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miércoles, marzo 14, 2007

XXVl. La Malinche va de nuevo al psicoanalista.

De Víctor Hugo Rascón Banda.
(El Terapeuta lee. La Malinche escucha atónita)
Analista: (LEE) "Por contraposición a Guadalupe, que es la Madre Virgen, la Malinche es la Madre Violada..."
Malinche: (INTERRUMPE) Ora sí. Ora sí estamos fregados. ¿Por qué me contraponen con la Virgen de Guadalupe, con mi madre Tonantzin, Ora sí... Ella es la Madre Virgen y yo la Madre Violada. Ella la Madre Pura y yo, la Chingada Madre?
Analista: No lo dije yo. Está en El Laberinto de la Soledad.
Malinche: Estará en la Soledad de los Laberintos o en las Sagradas Escrituras, pero no estoy de acuerdo.
Analista: Lo dijo el Poeta.
Malinche: No siempre los poetas dicen la verdad. A veces mienten. Acuérdese nomás de Sabines, cuando opina sobre Chiapas y los zapatistas.
Analista: Pero éste es el Gran poeta. Nuestro Premio Nobel.
Malinche: ¿Nobel? ¿Eso viene de "noble" acaso? Con el debido respeto, pero no estoy de acuerdo. (PAUSA) ¿Y qué más dice?
Analista: (LEE) "La pasividad de la Chingada es aún más abyecta. no ofrece resistencia a la violación, es un mundo inerte de sangre, huesos y polvo..."
Malinche: ¿Eso dice? ¿Y él estuvo ahí? ¿Él lo vio todo, cuando me agarró a la fuerza el soldado español, cuando me luchó? ¿Él no vio cuando me defendí como gato boca arriba y cómo fui sometida? ¿Él no escuchó mi llanto? ¿Él no vio mis uñas clavándose en su espalda y mis dientes mordiéndole los brazos? ¿Él no vio cómo me abrieron las piernas por la fuerza y cómo me taparon la boca para que no gritara? (PAUSA MALINCHE CALLA Y RECUERDA)
Analista: (LEE) "Su mancha, la de usted, es constitucional y reside, según se dice en este texto, reside en su sexo. Esta pasividad abierta al exterior la lleva a perder su identidad: Es la Chingada. Pierde su nombre, no es nadie ya y se confunde con la nada, es la Nada. Y, sin embargo, es la atroz encarnación de la condición femenina. Si la Chingada es una representación de la madre violada, no me parece forzado asociarla a la Conquista, que fue también una violación..."
Malinche: Sí y no.
Analista: (LEE) "El símbolo de la entrega es doña Malinche..."
Malinche: (INTERRUMPE) ¡Yo no me entregué!
Analista: (LEE) "Es verdad que ella se da voluntariamente al conquistador, pero éste, apenas deja de serle útil, la olvida..."
Malinche: Sí. En eso tiene razón. Después de serle útil me olvidó.
Analista. Como Jasón a Medea.
Malinche: ¿Quién es Jasón? ¿Otro cabrón? Digo...
Analista: Otro igual que don Hernán. (LEE) "Doña Marina se ha convertido en una figura que representa a las indias fascinadas por los españoles..."
Malinche: ¡Fascinadas! ¿Fascinadas dice?
Analista: (LEE) "Fascinadas y seducidas por lo españoles. Y del mismo modo que el niño no perdona a su madre, que lo abandona para ir en busca de su padre, el pueblo mexicano no persona su traición a la Malinche".
Malinche: O sea que soy traidora. O sea que no me perdonan. ¡Chinguen a su madre todos!

sábado, diciembre 16, 2006

El renacimiento.

Oscar Villegas (1967).


Escena callejera. Gente haciendo cola. Un joven con pelo largo pasa indiferente. Música de los Beatles: You're gonna lose that girl.

-¡Fiuuu-fiuuuuuu!
-¡Fiuuu-fiuuuuuuuu!
-¡Fiuuu-fiuuuuuuuuuuuu!
-¡Adios mamasota!
-¡Papasote!
-¿Es hombre o mujer?
-Es un troglodita bisexual indudablemente.
-¡Ese que va ahí es puto!
-¡Maricón!
-El mas horripilante vago que pueda concebir la mente humana.
-En estos tiempos ni se sabe quién es quién.
-¡Qué horror, qué asco, qué degeneración!
-¡Chinga a tu madre pinche puto!
-¡Mira a ése, jijijiji!
-La juventud de hoy está perdida.
-En mis tiempos ni se notaba.
-¡Es alarmante!
-¿A dónde vamos a parar?
-Nosotros a ningún lado.
-¡Qué esperanzas de que en mi familia hubiera alguien así!
-¡Ya pélate, cabrón!
-Sólo la libertad produce estos monstruos.
-En realidad es gente sin sexo.
(Avanza la cola: más gente llega a frmarse.)
-Se dejan la melena porque quieren parecer puerco espin.
-¡Qué otra interpretación tiene!
-Psicológicamente es eso.
-No sé cómo se atreven a salir a la calle estos desviados exponentes de la inmoralidad que atentan contra la decencia y los valores de las familias de nuestra época.
-El objetivo de estos tipos es frustrar los decimonovenos juegos.
-Son tipos amorales que no se bañan, viciosos y todo, qué indignación.
-¡Con qué descaro pasean su mugre, su desverguenza y su poca virilidad!
-Son costumbres ajenas a nuestra idiosincrasia.
-Un encendido canto a la juventud está representado en nuestros niños héroes.
-Examinemos ahora, brevemente, el fondo del problema.
-La urgencia de una profunda reforma educacional.
-¡En la cárcel debería estar este joto!
(Van apareciendo jóvenes sospechosos uniformados de gris: pequeñas señas, aprobaciones; por otro lado los ancianos hacen indicaciones; llegan más jóvenes de colores con pelo largo que se detienen a platicar con otros igual, que se les unen: reaccionan los demás. Los ancianos destapan una alcantarilla y se meten a ella; los policías, los uniformados de gris se han unido: la anciana agita un pañuelo y se van sobre los otros jóvenes con tijeras en mano. Música de los Beatles: Help.)
-¡Ajaaaaa! ataque!
-¡jajajajajajajaja!
-¡Por mi raza hablará el espíritu!
-¡Pelo pelo pelo pelo pelo!
-¡Que no quede uno!
-¡Help, help, help, help, help!
-¡Hair, hair, hair, hair!
-¡Agarren a ese! ¡A ese! ¡ A aquél! ¡Aquél otro! ¡A ese!
-¡Help, help, help!
-¡Córtenles también la lengua!
-¡Vamos parejo! ¡Parejo con todos! ¡Por parejas!
-¡Hijos de la chingada, como los odio!
(Los ancianos invitan a la gente a ver el espectáculo y todos aplauden calurosamente.)
-¡Siquiti bum a la bim boma bam!
-¡Siquiti bum a la bim bom bam!
-¡A la bío, a la bao, a la bim bom bam!
-¡Las buenas costumbres, buenas costumbres!
-¡Rá rá raaaaaaaaaaaaaaaaaá!
-¡Por una moral mejor!
-¡Por don Quijote! ¡Por Hitler! ¡Por Catón!
-¡Cristo también llevaba melena!
-¡Rá rá raaaaaaaaá!
-¡Bubububububububú!
-¡Gggrrrgggrrrgggg!
-¡Gracias a Dios que presenciamos escenas como éstas, que me llenan de orgullo como ciudadano decente!
-¡Sacudámonos esta verguenza que amenaza con ahogarnos ignominiosamente!
-¡A bañarse, mugrosos cochinos asquerosos rapaces!
-¡Allá va uno! ¡Allá otro! ¡Tras él! ¡Que no escape!
-Nuestro país los repudia por degenerados!
(Toda la gente participa del ataque.)
-¡Acá tenemos un piojoso! ¡Este se resiste!
-¡Acá asoma la nariz de otro!
-¡Una melena pasó por allá!
-¡Help, hel, help, help!
-¡Yelp, yelp, yelp, yelp!
-¡Yea yea yea!
(Dispersión. Silencio: escenario vacío. Un joven miedoso de pelo largo no se atreve a seguir: tantea el terreno: está solo. No se repone totalmente; solloza.)
(Música de los Beatles: Got to get you into my life.)

