jueves, febrero 05, 2009
martes, enero 06, 2009
Los inicios.
Marcamos entonces en esa línea fracciones. Y a ellas las solemos llamar transiciones. Y ahí está el nacimiento de sobrino, la boda del hermano, las vacaciones en un punto geogáfico que recorremos con avidéz, el fin del noviazo y el inicio del matrimonio o por lo menos de la vida en pareja, las muertes, los ritos, los cultos a la fecundidad, el cambio de residencia, el nido vacío.
Todo esto ha sucedido en los últimos seis meses de mi vida. Nací en los ochenta, en medio de una profunda crisis económica (no es la primera y tampoco la última), un momento de transiciones en la forma de pensar, en las modas, en los sonidos, en las formas de entender la salud y la sexualidad. Vuelve la crisis económica y vuelvo a pasar de una etapa a otra. Y entonces la línea del tiempo se curva, parece mas bien una elipse, si asciende o desciende da lo mismo, los tiempos se repiten en lo esencial, lo demás es puro maquillaje.
Comienzo el tiempo ya no en la huasteca. Ese lugar ya conocido, ya caminado, comienza a quedarse en mis memorias y comienzo a reconocer y a caminar en la ciudad mounstro, en la hiedra de mil cabezas que es la Ciudad de México, la Gran Metrópoli, la Torre de Babel.
Y qué provinciano no se siente intimidado con la hiper violencia de esta ciudad. La amamos y la odiamos al mismo tiempo. Nos conglomeramos aquí, en este breve espacio, apilados unos con otros como cadáveres vivientes en esta gran morge. La competencia es feróz, una vorágine irracional, el escaparate de los suenos rotos y vueltos a remendar.
Me entusiasma esta nueva etapa de mi vida. Tengo la sensación de haberme quedado muchos días atrapado en ilusiones. Hoy vuelvo a tomar las riendas de mi vida, si antes me apasionaba andar por la vida sin un destino predeterminado, oliendo las flores a mi paso, impresionado por algún suceso extraordinario: el canto de un ave, el baile triste de una puta ebria en una cantina anónima, la despedida de dos enamorados, el reencuentro con el amigo de antano; ahora es tiempo de trabajo y esfuerzo por materializar mis suenos. Gusto me da tener 28 anos de vida y sentir que mi proyecto de vida está saliendo como lo pedí.
Amigos: vivo con el hombre inteligente, sensible y enamorado con el que me visualizé en el pasado. Estoy compitiendo para hacer un diplomado sobre Disidencia sexual y manejo del VIH-SIDA y por una maestría en Antropología Médica o Medicina Social. Me sudan las manos, habrá que picar muchas piedras, grandes, gordas. Demanda esfuerzo y disciplina, hacer hábitos. Apasionante la forma en que nos complicamos al crecer. Hoy como nunca me doy cuenta del valor que tienen los suenos y ruego porque nunca deje de hacerlo, revitaliza al alma, nos da sentido.
En esta ventana al mundo serán testigos de esta historia que a penas se escribe. Ya evaluaremos después el saldo desde la trinchera. Mis mejores deseos para todos.
lunes, septiembre 29, 2008
Denuncia.
Un vecino de Chiapa, dedicado a la construcción en el Distrito Federal como ayudante de albañil, fue a buscar a sus tres compañeros, uno de ellos su hermano, al cuarto donde vivían, preocupado porque no se habían presentado a trabajar. Llegó a una vecindad, en la colonia El Olivo, cercana a su lugar de trabajo, donde sus compañeros rentaban un cuartito donde vivían hacinados, al igual que otros campesinos que trabajaban también como ayudantes de albañil. El cuarto estaba desordenado, con cosas tiradas y rotas, pero sin señales de robo, ya que estaba allí la “tele”, incluso la cartera de uno de ellos con dinero. Extrañado del caso, informó a sus familiares de Chiapa y ellos los reportaron en el municipio de Xochiatipan como desaparecidos.
Uno de ellos, Herón Gutiérrez Hernández, de 33 años, era el hijo del catequista Toño; el más grande de ellos, de 43 años, Marcos Hernández Antonio, junto con su hijo Marcos Hernández Hernández, apenas de 23, eran a su vez cuñado y sobrino de Toño.
