Hasta que secuestraron a un amigo, una amiga, un familiar. Supimos, también por la televisión y los periódicos de la “mataviejitas” y nos dolimos de que alguien fuera capaz de matar con tanta crueldad a mujeres indefensas, pero no conocíamos quizás a las ancianas y pronto olvidamos el asunto. Hasta que nos tocó de cerca con la muerte de la maestra Magda, del colegio La Florida y todo el colegio se consternó por el hecho.

Y el narco se fue apoderando de nuestra nación y las ejecuciones fueron parte de las noticias cotidianas, hasta que nos acostumbramos a que todos los días había matanzas producidas por narcos y ya ni siquiera podíamos llevar cuenta del número de cadáveres. “Se pelean entre ellos”, dijimos. Es en Tijuana, Tamaulipas, muy lejos de nosotros. Y un buen día aparecen decapitados en la ciudad de Mérida, donde tenemos un colegio teresiano, y nosotras, junto con toda la ciudad, nos llenamos de terror.

Hoy nos toca a las teresianas de la Huasteca constatar que el narco también ha llegado, con sus tentáculos de violencia y terror, hasta las vidas indefensas de hermanos indígenas que conocemos y queremos.

Y comenzamos a atribuir culpas de la situación: al gobierno corrupto e ineficaz en la lucha contra el narcotráfico y las mafias organizadas; a las policías que les dan cobijo –quizás no sólo por la corrupción, sino por el temor a represalias contra sus familias_; a los empresarios que se prestan a lavar su dinero, a las ansias de poder y riquezas… Y ¿dónde quedamos nosotros, la sociedad civil? ¿Qué acaso una buena parte de la sociedad no coopera, como una “base social” para que opere el narcotráfico: quienes se benefician de sus recursos, quienes callan sabiendo quiénes son, quienes se hacen de “la vista gorda” y los reciben en sus círculos sociales, acuden a sus bodas y bautizos, o los aceptan en sus colegios? Este problema es de todos/as y no se resolverá hasta que como sociedad no pongamos un alto, no exijamos a nuestros gobiernos, no luchemos contra la corrupción cotidiana en la que también estamos implicados/as. Quizás participamos en marchas que dan la vuelta al mundo y después NO PASA NADA. Tenemos que hacer que algo pase, desde cada uno de los espacios donde estamos viviendo. Construir creativamente desde abajo y sumar esfuerzos para enfrentar esta problemática que ha llegado ya a límites de terrorismo, como se comprueba con los granadazos de Morelia.

Otra acción, concreta, eficaz para las familias de los afectados en este momento, es apoyarlos económicamente ya que, al perder al jefe de familia, se quedan sin el ingreso diario para lo más elemental, que es el alimento de los hijos.

Por lo pronto, yo ya no puedo ser insensible a las noticias, porque cada una de ellas, por lejanas que sean en el espacio, me reviven el dolor de los indígenas de Chiapa, renace en mí la indignación y la necesidad de no sólo gritar ¡Ya basta!, sino de actuar comprometidamente, desde donde estoy, por este México, que tanto quiero y que veo sangrar tan cercanamente.

viernes, septiembre 19, 2008

Mi hermoso sobrino Cicharrín.




Condenado chicharrín, por fin nos vemos las caras, tantos meses esperando tu llegada, que bueno que me avisaste con el pensamiento que ya estabas en camino, me habría dado harta muina no haber estado con tus amorosos padres pa darte la bienvenida a este mundo, que si no es perfecto, te prometo que aprenderás a amar y a trabajar sobre el para que sea el mundo que tu quieras para tí.
Te amo desde mucho antes de haberte mirado a los ojos, en ellos reconozco mi sangre fluyendo dentro de tí, mi historia, mi justificación para estar aquí.
Soy tu tío Carlos, el que te prometió muchos viajes juntos e irreverencias para compartir. Espero que tu vida sea buena, y cuando me necesites solo piensa en mi. Allí estaré viviendo en ti, en tus pensamientos.
Sabiduría para vivir te deseo.
Gracias por existir.

jueves, julio 31, 2008

Breves desde la capital.

amigos:

estoy en el D.F. en las actividades de la preconferencia de vih sida y pueblos indigenas, originarios y afrodescendientes. Amaranta ha sido una anfitriona divertida y ágil, he dormido solo 3 horas porque he estado en un incanzable intercambio cultural con gente de la reunion y otros humanistas, investigadores y activistas en los temas de género. Enriquecedores encuentros, se me cierran los ojos, habrá que abir los oídos, caminar con nuestros hermanos de lucha latinoamericanos.

A mi retorno a casa les comparto mis experiencias. saludos desde la trinchera.

P.S. el sábado acompáñenos a la 1 marcha internacional contra la homofobia, allá nos vemos.

lunes, junio 16, 2008

De víboras, mal de amores y otras linduras.