Teatro jóven de México. Antología. Emilio Carballido. 1971.

miércoles, marzo 08, 2006

El teatro y el dramaturgo.

Por Víctor Hugo Rascón.


Una vez, viajando por Alemania en un tren con el dramaturgo Hugo Hiriar, él nos dijo que estaba cansado del teatro porque el teatro no había evolucionado, como sí lo habían hecho las otras artes, desde su invención.
La pintura que reflejaba al paisaje y a los hombres, se volvió abstracta, la música se olvidó de la armonía conocida y se volvió atonal. La escultura dejó de reproducir al hombre y se volvió geométrica. Sólo el teatro no ha cambiado en su esencia. Sigue siendo un hombre frente a otro hombre, comunicándose con la palabra o con el silencio.
Sin embargo, desde los griegos a nuestros días han pasado muchas en el teatro. Se inventaron otros géneros. Y a la farsa, a la tragedia y a la comedia se les agregó el melodrama y la pieza moderna equivalente a la antigua tragedia, sólo que sin dioses ni destino, sólo el hombre frente a otros hombres.
Se inventaron nuevos estilos a partir del realismo. Surgió el teatro didáctico, el teatro del absurdo, el teatro expresionista. Se decretó la muerte del dramaturgo y los directores se convirtieron en dictadores de la escena, asumiendo ambos oficios, prescindieron del texto o lo volvieron pretexto.
Apareció un híbrido en las artes escénicas, el teatro danza, o la danza teatro con muchos seguidores. La tecnología invadió los escenarios y aplastó la dimensión humana y la capacidad de expresión de los actores que fueron suplidos por artefactos, máquinas y efectos especiales. Se intentó un teatro plástico, cercano a la pintura en movimiento, que desplazó a la palabra y la anuló.
El socialismo llegó al teatro y surgió la creación colectiva, donde aparentemente no había un dramaturgo, ni un director, ni un actor ejerciendo su oficio individual, sino que todos hacían de todo y creaban todo. Al diablo la división del trabajo por gremios.
Se decretó la muerte del realismo. Hubo obras sin palabras, como insomnio de Estela Leñero, o sin luz, a oscuras totalmente donde sólo se escuchaba la voz de los actores. O sin actores, solo maniquíes y muñecos en una instalación con múltiples juegos de luces.
¿Y qué pasa ahora, en el inicio del nuevo siglo? Ni siquiera en Colombia se insiste ahora en la creación colectiva. El teatro danza o la danza teatro tiene todavía sus seguidores, pero no han desaparecido ni el teatro ni la danza.
Hoy asistimos al regreso del dramaturgo. A la vuelta del actor frente al espectador. Presenciamos el retorno de la palabra sobre el escenario. Se ha revalorado el realismo. Antes, entre más tecnología teníamos, más nos alejábamos del teatro. Ahora, entre menos tecnología se utilice, más se rescata al sentido escénico del teatro: la comunicación de emociones y sentimientos.
Como una reacción en contra de la creación colectiva, ahora se habla constantemente de dramaturgia escrita, la del dramaturgo, pero también de dramaturgia escénica, cuando dirige el director, dramaturgia musical, la que hace el músico y de dramaturgia actoral, que genera el actor con su interpretación.
Ahora, el teatro está dejando de contar historias. Estas se van dejando para el cine y la televisión. Ahora, en el teatro se debaten ideas. Parece que el teatro ha vuelto tras sus huellas, al lugar de origen, a buscarse a sí mismo.
El teatro ha renunciado a la comunicación masiva y ha reconocido sus propios límites, que le impone la proximidad del actor freente al espectador. El teatro se ha vuelto íntimo, elitista. Y por otra parte, ha perdido público. El público ha perdido su capacidad de concentración, que le ha sido deteriorada por el cine y la televisión y por la ausencia del hábito de la lectura.
¿A dónde irá el teatro en el nuevo siglo? ¿cómo será el teatro que viene?
Hay confusión en el fenómeno teatral de estos tiempos. Hay tanto teatro y son tantos sus oficiantes, en nuestro país, que se pierde la perspectiva. El público mismo se extravía ante las ofertas teatrales, sin distinción de calidad o de eficacia. Es tan grande la Ciudad de México y tan extenso el país que es difícil tener una visión clara y objetiva de lo que está pasando.
Estamos en el ojo del huracán teatral y es difícil sistematizar, clasificar, establecer tendencias y corrientes, antes tal multiplicidad de manifestaciones. Sin embargo, es posible registrar lo más evidente, algunas señales, como el surgimiento de un poderoso teatro regional que se rebela a los dictados del centro; la irrupción del teatro de las mujeres dramaturgas; la proliferación del teatro gay y de obras que se ocupan de la enfermedad del siglo, el sida; el teatro de la violencia y la desesperanza, el teatro que tiene como fuente no un texto dramático primigenio, escrito especialmente para la escena, sino al cine y a la literatura; la expansión de un teatro light, inocuo y aséptico; y el rompimiento de las fronteras del teatro con el uso de la multimedia y la cibernética.
Así como el cine alimenta al teatro, la narrativa se está convirtiendo en otra fuente del hecho escénico. El disparador fue Cartas al artista adolescente, la adaptación teatral que hicieran Luis Mario Moncada y Martín Acosta al texto de Joyce, con tanto éxito artístico y de público, que otros autores siguieron el camino.
