viernes, julio 28, 2006

"El reto de todo provocador no es provocar sino seguir provocando. La rabia es limitada, no así sus expresiones. Odiar es repetirse".
Rafael Lemus.

lunes, julio 24, 2006

Libertad.

Hoy proclamé la independencia de mis actos. A la ceremonia sólo concurrieron unos cuantos deseos insatisfechos, dos o tres actitudes desmedradas. Un propósito grandioso que había ofrecido venir envió a última hora su excusa humilde. Todo transcurrió en un silencio pavoroso.
Creo que el error consistió en la ruidosa proclama: trompetas y campanas, cohetes y tambores. Y para terminar, unos ingeniosos juegos de moral pirotécnica que se quedaron a medio arder.
Al final me hallé a solas conmigo mismo. Despojado de todos los atributos de caudillo, la media noche me encontró cumpliendo un oficio de mera escribanía. Con los últimos restos del heroísmo emprendí la penosa tarea de redactar los artículos de una dilatada constitución que presentaré mañana a la asamblea general. El trabajo me ha divertido un poco, alejando de mi espíritu la triste impresión del fracaso.
Leves e insidiosos pensamientos de rebeldía vuelan como mariposas nocturnas en torno de la lámpara, mientras sobre los escombros de mi prosa jurídica, pasa de vez en cuando un tenue soplo de marsellesa.

J. J. Arreola.

miércoles, julio 19, 2006

La palabra de dios. El abuso de la transferencia.

Antes de entrar en materia, me parece importante establecer la distinción entre religiosidad, religión e iglesia. Cuando hablamos de religiosidad nos estamos refiriendo a un afecto subjetivo, un estado emocional peculiar no necesariamente universal pero sí muy común, que emerge en el hombre en momentos de indefensión, de peligro o durante el arrebato mísitico y otros elementos de sensación de pertenencia con el todo. Las religiones, por otra parte, constituyen sistemas de pensamiento que pretenden, junto con los delirios, los sistemas filosóficos y los científicos, dar cuenta del mundo y tratan de responder a las preguntas fundamentales que el hombre se formula en torno de su existencia y del universo en el que nace y vive. Los sistemas de pensamiento religioso se diferencian de los sistemas científicos por la circunstancia de que las religiones apelan al concepto de fe y de dogma para hacer sus afirmaciones, mientras que los sistemas de pensamiento científico suelen basarse en lo que llamamos "los hechos", que pueden ser refutados o ratificados, dando pie a constructos teóricos provisionales e hipótesis operativas de trabajo. En otras palabras, existe una clara diferencia entre los sistemas regidos por la doza (creencia, opinión) y los que se basan en la episteme (conocimientos). la fe, los dogmas, la religión, el fanatismo y los delirios están basados en la creencia (doxa), mientras que los sistemas de pensamiento filosóficos y científicos tienden a sustentarse en el conocimiento (episteme). Finalmente, las iglesias están referidas a la institucionalización formal de los sistemas religiosos de pensamiento, por lo que poseen una estructura jerárquicamente organizada, una fuerte burocracia y un ejercicio del poder que circula por canales perfectamente establecidos y sancionados por el uso de normas sustentadas en una sólida tradición.

Las iglesias, al menos dentro de las religiones occidentales que derivan de la gran tradición judeocristiana, tienden a organizarse alrededor de estos sistemas de pensamiento religioso que dan cuenta o intentan explicar el mundo y la presencia del hombre sobre la tierra. Sin embargo, en su forma de funcionamiento con mucha frecuencia sucede que se pervierte el sistema de pensamiento original y su finalidad, en función de vicisitudes particulares que tienen que ver, las más de las veces, con la dinámica del poder. El poder eclesiástico, como en cualquier otro tipo de institución formalizada, tiene la irrefrenable tendencia a ser usado con desmesura, injusticia, ventaja y abuso. En esto, el poder de las iglesias no se diferencia del poder de cualquier otro grupo, sea político, económico, científico, artístico o de otra índole; en otras palabras, tiene una dinámica en la que con cierta facilidad se promueven problemas de corrupción y abuso.
En el caso de las igleias occidentales organizadas de esta manera, suele sueceder que, más allá de los problemas de poder interno que se suscitan dentro de la burocracia eclesiástica y entre los intersticios de la organización jerárquica que determina las áreas de influencia, los territorios y vasallajes, las interdependencias, etc., existe otro tipo de poder, sutil y subterráneo, que es el que se ejerce con la feligresía-y del cual no suele hablarse abiertamente.

