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domingo, junio 29, 2008

"En resumen, si pudierais observar desde la Luna, como en otros tiempos Menipo, las agitaciones innumerables de la Tierra, pensaríais ver un enjambre de moscas o moscardones que se baten entre ellos, que luchan y se ponen trampas, se roban, juegan, brincan, caen y mueren; no podríais
imaginar cuántas dificultades, qué tragedias produce un animalillo tan minúsculo, destinado a perecer".

Erasmo, Éloge de la folie, 9, trad. P. de Nolhac

sábado, mayo 17, 2008

"A penas empiezo a darme cuenta de que mi vida se ha deslizado entre fuerzas absurdas que no puedo dominar, a saber: el miedo infantil a los adultos; la indecisión cuando la decisión no importa; la duda cuando la certeza da lo mismo; el temor a ver lastimada mi vanidad que huye siempre bajo un disfraz de indiferencia: el falso entusiasmo ante obras mediocres, dictado por el deseo de agradar y de ser perdonado por algo que todavía tengo que averiguar qué es".

Augusto Monterroso.

jueves, agosto 16, 2007

Instrucciones para llorar.

Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con una paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente.
Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca.
Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma de la mano hacia dentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto.
Duración media del llanto, tres minutos.
Julio Cortázar. Historias de cronopios y de famas.

jueves, julio 05, 2007

Yo me siento y soy actor de un drama que yo mismo voy escribiendo. Mi vida no es un hecho natural porque es un hecho único; un hecho natural es indiferente, indistinto, mientras que una vida humana es algo distinto de todo y de otra vida, algo cargado de sentido. Al otro lo llamo mi semejante porque, como yo la mía, tiene él su propia vida. Esta dignidad sobrenatural de ser único lleva consigo una limitación: mi vida es única pero irremediable. No puedo deshacer lo que ya está hecho, no puedo hacer que no sea lo que ya fue. Aunque no piense activamente en ello, estoy siempre en la situación de un ser que no puede retroceder. Tampoco puedo detenerme: tengo que seguir adelante, inexorablemente. Pero seguir adelante siempre, me cuesta siempre esfuerzo: tengo que afanarme. Estoy en la situación de un ser que se afana siempre. Sin embargo, éste afán por el cual siego siendo no me permitirá seguir siendo siempre. Llegará un momento en que perderé mi afán, o ya no podré realizar afán ninguno. Cuando haya dejado de ser, otros seguirán siendo y otros vendrán a ser como vine a ser yo mismo. La continuidad de mi afán es limitada porque tiene un principio y un fin. Y no puedo eludir la representación de la vida entera, mía y de los demás que me precedieron y me seguirán, como una unidad conjunta que transcurre a pesar de mi llegada y a pesar de mi ausencia. Yo estoy en la situación de un ser que nace y muere y piensa su nacimiento y su muerte. Soy un ser limitado porque mi vida tiene principio y fin, porque ella es única y porque es esforazada. Soy limitado, además, aún en mi autonomía. Soy autónomo porque me afano, y porque mi afán es único; pero ni puedo afanarme por todo, ni puedo realizar todos mis afanes, ni todo lo que me acontece proviene de un afán mío.
Todas estas situaciones vitales fundamentales que se nos descubren en la primera reflexión tiene el caráctaer de forzosidades, determinan la condición humana en cuanto tal, y entran a constituir lo que llamamos el destino humano(...). Si mi vida no tuviera fin, yo no tendría que afanarme, y sin el afán no habría ésta que llamamos proyección al futuro, por lo cual la experiencia inmediata presente, se cualifica temporalmente.
Eduardo Nicol. Psicología de las situaciones vitales.

miércoles, mayo 23, 2007

La acción es la elección de una posibilidad y la renuncia a otras. O la elección de una imposibilidad y el fracaso. Pero siempre vivir es renunciar. La renuncia es necesaria, pero no determinada. Es la consecuencia y el contrapeso de una opción libre. Libre, aún cuando conduzca al fracaso: el hombre es el único ser que fracasa. Si en la opción no hubiese renuncia nuestras posibilidades se reducerían a una, y en este caso tampoco habría elección, ni tendría sentido decidirse a nada. No habría proyecto ni futuro. Seríamos, en todo caso, espectadores de nuestro propio destino. Mientras que ahora somos actores de nuestra vida, y espectadores de las vidas que pensamos hubiéramos podido vivir, y que a veces creemos ver representadas en las vidas ajenas o en las creaciones literarias que nos emocionan hondamente.
Eduardo Nicol. Temporalidad y acción. CFE.

martes, mayo 22, 2007

¡Quiero permanecer estéril, quiero permanecer solitario! Así sabrán lo que han perdido. ¡Quiero ser un reproche encarnado!

Albert Camus. Los Poseídos.

viernes, febrero 09, 2007

Desenredo.