¿Por que los nuevos directores acuden a la literatura como fuente de sus puestas en escena? Quizá porque no encuentran textos dramáticos que les provoquen su interés o porque no quieren encontrarlos y da más prestigio adaptar a un famoso escritor que montar a un desconocido dramaturgo local.
En los últimos años, siempre ha habido novelas y cuentos en la cartelera teatral...
El teatro alimentó al cine, con actores, directores y dramaturgos, pero ahora se observa un fenómeno contrario. El cine se vuelve teatro. En los últimos años, los creadores llevan al teatro las historias que primero contó el cine o bien, escenifican obras que el cine hizo famosas...
El caso extremo de este fenómeno lo constituye el joven director Jaime Ramos, que cruzó el océano, fue a Londres y tocó la puerta de Peter Greenaway, para pedirle su película Una zeta y dos zeros, sobre la descomposición de la materia y de las relaciones humanas.
Y, ¿qué pasa con el teatro que se hace fuera del Distrito Federal? Ha sucedido algo semejante a lo que acontece con la globalización de la economía, la caída de las utopías y la desaparición de las dos hegemonías políticas, capitalismo y socialismo.
Así como en Europa y Medio Oriente surgieron los nacionalismos y las autonomías de las regiones étnicas y religiosas, así ha surgido en México el orgullo de lo regional, y más que el orgullo, la conciencia de lo regional, de lo propio. Basta leer el libro La realidad virtual del teatro mexicano, del duranguense Enrique Mijares, no sólo para constatar el fenómeno; sino para sentir el grito de rabia y protesta contra lo que proviene del centralista Distrito Federal, políticas culturales, cánones teatrales y dictadura estilística.
Desde varias regiones del país llegan al centro las noticias de un teatro diferente, para un público particular, con su propio acento, temas locales, forma e identidad. Nada que ver con aquel constumbrismo de los años cincuenta, herencia también del centro, pero que sobrevivió por más tiempo en aquellas latitudes......
Cada grupo, cada dramaturgo, cada director es particularmente distinto, como si perteneciera a un país diferente. Cada uno representa a uno de los muchos Méxicos que integran la geografía del país. La identidad nacional se fortalece en el teatro regional y es tierra adentro donde se construye ahora el teatro nacional.
Los escenógrafos son los primeros que han experimentado con la multimedia. Alejando Luna fue el pionero, luego Gabriel Pascal, pero ha sido Philippe Amand quien más ha investigado su integración al teatro. Directores como Luis de Tavira antes, y ahora Martpín Acosta y Alejando Ainsile han incorporado ese lenguaje a sus puestas en escena, pero son las jóvenes escritoras que también dirigen, como Rocío Carrillo y Alejandra Montalvo, las que hacen un teatro al que llaman personal, quienes han llevado su búsqueda al terreno de la dramaturgia, dándole una importancia mayor al lenguaje cibernético que a la palabra escrita.
Los jóvenes creadores son los más receptivos a las influencias y corrientes que llegan del extranjero. Cuando se presentó en México el Leitmotiv, el espectáculo canadiense, multimedia, teatro de sombras, video, luces, proyecciones, diapositivas, ópera, e imágenes plásticas, con las mínimas palabras, una carta solamente, quedaron arrobados y convencidos de que ese real el teatro del próximo milenio, aunque lo visto no fuera teatro, sino espectáculo de feria, como el cine a fines del siglo pasado.
Sin embargo, acaba de pasar por México, el grupo catalán Fausto versión 3.0 que agotó las localidades con jóvenes que querían ver a estos heterodoxos del teatro que rapalean edificios, rompen pianos a hachazos y convierten las calles en espectáculos teatrales de efectos especiales. Pero, oh, sorpresa. El grupo dice que las vanguardias se han muerto y que hay que volver a los teatros y sentarse en las butacas. Fura des Baus recupera la palabra y la reflexión sobre la condición humana. Su vuelta al teatro, no sólo es un regreso a un espacio físico, sino al uso de las posibilidades del teatro, el actor y la palabra frente al espectador, donde la tecnología, que no deja de usarse, otra vez la cibernética y la multimedia, no sepulta el drama del hombre contemporáneo, antes bien, lo enmarca y lo explica.
Y esto mismo ha pasado con los directores mexicanos que no hace más de quince años, declaraban la muerte del dramaturgo, la desaparición y la prevalencia de la imagen y el movimiento sobre la palabra. En menos de veinte años, en México y en el mundo, el teatro vuelve a su origen, la palabra, no sin dejar de usar los aportes de la tecnología y de las técnicas modernas de interpretación y verificación escénica.
Pero hay un fenómeno muy particular: la irrupción de las mujeres en el teatro. No como personajes, que ya lo han sido desde los tiempos del teatro griego, ni como actrices, que ya lo han sido desde el siglo XIX, sino como directoras y dramaturgas... Hoy, son casi un medio centenas las mujeres que escribe y dirigen teatro.
Las mujeres no quieren ya que los hombres cuenten sus historias e interpreten su universo femenino. Han tomado por asalto los escenarios para hacer oír su propia voz. En ella, sobre todo en las más jóvenes, prevalece el sentido de la experimentación y el rompimiento de las fronteras del teatro.