Advierto con el paso del tiempo, que me es difìcil continuar haciendo lo que pienso. Renunciar a lo que soy, a lo que siento, a lo que vivo no es debatible. Esto me ha causado a lo largo de estos 28 años una infinidad de sin sabores y sí, claro, de momentos trascendentes, donde he sido marcado y he marcado la existencia de otros que conforman mi historia personal de vida.
Sin embargo, que cansado estoy de encontrar puertas cerradas, de invertir tiempo y esfuerzo, tripas y corazón en proyectos inacabados, inacabables. Y encuentro también la factura a pagar, de mis excesos, de mis rebeliones.
Crecer como persona se antoja una tarea de renuncias, de desapegos. Hace una semana en mi habitación, encontre el exoesqueleto de una serpiente, a primera vista me pareció temiblemente hermoso, transparente, suave, frágil. Pronto comprendí que aquel frío animal rastrero había pasado por mi lecho dejando rastros de su pasado, trozos de su vida que ahora parecían mas claros para el observador ajeno, podía leer sus escamas, sus vértebras intuír, podía mirar a travéz de su transparencia como un ligero velo que suavemente oculta. Y ese pasado frágil al tacto, que se desprende con molestia, con serias incomodidades, que se pulvoriza con el agua y con el viento, pasa a formar parte arenoso del polvo, su testimonio palidece, enmudece en los vientos. Así la historia propia.
Espero tenerles noticias mías pronto. El activismo llama y espero participar y comenzar a trabajar en las áreas que me interesan en este medio semestre del año que nos resta. un abrazo existencial para ustedes queridos lectores y amigos en tránsitos.

lunes, abril 07, 2008

En mi deambular en este mes que termina y el mes perdido de las canciones de Sabina, he sido padrino involuntario en la confirmación de Cochevalo mi pingo sobrino, he conversado con sacerdotes persuadiéndolos de que el matrimonio de mi amigo Manuel es lo mas conveniente para asegurar la perpetuación de la raza humana. Sin esperarlo, un par de ojos urgaron en mi mente como una imagen fija que recorrió mi sangre y se metió en la bomba que guardo en el pecho. Esos ojos grises cambian de color según el ambiente del que se rodea, se camuflajean, se adaptan con vertiginosa facilidad y yo que me consideraba un camaleón, comprendo que tengo mucho que aprender aún. El espejo cósmico de tu mirada, complementa mi alma. ¿queda alma?
Hoy fui a recoger los carteles promocionales del IV Seminario Internacional Diálogos con la Psicología Latinoamericana. En los pasillos del modesto centro de salud donde hice servicio social, saludé a las enfermeras, a las doctoras, con las que durante mas de un año colaboré, y mas allá de la relación profesional, compartimos lo que conformaba nuestras vidas personales, más de una lágrima se desprendieron de unos ojos vidriosos, ebrios de dolor. Al despedirme un viejo amigo, compañero artesano, callejero como yo, me presentó a su retoño: un bodoque de marcadas facciones indígenas que sonreía jubiloso. Sin adivinarlo, me avisó de la muerte de su joven hermano, tardíamente. Una vez mas aparecieron las lágrimas.
Hundido en la rutina del trabajo, el estrés cotidiano y la organización de mi vida personal, siento que he perdido de vista al mundo que me rodea, me perdí del nacimiento de los hijos de mis amigos, no me despedí de quienes pasaron por mi vida dejándome una marca permanente, olvidé prestar mis oídos a las historias de personajes reales, palpables, en quienes deposito mis afectos. Todo en nombre del trabajo, del prestigio y de la superación personal. Me doy cuenta de que la verdadera superación personal no es individual, es grupal, y consiste en crecer espiritualmente con las personas que conforman mi universo. Provengo de una comunidad indígena donde el crecimiento era concebido de forma comunal y aunque tiene sus peligros una ética grupal como ésta, quienes tenemos fuertes lazos filiales requerimos de relaciones positivas con los otros para tener la conciencia tranquila.
Tengo mucho en que pensar.

foto: Homo Rodans.

miércoles, febrero 20, 2008

¡Chin! se me ha vencido el plazo. Yo tenía que haber visitado Cuba antes de que Fidel dejara el poder, porque no quiero recorrer la vieja Habana encontrándome un Mc Donal's, un Burger King, o esas horrendas tiendas que estandarizan gustos y pensamientos. Celebro con los camaradas cubanos esta transición, ignoro para donde apunte, que venga y qué pasará con su riqueza cultural, aunque tengo fé en que sabrá hacerse solo de aquello que beneficie su identidad como pueblo.

martes, febrero 12, 2008

Migrar.

Hoy amanecí con fuertes ganas de hacer emigrar al dolor.
Que se vaya y que viva en New York.
De veras que no lo voy a extrañar.

martes, febrero 05, 2008

Mónologo imaginario con el amigo que siempre amé.

