La Jornada: Descubren en Toniná pirámide más alta que la del Sol en Teotihuacán
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viernes, mayo 14, 2010
sábado, agosto 23, 2008
Descubren templos subterráneos relacionados con inframundo maya
Notimex 14 de agosto de 2008 07:23
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) dio a conocer la existencia de nuevos hallazgos en cuevas y cenotes del centro del estado de Yucatán, que se presume, podrían tratarse de la legendaria ruta para entrar al inframundo Maya, Xibalbá.
El INAH señaló que en un trabajo en conjunto con especialistas de la Universidad Autónoma de Yucatán, como parte de un proyecto de investigación tendiente a comprender la actividad ritual realizada durante la época prehispánica y hacia la conquista española, descubrieron diversos templos subterráneos.
Estos últimos, lugares en los que se han encontrado similitudes en algunas modificaciones de cuevas y cenotes, a lo que atribuyen los especialistas se trate muy probablemente de templos dedicados al culto del Xibalbá, por su estructura muy elaborada y considerando que se ubican en lugares de difícil acceso.
Estudiosos del tema señalan que para entrar al inframundo maya, Xibalbá, había que recorrer un tortuoso camino, al final del cual se hallaba según el Popol Vuh, un cuerpo acuoso con casas, donde debían superarse duras pruebas.
Por su parte, el director de la iniciativa denominada "El culto del Cenote en el centro de Yucatán", Guillermo de Anda Alanís, reveló que la localización de estas edificaciones no deja de ser una grata sorpresa, toda vez que parecen reproducir lo asentado en fuentes históricas, como el mencionado libro sobre la mitología maya.
Añadió que dentro de una de las cuevas se localizó un sacbé o calzada de casi 100 metros de largo, de buenos cimientos y un sistema constructivo similar, al de las calzadas de la zona arqueológica Chichén Itzá, características que le atribuyen a ser considerado como el primer sacbé subterráneo.
Los lugares descubiertos se distribuyen en cenotes y cuevas ubicados en municipios del centro de Yucatán, tales como Tecoh, Homún, Kantunil, Chocholá y Abalá. además advierten un modelo común, el cual se define como una especie de portal natural que es tapiado con piedras labradas, para dejar descubierto un pequeño acceso de poco menos de un metro de altura y los 50-60 cms. de ancho.
Además han sido localizados restos óseos humanos y de cerámica, a manera de ofrenda en algún escondite o caché; esculturas como la que parece aludir a un sacerdote con el tocado del dios de la muerte, así como glifos pintados y/o grabados.
Elementos que de acuerdo con fechamientos de cerámica realizados en el Centro INAH Yucatán, la mayoría de los materiales datan del Clásico Terminal (750-850 d.C), colocando entre estos y catalogada como la más antigua encontrada en el norte de Yucatán, con mil 900 años una vasija.
De Anda informó que hasta el momento se han reconocido 14 sitios que contienen este tipo de elementos rituales. sin embargo en vísperas, la iniciativa dará inicio a su segunda temporada de campo, así como a la fase de interpretación, con base en el estudio de los vestigios encontrados.
La primera etapa del proyecto El culto al cenote en el centro de Yucatán, comprendió la investigación documental sobre el tema. Así, en crónicas del siglo XVI que refieren la persecución de la idolatría (en 1562), se mencionan 17 cuevas y cenotes, en donde los mayas efectuaban ritos.
Actualmente, el proyecto El culto al cenote en el centro de Yucatán se halla en una etapa de corroboración in situ, en la que cuenta con el apoyo del Centro INAH Yucatán mediante un convenio que busca la preservación de estos espacios.
viernes, noviembre 17, 2006
El monolito de Las Ajaracas es de Tlaltecuhtli.
ARTURO JIMENEZ .
No hay duda, el enorme monolito mexica hallado hace unas semanas en el Templo Mayor, en el predio de Las Ajaracas, representa a la diosa de la tierra Tlaltecuhtli, devoradora de los cadáveres y del Sol de la tarde, confirmó ayer el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma.
Pero además, el investigador lanzó la hipótesis de que esa piedra sagrada, ya libre de un piso y de la tierra que la ocultó tanto de los habitantes comunes de la Gran Tenochtitlan como de los españoles, pudiera ser la lápida de una probable tumba de Ahuízotl, tlatoani que gobernó la Triple Alianza entre 1486 y 1502, y fue sepultado ahí unos años antes de iniciada la Conquista.