Hay otras señales temáticas del nuevo siglo, la pareja en crisis, obras con el tema del sida, el surgimiento del teatro gay en espacios alternativos y un teatro que muestra la violencia y la desesperanza de los nuevos creadores que sólo ven un mundo negro y cruel.
Otra tendencia que se observa en el teatro del Distrito Federal es el cada vez mayor número de obras de teatro light, un teatro superficial, de fuga y diversión, que escriben y dirigen jóvenes creadores, que no son comerciantes del teatro ni aficionados incultos, como pudiera pensarse, sino jóvenes universitarios egresados de las carreras de letras. teatro o actuación.
Se trata de un teatro lúdico, un simple divertimento, vacío de contenido, donde lo que importa es la risa fácil a través de situaciones supuestamente cómicas y desenfadadas, sin la menor intención de provocar una reflexión....
Lo que hace cambiar al teatro son las investigaciones en el campo del lenguaje escénico que realizan los creadores al ajercer responsablemente su oficio, al plantearse cada día por qué y para qué hacer teatro. El teatro sobrevivirá a la cibernética y a las tecnologías conocidas y por conocer.
Ya hemos asistido al regreso de la dramaturgia escrita, como propuesta inicial, generadora de un hecho escénico, Ya hemos vueloto a la palabra como vehículo de la comunicación, cuando se nos había asegurado su sustitución por la imagen, la música y el movimiento. Ya hemos constatado que las más avanzadas tecnologías no han podido suplir al hombre y hemos sido felices testigfos de la vuelta del actor, el hombre pues, al centro del escenario.
La escritura es una conversación compartida entre el escritor y su sociedad. Pero en la dramaturgia, el autor dialoga con el público a través de los actores. El escritor, lo dice Octavio Paz, es el primero en enfrentarse con la nada y el silencio para que los habite la palabra, que nos revelará el significado de las cosas. El sueño de todo dramaturgo es hacer soñar a los espectadores, pero también enfrentarlos a la pesadilla de su cotidianidad.
El teatro es un hecho vivo sobre el escenario. Quien escribe para ser publicado o para la posteridad, comete un error. El teatro es un festín efímero, ha dicho Esther Seligson. El teatro se consume a sí mismo mientras se produce. El teatro es también literatura, por accidente y consecuencia, pero ese no es su fin primigenio.
Por supuesto que el teatro no es una agencia de policía, un púlpito, ni un estrado, ni una tribuna. Es una comunicación mágica, en que por breves instantes cada persona da y recibe algo que la trasciende, creando algo, inexistente hasta entonces, que jamás volverá a repetirse.
El dramaturgo es real. Está ahí como un fedetario. Para dar testimonio de lo que oye, de lo que ve, de lo que siente. El teatro refleja la angustia existencial del hombre en el absurdo de la condición humana. El dramaturgo es mortal. El teatro es inmortal. No porque no muera nunca, sino porque siempre renace.
El teatro se ha negado a morir durante dos mil quinientos años. Se ha mantenido gracias a sus mismos elementos, pues en el teatro, siempre el hombre le ha hablado a otro hombre. Por eso no pude haber teatro sin público.
¿Qué mas busca el teatro? Excitación, una descarga emocional, exaltación, revelación de un conocimiento o bien una escapatoria. Voy al teatro para que me entetengan dicen muchos, Pero entretener no sólo es divertir o evadir, es asir o retener, respondió el maestro Héctor Azar. El teatro debe retenernos.
El escenario es el teatro de las minorías. Drurante muchos años fue el único espectáculo dramático, ahora lo es el cine, su hijo y la televisón, su nieto. Nadie mató a nadie como se temía. Pero el escenario es algo vivo, directo, personal. Por eso tiene la capacidad de transmitir fuertes y profundas emociones. Para poder conmover al público el teatro tiene que ser más grande, intenso y emotivo que la vida misma. El simple hecho de revelar una verdad no basta, se le debe interpretar y expresar de una manera distinta.
Una es la realidad de la vida y otra la realidad teatral, que algo tiene de la realidad virtual de la cibernética. Por algo los economistas nos hablan de escenarios económicos, los gobernantes de escenarios políticos y los informáticos, planeadores y analistas, de escenarios virtuales.
Brecht decía que el amor es el arte de construir algo con las posibilidades de otro, y en este sentido, la escritura es un acto de amor y todo acto de amor es un acto de fe. Esribir es un acto de fe en nosotros mismos, de fe en el valor de una palabra sensata en un mundo demente. Es un acto de fe en seres humanos que son responsables de su destino.
Los dramaturgos aceptamos el reto de escribir teatro efímero. El dramaturgo sabe que el escenario teatral es un sitio donde algo está sucediendo. Algo que no dejará las cosas igual que como estaban. El teatro al final debe resultar incómodo. Si el teatro no incomoda, perturba, provoca, no está pasando nada. El teatro va contra la ley, contra la moral, contra las reglas sociales. Los personajes transgreden, hacen lo que no deben, contradicen las leyes humanas y divinas.
Por las obras del dramaturgo no habla él, habla su tiempo. El es el vehículo, el médium de los sueños y pesadillas de su época.
Hay que escribir lo que nos cambie la vida. Hay que escribir para entender qué nos está pasando. Para transmitir el dolor que está en el aire, pero también para vislumbrar un rayo de esperanza en el caos y el desorden cotidiano.