Una de las preguntas fundamentales en la organización de las religiones y de las iglesias es: ¿cómo se mantiene a la feligresía fiel a los dictados de las diversas iglesias, a pesar de que las normas éticas de las religiones occidentales con frecuencia van en contra de aquello que conocemos como las fuerzas básicas de la naturaleza humana?; ¿cómo es que los fieles permanecen sometidos a los dictados de los ministros que manejan dichas iglesias?; ¿qué es lo que los conmina a someterse ciegamente a pesar de que dicha subordinación hipoteca su capacidad de pensamiento y de juicio crítico, y depositan el ejercicio de dichas funciones en manos de los pastores que se ocupan de la conducción del rebaño de fieles? Como veremos más adelante, no debe sorprendernos la exactitud de la metáfora empleada -un pastor y un rebaño- si penetramos en la dinámica grupal que se establece entre la clase sacerdotal y la masa de seguidores.

Como Freud dejó establecido en Psicología de las masas y análisis del Yo (1921), los grupos organizados, como la Iglesia y el Ejército, derivan su poder de cohesión de varios mecanismos psicológicos bien estudiados. Por una parte, la masa hace una depositación masiva del Ideal del Yo en el líder, formal o simbólico, de este tipo de grupos; por la otra, el mecanismo de identificación de los feligreces entre sí promueve que todos se sientan igualmente favorecidos por la cabeza del ejército o amados por el dios que los aglutina. Ya sea que todos los fieles lleguen a sentirse los hijos privilegiados- el pueblo elegido, los señalados para acceder a la gloria, escogidos para estar con el dios en algún tipo de cielo o paraíso celestial- lo importante es la sensación de hermandad que yugula las rivalidades que habitualmente se dan en las interacciones humanas grupales.

La fuerza vincular que agrupa a las masas y mantiene su cohesión alrededor de un líder carismático es la pulsión libidinal, y Freud sostenía que su forma de acción sobre las masas era muy semejante a la fuerza que observamos en los casos de enamoramiento o en la situación hipnótica. Como sabemos, es la misma fuerza que hace posible, dentro del tratamiento psicoanalítico, que se de el fenómeno conocido como transferencia: resistencia mayor a la cura y principal palanca para lograr la movilización de la libido estancada en las figuras parentales o en situación pretéritas. Llamamos transferencia a la tendencia universal, pero magnificada durante un psicoanálisis, a colocar en el otro- en este caso el analista- una serie de supuestos gratuitos, depositaciones que parten del mundo interno del analizado y que pueden ser partes de su Yo, objetos de su constelación interna (objetos que pueden ser parciales o totales), del Ideal del Yo (como ocurre con los grupos), pulsiones, partes del Self, prohibiciones del SuperYó, la autoestima, funciones yóicas, defensas de todo tipo, odios y cariños. Gracias al amor de transferencia el paciente es capaz de hacer frente a eventos intrapsíquicos dolorosos que, sin ella, no estaría dispuesto a afrontar.

Como sabemos, es la dinámica transferencial la que posibilita que el analizado reciba la palabra del analista revestida con un poder que deriva aún de los viejos ensalmos usados por los magos y sacerdotes de todos los tiempos. De hecho, la clase sacerdotal de todas las religiones ha usado- consciente, preconsciente y, a veces, de manea totalmente inconsciente- esa poderosa influencia que proviene de lo que los fieles depositan en sus palabras y del enorme poder que deriva del hecho de que las masas ponen su propio ideal del Yo en el representante de la divinidad- junto con todas las idealizaciones con las que la humanidad, desde siempre, ha revestido a sus dioses.