La ciudad de México me dió la impresión de estar mas apretada de lo usual, es decir, caminar por el centro histórico ya sin el ambulantaje en el primer cuadro, resultó un desafío, siempre esquivando el tránsito, los cientos de turistas y capitalinos que se acercaban al Museo Nómada. Un profeta del new age los convocaba desde el televisor, ordanas enteras de razas y culturas se desplazaban hacia el ombligo del mundo esperando entrar a aquel santuario y mirar el milagro de la naturaleza que se reconcilia con el hombre, mostrando su aspecto mas dócil.
El encuento con Javier-un amigo de los Buenos Aires avecinado en el Distrito Federal- fue como lo esperaba, una entrevista ávida de experiencias y de sentido humanitario. La conversación giro en torno a la cultura Argentina, la dictadura, sus íconos populares. Javier lloró por los amigos que nunca volvió a ver a causa de la irracionalidad, la sed de poder que rebasa a muchos líderes y hace salir de ellos la maldad de todos los hombres. Sus ojos cansados de tanto mirar al mundo constantemente se llenaban de cristalinas lágrimas y su voz se manifestó contra el olvido. Los hombres necesitamos de la memoria para darle sentido a nuestra historia, para soportar nuestra realidad absurda y dolorosa. Entonces pensé en tí, ya sin rencores y en la lucha que me has encomendado pelear desde mi humilde mundo rural diverso, intuí que tu paso por mi vida jamás será olvidado, eres mi realidad, algo tuyo se ha quedado para siempre en mi, y permanece.
Mis pies reconocían históricos edificios, de este país, de este transéunte y entonces mi vista se mantenía atrás, reconstruyendo diálogos, aromas, sensaciones, mi historia. Sin proponérmelo, al salir de una estación del metro, unos activistas se me acercaron y al mirarle a sus ojos super que debía participar en la causa. Me sobrepuse al miedo, nunca dejaré de ser el fatalista de siempre.
Frente a la Catedral esperé a Tania, jóven compañera cuya amistad cultivé en los nublados bosques de la sierra Hidalguense. Hablamos del dolor vivido en el año que pasó sin vernos, pero en especial del crecimiento y la maduréz que nos obligaron las experiencias a asumir.
En Ciudad Neza fuí popular. Tu familia me recibió con mas amor del que siempre recibo, sé que les advertiste a tus padres hacer distancia con nuestra historia, siempre respetuosos, son los anfitriones consentidores de los que siempre, en este medio, hago gala. Tu abuela es la persona que nunca, nunca, deja de sorprenderme, ¿porqué soy especial para ella? ¿porqué quizo estar muy cerca de mi? ella siempre está conmigo, muy adentro del corazón, y con ella toda tu sangre bendita. Gracias por haberme hecho sentir que fuí el invitado mas esperado de la fiesta.
Y tu. Sabes cuan fuerte es el cariño que te profeso, a pesar de la pena y el dolor con el que nuestro romance terminó, tu sensibilidad, tu sincero amor por tus padres, tus hermanos y la familia entera me hicieron recordar el motivo por el cual, a pesar de que somos dos polos opuestos, me enamoré de ti. Valoro esta amistad que insospechadamente comenzamos a construir, nos hizo falta ser amigos desde el principio. Mi inicial frialdad delató el nerviosismo con el que viví nuestro encuentro. Tus infantiles cariños derribaron los gruesos muros del rencor. Hoy me experimento distinto. Valoro el especial momento que compartiste cpnmigo. el silencio fué un pacto amistoso en el que no hizo falta añadir nada.
Ahora que continúo mi andar por la vida, nuevas dudas surgen. La ilusión de que mi vida recibe una segunda oportunidad es solo eso, ilusiones. Nuestras existencias, la tuya, la mía, tienen la misma oportunidad de encontrar sus rumbos. Caminemos amigo por los senderos que se vislumbran a la distancia: algo de provecho nos aguarda.
Estoy en paz.

miércoles, enero 30, 2008

ya quiero que sea viernes.

subirme al camión cargando mis petacas colmadas de curiosidad, respirar el cochino aire contaminado de la capital, confluir en las calles con miles de desconocidos y sentirme vagamente extraviado, transitar azaroso, con pies ligeros, alzar la mirada para descubrir una ventana abierta en la esquina, y soñar con mujeres de sexo húmedo confundiendose con el primer calor de la mañana, sonreír a un extraño con la ingenuidad de un provinciano, conversar con un viejo en la alameda, mirar a los mimos en los jardines, jugar con un niño a la pelota. Quiero oir idiomas que no sepa pronunciar imaginando las conversaciones con solo juzgar las expresiones de los amantes.
Quiero que el tiempo en el centro histérico de este país transcurra lento: para saludar a los viejos amigos, para disfrutar una pintura en el museo, para escuchar los sonidos de la ciudad, sus suspiros, sus reclamos, sus gritos, sus susurros nocturnos cuando todos fingen que descansan en altas camas.
El sábado por la mañana consquistaré al monstruoso Distrito y me robaré el corazón de sus gentes.

jueves, enero 03, 2008

El ecocidio en la Laguna del Carpintero.