Los del municipio de Xochiatipan, enterados de que habían encontrado 25 cadáveres fruto de una multiejecución en un paraje de La Marquesa , municipio de Ocoyoacac, en el Estado de México, llevaron a familiares para verificar si alguno de los cadáveres de la Marquesa correspondía a los vecinos de Chiapa. Efectivamente: eran ellos. Retuvieron las autoridades de la Procuraduría unos días los cuerpos, mientras se realizaban las autopsias y diligencias, y fue hasta el viernes 20 de septiembre que pudo la comunidad enterrar a sus muertos, entre el dolor y la consternación de los vecinos y la profunda tristeza y orfandad de las esposas e hijos, doce en total y uno en espera… Los cuerpos presentaban señales de tortura y el clásico “tiro de gracia”.
Días después pude visitarlos en la comunidad. No encontré a los hombres, quienes habían salido todos a una junta por cuestiones de tierra, pero pude acompañar a las familias, constatar su profundo dolor y la incertidumbre frente a su futuro de esposas, hermanas, madres y abuela de los muertos. ¿Cómo consolar tanto sufrimiento? Frente a los altares de las casas, llenos de veladoras, flores y lágrimas, mi oración desconcertada y lastimosa, se sumó a la de ellas, resignada y confiada.
Escribo esto con indignación y con la determinación de que hace falta sumarnos efectivamente a un ¡Ya basta!
Esos indígenas, que fueron a trabajar al DF, como tantos otros, buscando mejores ingresos para su familia, completar sus ahorros y terminar la construcción de sus viviendas, tener dinero para pagar los “peones” de la milpa que da de comer a sus hijos, pareciera que estuvieron en el “lugar equivocado” y en el “momento equivocado”. Allí donde, según las líneas de investigación del caso, se dio una venganza de narcos, fruto de la suposición de que algunos otros habitantes de la vecindad habrían “soplado” a las autoridades la construcción de un narco-túnel en Mexicali, en la que habían participado con engaños y obligados, el cual fue descubierto y reportado en las noticias días antes de la masacre.
Pero ¿cuáles son ya en México los “lugares y momentos equivocados”? Pareciera que todos los momentos y lugares pueden guardar un peligro. Recuerdo hace años, en el DF, que nos preocupaba sobremanera ir al “centro” porque corríamos el riesgo de que nos robaran la cartera; lo mismo en el metro y camiones que en la pesera. Ni qué decir a la salida de los cajeros automáticos, o el temor al agarrar un taxi. Pero no pasaba de un robo. Poco a poco fuimos leyendo en las noticias del aumento de los secuestros express, del aumento en general de los secuestros, y poco a poco nos fuimos acostumbrando a leerlo en los diarios. Hasta que secuestraron a un amigo, una amiga, un familiar. Supimos, también por la televisión y los periódicos de la “mataviejitas” y nos dolimos de que alguien fuera capaz de matar con tanta crueldad a mujeres indefensas, pero no conocíamos quizás a las ancianas y pronto olvidamos el asunto. Hasta que nos tocó de cerca con la muerte de la maestra Magda, del colegio La Florida y todo el colegio se consternó por el hecho.
Y el narco se fue apoderando de nuestra nación y las ejecuciones fueron parte de las noticias cotidianas, hasta que nos acostumbramos a que todos los días había matanzas producidas por narcos y ya ni siquiera podíamos llevar cuenta del número de cadáveres. “Se pelean entre ellos”, dijimos. Es en Tijuana, Tamaulipas, muy lejos de nosotros. Y un buen día aparecen decapitados en la ciudad de Mérida, donde tenemos un colegio teresiano, y nosotras, junto con toda la ciudad, nos llenamos de terror.
Hoy nos toca a las teresianas de la Huasteca constatar que el narco también ha llegado, con sus tentáculos de violencia y terror, hasta las vidas indefensas de hermanos indígenas que conocemos y queremos.