Ubicado al pie de la escalinata del Templo Mayor, el monolito fue mostrado ayer por primera vez a los medios de comunicación y, pese a estar fracturado en cuatro grandes partes, se conserva en excelente estado, con su rostro humano, garras en manos y pies, y en posición de parturienta.
Esta deidad, que también se representaba en su faceta masculina y que fue creada en andesita rosa y decorada en rojo, ocre, negro y blanco, podrá ser apreciada in situ luego de su restauración y de colocarse una especie de domo que la proteja de la intemperie.
Ante el director del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Luciano Cedillo, y los arqueólogos encargados del proyecto, como Alvaro Barrera, Matos Moctezuma describió que la pieza ''porta un faldellín adornado con cráneos y huesos cruzados, además de lucir el adorno dorsal con tiras y caracoles, exclusivo de deidades femeninas asociadas a la tierra y lo nocturno. Tiene además elementos únicos, como cráneos en codos y rodillas, y banderas de papel en el pelo, símbolos respectivos de la muerte y el sacrificio''.
Los hallazgos arqueológicos continúan y, por ejemplo, apenas este martes se ubicó a un lado del monolito una tumba aún por explorar pero que sostiene algunos huesos humanos y animales.
Con la participación del Gobierno del DF, que adquirió los predios de las calles de Guatemala y Argentina y los donó al INAH, las investigaciones y los trabajos de restauración apenas comienzan.
La Jornada. 17 de noviembre de 2006.
No hay duda, el enorme monolito mexica hallado hace unas semanas en el Templo Mayor, en el predio de Las Ajaracas, representa a la diosa de la tierra Tlaltecuhtli, devoradora de los cadáveres y del Sol de la tarde, confirmó ayer el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma.
Pero además, el investigador lanzó la hipótesis de que esa piedra sagrada, ya libre de un piso y de la tierra que la ocultó tanto de los habitantes comunes de la Gran Tenochtitlan como de los españoles, pudiera ser la lápida de una probable tumba de Ahuízotl, tlatoani que gobernó la Triple Alianza entre 1486 y 1502, y fue sepultado ahí unos años antes de iniciada la Conquista.
Ubicado al pie de la escalinata del Templo Mayor, el monolito fue mostrado ayer por primera vez a los medios de comunicación y, pese a estar fracturado en cuatro grandes partes, se conserva en excelente estado, con su rostro humano, garras en manos y pies, y en posición de parturienta.
Esta deidad, que también se representaba en su faceta masculina y que fue creada en andesita rosa y decorada en rojo, ocre, negro y blanco, podrá ser apreciada in situ luego de su restauración y de colocarse una especie de domo que la proteja de la intemperie.
Ante el director del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Luciano Cedillo, y los arqueólogos encargados del proyecto, como Alvaro Barrera, Matos Moctezuma describió que la pieza ''porta un faldellín adornado con cráneos y huesos cruzados, además de lucir el adorno dorsal con tiras y caracoles, exclusivo de deidades femeninas asociadas a la tierra y lo nocturno. Tiene además elementos únicos, como cráneos en codos y rodillas, y banderas de papel en el pelo, símbolos respectivos de la muerte y el sacrificio''.
Los hallazgos arqueológicos continúan y, por ejemplo, apenas este martes se ubicó a un lado del monolito una tumba aún por explorar pero que sostiene algunos huesos humanos y animales.
Con la participación del Gobierno del DF, que adquirió los predios de las calles de Guatemala y Argentina y los donó al INAH, las investigaciones y los trabajos de restauración apenas comienzan.
La Jornada. 17 de noviembre de 2006.
jueves, mayo 11, 2006
Monolito hallado en SLP podría rescribir la historia de Mesoamérica.
Arqueólogos creen que se trata de un calendario lunar tallado por los olmecas.
Monolito hallado en SLP podría rescribir la historia de Mesoamérica.
La zona de Tamtoc será la primera del estado en abrirse al público, luego de cinco años de labores.
Los huastecos habrían fundado la ciudad de Tajín y no viceversa, como se considera.
ANGEL VARGAS ENVIADO.
De confirmarse datos preliminares relacionados con el rescate de un gigantesco monolito descubierto en la zona arqueológica de Tamtoc, pondrían en entredicho teorías sobre la extensión geográfica alcanzada por los olmecas al norte del país, así como las concernientes al origen tardío de la cultura huasteca y su supuesto menor perfil de desarrollo, en comparación con las del resto de Mesoamérica.