Don Arnulfo era el velador en el hotel donde trabajé unos meses hace un año. Hicimos una increíble amistad basada en el respeto, la solidaridad y la confidencialidad. En las noches en que se me programaba la guardia, cuando la demanda de cuarto era menor, conversábamos hasta el amanecer compartiendo anécdotas y fragmentos de nuestras historias de vida. A pesar de mi juventud, nos comprendimos cálidamente.
Entonces me hablaba del viejo Tampico, aquél en el que se transportaba en tranvía, atravesando un puerto semi rural en el que igual encontraba edificios afrancesados y calles perfectamente trazadas, como humildes viviendas de campesinos avenidos a la ciudad en busca de oportunidades de escala social, con todas las carencias imaginadas.
En lo que hoy conforma en centro histórico vivían las familias burguesas, la mayoría de ellas migrantes españoles, italianos y chinos. Por aquellos años Khalo y Rivera se alojaron en el mas exclusivo hotel de la época. La salitre aún no carcomía las molduras de los edificios neoclásicos ni la gran inundación exilió a los poderosos a mudarse. Tampoco la prostitución, las cantinas y los comercios se habían instalado en las avenidas.
Don Arnulfo solía irse con sus amigos infantiles a nadar a la Laguna del Carpintero, donde las aguas eran cristalinas, el mangle crecía prodigioso y la fauna salvaje así como la pesca era abundante. Años después, recibió los desechos residuales del alcantarillado público, convirtiendo al lugar en un sitio insalubre cuyo fétido ambiente era bien conocido por los visitantes. Greenpeace presionó a los gobiernos municipal y federal, logrando que sus aguas fueran tratadas y restaurar el frágil ecosistema.
Sin embargo la ambición de los capitalistas lo privatiza todo. La naturaleza no es la excepción. Una iniciativa del gobierno municipal en coordinación de empresarios locales desea construir un complejo "turístico" en la laguna, quitándole a la población el único pulmón verde de la ciudad. Los trabajos han comenzado y el escenario es realmente desolador, donde antes crecía el mangle se encuentran desechos de construcción rellenando el terreno.
La acción de la sociedad civil ha tratado de detener el ecocidio, pero la represión policíaca y la intimidación han podido más que el uso del juicio moral y la razón. Las generaciones futuras tienen derecho de disfrutar de la naturaleza tal y como nosotros lo hacemos, por tanto es conveniente preservarla y no permitir que se modifique por caprichos monetarios y fines políticos.
Un abrazo de solidaridad por los compañeros de La Otra Campaña en Tamaulipas, que fueron privados de su libertad por oponerse a la irracionalidad de los poderosos.

miércoles, diciembre 26, 2007

Navidad Huaxteca.

Las fiestas decembrinas en la huaxteca hidalguense transcurren entre compras de último momento, visitantes que llegan y se van, decenas de puestos callejeros ofertando toda suerte de mercancía alusiva a la festividad de la natividad. Las antiguas calles donde transitaban carretas jaladas por mulas o caballos ahora se saturan de automóviles, moles de hierro multicolores en todos los tamaños imaginados. Los embotellamientos son un fenómeno reciente, una clase de enfermedad de los nervios para la que se receta una buena dosis de paciencia.

Los nuevos evangelizadores cristianos son los vendedores de discos piratas. En las plazas, mercados y atrios de las iglesias se paran mudos, con su mirada inquisitiva hacen guardia junto a un televisor, en el que aparecen escenas de la vida del Cristo, siempre estoico, siempre sereno y condescenciente. Otros episodios de la biblia son escenificados en tono con las fiestas cristianas. Los campesinos se arremolinan en torno a los improvisados puestos, embelesados, no necesitan leer, es mas fácil ser evangelizados con la mirada, con las imágenes de harapientos hombres blancos que al igual que ellos, claman por el pan nuestro de cada día, por la salvación del campo atribulado, por una vida futura amable para su descendencia. No entienden el español, pero el dramatismo de los actores en el televisor les es familiar, casi pueden anticiparse a los giros de la historia. El evangelizador los mira curioso y a la vez con indiferencia, ninguno de ellos vacía sus bolsos, ninguno de ellos renuncian a las riquezas materiales a cambio de una mansión celestial, y todo por únos módicos veinte pesitos marchante.

Centenares de jóvenes indígenas regresan en la víspera de la navidad a sus pueblos, las terminales de autobuses lucen pletóricas de imágenes caóticas y posapocalópticas. Jovencitos de marcados rasgos indígenas, retornan al pueblo con una estética a la usanza Emo: flequillos estorbando la mirada, delineador negro en las pestañas, uñas negras o por lo menos largas, camisas adquiridas en un tiri tiri capitalino, pantalones chinos imitando las marcas mas reconocidas en el mundo. Tercermundistas emulando la vida industrial de consumo desmedido. Y el náhuatl se les olvida.
Los migrantes también pisan el suelo donde han nacido. En caravana se les ve llegar como hijos pródigos, a bordo de camionetas gringas no legalizadas sustituyen los viajes a caballo, abriéndose paso por antiguos senderos que hoy se sustituyen con una carretera nuevecita en la que se llega al pueblo en la mitad del tiempo estimado, y los militares en mucho menos que eso.
Una mujer mira a su pequeño hijo recargada en la pared junto al tianguis. El niño, con sus mejores ropas, acaricia con la mirada un par de lustrosos zapatos negros recién adquiridos. Absorto no tiene ojos para nada más, son los zapatos mas hermosos del mundo, aunque hayan costado cincuenta pesos en el remate de calzado por fin de año.
Y el salvador nace aquí, en la verde serranía hidalguense, esta vez sin la llovizna anual y una luna regordete, que alumbra los marginados caseríos anticipándose a las elecciones estatales que se aproximan. Habrá que ver cómo nos pinta el año entrante.

martes, diciembre 18, 2007

Despertar.

En un año y medio dejé de leer compulsivamente. Mis libros comenzaron a enpolvarse, los libros prestados se apilaban y se apachurraban como perritos falderos, esperando el momento en que cambiara mi mirada perdida y volteara a mirarles con cariño, acariciando sus lomos para jugar avanzando a través de las horas.