Y comenzamos a atribuir culpas de la situación: al gobierno corrupto e ineficaz en la lucha contra el narcotráfico y las mafias organizadas; a las policías que les dan cobijo –quizás no sólo por la corrupción, sino por el temor a represalias contra sus familias_; a los empresarios que se prestan a lavar su dinero, a las ansias de poder y riquezas… Y ¿dónde quedamos nosotros, la sociedad civil? ¿Qué acaso una buena parte de la sociedad no coopera, como una “base social” para que opere el narcotráfico: quienes se benefician de sus recursos, quienes callan sabiendo quiénes son, quienes se hacen de “la vista gorda” y los reciben en sus círculos sociales, acuden a sus bodas y bautizos, o los aceptan en sus colegios? Este problema es de todos/as y no se resolverá hasta que como sociedad no pongamos un alto, no exijamos a nuestros gobiernos, no luchemos contra la corrupción cotidiana en la que también estamos implicados/as. Quizás participamos en marchas que dan la vuelta al mundo y después NO PASA NADA. Tenemos que hacer que algo pase, desde cada uno de los espacios donde estamos viviendo. Construir creativamente desde abajo y sumar esfuerzos para enfrentar esta problemática que ha llegado ya a límites de terrorismo, como se comprueba con los granadazos de Morelia.
Otra acción, concreta, eficaz para las familias de los afectados en este momento, es apoyarlos económicamente ya que, al perder al jefe de familia, se quedan sin el ingreso diario para lo más elemental, que es el alimento de los hijos.
Por lo pronto, yo ya no puedo ser insensible a las noticias, porque cada una de ellas, por lejanas que sean en el espacio, me reviven el dolor de los indígenas de Chiapa, renace en mí la indignación y la necesidad de no sólo gritar ¡Ya basta!, sino de actuar comprometidamente, desde donde estoy, por este México, que tanto quiero y que veo sangrar tan cercanamente.
viernes, septiembre 19, 2008
Mi hermoso sobrino Cicharrín.



jueves, julio 31, 2008
Breves desde la capital.
estoy en el D.F. en las actividades de la preconferencia de vih sida y pueblos indigenas, originarios y afrodescendientes. Amaranta ha sido una anfitriona divertida y ágil, he dormido solo 3 horas porque he estado en un incanzable intercambio cultural con gente de la reunion y otros humanistas, investigadores y activistas en los temas de género. Enriquecedores encuentros, se me cierran los ojos, habrá que abir los oídos, caminar con nuestros hermanos de lucha latinoamericanos.
A mi retorno a casa les comparto mis experiencias. saludos desde la trinchera.
P.S. el sábado acompáñenos a la 1 marcha internacional contra la homofobia, allá nos vemos.
lunes, junio 16, 2008
De víboras, mal de amores y otras linduras.
lunes, abril 07, 2008
En mi deambular en este mes que termina y el mes perdido de las canciones de Sabina, he sido padrino involuntario en la confirmación de Cochevalo mi pingo sobrino, he conversado con sacerdotes persuadiéndolos de que el matrimonio de mi amigo Manuel es lo mas conveniente para asegurar la perpetuación de la raza humana. Sin esperarlo, un par de ojos urgaron en mi mente como una imagen fija que recorrió mi sangre y se metió en la bomba que guardo en el pecho. Esos ojos grises cambian de color según el ambiente del que se rodea, se camuflajean, se adaptan con vertiginosa facilidad y yo que me consideraba un camaleón, comprendo que tengo mucho que aprender aún. El espejo cósmico de tu mirada, complementa mi alma. ¿queda alma?foto: Homo Rodans.
miércoles, febrero 20, 2008
¡Chin! se me ha vencido el plazo. Yo tenía que haber visitado Cuba antes de que Fidel dejara el poder, porque no quiero recorrer la vieja Habana encontrándome un Mc Donal's, un Burger King, o esas horrendas tiendas que estandarizan gustos y pensamientos. Celebro con los camaradas cubanos esta transición, ignoro para donde apunte, que venga y qué pasará con su riqueza cultural, aunque tengo fé en que sabrá hacerse solo de aquello que beneficie su identidad como pueblo.martes, febrero 12, 2008
martes, febrero 05, 2008
Mónologo imaginario con el amigo que siempre amé.
miércoles, enero 30, 2008
ya quiero que sea viernes.
jueves, enero 03, 2008
El ecocidio en la Laguna del Carpintero.
miércoles, diciembre 26, 2007
Navidad Huaxteca.
martes, diciembre 18, 2007
Despertar.
Mis discos dejaron de sonar. Generalmente esperando el timbre del teléfono móvil, siempre a ciertas horas, ciertos días, con la angustia obsesiva de estar siempre presto a contestar las llamadas recibidas.