"Las personas incapaces no son las personas que son incapaces, son las personas que se precipitan sobre eso de lo que no son capaces y dejan escapar eso de los que son capaces.
Spinoza pregunta qué es lo que puede un cuerpo, el tuyo, el mío. Y lo que puede un cuerpo es esa especie de experimentación de la capacidad. Al mismo tiempo es necesario construir una capacidad y no tener un saber previo. Nadie sabe de qué es capáz (...) Aprendo en el último momento, a veces demasiado tarde, de qué era capaz, e inversamente, muchas personas mueren y no supieron nunca de qué eran capaces. Son las sorpresas."

Gilles Deleuze.

lunes, febrero 05, 2007

"Ella tiene miedo. Lo mira y no lo llama. Quiere huir y camina hacia el río. Él oye el ruido de sus pies entre las hojas y va a buscarla. La encuentra detrás del álama. Le toca el pecho que le tiembla y las mejillas que le queman. Se abrazan. Se dejan caer en la tierra y ruedan, rompiéndose sus ropas, haciéndose daño. Se clavan la piel con sus uñas, se muerden el cuello, la cara, las orejas. Él la monta y la hunde en la tierra. Ahí están. Como bestias. Se ayuntan. No hablan. No se miran. Se aprietan nada más y jadean. Ya acaban. Ya descansan. Ahora son sólo hojas, sudor y tierra."
Victor Hugo Rascón. Guión teatral Voces en el umbral.

miércoles, enero 24, 2007

Un loco o un santo.

"Dejar de fumar es muy fácil: yo lo he hecho centenares de veces", escribió Mark Twain con respecto al cigarro. Lo mismo pienso en cuanto al vino: abandonar la bebida es un asunto en realidad sencillo. Yo he dejado el alcohol cientos de veces, la última ocasión hace a penas dos semanas. Un boxeador mexicano, el Púas Olivares, sostenía que a pesar de haber bebido alcohol durante sus últimos veinte años no había adquirido el vicio. En cambio, los escritores no pueden dejar la lectura. Ni en broma pueden sacudirse ese anacrónico vicio que continúan explotando aun en una época que les perdió el respeto. Un ejemplo es suficiente: atado al camastro de un hospital para indigentes, Joseph Roth, el santo bebedor de coñac, autor de obras memorables, alcohólico empedernido, seguía pensando en escribir. Y es que los escritores no son ascetas, no hacen caso a sus rodillas, como los futbolistas. Estos últimos saben retirarse apenas comienzan a crujir sus articulaciones. Por el contrario, los escritores, creadores de signos imprudentes, no pueden detenerse porque en esencia son almas llenas de fisuras: son heterodoxos, promiscuos, curiosos. Si pudieran controlar sus impulsos serían unos santos.
Los bebedores extremos -escriban o no- pueden llegar a ser santos porque en su alucinación alcohólica traspasan puertas, vislumbran otras realidades o, al menos, salen de sus cuartos a mirar la muerte. Esto me incumbe porque el vicio literario jamás me ha hecho atravesar una puerta: no he sido empujado hacia una salida o entrada inesperada, ni tampoco me he enfrentado a una realidad que me obligue a guardar silencio: hasta ahora continúo encerrado en las palabras. El solo imaginarme que detrás de cierto umbral me aguarda un mundo desconocido me asusta. Una noche bebiendo ron puedo tener como desastrosas consecuencias que olvide durante muchas horas cientos de nombres que son parte de mi cultura: ¿a cuántos escritores rusos olvido después de unos cuantos tragos? A todos menos a Chéjov o a Dostoiewski. En contraparte, el borracho sin prejuicios, en sus momentos de mayor decadencia, comienza a sumirse en una suerte de placentero olvido memorable. Se libera de las cadenas porque las palabras a su vez pierden cuerpo y abandonan su sitio en la cartografía de los significados comunes: entonces pierde también el miedo. No sé hasta qué punto tiene consecuencias para la literatura el que casi todos los escritores sean borrachos. Los laberintos psicológicos en muchos casos no se ven estimulados ni reducidos a causa del vino: se recorren con abulia o desesperación, pero siguen siendo los mismos. Mientras beben, los escritores no deberían ni escribir ni hacer promesas. De ambas cosas seguramente se arrepentirán.
El impulso de escribir, de construir sentido, de enviar mensajes que deban ser interpretados: nada de esto tiene que ver con el vino. De todas maneras el escritor no puede anular ese impulso insano de crear signos, de comunicarse, de enredarse en la escritura. Mientras el alcohol no se proponga como un salvoconducto para otra vida, entonces el impulso de escribir permanecerá intacto: cuando un bebedor extremo es capaz de aniquilar ese impulso se ha convertido en un santo y ya no necesita de la literatura. Quizás esa cursilería de autonombrarse amante de las letras no sea más que una coartada de los simplones. Como si en verdad pudieran ser sujetos de amor en una relación que ellos no crearon. A mí me intrigan más los escritores que no pueden desembarazarse de escribir libros. Si un escritor abomina de la literatura entonces refugiarse en el vino o en los placeres más mundanos tiene sentido: es una manera de olvidarse de su enfermedad. En cambio, reunir las letras con el vino en una convivencia amorosa me parece un desplante ingenuo: un matrimonio. Si el origen de cualquier literatura respetable es el titubeo del ser ("producimos signos porque algo exige ser dicho", Eco), entonces es un contrasentido beber vino pensando que este acto estimulará la escritura. La angustia como causa primera de ese deseo de construir significado, de comunicarse, se mantiene intacta aun bebiéndonos una botella todos los días. Mientas el escritor alcohólico pueda escribir una línea continuará siendo escritor. En el momento en que no pueda hacerlo porque con el vino vislumbra mundos más generosos o menos vulgares que los literarios, entonces será un loco o un santo.
Recuerdo que en la única novela formal que escribió Hunter S. Thompson, los personajes eran todos periodistas borrachos. Harto de estos especímenes, el director del periódico decide incluir en el mismo diario un anuncio solicitando nuevos periodistas. El único requisito para ocupar el puesto era no ser ni trotamundos ni borracho. No recuerdo si se presentó alguno, pero si lo hizo seguramente mentía.