Mis discos dejaron de sonar. Generalmente esperando el timbre del teléfono móvil, siempre a ciertas horas, ciertos días, con la angustia obsesiva de estar siempre presto a contestar las llamadas recibidas.

Pasó un año y medio de mi vida sin viajes fantásticos, aquellos en los que me hacía acompañar de una mochila y tres cajas de sueños, de avidéz por las aventuras, por conocer gente nueva, encuentros que nos tocan el alma y nos iluminan el día.

Dejé pues, en resumen, de vivir, de disfrutar de las cosas pequeñas, de las cosas básicas, las que amo, las que me dan paz y me hacen sentir contento el corazón. Ahora que volví a la soltería, aparte del dolor de la separación, me encontré conmigo mismo, con mi yo habitual y ha sido delicioso, poco a poco irme recogiendo en espíritu, volviendo al punto intermedio de las situaciones vitales. A noche me entretuve mirando un concierto de Ray Charles, fumando un tabaco después del trabajo y ha sido de las actividades mas placenteras que he tenido desde mi ruptura sentimental. El concierto viene acompañado de una entrevista con el maestro jazzista, que ayuda al escucha a contextualizar las piezas, con detalles de su proceso creativo, manías, comentarios sobre sus influencias musicales y sobre todo su fino sentido del humor. Confieso no tener conocimiento de este señor que dicho sea de paso tiene una voz con acento a ghetto, deliciosa, económica, uno de inmediato se siente en una atmósfera íntima, como si de verdad estuviésemos sentados a su lado y lo invocáramos a que nos narre sus anécdotas. El material es muy ilustrativo, ya que cada pieza interpretada en el recital es puntualmente comentada en viva voz. Me enamoré de su versátil música y su personalidad intimista.

Ahora pienso apoderarme una vez más de mi, recoger las piezas de mi corazón roto, tratar de remendarlo y no negar las suturas que se irán formando en el proceso. Entiendo que desde un principio, en el juego del amor salí perdiendo, lo aposté todo y perdí mucho, mas de la cuenta podría decir yo, a fin de cuentas, el amor es arriesgarse. Perdí salud, tiempo, fuerzas, ganas, pero no estoy dispuesto a volver a perderme a mí mismo.

Nuevamente se escucha en mis anhelosos oídos la música que permaneció en pausa tanto tiempo, sacudí el polvo de las palabras que me emocionan. Mis ojos miran con curiosidad insaciable al mundo, y aunque el despertar ha sido lento, disfruto volver a ser yo y no lo que otro monigote quiere para sentirse cómodo.

Habrá que aprovechar estas vacaciones para completar el proceso.

gracias por esperar.

miércoles, noviembre 28, 2007

Stand By.

Después de mi rompimiento sentimental anduve navegando por extrañas aguas que me han traído a las costas de mi antiguo yo. Recuperé las pequeñas cosas, las más básicas que solía entretenerme y provocarme un apasionamiento: la lectura, escuchar mis viejos discos, garabatear palabras en los cuadernos, ordenar mis papeles, sorprenderme con los paisajes, fumarme un tabaco y dejar transcurrir el tiempo con agrado.

Por ese motivo he estado desconectado de esta bitácora que me ha brindado amistades fantásticas y a la vez ha significado una ventana a la sensibilidad ajena. Pero tenganme pasciencia, en unos días daré muestras que les permita saber que sobrevivo.

Hace una hora saliendo del pueblo donde trabajo, una voz en el audio instalado en la galera municipal de la localidad anunciaba la filmación de las danzas xantoleras (de día de muertos), es en diciembre, en distintos días cuando se celebra el famoso destape de los disfrazados, los danzantes que celosamente ocultaban su identidad en la festividad de día de muertos, vuelven a danzar y esta vez deprovistos de sus máscaras. Me pareció escuchar que personas de la UNAM estaban en el pueblo para documentar el estilo local de las danzas. Un hombre regordete con una enorme cámara de video apuntó a mi dirección y luego se quedó inmovil observando detrás del lente un arroyo y la espesura verde.

El viernes organizé a mis alumnos para hacer un evento conmemorativo al día mundial de la lucha contra el VIH-SIDA. Ya les contaré de las experiencias.

Un abrazo y gracias por los comentarios.

martes, noviembre 13, 2007

Martes 13.

A Tomas Tovar Sánchez.
Es martes 13 y el amor desvanecido. Se negó a mis muchos besos, selló su boca a los te amo, con la lengua muerta caminó por mi vereda reverdecida mas sus ojos nunca volvieron la vista atrás.
Uno a uno llamaré a mis amantes. Perfumaré sus cabellos con aceites, endulzaré sus labios de mieles,
abrigaré sus cuerpos tibios con mis flacas pieles.
Soy un siamés al que le duele la herida.
Busco ami gemelo
¿dónde estás querido mío?
¿qué filosas formas nos han separado?
Me dueles aquí, en el vientre.
El puente entre nosotros ha caído:
sangre, pus y carnes podridas emergen en las ruinas.
¡ven amado mío, unámonos sin duelo!
Residuos de ti habitan mi cuerpo,
eres mi ombligo, negémonos al alimento materno:
parásitos perfectos.
Transito por las arenas del tiempo.
¿qué es el antes y el después en estos suelos?
vislumbro dunas y un cielo estéril, basto, hueco y este tintineo
de mis dientes enfurecidos de frío.
Amado: uno fuímos ¿de qué sirve el recuerdo?
sombras somos
aparente movimiento y en la ilusión,
intento reconocerme en tu silueta tenue.
¿dónde tienes el ombligo?
¿cuál es tu escondida raíz?
Los amantes se han ido como la noche
y su eterno castigo.
Mi llama florece.
Mañana se renovará la jornada.
¿a dónde vas amado mío?

domingo, noviembre 11, 2007

Las andanzas de los coyotes.