La diferencia fundamental entre el poder transferencial que manejan los sacerdotes y ministros de todas las religiones occidentales, y la forma como el psicoanalista interpreta dicha transferencia durante el curso de una sesión psicoanalítica, está en el hecho de que mientras los primeros utilizan este tipo de depositaciones desde una postura en la que asumen el poder en ellos colocado, el psicoanalista, mediante la interpretación sistemática de la transferencia, siempre se está descolocando, por decirlo así, de lo que el paciente deposita en él. De esta forma, puede devolverle al paciente lo que pertenece a su mundo interno, incluso ese poder con el que momentáneamente ha revestido a su analista, y le hace cobrar conciencia de que él no es el sujeto que quiere ver, sino que su visión está deformada por el deseo. La tarea terapéutica es mostrarle al paciente que es él quien ha supuesto ese enorme poder con el cual ha revestido a su analista, y que lo colocado en el terapeuta son partes de él mismo, el analizado, quien tiene ahora que asumirlas como propias e integrarlas como parte de su psiquismo y su personalidad, ya que son parte de su historia y de la forma como se fue estructurando su aparato mental desde los tiempos más remotos.

Ahora bien, ¿cómo es que la clase sacerdotal de las religiones occidentales actuales tienden a asumir el poder depositado en ellos? Sabemos que si alguien en la posición de depositario de esas fuerzas que la masa le atribuye, hace uso de ellas como si le fueren consubstanciales y se apropia de ellas, puede ejercer un poder que durará todo el tiempo que logre mantener la ilusión que subyace en ese tipo de manifestación transferencial. Por lo tanto, la diversidad de respuestas derivarán de las posibilidades que el usufructo de dicho poder conlleva, dado quen estamos hablando de un poder que permite manipular y orientar el pensamiento de los fieles en una dirección "conveniente" para la iglesia; posibilita el sometimiento de quienes dudan o muestran signos de pensamiento crítico, ya que la manipulación de este tipo de transferencia favorece la eclosión de un pensamiento regresivo y mágico, que anula toda posibilidad de crítica o refutación; incluso sirve para enfatizar a los fieles haciéndoles creer que ese poder que han depositado en sus líderes religiosos deriva directamente de los dioses. De esta forma, se cierra el círculo psicodinámico pues la clase sacerdotal, de manera automática, se transforma en una elite, ya que es ella quien mantiene un contacto privilegiado con la deidad. Este tipo de manipulación de las masas deriva, a todas luces, de un uso perverso de la transferencia, es decir, de una deformación en el empleo de un instrumento sumamente poderoso y delicado. Se trata de un abuso de poder de corte claramente psicopático.

Una forma particularmente perniciosa que puede adoptar este tipo de mal uso del poder transferencial tiene que ver con circunstancias especiales, como cuando un ministro de cualquier culto asume que está hablando en el nombre de Dios y con una autoridad que deriva de su particular cercanía con la deidad- de quien es su representante terrenal. Es muy frecuente escuchar en los servicios religiosos y en las declaraciones públicas de los sacerdotes, rabinos, pastores y todo tipo de ministros al servicio de un culto, que éstos hablan, con frecuencia, en el nombre de Dios. Frases como: "Dios está enojado porque...", "Dios quiere que...", "La virgen está triste debido a...", "Esto pondrá contento a Dios...", etc. etc.. se esucha en boca de los representantes de casi todas las religiones del mundo. Dado que nadie puede certificar lo que los dioses quieren, les molesta, desean, les entristece o les contenta, es obvio que se trata de declaraciones en las que el representante en cuestión hace una auténtica apropiación del pensamiento del dios sobre sí mismo, cuando es claro que él es el primero que sabe que la deidad no le ha dicho cosa alguna y que, por tanto, está mintiéndole a sus fieles. Sin embargo, lo que ahora nos interesa estudiar es el motivo por el que las feligresías en general y los fieles en particular son proclives a creer en este tipo de declaraciones, pese a tratarse de una forma retórica de decir las cosas, en el mejor de los casos, o de un abuso de poder y la confianza conferidos a un ministro de culto.