martes, enero 31, 2006

EL CRUCIFICADO.

CARLOS SOLÓRZANO


(Farsa trágica)


La acción, un Viernes Santo en una población donde se escenifica todos los años, por esas fechas, la pasión de Cristo.


Pesonajes:
JESÚS, hombre del pueblo de 30 años. Débil, Aspecto febril, rasgos indígenas.
MARÍA, madre de Jesús. Vieja del pueblo.
MAGDALENA, muchacha del pueblo, morena, rolliza.
CUATRO HOMBRES QUE CARACTERIZAN A LOS CUATRO APÓSTOLES.
EL SEÑOR CURA.
HOMBRES Y MUJERES DEL PUEBLO.
En el interior de una choza: Paredes ahumadas, piso de tierra. En un rincón, la lumbre. A la izquierda, en primer término, una pequeña puerta que comunica con la otra habitación de la choza. Al fondo una puerta de dos hojas abiertas, por la que se ven los campos azules confundiéndose con el cielo.
Dos hombres y dos mujeres del pueblo vestidos a la usanza mexicana están en escena arreglando diversos objetos. Sobre una silla se ve una túnica de raso ("lustrina") morada. Sobre la mesa una corona de espinas. Apoyada contra la pared, una gran cruz de madera rústica.
ESCENA PRIMERA
Hombre 1o.
Todo está listo.
Hombre 2o., con alegría:
Sí, todo. Yo mismo ensamblé esos dos troncos para hacer la cruz. (La acaricia.) ¡Quedó bonita! ¿No?
MUJER 1a.
Yo cosí la túnica morada.
MUJER 2a
Y yo enredé la corona de espinas cuidando de no lastimarme las manos.
(Por la izquierda entra Jesús, cabizbajo. Va vestido como campesino pero lleva ya puestas la peluca ondulada y las barbas de Cristo.)
MUJER 1a
¿Qué pasa, Jesús? ¡Estarás contento!...
JESÚS, con voz sorda:
Sí.
HOMBRE 1o.
Cualquiera diría que estás triste. No has querido ni siquiera probarte la túnica...
JESÚS
Hay tiempo.
MUJER 1a.
Unos pocos minutos. Dentro de un rato van a venir a venir a buscarte. ¿Qué tienes? Parece que te ha dado un escalofrío.
JESÚS, ausente:
No lo he notado.
MUJER 2a.
No es raro. Después de todo van a crucificarlo. (Ríe a carcajadas, pero su risa se crispa al ver a Jesús.)
JESÚS, intenso:
Sí, van a crucificarme.
MUJER 2a.
Tienes suerte. El señor Cura te escogió a ti y escogió a tu familia para representar la Pasión porque dice que te pareces al verdadero Jesús. Después de esto, todos te van a querer más en el pueblo. Bueno, los hombres de la familia de tu madre han hecho siempre el papel de Cristo. ¿Te acuerdas de tu tu abuelo? Se llamaba también Jesús. (Supersticiosa.) Murió pocos día después de haber hecho el papel. (Ríe forzada.) Fue una casualidad, ¿verdad?
JESÚS
Cállate.
MUJER 1a.
¿Qué tienes?
JESÚS, tímido:
Tengo miedo de morirme.
HOMBRE 1o.
Cristo también tenía miedo de morirse. Por eso fue tan triste la cosa.
HOMBRE 2o.
Pero a tí no van a matarte, hombre.
JESÚS
¿Y si es necesario?
HOMBRE 2o.
¿Necesario?
JESÚS
Sí, para salvarse ellos.
HOMBRE 1o.
¿Salvarse? ¿De qué?
JESÚS
El señor Cura dice que tienen que salvarse de algo.
HOMBRE 1o.
Nadie se ha salvado de nada por matar a un hombre. Tranquilízate.
HOMBRE 2o.
El señor Cura dice que sólo con un sacrificio podrán limpiarse de todos sus pecados . Sobre todo del pecado original.
HOMBRE 1o.
¿Qué es eso?
HOMBRE 2o.
No sé. Creo que es una manera de decir que es triste haber nacido y tener que morirse.
JESÚS
No, es que pecamos con sólo haber nacido.
HOMBRE 1o.
Pues mira éste... Yo no pequé. Yo nací nada más. No pedí nacer. Valiente cosa: hacernos nacer en esta tierra sin árboles donde el sol le seca a uno las entrañas, y lo deja hecho cenizas.
(Se oye un griterío lejano.)
JESÚS, con calma:
Van a venir a buscarme. Vienen porque quieren que me sacrifique.
HOMBRE 1o.
No van a hacerte nada. Unos cuántos azotes nada más...
MUJER 1a.
esos azotes van a hacer que todos te respeten después.
MUJER 2a.
y te valdrán entrar en el reino de los cielos.
JESÚS
¿Y si me crucifican?
MUJER 1a.
no digas cosas sin sentido.
JESÚS, sin oír:
si me crucifican... ¡cuando la cruz está tan cerca es casi una tentación!
HOMBRE 1o.
Pero si sólo vámos a divertirnos un rato. Los hombres necesitamos a veces estas celebraciones: Rezar un poco, emborracharnos otro poco al mismo tiempo. Tú también vas a divertirte. Verás. Ni vas a sentir el peso de la cruz cuando estés borracho caminando entre los gritos de todos.
HOMBRE 20. Claro. además no tienes por qué tener miedo. No eres un Salvador de verdad. Eres un hombre como todos nosotros.
MUJER 1a.
es que ya se posesionó de su papel.
HOMBRE 1o.
¿Qué papel?
MUJER 2a.
el de crucificado.
HOMBRE 1o., riéndo a carcajadas:
ah qué Chucho éste... No estarás creyendo esa locura de que vas a un sacrificio... vas a una diversión. todos vamos a una fiesta, a un carnaval. ¿no es verdad?
JESÚS, viendo a la puerta del fondo retrocede:
Ahí vienen...

(En la puerta han aparecido cuatro hombres el pueblo, tipos muy indígenas, vestidos con los trajes usuales de la Pasión, hechos también en "lustrina" con galones de papel dorado. Por debajo de las túnicas que les quedan cortas se les ven los pantalones y los zapatos viejos. Llevan las pelucas torcidas, los mantos mal prendidos.)