Pasó un año y medio de mi vida sin viajes fantásticos, aquellos en los que me hacía acompañar de una mochila y tres cajas de sueños, de avidéz por las aventuras, por conocer gente nueva, encuentros que nos tocan el alma y nos iluminan el día.
Dejé pues, en resumen, de vivir, de disfrutar de las cosas pequeñas, de las cosas básicas, las que amo, las que me dan paz y me hacen sentir contento el corazón. Ahora que volví a la soltería, aparte del dolor de la separación, me encontré conmigo mismo, con mi yo habitual y ha sido delicioso, poco a poco irme recogiendo en espíritu, volviendo al punto intermedio de las situaciones vitales. A noche me entretuve mirando un concierto de Ray Charles, fumando un tabaco después del trabajo y ha sido de las actividades mas placenteras que he tenido desde mi ruptura sentimental. El concierto viene acompañado de una entrevista con el maestro jazzista, que ayuda al escucha a contextualizar las piezas, con detalles de su proceso creativo, manías, comentarios sobre sus influencias musicales y sobre todo su fino sentido del humor. Confieso no tener conocimiento de este señor que dicho sea de paso tiene una voz con acento a ghetto, deliciosa, económica, uno de inmediato se siente en una atmósfera íntima, como si de verdad estuviésemos sentados a su lado y lo invocáramos a que nos narre sus anécdotas. El material es muy ilustrativo, ya que cada pieza interpretada en el recital es puntualmente comentada en viva voz. Me enamoré de su versátil música y su personalidad intimista.
Ahora pienso apoderarme una vez más de mi, recoger las piezas de mi corazón roto, tratar de remendarlo y no negar las suturas que se irán formando en el proceso. Entiendo que desde un principio, en el juego del amor salí perdiendo, lo aposté todo y perdí mucho, mas de la cuenta podría decir yo, a fin de cuentas, el amor es arriesgarse. Perdí salud, tiempo, fuerzas, ganas, pero no estoy dispuesto a volver a perderme a mí mismo.
Nuevamente se escucha en mis anhelosos oídos la música que permaneció en pausa tanto tiempo, sacudí el polvo de las palabras que me emocionan. Mis ojos miran con curiosidad insaciable al mundo, y aunque el despertar ha sido lento, disfruto volver a ser yo y no lo que otro monigote quiere para sentirse cómodo.
Habrá que aprovechar estas vacaciones para completar el proceso.
gracias por esperar.
miércoles, noviembre 28, 2007
Stand By.
Por ese motivo he estado desconectado de esta bitácora que me ha brindado amistades fantásticas y a la vez ha significado una ventana a la sensibilidad ajena. Pero tenganme pasciencia, en unos días daré muestras que les permita saber que sobrevivo.
Hace una hora saliendo del pueblo donde trabajo, una voz en el audio instalado en la galera municipal de la localidad anunciaba la filmación de las danzas xantoleras (de día de muertos), es en diciembre, en distintos días cuando se celebra el famoso destape de los disfrazados, los danzantes que celosamente ocultaban su identidad en la festividad de día de muertos, vuelven a danzar y esta vez deprovistos de sus máscaras. Me pareció escuchar que personas de la UNAM estaban en el pueblo para documentar el estilo local de las danzas. Un hombre regordete con una enorme cámara de video apuntó a mi dirección y luego se quedó inmovil observando detrás del lente un arroyo y la espesura verde.
El viernes organizé a mis alumnos para hacer un evento conmemorativo al día mundial de la lucha contra el VIH-SIDA. Ya les contaré de las experiencias.
Un abrazo y gracias por los comentarios.
martes, noviembre 13, 2007
Martes 13.
domingo, noviembre 11, 2007
Las andanzas de los coyotes.
sábado, septiembre 01, 2007
Este no es un asalto chido.
jueves, agosto 23, 2007
Recuerdos de un Bachiller.
María entonces se ponía a mendigar en la última curva antes de que el caserío apareciera en nuestros ojos. Tullida y vieja nos miraba victoriosa con el único ojo sano que tenía. Mi madre se detenía a intercambiar dos palabras y una moneda. Entonces María alzaba sus brazos cansados y dibujaba en el aire una cruz entrelazadas con bendiciones y alabanzas.