Desde el punto de vista estrictamente observacional, es claro, que el sacerdote o ministro fomenta en su feligrecía la ilusión- sabiamente alimentada desde los preceptos y reglamentaciones de las diversas iglesias- de que él tiene un contacto privado, una relación de privilegio con el dios. Este tipo de comunicación hace del representante religioso un ser excepcional. Gracias a este tipo privilegiado de comunicación con la divinidad, el aura de poder que le circunda es semejante a la de Moisés cuando bajó del monte Sinaí con las tabla de la ley de Jahvéh o Decálogo, iluminado y con las huellas en su rostro de una suerte de rapto o arrebol poco comprensible, pero que lo hermanan con los místicos de todos los tiempos y con los locos de todas las latitudes, signo que se interpretó en su momento, como resultado de haber permanecido en la cercanía de Dios y haber tenido el privilegio de su visión directa- lo que lo transforma en un hombre sagrado ante los ojos del pueblo. Una consecuencia de este tipo de dinámica, es que el pueblo queda excluido de esta relación directa con la divinidad, de este contacto privilegiado; por lo tanto, a partir de este momento, el sujeto en cuestión queda investido con la etiqueta de vocero de Dios, y su cercanía con la deidad le comunica -por medio de esa magia simpatética que se transmite por el mero contacto-algo que tiene atributos divinos y sobrenaturales, por lo que el sujeto queda revestido con poderes especiales y mágicos.

Por otra parte, el contacto con el dios y la exclusividad de dicha comunicación, provocan una suerte de elitismo teológico ya que los elegidos asumen parte de las características y del poder con el que se suele revestir a las deidades. Estas caracterísitcas son las que promueven y favorecen que las masas depositen esa instancia intrapsíquica que conocemos como Ideal del Yo sobre quienes se ha erigido en representante y vocero de Dios sobre la tierra, como un intermediario entre el dios y el pueblo.

Por otra parte, el contacto con los dioses, su visión directa, la comunicación con ellos, etc. no son cosas que se puedan realizar impunemente, ya que es común que su realización conlleve cierto riesgo para quien se atreve a una cercanía con poderes sobrenaturales de los que aún sabemos muy poco. La clase sacerdotal es la que asume ese tipo de "riesgo" que deriva del contacto íntimo con las deidades- que la mente popular no desea asumir sobre sus hombros- y, como resulta lógico, tiene que recibir algún tipo de beneficio a cambio o ciertos privilegios por este tipo de servicio prestado a las masas. El intermediario suele recibir toda la consideración, respeto y gratitud de la masa de creyentes pues es él quien está dispuesto a asumir el peligro (incluso peligro de su propia vida) que suele asumir quien se pone en contacto con los dioses.

Lo que deseamos destacar en esta ocasión es que la palabra que profiere el sacerdote o ministro de una religión dada, resulta semejante o idéntica a la del mismo Dios, ya que el ministro es intérprete de la deidad-algo así como su aparato de resonancia para que el mensaje ultraterreno sea transmitido, conocido y difundido entre la grey, entre los fieles. Como podemos advertir, no es cualquier poder el que recae sobre los sacerdotes desde este tipo de depositación: es nada menos que un poder que deriva del contacto con la divinidad, es decir, de un ente omnipotente (de ahí que el contacto directo con el dios sea tan temible y que su palabra quede revestida de tanto poder; de hecho, palabra y acto de Dios son cosas idénticas para ciertas ideas religiosas) y omnisciente ( de ahí que esas palabras no sean refutables ni discutibles, solo pueden ser aceptadas y obedecidas); por lo tanto, la palabra de Dios- a través de sus representantes- es dogma y está anclada firmemente en la fe. No es difícil darse cuenta de la lógica que sustenta la pretensión de algunas iglesias de que el representante terrenal está asistido directamente por Dios cuando habla; al menos en el caso del Papa en la religión católica, hay una ocasión en la que se formaliza su infalibilidad, ya que-se dice- en ciertas circunstancias está asistido por el Espíritu Santo, por lo tanto, todo lo que diga cuando habla ex catedra es una verdad absoluta pues proviene directamente de Dios.