En la mañana de ayer salí a la tienda, cruzando la carretera nacional México-Tampico. De regreso la señora que tiene una humilde cervecería me preguntó por mi perra "chocoyita" (cobre), refiriéndose a la "Coyota", una perrita que mi madre había rescatado de la calle y cuya jovialidad y atléticas formas nos había robado el corazón. Orgulloso le respondí que descansaba en casa, ante lo cual con un dejo de ironía me dijo que eso era mentira, la coyota yacía muerta a unos cuantos metros de la carretera.
Presuroso alzé la mirada y la encontré con la lengua de fuera, con un hilito de sangre saliendo de sus fauces nasales. Se me hizo un nudo en la garganta y me seguí de largo rumbo a la cabaña pensando en la forma en que le rendiría homenaje a nuestra mascota. Todavía alcancé a oír a la señora decirme que debía enterrar el cuerpo para que la mala suerte se me fuera, que no debía dejarla así no'más aventada, que había que ponerle flores.
Con lágrimas en los ojos le dí la noticia a mi madre. A fin de cuentas ella había sido quien la adoptó y la hizo formar parte de la familia. Ambos lloramos. Colgué el teléfono y a lo lejos vi venir a la señora con su hija mayor andando con una carretilla. Por solidaridad y con solemne respeto me entregó los restos de la coyota. A una distancia prudente aguardaron mientras tomé la estafeta y me dirigí a un paraje próximo a un arrollo seco. Creo que le habría gustado el hermoso paisaje donde la sepulté, a un lado de las gruesas raíces de un árbol que se asomaban violentas e intrincadas. Los otros perros callejeros que llegaron a vivir a la casa me siguieron. Con morbosa curiosidad la olfatearon y retrocedieron.
Ese último día que la vi con vida me acompañó a tomar el pesero que me transportaría al trabajo. Toda la mañana el perro pinto que habita con nosotros estuvo auyando. Cuando me acerqué a la carretera de veras chillaba de desesperación y llamaba a ladridos a sus congéneres. Jamás se acercó a la vía, algo intuía, la tragedia le había llegado con anticipación, y por mas esfuerzos que hizo jamás pudo persuadir a la coyota de volver a casa. Ahora le tengo mucho aprecio a las premoniciones del perro pinto.
Y es que la coyota me fascinaba por su espíritu calmo, su perfecta alegría, dormía de espaldas con las patas extendidas al aire y la lengua de fuera. Pero el nombre ha sido lo que más nos unía. En mi etapa universitaria edité una gaceta contracultural a la que llamé "Coyote Urbano", difundíamos pintura, poesía y narrativa local. Por aquellos años fue cuando conocí al maestro Astorga. Fincamos una amistad muy sólida que se ha alargado hasta la fecha, y para Javier yo soy el coyote vagabundo que constantemente agarra camino y se pierde en la espesura o en los desiertos espirituales de la vida. Fue por esa mala costumbre de andariego que me perdí de casi dos años sin dejarles rastros para localizarme hasta el día de los muertos, cuando mi ánima tocó al timbre de su casa y celebramos a los iluminados.
No pudo ser mejor el recibimiento. Su familia entera me tiene un especial cariño. Bebimos unos tequilas y nuestra conversación no se detuvo hasta la media noche. Saltamos alegres de un tema a otro, de experiencias, de triunfos, de sueños rotos, de pérdidas, de comienzos y de la vida. Al anochecer hicimos una pausa para recoger en el aeropuerto a un escultor francés que pasó la noche en la casa Astorga, en el corazón de Xochimilco. Al día siguiente partió con rumbo a Comitán donde fue requerido para presentar una obra.
La familia de Tomás se superó a si misma con las atenciones que tuvieron para mi. En la visita anterior me vine con un buen sabor de boca. En esta ocasión celebraron varias comidas en mi honor y el del familiar consentido, adoro esa convivencia chilanga, donde todos son invitados al convite, todos aportan con algo, todos bromean mientras comen y beben, es delicioso romper los formalismos y rescatar lo humano.
Alfredo fue el primer hermano que conocí de Tomás y aunque nuestro primer encuentro fue muy accidentado, tenía fe en que el tiempo iría desgastando los prejuicios de la siempre molesta primera impresión. Nos consintió con una borrachera y unas comilonas antológicas. En una marisquería cercana a su departamento llevamos a sus hijos (que adoro y para quienes desde el primer momento fui el tío charly), donde para la mala suerte de nuestras voces poco entonadas, el ambiente familiar se armaba con el karaoke.
Tomás me cantó nuestra canción a petición mía. Detalles que disipan los momentos grises y que aclaran la vista y al corazón.
Este coyote continúa vivo, con las mismas ganas iniciales de recorrer mundo, recorrer la vida, pero confieso, el paso ha sido mas lento, mas cauteloso, deseo regresar a esos orígenes, a mi idealismo juveníl, a mis eternas contradicciones, a mi camaleónica forma de ser. Este viaje fue de redescubrir, de inicios y de fines gozosos.
Sigo siendo el coyote urbano que habita las azoteas de Cd. Nezahualcóyotl, auyando nostálgico a la luna de mil desventuras. ¿Pueden oír su lamento?

sábado, septiembre 01, 2007

Este no es un asalto chido.