MUJER 1a., con asombro:
¡Los apóstoles!
UN APOSTOL
¿Dónde está Chucho?
PEDRO
¿Dónde está Jesús?
MUJER 1a., a la mujer 2a.:
Ése es San Pedro.
PEDRO:
¿Dónde está el Maestro?
JESÚS, teatral:
Aquí estoy. (Los Apóstoles se hincan delante de él, uno de ellos rueda por el suelo enmedio de las carcajadas de los demás.)
PEDRO
Levántenlo.
MUJER 1a.
Ése que cayó es San Mateo.
JESÚS
¿Qué tiene?
PEDRO
Está borracho.
MATEO, levantándose:
Todos estamos borrahos.
PEDRO
Sí. Todos estamos borrachos. Y tú Jesús, tienes que emborracharte también.
JESUS
No. Yo sé que al final de toda borrachera hay siempre un crucificado.
MATEO, ofreciéndole una botella:
Bebe. Bebe ¿O no eres hombre?
JUAN, interrumpiéndose:
Demuéstrales que eres tan hombre como ellos.
MARCOS
Más hombre todavía. Más que hombre.
MATEO
Bebe, Jesús, bebe. Sin borrachera no hay nada que valga la pena de vivirse. Ni el sacrificio ¿eh? (Ríe, limpiándose la baba de la embriaguéz.)
(Alarga la botelal a Jesús. Éste la toma, vacila. Todos lo ven. De pronto con gesto decidido bebe largamenbte de la botella... Sr limpian la boca, adopta un aire solemne, se sube sobre la mesa y desde allí con aire teatral habla:)
JESÚS
¡Amaos los unos a los otros!
MATEO
¿Qué dice Chucho?
(Marcos forcejea con Pedro por la posesión de la botella.)
MARCOS
Dame esa botella.
JESÚS
He dicho. ¡Amaos los unos a los otros!
MATEO, viéndolo extrañado:
¿Por qué?
JESÚS
Porque es bueno.
MATEO
¿Quién lo dice?
JESÚS
Yo.
MATEO
¿Y quién eres tú? Un pobre disfrazado de Mesías. Ni te creas que te vayamos a tomar nunca en serio.
(Le vuelve la espalda.)
JESÚS
Óyeme...
MATEO, bebiendo:
Te oiré cuando esté más mareado, para no abnurrirme. (Le alarga otra vez la botella.) Bebe otra vez. (Jesús vacila.) Díganle que beba, si no, no va a aguantar con la cruz, ni con los gritos de esos que lo van a esperar allí afuera, ni con los azotes. Nadie aguanta todo eso si no está mareado.
PEDRO, al ver la expresión de angustia de Jesús:
No tengas miedo. Después de esto vas a ser para todos algo milagroso; te van a sacar fotografías, te van a encender velas...
JESÚS
¿Y si me hacen daño? ¿Y si me matan?
PEDRO, riéndo:
¡Queda el consuelo de la resurrección!
JESÚS, vacilante:
La resurrección... Dame de beber. (Bebe otra vez, el licor le cae de la boca por lo lados de la botella. Intenta mantenerse en pie pero está mareado. Cae sentado sobre una silla.)
MUJER 1a., a la mujer 2a.:
¡Ahora! Ahora hay que ponerle la túnica y la corona.
(Las dos mujeres se acercan a Jesús, y sin que éste oponga resistencia le meten la túnica por la cabeza, la atan a la cintura, le colocan la corona de espinas en la cabeza, le arreglan la peluca. En la sombra la ilusión será perfecta. Parecerá un Cristo de Iglesia de cualquier pueblo, muy morenop, con los ojos brillantes y las dos manos colgando con laxitud a los lados del cuerpo. Al verlo, las dos mujeres se hincan frente a él. La luz del hogar, detrás, dará una claridad irreal.)
MUJER 1a., hincada:
Padre Nuestro que estás en los Cielos, santificado sea tu nombre, el pan nuestro de cada día dánosle hoy...
MUJER 2a.
Perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores... (El rezo se va apagando.)
JESÚS
¿Qué hacen estas mujeres?
PEDRO, muy natural:
Te rezan.
JESÚS, asombrado:
¿Ya? Pero si todavía no me han crucificado. (Medita.) ¿O será que de veras yo soy el Salvador?
MATEO, dándole una violenta palmada en la espalda que lo hace vacilar:
Claro hombre. Claro. Eres el Salvador. Bebe más y te sentirás el hijo de todos los dioses de la tierra.
(Jesús toma la botella, bebe, se pone de pie violentamente por lo cual las mujeres hincadas ruedan por el suielo.)
JESÚS, con el brillo de la embriaguéz en la mirada:
Soy el hijo de Dios.
MATEO, riendo a carcajadas:
Claro. Dicen que todos somos hijos de Dios, pero si quieres, tú eres más hijo de Dios que nosotros.
JESÚS, siguiendo el curso de su embriaguéz:
Y aunque tenga mniedo, está escrito que tengo que morir por ellos. (Señala en derredor.)
MATEO
Todos tenemos que morir, pero morimos por nada. (Bebe más.)
PEDRO
Basta ya. Ya no beban. No vamos a saber lo que hacemos. Jesús no va a poder con la cruz.
MATEO
Lo ayudaremos con la cruz. Ahora y siempre. Si él no está borracho nadie va a creer nada. Ante todo es necesario que los actores crean también. (Los apóstoles beben, Jesús bebe, los hombres beben. Las mujeres los ven sin comprender.)
MUJER1a.
Jesús. Allí está tu madre.
MUJER 2a.
María, María. Qué bueno que llegaste. Ven a poner orden aquí.
(Aparece en le umbral María. Es vieja, desgarbada. Viste la túnica y el manto de la Virgen. Lleva en la cabeza una "aureola" que está a punto de caerse todo el tiempo.)
MARÍA
¿Qué pasa?
MUJER 1a.
Están borrachos. Todos borrachos.
MARÍA
¿También Jesús?
MUJER 1a.
Es el peor de todos. Dice cosas muy raras.
MARÍA, a Jesús:
Hijo...
JESÚS
Mujer (señala a Juan.) He allí a tu hijo...
MARÍA, indignada:
¿Tan borracho estás que no reconoces a tu madre?
JESÚS
No tengo madre. Sólo padre. Eso sí (Ve a lo alto.)
MUJER 1a.
Qué insolencia.
MARÍA
Mejor no hables de tu padre, porque tú mismo no sabes quién fue.
(Carcajadas de todos.)