Si bien el equipo arqueológico del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), encabezado por el especialista Guillermo Ahuja, aún trabaja en la liberación del segundo y último fragmento en que se fracturó la pieza al caer al pozo de un manantial, al parecer por un aluvión, se cuenta ya con información parcial que permite situar el tallado de la misma entre los años 900 y 800 antes de nuestra era.
Lo anterior significaría que ese monumental relieve, en el que se representan tres figuras antropomorfas, dos de ellas decapitadas y la otra con rostro descarnado, fue hecho por artistas de origen olmeca, o incluso no se descartaría la tesis de que provinieran de un grupo diferente y contemporáneo al también conocido como cultura madre, según adelanta en exclusiva para La Jornada Guillermo Ahuja, en un recorrido por dicha ciudad prehispánica, enclavada en la Huasteca potosina y que será la primera de la entidad en ser abierta al público, este jueves, tras cinco años de su primera etapa de trabajo.
El fechado del monolito, denominado en principio simplemente Monumento 32, se hizo a partir del material cerámico localizado en torno suyo, cuya antigüedad se remonta a entre los años 1150 y 700 antes de nuestra era.
"Conforme se fue avanzado en torno de la recuperación del monolito comenzó a encontrarse material muy temprano, algunas figurillas con rasgos de jaguar en el rostro, en particular los labios, material que se asoció de inmediato por la antigüedad y el estilo con la cultura olmeca", indica el arqueólogo.
Al hacerse una revisión de esos materiales, se encontró que mantienen familiaridad con otros encontrados en Tecolutla (Veracruz), en los años 70. Tratando de ubicar la información existente hasta este momento sobre Mesoamérica, esto puede entenderse como el movimiento de expansión que tuvieron los olmecas, el cual había sido limitado a la zona de Tecolutla, y ahora todo parece indicar que se extendió mucho más al norte, hasta llegar cuando menos a lo que hoy es la Huasteca potosina.
"El tipo de construcción que tenemos, el manejo hidráulico y de drenes siguen reforzando la teoría sobre la presencia de los olmecas en esta zona. Lo tenemos en San Lorenzo, en Tres Zapotes, en la misma Venta, e incluso puede verse que algunos de estos grupos olmecoides emigraron hasta Guerrero", agrega Ahuja.
"En ese sentido, como lo entendería, son estos avances muy norteños que tiene la cultura olmeca, donde van a mezclarse con los grupos locales y de ahí, obviamente, comienza a retroalimentarse y surgirá lo que es la cultura tének o huasteca."
-¿Por qué pensar que fueron los olmecas y no una cultura contemporánea diferente? -se le pregunta al investigador, quien, por cierto, formó parte del equipo encabezado por Eduardo Matos Moctezuma que participó en las labores de rescate de la Coyolxauhqui, en 1978.
-Para poder hablar de una nueva cultura -responde- tendrían que tenerse todos los elementos y nosotros apenas vamos a entrar a ese análisis. Por la similitud del tipo de vasijas, fragmentos cerámicos y figurillas, hasta este momento lo que vemos es una línea de conexión hacia lo olmeca.
"Sin embargo, tampoco me cerraría a que esto ratifique que es producto del avance de esa cultura al noroeste del país. Lo digo porque es uno de los elementos que conocemos, que tenemos amarrados arqueológicamente, y es lo que me permitiría entender una presencia tan temprana aquí. En el momento de entrar a la interpretación de la glífica, la simbología, a lo mejor podríamos estar en condiciones de hablar de otro grupo."
El llamado Monumento 32 fue hallado de forma accidental en febrero de 2005, al noroeste de la zona, mientras se trabajaba en la restauración del canal hidráulico que, durante la época prehispánica conducía el agua del manantial a una laguna artificial creada dentro de la ciudad.
Se trata de un monolito de piedra arenisca polimineral, con ocho metros de largo de cuatro de altura, 50 centímetros de espesor y un peso superior a las 30 toneladas.
Sus relieves alcanzan entre los 12 y 15 centímetros de altura y, de acuerdo con el arqueólogo, todo hace suponer que se trata de un calendario lunar, como ha interpretado el astrónomo Daniel Flores, de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Considerarlo como tal "no se dispara de la realidad que pudiera haberse tenido en Tamtoc o en la misma Huasteca", abunda Guillermo Ahuja. "Para los grupos sedentarios, el calendario más importante es el de la Luna y no el Sol, porque el ciclo lunar permite saber cuándo sembrar y cosechar, o si vendrá agua, frío o calor.