Ayer a la luz del día, cuando me fui a trabajar, se metieron a robar en la casa. Se han llevado un dvd que ni era mío, mi amado reproductor de discos y por poco se llevaban la computadora que me prestó mi mejor amigo aunque no se marcharon sin antes dañarle (perdóname carnalito, yo te pago) los cables al monitor....
Para variar ningún policía quizo ir a la casa a verificar los hechos, ni la municipal de Huejutla, ni la municipal de Chalma (entiendan que vivo en la línea divisoria entre el estado de Hidalgo y el de Veracrúz), ni la ministerial. Por increíble que suene esto, los mentados uniformados se encontraban en un operativo policíaco, pero no en uno de rutina, en Veracrúz hay elecciones, así que los recursos del estado se han puesto a la disposición del partido político al que pertenece el el que lleva la vara larga. En la política, la expresión "cazar mapaches" se refiere al patrullaje que hacen los afiliados a los distintos partidos políticos en las comunidades y las vías de comunicación, con la finalidad de detener a cualquier sospechoso haciendo propaganda política una vez terminadas las campañas políticas, ofreciendo despensas, materiales de construcción o comprando las credenciales para votar.
Así que debido a esto, nos hemos quedado sin impartición de justicia, amén de que la administración que deja el poder ya no tiene interés por brindar una atención de calidad a sus clientes, osease, a nosotros los jodidos ciudadanos que con mucho trabajo vamos adquiriendo un patrimonio que en un dos por tres desaparece porque un mal vecino se mete a nuestras casas y con toda impunidad se da el lujo de escoger lo que le gusta como en tianguis y sin decir agua va, se lo lleva a su casa en el mejor de los casos o de plano se usa para calmar una adicción.
Ya había hablado una vez que los pobladores del pueblo en el que vivo son gente muy arisca. Ahora comprendo que son así por el alto índice de inseguridad que se vive dentro de la comunidad, todos son sospechosos y ninguno es culpable. Impera la zozobra y la paranoia debido a que las autoridades jamás patrullan la zona, nunca contestan los teléfonos y mucho menos se interesan por lo que suceda en esa franja imaginaria que divide a los hidalguenses de los veracruzanos, como si pertenecer a uno u otro bando fuera un asunto de status.
Supongo que eso mismo sucede en todas las fronteras.
¿sugerencias?

jueves, agosto 23, 2007

Recuerdos de un Bachiller.

Mi madre nació en Tecolotitla, un pueblito disperso en lo empinado de un lomerío. Lo recuerdo con sus calles empedradas, sus techos de teja y de zacate ahumado con las grasas y el hollín de tantas cocineras haciéndose aguas los ojos por la humazón de los olotes y el encino oloroso. Llegábamos bordeando un arroyo que la mayor parte del año permanecía seco, las copas de los árboles formaba un túnel verdoso, aquí y allá colgando las pitahayas, los aguacates y las naranjas. Al declinar el día las chicharras y los grillos competían en feroces estribillos ensordecedores y de nuestras mejillas sonrojadas por el calor del trópico escurrían caudales de sudor y tímidos resoplidos de cansancio.


María entonces se ponía a mendigar en la última curva antes de que el caserío apareciera en nuestros ojos. Tullida y vieja nos miraba victoriosa con el único ojo sano que tenía. Mi madre se detenía a intercambiar dos palabras y una moneda. Entonces María alzaba sus brazos cansados y dibujaba en el aire una cruz entrelazadas con bendiciones y alabanzas.

En el año de 1994 mi familia decide volver al pueblo. Abandonamos el árido paisaje potosino en una tarde de verano. Yo lloraba en silencio al saber perdidos los amigos, el primer amor, los objetos que tanto amaba y que hacía míos cuando salía a caminar por las plazas.


El "lugar de alacranes bajo las piedras" nos recibió con no menos lluvia. De los cedros emanaba un penetrante olor a verde y en sus copas florecía. En poco tiempo comencé a nutrirme de mi identidad cultural hasta entonces vista como mera curiosidad vacacional. Me supe huasteco y en los sones se volcaba mi corazón.


Entonces la preparatoria del pueblo no contaba con instalaciones propias, los cientos de jóvenes se acomodaban en el piso o en mesa-bancos en muy mal estado a recibir sus clases. Un aire jovial se respiraba en Tecolotitla, todas las tardes se organizaban justas de baloncesto, las mujeres se apresuraban para alcanzar un buen espacio en torno a la única cancha en las instalaciones de la escuela primaria, lugar donde los bachilleres tomaban sus clases. Las mas abusadas cargaban con pequeñas sillas de madera, tablones y botes donde descansaran sus humanidades. Latas vacías de manteca servían de tambores y entonces se improvisaban las porras, los vitoreos, las rechiflas al árbitro.