JESÚS, sin oír:
Escrito está. El hijo del hombre dará su sangre para lavar al mundo de todos sus pecados.
MARÍA, sacudiéndole fuertemente:
Hijo, vuelve en ti. No digas locuras.
JESÚS, ebrio:
¿Recuerdas que aquí había un solo pan? Ahora hay muchos (triunfante.) Mi poder los ha multiplicado.
MARÍA
Pero si yo misma compré esos panes hoy en la mañana.
JESÚS
¿No me crees? Mujer incrédula. (A los apóstoles.) ¿No es verdad que dí la vista a un ciego, que hice hablar a los mudos? (Alza un puño amenazante.) ¿No es verdad? (Pedro hace una señal a los otros para que sigan la corriente de la borrachera de Jesús.)
PEDRO, con fastidio:
Sí, Jesús, sí.
JESÚS
¿Y que he devuelto la vida a los muertos?
APÓSTOLES, complacientes:
Pues...sí.
JESÚS
¿Y que debo sacrificarme por todo?
MATEO
Sí, hombre, sí. Ya no fastidies.
JESÚS, transfigurado:
Amaos los unos a los otros.
MARÍA
¿Qué es esto, hijo? Mañana debes estar bueno y sano para cuidar las siembras. Yo necesito de ti. Después de esta borrachera te puede venior una enfermedad grave. No me gusta verte borracho. (Se quita el resplandor.) Lo mejor será que les digas a todos que se vayan y que ya no hacemos la Pasión.
JESÚS
¿Quieres desviarme de mi misióm por cosas tan pequeñas, como las siembras?
MARÍA
¿Qué dices? Las siembras son las que nos dan para vivir. ¿Qué haríamos sin ellas? Tú con todas tus palabras y locuras no podrás darnos de comer si no hay siembras. Despierta ya y piensa en que eres un pobre muchacho, hijo de una mujer sola, que tiene que ganarse el pan de todos los días.
JESÚS
Atesorad tesoros en el reino de los cielos.
MARÍA
¡No vas a darnos de comer con esa frase! ¿Verdad?
MUJER 1a.
Tienes razón. Regáñalo. A los hombres siempre les gusta creerse más de lo que son.
JESÚS, teatral:
Yo soy la verdad y la vida.
MARÍA
No, lo que eres, es un chiflado que quiere arreglarlo todo con palabras. (De pronto tierna.) Serénate hijo. ¿Por qué no tomas algo para que se te pase la borrachera?
(Aparece en la puerta Magdalena. Lleva los cabellos sueltos y viste también ropas adecuadas a la Pasión. Los vestidos se pegan a su cuerpo dejando ver sin disimulo sus formas redondas, llenas y apetecibles.)
MAGDALENA
Tu madre tiene razón, Jesús.
JESÚS
Magdalena. Magdalena, chula. (La abraza, luego se reprime.) ¿Pero qué estoy haciendo? Esto es pecado.
MAGDALENA
¡Estás borracho! ¡Será mejor que ya no hagamos la Pasión. Estando tú en ese estado...
MATEO
Te equivocas, Magdalena. Sólo estando Jesús borracho podremos llevar esto hasta el fin.
JESÚS, en éxtasis:
Está escrito. Tendré que morir para resucitar de entre los muertos.
MARÍA, a Magdalena:
Tengo miedo, tú que vas a ser su mujer debes decirle que no salga en ese estado. Oye a los de afuera. Están borrachos también. (Se oye fuera de la escena un griterío de los que celebran la Semana Santa.)
MAGDALENA
Jesús. No vayas a salir así. Tengo miedo de esta borrachera. De la tuya y de la de esos de allí afuera.
JESÚS
Esta escrito que debio ir.
MAGDALENA
¿Escrito? ¿Dónde?
JESÚS, perplejo:
Púes... no sé, pero está escrito.
MAGDALENA
No vayas. Piensa que si algo te pasara ahora que voy a ser tu mujer... (se acerca.) Sólo en eso debes pensar ahora. Tú y yo juntos... Ahora va a comenzar de veras la vida.
JESÚS
La vida comenzará cuando yo muera y vuelva de entre los muertos.
MAGDALENA:
No digas más disparates. Si tú y yo vamos a vivir juntos...
JESÚS, interrumpiendo:
Eso no importa.
MAGDALENA
¿Qué dices? Pero si eso es lo único que importa. (Aparece en la puerta el señor Cura. Entra dando vivas muestras de satisfacción.)
CURA
¿Está todo listo? El pueblo está desbordante de entusiasmo. Quieren ver a Jesús.
MAGDALENA
Jesús no va (Cierra la puerta.)
CURA
Abre la púerta. Es necesario que vaya.
MARÍA, con angustia:
¿Por qué?
CURA
Para que el pueblo crea, debe verlo.
MARÍA
Oiga los gritos. Van a lastimarlo.
CURA
Esto no es sino una representación.
MARÍA
Pero pueden matarlo.
CURA
Nadie muere en un carnaval.
MARÍA
¿Y Jesús? ¿El otro? ¿Su abuelo?
CURA
Abre la puerta he dicho. Él tiene obligación de salir. Hará bien su papel.
MARÍA
Y esos de afuera. ¿No se olvidarán de que sólo se trata de un papel?
CURA
Ellos lo verán y creerán.
MARÍA
¿En qué?
CURA
En lo que es necesario que crean.
MARÍA
No comprendo.
CURA
No es necesario comprender. Sólo creer. Ahora vámos. (Hace señas a los Apóstoles.) Los Apóstoles aquí a la derecha, formando fila. María, San Juan y tú Magdalena aquí atrás y tú Jesús prepárate, ya es la hora de cargar la cruz. (Todos obedecen enmedio de risas y bromas.)
JESÚS
No puedo. Está muy pesada.
(Como las risas continúan, el Cura se encara con todos muy serio:)
CURA
Silencio. A partir de ahora no quiero ni una risa. (Todos se callan. El Cura abre la puerta y se oye un gran griterío.)
CURA, a Jesús:
Después de esto te voy a dar una cruz de plata como premio.
MARÍA, en un último intento:
¿Y si no fuera, padre?
CURA
Todos dejarían de creer en Jesús.
MARÍA
¿En cuál Jesús? ¿En Chucho?
MAGDALENA
Yo creo en Chucho. Yo, creo en él. (Quiere abrazarlo, pero Jesús la retira.)
CURA
Vámos, he dicho.
(Jesús con la mirada brillante de la embriaguéz se mete debajo de la cruz que sostienen los dos hombres del pueblo. Bebe por última vez con gran satisfacción, luego se yergue sosteniendo él solo la cruz.)
JESÚS
Yo soy el el Salvador. Será un día glorioso. Como si algo comenzara... (Se le escapa un hipo. Luego ríe con risa blanca, tonta, ausente.)
MAGDALENA
Ojalá no sea lo contrario: que algo vaya a terminar.
(El Cura va pordenando el desfile. los Apóstoles inician la marcha. Detrás de ellos sale Jesús dando traspiés. Luego, María, Magdalena y San Juan. Al ir saliendo la procesión estalla fuera de la choiza un griterío cerrado, luego ruido de cohetes, rechiflas, aplausops, mezclados con la música de una banda que toca un pasodoble desafinado y llorón. Detrás de todos sale el Cura repartiendo bendic iones. Lla luz se va apagando poco a poco hasta llegar a la absoluta
OSCURIDAD.)