Para que la palabra del sacerdote pueda cargarse con el poder de Dios, tiene que estar inmersa en una atmósfera de secreto: no cualquiera sabe cómo se puede llevar a cabo esa comunicacón privilegiada con la divinidad; esta es una prerrogativa muy especial que está reservada sólo para iniciados, es decir, para los miembros de la casta sacerdotal -con lo cual se establece una suerte de monopolio del saber teológico. Al mismo tiempo, para que esta palabra tenga su efecto adecuado tiene que intuirse en ella la cualidad de lo episódico; en primer lugar, porque nadie podría resistir una comunicación permanente y contiunuada con Dios, y en segundo término, porque una comunicación permanente con la deidad haría de ésta un evento cotidiano y común, poco sagrado y carente de misterio, por el contrario, la palabra de Dios-impartida por sus representantes-tiene la característica de ser un evento extraordinario y de esta forma conserva su carácter mágico y excepcional.

La palabra del sacerdote tiene una eficacia huérfana de cualquier necesidad de ratificación o de argumentación lógica, no obedece a ningún tipo de razonamiento científico o al juicio de un interlocutor, desde esta perspectiva es epistemológicamente irrebatible: de ahí su aspecto potencialmente maligno, ya que resulta irrefutable.

Cuando un sacerdote habla en el nombre de la deidad y dice que "Dios está enojado", o "complacido", o que "Dios desea" algo, no hay nada que nos pueda ayudar para comprobar o rectificar lo dicho por su representante: lo dicho por Dios pertenece, por definición, al ámbito de la comunicación privada y exclusiva enrtre el sacedote y Dios: todos los demás están excluidos de este tipo de intercambio misterioso e inefable. En estricto sentido, cualquier persona con mentalidad positivista o espíritu experimental podría darse cuenta de que no cumplir con algún tipo de ordenanza recibida por "la palabra de Dios", no produce las calamidades esperables desde la furia vindicativa con la que la deidad -se dice- amenazó en caso de incumplimiento del hombre. Sin embargo, justamente por el carácter tan débil de las amenazas con las que Dios trata de doblegar la voluntad del hombre, las iglesias de todos los tiempos se han encargado de fabricar "las pruebas" del poder divino y han intentado establecer nexos causales entre la ira de Dios y todo tipo de catástrofes naturales, eclipses, pandemias y pestes, terremotos y fenómenos atmosféricos, o han conectado las calmas ulteriores o dichas hecatombes, como signos de su apaciguamiento, contento o beneplácito. Parecería que la casta sacerdotal no ha podido advertir que con estas pruebas hacen de Dios un sujeto sospechosamente cruel y filicida, que posee características tan humanas como ese afán genocida con el que castiga a sus hijos - sólo hay que recordar algunos casos ejemplares de aplicación de algo parecido a la solución final hitleriana como cuando trató de exterminar al hombre con el Diluvio Universal, con la destrucción de Sodoma y Gomorra, etc. Pese a todo, y como cualquiera puede comprobar, en todos estos casos se trata de juicios a posteriori, de una conexión causal establecida ad doc entre un fenómeno natural y la ira de Dios. De hecho, ninguna palabra de Dios dicha por sus representantes ha podido tener ese valor predictivo que se le suele atribuir. La Biblia está plagada de ejemplos que "prueban" la acción de Dios como consecuencia del castigo impuesto a los hombres por su desobediencia y su conducta pecaminosa, o como manifestaciones de su infinita misericordia y bondad.