Guillermo Fadanelli. Revista Tierra Adentro No. 136.

viernes, noviembre 17, 2006

"Las imágenes son importantes para la historia que no sabe cómo termina".

Dialógo de la película Éloge de l'amore (Elogio de Amor) de Jean-Luc Godard. Suiza-Francia. 2001.

martes, octubre 10, 2006

Porque luchar es renovarse y volverse a crear. Es recrearse para concebir una nueva posterior creación.

Carlos Solórzano.

jueves, agosto 10, 2006

Coriolis.

Es la fuerza, debida a la rotación de la tierra, que desplaza hacia un lado los objetos en movimiento. Cuando el desplazamiento del aire es en el sentido de la rotación planetaria, se llama anticiclón, y cuando lo hace en sentido opuesto, se llama ciclón.

¡ Yo quiero ser coriolis y crear mis ciclones con su antitesis!

martes, agosto 01, 2006

Esta enajenación del hombre respecto de los frutos del trabajo de sus manos va aparejada con la enajenación respecto de sus más grandes goces y satisfacciones. La condiciona su creciente dependencia del dinero y de las gratificaciones compensatorias: adquirir mercancías y objetos y acumular fortunas, es decir, el resultado del trabajo de otros hombres.
Contemplamos el dinero como fin y perdemos de este modo el sentido de todo lo que es de importancia vital (...) Estamos rodeados de un entorno hecho por los hombres, una caricatura de lo creativo. Nuestra arquitectura y urbanismo, nuestras soluciones para las irregularidades sociales y económicas y la pluralidad de nuestros docentres dan testimonio de una falta de imaginación, de fantasía y más, lo que interesa en general a la población, de una falta de comprensión de que su misión es servir a la sociedad.
La alianza de la capacidad industrial con el impulso y la potencia del consumo, el progreso económico de las masas sobre la base de la depredación y devastación de todas las reservas de nuestro planeta en tierra vegetal viva, en combustibles fósiles, en aire, agua y determinados elementos inorgánicos, denigraron al individuo a miembro de una horda que sólo busca asegurarse su parte del botín. Nuestra única justificación es que quizá se trate tan sólo de una fase pasajera de nuestra evolución.

Lecciones de vida. Yehudi Menunhin.

viernes, julio 28, 2006

"El reto de todo provocador no es provocar sino seguir provocando. La rabia es limitada, no así sus expresiones. Odiar es repetirse".
Rafael Lemus.

lunes, julio 24, 2006

Libertad.

Hoy proclamé la independencia de mis actos. A la ceremonia sólo concurrieron unos cuantos deseos insatisfechos, dos o tres actitudes desmedradas. Un propósito grandioso que había ofrecido venir envió a última hora su excusa humilde. Todo transcurrió en un silencio pavoroso.
Creo que el error consistió en la ruidosa proclama: trompetas y campanas, cohetes y tambores. Y para terminar, unos ingeniosos juegos de moral pirotécnica que se quedaron a medio arder.
Al final me hallé a solas conmigo mismo. Despojado de todos los atributos de caudillo, la media noche me encontró cumpliendo un oficio de mera escribanía. Con los últimos restos del heroísmo emprendí la penosa tarea de redactar los artículos de una dilatada constitución que presentaré mañana a la asamblea general. El trabajo me ha divertido un poco, alejando de mi espíritu la triste impresión del fracaso.
Leves e insidiosos pensamientos de rebeldía vuelan como mariposas nocturnas en torno de la lámpara, mientras sobre los escombros de mi prosa jurídica, pasa de vez en cuando un tenue soplo de marsellesa.