ESCENA SEGUNDA

Cuando la luz vuelve están los doce Apóstoles en escena. Ha caído la tarde. Se oye uno y otro grito perdido, o el estallido triste de un cohete lejano... Los Apóstoles se han quitado las pelucas. Alguno tiene sólo la barba, otro se ha recogido la túnica dejando al descubierto el pantalón remendado y sucio.

PEDRO:
¡Es increíble!
MATEO
¿Qué vamos a hacer ahora?
JUAN
No fue culpa nuestra. Si estos borrachos crucificaron de verdad a Jesús fue porque él en su borrachera les gritaba: Soy el Salvador. Clávenme. Clávenme.
PEDRO
Yo no me acuerdo de nada. Estaba perdido de borracho. (A Juan). Pero tú podías haberlo impedido.
JUAN
Sí, quise impedirlo pero no me dejaron; mientras un hombre azotaba a Jesús, él le gritaba feliz: Pégame más fuerte, más fuerte, y luego venía otro y otro y todos lo azotaban. Cuando vi que iban a clavarlo de vrdad les grité: Deténganse; pero todos gritaban y gritaban, el señor Cura ya se había ido a la iglesia y Jesús les repetía frenético: Está escrito, mátenme, mátenme. Después, lo único que pude hacer fue llevarle una última copa cuando ya estaba clavado pero él repetía como loco: Tengo sed, tengo sed...
PEDRO
Todos teníamos sed. Era la borrachera. ¿Por qué no dices nada, Marcos?
MARCOS, pensativo:
Algo grave va a suceder. Nos van a echar la culpa a nosotros. Aquí, entre todos lo embriagamos y lo mandamos a su sacrificio. Mateo era el peor, le decía todo el tiempo: Tú eres el Salvador, tú eres el Salvador y dale con eso toda la tarde.
MATEO
Yo no recuerdo nada.
JUAN
Yo tampoco.
MARCOS
Pero el pobre se lo creyó y se murió.
JUAN
Nadie va a saber quién lo mató. Lo mataron todos pero no lo mató ninguno. Nadie es culpable.
PEDRO
Pero Marcos tiene razón. Nos echarán la culpa a nosotros. Sobre todo a Mateo, a Marcos y a Juan.
MARCOS
El culpable realmente fue él mismo. Desde que salió el dsfile de aquí iba gritando y pataleando, reclamando su sacrificio. Cuando se pide que lo maten a uno, no hay que quejarse después.
JUAN
Es que Chucho era distinto.
MARCOS
¿Distinto?
JUAN
Sí. Había en él algo que los demás no tenemos.
MARCOS
Bah! Eso lo dices porque lo crucificaron. Si no... sería uno de tantos.
JUAN
¿No será porque había en él algo del espíritu del Salvador?
MATEO
¿Qué dices?
JUAN
He oído al señor Cura. Eso puede suceder; que el espíritu del Salvador...
MATEO, tronándose los dedos:
Tengo una buena idea.
JUAN
¿Cuál?
MATEO
Diremo que fue un milagro. Que Jesús era una especie de Salvador y que su muerte era necesaria.
MARCOS
No está mal. Además, los de la Justicia no nos podrán, entonces, culpar de nada.
PEDRO, radiante:
Es una gran idea.
MATEO
¿Y si no nos creen?
PEDRO
Somo cuatro. Y si cuatro hombres se proponen repetir la misma cosa a todas horas, todos temonan por creerlos. (Les guiña el ojo.)
MARCOS
Es verdad, Juraremos aquí mismo que Jesús era el Salvador.

(Los cuatro hombres pondrán sus manos una encia de la otra en un mismo punto.)

APÓSTOLES, en coro:
Jesús era el Salvador, Jesús era el Salvador, Jesús era el Salvador.
JUAN
Hay una cosa... Si nos pregunyan: salvador de qué, ¿qué les diremos?
PEDRO:
No sé. De cualquier cosa. Eso no tiene importancia. Miraremos a lo alto sin contestar y con eso será bastante.
MATEO
Está bien. Ahora hay que separarse. Los de la Justicia van a investigar. Hay que esconderse. Y algún día quizás de esto puede resultar algo importante... Nunca se sabe...
JUAN
No comprendo.
MATEO
Sí, hombre, algo provechoso...
JUAN
¿Para quién?
MATEO
Para nosotros, hombre. Para nosotros.
PEDRO
Ahora vamos, y no olviden (hace la señal. Los Apóstoles vuelven a repetir en coro:)
APÓSTOLES
Jesús era el salvador. (Se saludan y después de otear prudentemente la entrada van saliendo todos en diferentes direcciones repitiendo: Jesús era el Salvador. Al irse los Apóstoles aparecen por la pequeña puerta de la izquierda, María y Magdalena. Ya no llevan los trajes de la Pasión y sus vestidos se ven muy sucios y pobres.




ESCENA TERCERA
(María se apoya en el brazo de Magdalena y llora silenciosa sin poder hablar.)
MAGDALENA
Llore. No le queda otro remedio. Pero el verdadero culpable fue él. Él se fué, pasó de la embriaguez a la muerte sin sentirlo y nos deja aquí solas, pobres, hambrientas, olvidadas (Ahoga un sollozo, luego reacciona con ira.) El pobre estaría pensando que con su muerte, íbamos a ganar algo... (María esconde la cara en el pecho de Magdalena. Esta pasa su mano por la cabeza de María con dolorosa piedad, mientras va corriéndose muy lento el
TELÓN.)