Por otra parte, es sorprendente que el enfoque religioso de la psicoterapia adolezca de todas aquellas limitaciones de la psiquiatría pre-freudiana. Como dice uno de los exponentes más típicos de esta forma de terapia religiosa, la tarea psicoterapéutica se concibe "como un encuentro inter-humano. Esto trasciende los conceptos de transferencia y contratransferencia. El encuentro existencial supone un encuentro real de personas reales en un mutuo empeño por entender el uno al otro a través de una comunicación recíproca" (Hora, 1962, p. 107). Como vemos con claridad, este énfasis en el encuentro inter-humano desde la realidad, obedece a una concepción psicológica decimonónica -pre-freudiana- en la que lejos de trascender (como dice Hora) la importancia del binomio fundamental de todo tratamiento psicoterapéutico: la transferencia/contratransferencia, lo que sucede es un grave desconocimiento de los fenómenos que propician la depositación transferencial de elementos del mundo interno del paciente sobre su terapeuta, incluyendo aquellos elementos que colocan al analista, a los ojos del paciente, en el sitio del sujeto supuesto saber -para decirlo en los descriptivos términos empleados por Lacan. Si no se toman en cuenta estos elementos transferenciables y su resonancia en la contraransferencia del terapeuta, está expuesto a actuar ese papel desde una contraidentificación proyectiva; esto sin tomar en cuenta que al querdarse el proceso terapéutico circunscrito al puro terreno inter-humano -sin atender el mundo intersubjetivo en el cual se juegan los dinamismos del inconscienrte- el encuentro terapéutico se reduce a un intento voluntarista desde una situación en la que se concibe un aparato psíquico que queda reducido al mundo de la conciencia-pensamiento superado desde hace ya más de cien años.

Esto nos permite concluir que el enfoque religioso de la psicoterapia aún está en ayunas de advertir la importancia de las fuerzas inconscientes que se juegan en la dinámica de la transferencia/contratransferencia, ya que no las tienen en cuenta en los abordajes psicoterapéuticos con este tipo de orientación, al mismo tiempo, y como complemento dialéctico de lo anterior, al no tener en cuenta - por desconocimiento o denegación- la importancia de este tipo de determinantes dinámicos en la conducción de la feligresía, tienden a hacer un uso psicopático de esta fuerza para manipular y conducir a las masas. En ambos casos, la ignorancia, la denegación o la represión de estas fuerzas se paga muy caro. Los pacientes no son ayudados con toda la amplitud y profundidad con la que se requiere para aliviarles su sufrimiento psíquico, y las masas de fieles son manipuladas con poco respeto, en el mejor de los casos, o con intenciones de sometimiento e infantilización al servicio de una casta que detenta un poder basado en supuestos ultraterrenos, pero en todo caso poco dignas de quienes pretenden establecer códigos morales para la conducta del hombre frente a sus semejantes o asumir el derecho de postular declaraciones normativas para la conducción de toda la sociedad.


Juan Vives Rocabet. 26 de septiembre de 1996.

martes, julio 18, 2006

El hombre que encuentra que su patria es dulce, es todavía un tierno principiante; aquél para quien toda tierra es como la suya, es fuerte, pero es perfecto aquél para quien el mundo entero es como una tierra extranjera.

Didascalicon.

Para viajar.

Para tomar el ómnibus en una esquina
hay que dejar que nos crezcan las espuelas,
la coraza de piel de cocodrilo
y una espada de hierro y mucho óxido.



Entonces sí, montar en las butacas
domando el pasamanos con las riendas
y apearse en una esquina,
renovados.


Y así todos los días,
cada mes,
volar en los corceles de las ruedas
con la cabeza tras la ventanilla
y los ojos atentos al semáforo.
Que a veces aparecen los molinos
(los gigantes de aspas remolinos)
y hay que frenar de golpe
y acecharlos.


Para tomar el tren,
la misma cosa,
excepto por el ruido del silbato
cuando leva las anclas y navega
por las vías pringosas de la sal fina.


Y hay que aferrarse bien a los vagones
sobre todo cuando sube la marea,
que a veces aparece Moby Dick
revolcándose feroz en los andenes
y hay que saltar a la estación con los arpones
y soga resistente en los bolsillos.


Para viajar
hay que tener mucho cuidado.

Susana Lage.
...Yo te gusto y represento algo para tí, porque en mi interior hay algo que responde a tu ser y te comprende... En realidad todos los hombres debían ser espejos unos con otros y responder y corresponderse mutuamente de esta manera...

El lobo estepario. Hermann Hesse.

viernes, julio 14, 2006

Supermercado Makro.