"Si hablamos de ciudades agrícolas, como ésta, ellas dependen de la Luna. El hecho de que lápida esté enclavada en un área de manantiales refuerza el concepto de la Luna como la generadora de los líquidos vitales."
En cuanto a su simbolismo, son básicamente tres figuras antropomorfas. Dos de ellas son del sexo femenino, están ubicadas a los flancos, aparecen decapitadas y de su cuello surge el líquido vital, sea agua o sangre. De esos chorros que brotan de las mujeres, aparecen aves que marcan las cuatro direcciones del mundo.
El centro de la pieza, en tanto, lo ocupa un personaje que, en su parte inferior, presenta elementos masculinos, mientras que la superior es de sexo femenino, con caja toráxica y rostro descarnados, y a cuyo ombligo y a los brazos llegan los chorros del líquido vital. En la parte superior, por último, aparecen símbolos que pudieran estar representando parte de los ciclos que tendrá la Luna.
Este glifado del monolito, enfatiza el arqueólogo, recuerda mucho a los prevalecientes en la zona arqueológica del Tajín; pero la antigüedad de estos primeros podrían confirmar que aquella ciudad veracruzana pudo haber sido fundada por los huastecos y no al revés, como se cree hasta la fecha.
Una vez rescatada completamente esta colosal pieza, obra cuyo presupuesto alcanzó los 900 mil pesos, se procederá a unirla con su otro fragmento y posteriormente será subida al sitio donde se cree fue colocada originalmente. Allí permanecerá, con las medidas pertinentes para su cuidado y preservación. El proyecto era tenerla lista para la apertura de Tamtoc al público, pero al parecer los trabajos se extenderán un mes y medio más.
Monolito hallado en SLP podría rescribir la historia de Mesoamérica.
La zona de Tamtoc será la primera del estado en abrirse al público, luego de cinco años de labores.
Los huastecos habrían fundado la ciudad de Tajín y no viceversa, como se considera.
ANGEL VARGAS ENVIADO.
De confirmarse datos preliminares relacionados con el rescate de un gigantesco monolito descubierto en la zona arqueológica de Tamtoc, pondrían en entredicho teorías sobre la extensión geográfica alcanzada por los olmecas al norte del país, así como las concernientes al origen tardío de la cultura huasteca y su supuesto menor perfil de desarrollo, en comparación con las del resto de Mesoamérica.
Si bien el equipo arqueológico del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), encabezado por el especialista Guillermo Ahuja, aún trabaja en la liberación del segundo y último fragmento en que se fracturó la pieza al caer al pozo de un manantial, al parecer por un aluvión, se cuenta ya con información parcial que permite situar el tallado de la misma entre los años 900 y 800 antes de nuestra era.
Lo anterior significaría que ese monumental relieve, en el que se representan tres figuras antropomorfas, dos de ellas decapitadas y la otra con rostro descarnado, fue hecho por artistas de origen olmeca, o incluso no se descartaría la tesis de que provinieran de un grupo diferente y contemporáneo al también conocido como cultura madre, según adelanta en exclusiva para La Jornada Guillermo Ahuja, en un recorrido por dicha ciudad prehispánica, enclavada en la Huasteca potosina y que será la primera de la entidad en ser abierta al público, este jueves, tras cinco años de su primera etapa de trabajo.
El fechado del monolito, denominado en principio simplemente Monumento 32, se hizo a partir del material cerámico localizado en torno suyo, cuya antigüedad se remonta a entre los años 1150 y 700 antes de nuestra era.
"Conforme se fue avanzado en torno de la recuperación del monolito comenzó a encontrarse material muy temprano, algunas figurillas con rasgos de jaguar en el rostro, en particular los labios, material que se asoció de inmediato por la antigüedad y el estilo con la cultura olmeca", indica el arqueólogo.
Al hacerse una revisión de esos materiales, se encontró que mantienen familiaridad con otros encontrados en Tecolutla (Veracruz), en los años 70. Tratando de ubicar la información existente hasta este momento sobre Mesoamérica, esto puede entenderse como el movimiento de expansión que tuvieron los olmecas, el cual había sido limitado a la zona de Tecolutla, y ahora todo parece indicar que se extendió mucho más al norte, hasta llegar cuando menos a lo que hoy es la Huasteca potosina.