El pueblo comenzó a transformarse con la llegada de jóvenes estudiantes provenientes de todos los municipios circunvecinos. Las casitas de adobe fueron desenpolvadas y reparadas para dar alojamiento a la nueva comunidad estudiantil, la demanda de hospedaje y alimentación aumentó en poco tiempo y por lo menos en cada familia del pueblo se encontraban dos o más estudiantes alojados. En algunos casos se intercambiaba hospedaje y alimentación por mano de obra, fueron muchas las jovencitas que trabajaron en las casas como empleadas domésticas y otros tantos varones como jornaleros. Hasta muy altas horas de la noche aún se escuchaba el barullo de las conversaciones, las máquinas de escribir tecleando veloces los ensayos, los análisis, las teorías que al día siguiente estarían en boca de muchos. Los sonidos de la radio y el ladrido de los perros se desvanecían en los sueños.


Después se mudaron a la telesecundaria. En las faldas de la loma, serpientes humanas desfilaban y se conglomeraban en la pequeña reja de acceso a la escuela. La carrera era feroz por alcanzar una silla. las diminutas aulas abarrotadas de muchachos se despejaban hasta que los primeros luceros tímidamente hacían acto de presencia en el manto oscuro de la noche. Rezagados aparecían también las parejas de enamorados, ocultos entre los árboles y la maleza.


Para 1995 las instalaciones propias de la preparatoria "Francisco Villa" ya estaban construídas y se empezaba a impartir cátedras, patrocinados por el ejido quienes donaron una amplia extensión de tierras. Pero un movimiento estudiantil entorpeció la regularización de las clases, el pueblo lucía alterado, se bloqueó la también reciente carretera Atlapexco-Calnali, el portón de acceso a la escuela abarrotado de sillas, mesas, cadenas, lazos y toda suerte de obstáculos que impidiera el acceso a la institución. El director había sido secuestrado acusado de desvío de recursos financieros, entonces se rumoraba que había comprado propiedades en Acapulco, de sus negocios en Huejutla, se los múltiples vehículos y casas en el distrito regional. Sobornando a un grupo de estudiantes de guardia, logró escapar con rumbo desconocido. Las autoridades federales llegaron a hacer pronunciamientos nuevos y entonces el profesor Delfino Hernández Castillo quedó al mando de la escuela. Yo era estudiante de último grado de secundaria y pronto me vi involucrado en los bloqueos y protestas de la juvenil causa.


Su firmeza, férrea disciplina, amor al conocimiento y a las artes, marcaron la nueva época preparatoriana. Contagiados e inspirados por este renacimiento educativo experimentamos un orgullo creciente por nuestros logros. A pesar de tener carencias en muchos sentidos, teníamos la intención de aprender, de esforzarnos por sacarle provecho a los maestros, de trabajar en comunidad para beneficiarnos todos, de cada experiencia académica, amábamos pertenecer a ese bachillerato e incluso cuando comenzó la intención del pueblo, de expropiarse la escuela, los que en ese tiempo conformamos el consejo estudiantil nos opusimos con movilizaciones estudiantiles y serias discusiones en defensa de la autonomía de nuestra casa educativa.

La escuela poseía unos terrenos en una superficie alta y fue en ese fértil suelo en donde tuve mi primer experiencia como agricultor. Me enseñaron a preparar los granos de maíz previamente germinados, abrir las entrañas de la madre tierra con instrumentos de labranza metálica con violencia y cubrir esas heridas con manos suaves, algodonadas, para salvaguardar el frágil cogollo del maíz.
Años después, en mi práctica profesional conversaba con el director de un bachillerato en Huejutla, gustábamos de sostener amenas y muy diversas conversaciones en su pequeña oficina. Cierta vez me expresó su orgullo por haber sido formado académicamente en esa institución; información que corregí precisando la institución en la que estudié mi bachillerato. Éste abrió bien los ojos y exclamó: -" ¡tengo la referencia de que esa escuela tiene baja calidad educativa!".
mi respuesta fue simple: La escuela no hace al alumno, es el alumno el que hace a la escuela.
Pasaron muchos años desde que yo egresé de la institución, sin embargo ahora me acaban de contratar para dar clases relacionadas con mi área, las humanidades, en este regreso como hijo pródigo encuentro la casa desierta.
La matrícula de estudiantes es muy baja. La institución ha sido expropiada por la comunidad, es un patronato de lugareños los que la administran. Los principales dirigentes interiores son ministros religiosos de la fe adventista (una división del cristianismo emparentado con el protestantismo) pero lo mas alarmante son las actitudes que se tienen hacia los maestros y hacia los alumnos. En mi primer día expulsaron aun joven con una severa adicción a los solventes y al alcohol; cuando me ofrecí a ejercer una orientación me dijeron que la ayuda era inútil, ellos se habían esforzado basados en sus propios criterios por ofrecer ayuda y había sido en vano. "Hay que sacar a las manzanas podridas antes de que pudran a las manzanas buenas".
Pero ya hablaré en otro momento del significado que tiene la orientación educativa en un entorno rural.