J. J. Arreola.

martes, julio 18, 2006

El hombre que encuentra que su patria es dulce, es todavía un tierno principiante; aquél para quien toda tierra es como la suya, es fuerte, pero es perfecto aquél para quien el mundo entero es como una tierra extranjera.

Didascalicon.

Para viajar.

Para tomar el ómnibus en una esquina
hay que dejar que nos crezcan las espuelas,
la coraza de piel de cocodrilo
y una espada de hierro y mucho óxido.



Entonces sí, montar en las butacas
domando el pasamanos con las riendas
y apearse en una esquina,
renovados.


Y así todos los días,
cada mes,
volar en los corceles de las ruedas
con la cabeza tras la ventanilla
y los ojos atentos al semáforo.
Que a veces aparecen los molinos
(los gigantes de aspas remolinos)
y hay que frenar de golpe
y acecharlos.


Para tomar el tren,
la misma cosa,
excepto por el ruido del silbato
cuando leva las anclas y navega
por las vías pringosas de la sal fina.


Y hay que aferrarse bien a los vagones
sobre todo cuando sube la marea,
que a veces aparece Moby Dick
revolcándose feroz en los andenes
y hay que saltar a la estación con los arpones
y soga resistente en los bolsillos.


Para viajar
hay que tener mucho cuidado.

Susana Lage.
...Yo te gusto y represento algo para tí, porque en mi interior hay algo que responde a tu ser y te comprende... En realidad todos los hombres debían ser espejos unos con otros y responder y corresponderse mutuamente de esta manera...

El lobo estepario. Hermann Hesse.

viernes, julio 14, 2006

" Atiende, pequeño. Voy a jugar contigo a la vida y la muerte, hermanito, y quiero mostrarte mis cartas abiertas antes de que comencemos a jugar".

El lobo estepario. Hermann Hesse.

viernes, junio 23, 2006

SOLSTICIO PUERTA DEL CIELO


Junio 21 2006 07:27 horas

FIESTA DEL AGUA EN EL DIA DE SAN JUAN

El solsticio de Verano se aproxima, dando pauta al día más largo del año y la noche más corta, ese es el aspecto Tonal o visible, entendible a la razón. Mas hay un significado profundamente espiritual, en la “otra realidad”, en la naturaleza nahual.
La festividad del 24 de Junio representa la exaltación de las energías generadas durante el solsticio, anuncia la llegada de las AGUAS, elemento preponderantemente femenino, asociado al cuerpo emocional, a la vida, a la sangre de la tierra.
La energía proveniente del cosmos hacia la tierra, la especial posición que ocupa durante la llamada noche de San Juan, propicia una celebración en todos los reinos de la naturaleza.
Se considera que durante esa noche las AGUAS adquieren propiedades mágicas, capaces de dar salud y fertilidad, alejar el mal y atraer prosperidad, por lo cual lo ritos de inmersión en agua, los baños y rituales con ese elemento se han llevado a cabo desde tiempo inmemorial, desde la época en que se veneraba a la Diosa, a la Madre Tierra.
Su relación con el proceso agrícola es innegable: al aplicar agua a la semilla esta se transforma, adquiere nueva vida de la que con el tiempo se obtendrán frutos y semillas. Se espera que el ser humano como semilla cósmica, a través del agua también se transforme, se libere, evolucione y produzca nuevos frutos.
El 24 de junio se asocia con el elemento agua y el 24 de diciembre con el elemento fuego. Con el paso del tiempo la gente comenzó a mezclar ambos aspectos en la llamada noche de San Juan.
En el pensamiento de los sabios del Anahuac, la unión del agua y el fuego, es el símbolo del Atlachinolli, del Agua Quemada, de la conquista de sí mismo que lleva a evolucionar. El agua quemada se transforma en vapor y este asciende a los cielos superiores.
El sitio por excelencia en donde se reúnen el agua y el fuego es el Temazcal, en el vientre de la Madre Tierra. Precisamente ahí es en donde se opera un renacimiento, una liberación que otorga nueva vida, que es finalmente el propósito buscado con las diversas practicas y ritos celebrados en la noche de San Juan.
Así que tomando la información cultural proveniente de diversos sitios del planeta, observando la coincidencia de pensamiento, les invito a que acudan a vivir su experiencia en el Temazcal: como semillas amorosas que regresan al Vientre de la Madre Tierra, aspirando a transformarse al contacto del Atlachinolli, del Agua Quemada, de los vapores que permiten la liberación y propician la ascensión.
En diversos sitios habrá ceremonia de Temazcal, acudan, no pierdan esta magnifica oportunidad.
texto de Lolita Vargas