"El tipo de construcción que tenemos, el manejo hidráulico y de drenes siguen reforzando la teoría sobre la presencia de los olmecas en esta zona. Lo tenemos en San Lorenzo, en Tres Zapotes, en la misma Venta, e incluso puede verse que algunos de estos grupos olmecoides emigraron hasta Guerrero", agrega Ahuja.
"En ese sentido, como lo entendería, son estos avances muy norteños que tiene la cultura olmeca, donde van a mezclarse con los grupos locales y de ahí, obviamente, comienza a retroalimentarse y surgirá lo que es la cultura tének o huasteca."
-¿Por qué pensar que fueron los olmecas y no una cultura contemporánea diferente? -se le pregunta al investigador, quien, por cierto, formó parte del equipo encabezado por Eduardo Matos Moctezuma que participó en las labores de rescate de la Coyolxauhqui, en 1978.
-Para poder hablar de una nueva cultura -responde- tendrían que tenerse todos los elementos y nosotros apenas vamos a entrar a ese análisis. Por la similitud del tipo de vasijas, fragmentos cerámicos y figurillas, hasta este momento lo que vemos es una línea de conexión hacia lo olmeca.
"Sin embargo, tampoco me cerraría a que esto ratifique que es producto del avance de esa cultura al noroeste del país. Lo digo porque es uno de los elementos que conocemos, que tenemos amarrados arqueológicamente, y es lo que me permitiría entender una presencia tan temprana aquí. En el momento de entrar a la interpretación de la glífica, la simbología, a lo mejor podríamos estar en condiciones de hablar de otro grupo."
El llamado Monumento 32 fue hallado de forma accidental en febrero de 2005, al noroeste de la zona, mientras se trabajaba en la restauración del canal hidráulico que, durante la época prehispánica conducía el agua del manantial a una laguna artificial creada dentro de la ciudad.
Se trata de un monolito de piedra arenisca polimineral, con ocho metros de largo de cuatro de altura, 50 centímetros de espesor y un peso superior a las 30 toneladas.
Sus relieves alcanzan entre los 12 y 15 centímetros de altura y, de acuerdo con el arqueólogo, todo hace suponer que se trata de un calendario lunar, como ha interpretado el astrónomo Daniel Flores, de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Considerarlo como tal "no se dispara de la realidad que pudiera haberse tenido en Tamtoc o en la misma Huasteca", abunda Guillermo Ahuja. "Para los grupos sedentarios, el calendario más importante es el de la Luna y no el Sol, porque el ciclo lunar permite saber cuándo sembrar y cosechar, o si vendrá agua, frío o calor.
"Si hablamos de ciudades agrícolas, como ésta, ellas dependen de la Luna. El hecho de que lápida esté enclavada en un área de manantiales refuerza el concepto de la Luna como la generadora de los líquidos vitales."
En cuanto a su simbolismo, son básicamente tres figuras antropomorfas. Dos de ellas son del sexo femenino, están ubicadas a los flancos, aparecen decapitadas y de su cuello surge el líquido vital, sea agua o sangre. De esos chorros que brotan de las mujeres, aparecen aves que marcan las cuatro direcciones del mundo.
El centro de la pieza, en tanto, lo ocupa un personaje que, en su parte inferior, presenta elementos masculinos, mientras que la superior es de sexo femenino, con caja toráxica y rostro descarnados, y a cuyo ombligo y a los brazos llegan los chorros del líquido vital. En la parte superior, por último, aparecen símbolos que pudieran estar representando parte de los ciclos que tendrá la Luna.
Este glifado del monolito, enfatiza el arqueólogo, recuerda mucho a los prevalecientes en la zona arqueológica del Tajín; pero la antigüedad de estos primeros podrían confirmar que aquella ciudad veracruzana pudo haber sido fundada por los huastecos y no al revés, como se cree hasta la fecha.
Una vez rescatada completamente esta colosal pieza, obra cuyo presupuesto alcanzó los 900 mil pesos, se procederá a unirla con su otro fragmento y posteriormente será subida al sitio donde se cree fue colocada originalmente. Allí permanecerá, con las medidas pertinentes para su cuidado y preservación. El proyecto era tenerla lista para la apertura de Tamtoc al público, pero al parecer los trabajos se extenderán un mes y medio más.
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