En el año de 1994 mi familia decide volver al pueblo. Abandonamos el árido paisaje potosino en una tarde de verano. Yo lloraba en silencio al saber perdidos los amigos, el primer amor, los objetos que tanto amaba y que hacía míos cuando salía a caminar por las plazas.
El "lugar de alacranes bajo las piedras" nos recibió con no menos lluvia. De los cedros emanaba un penetrante olor a verde y en sus copas florecía. En poco tiempo comencé a nutrirme de mi identidad cultural hasta entonces vista como mera curiosidad vacacional. Me supe huasteco y en los sones se volcaba mi corazón.
Entonces la preparatoria del pueblo no contaba con instalaciones propias, los cientos de jóvenes se acomodaban en el piso o en mesa-bancos en muy mal estado a recibir sus clases. Un aire jovial se respiraba en Tecolotitla, todas las tardes se organizaban justas de baloncesto, las mujeres se apresuraban para alcanzar un buen espacio en torno a la única cancha en las instalaciones de la escuela primaria, lugar donde los bachilleres tomaban sus clases. Las mas abusadas cargaban con pequeñas sillas de madera, tablones y botes donde descansaran sus humanidades. Latas vacías de manteca servían de tambores y entonces se improvisaban las porras, los vitoreos, las rechiflas al árbitro.
El pueblo comenzó a transformarse con la llegada de jóvenes estudiantes provenientes de todos los municipios circunvecinos. Las casitas de adobe fueron desenpolvadas y reparadas para dar alojamiento a la nueva comunidad estudiantil, la demanda de hospedaje y alimentación aumentó en poco tiempo y por lo menos en cada familia del pueblo se encontraban dos o más estudiantes alojados. En algunos casos se intercambiaba hospedaje y alimentación por mano de obra, fueron muchas las jovencitas que trabajaron en las casas como empleadas domésticas y otros tantos varones como jornaleros. Hasta muy altas horas de la noche aún se escuchaba el barullo de las conversaciones, las máquinas de escribir tecleando veloces los ensayos, los análisis, las teorías que al día siguiente estarían en boca de muchos. Los sonidos de la radio y el ladrido de los perros se desvanecían en los sueños.
Después se mudaron a la telesecundaria. En las faldas de la loma, serpientes humanas desfilaban y se conglomeraban en la pequeña reja de acceso a la escuela. La carrera era feroz por alcanzar una silla. las diminutas aulas abarrotadas de muchachos se despejaban hasta que los primeros luceros tímidamente hacían acto de presencia en el manto oscuro de la noche. Rezagados aparecían también las parejas de enamorados, ocultos entre los árboles y la maleza.
Para 1995 las instalaciones propias de la preparatoria "Francisco Villa" ya estaban construídas y se empezaba a impartir cátedras, patrocinados por el ejido quienes donaron una amplia extensión de tierras. Pero un movimiento estudiantil entorpeció la regularización de las clases, el pueblo lucía alterado, se bloqueó la también reciente carretera Atlapexco-Calnali, el portón de acceso a la escuela abarrotado de sillas, mesas, cadenas, lazos y toda suerte de obstáculos que impidiera el acceso a la institución. El director había sido secuestrado acusado de desvío de recursos financieros, entonces se rumoraba que había comprado propiedades en Acapulco, de sus negocios en Huejutla, se los múltiples vehículos y casas en el distrito regional. Sobornando a un grupo de estudiantes de guardia, logró escapar con rumbo desconocido. Las autoridades federales llegaron a hacer pronunciamientos nuevos y entonces el profesor Delfino Hernández Castillo quedó al mando de la escuela. Yo era estudiante de último grado de secundaria y pronto me vi involucrado en los bloqueos y protestas de la juvenil causa.
Su firmeza, férrea disciplina, amor al conocimiento y a las artes, marcaron la nueva época preparatoriana. Contagiados e inspirados por este renacimiento educativo experimentamos un orgullo creciente por nuestros logros. A pesar de tener carencias en muchos sentidos, teníamos la intención de aprender, de esforzarnos por sacarle provecho a los maestros, de trabajar en comunidad para beneficiarnos todos, de cada experiencia académica, amábamos pertenecer a ese bachillerato e incluso cuando comenzó la intención del pueblo, de expropiarse la escuela, los que en ese tiempo conformamos el consejo estudiantil nos opusimos con movilizaciones estudiantiles y serias discusiones en defensa de la autonomía de nuestra casa educativa.