No es verdad que la emoción perdure.
Más chance de perdurar tiene la decepción,
pero tampoco. Esto es un puente,
cuando todavía no es de noche
de aquél lado parpadea un letrero de neón.
Hay una playa de estacionamiento,
unos pocos autos, una cúpula de hierro.
Se corta el chorro de mucosa que lanzaba
un canalón desde lo alto a un pozo;
suena ahora un silbato. Antes de llegar acá
visitamos una iglesia que se impone
por altura y estilo a las barracas del sur;
admiramos el ábside, la pila bautismal,
y en un vitral que absorvía la última luz
nos pareció ver que un rostro
a punto de asomar se disipaba. Así también
sobre estas negras aguas drogadas
ningún espíritu puede agitarse
ni permanecer o resbalar el reflejo
de las siluetas que cruzan el puente.
No hay, por genuina que sea,
entre las torres de hormigón que acá y allá
suben al cielo, impávidas, una sola
que el roce de un ala no pueda derribar.

D. G. Helder.
" Atiende, pequeño. Voy a jugar contigo a la vida y la muerte, hermanito, y quiero mostrarte mis cartas abiertas antes de que comencemos a jugar".

El lobo estepario. Hermann Hesse.

lunes, julio 10, 2006

The condom applicator.


Winner of SABS award (South African Bureau of Standards)

HIV infections have become a global concern, especially in Sub Sahara Africa. The condom applicator helps alleviate this pandemic by assisting a universally accepted product, instead of introducing a new system into an already controversial environment. The product uses innovative packaging design to help reduce the rate of infection by ensuring the user does not touch the condom which could possibly rendering it infected. The design has featured in numerous publications and has been voted by GQ magazine as 1 of the 100 items South Africa should be most proud of.

Tecnología desarrollada en Sudáfrica.
www.dddxyz.com

domingo, julio 02, 2006

Los huaxtecos según los informantes de Sahagún.

Entre los diversos valores de la monumental obra de fray Bernardino de Sahagún se encuentran los datos recogidos por sus informantes indígenas acerca del origen y formas de vida de los antiguos mexicanos. En Estudios de Cultura Náhuatl (vol. V, pp. 15-29) don Miguel León-Portilla reproduce y comenta la parte que habla del grupo huaxteco, de origen mayance, conocido también como tohueyome o pantecas...

ORIGEN Y EXPLICACIÓN DE LOS VARIOS NOMBRES CON QUE ERA CONOCIDO ESTE GRUPO.

Su nombre es también tohueyome,
también es su nombre pantecas o panotecas.
Su nombre p`roviene de (su) tierra,
el nombre de ese lugar llamado Cuextlan.
Quienes viven en esa tierra,
según se dice, son nombrados Cuextecas.
El nombre de uno (en singular) es cuextécatl.
Y respecto de su nombre tohueyome,
uno solo se dice tohueyo.
Este nombre de tohueyo significa
nuestro vecino.
Y respecto de su
nombre pantecas o
panotecas,
proviene este nombre de
Pantla o Panutla,
porque también es Pantla el nombre de
allá donde viven.
Pantla o panutla quiere decir,
donde se atraviesa por encima del agua,
pues está en la orilla del mar.
Por esto se llama, donde se atraviesa
por encima del agua,
porque dicen que quienes llegaron,
se acercaron, hicieron
merecimiento de tierras,
vinieron aquí a sembrar semilla,
según se dice,
en la tierra mexicana, donde se dice ahora
India Occidental,
vinieron en barcas,
cruzaron hacia acá por encima de las aguas
que se juntan con el cielo.
Y allí vinieron a salir a la orilla del agua,
por esto se dice, se llama Pantla.
Antes se decía Panutla, que significa:
donde se atraviesa por encima del agua.
Y allá hace mucho calor,
mucho por él se padece.
Pero hay allí toda clase de mantenimientos,
muchas especies de frutos se dan allí,
ninguno de ellos se ve aquí,
los llamados "recogidos por los cuextecas".


SOBRE EL ORIGEN DEL PULQUE Y LOS DEFECTOS PRINCIPALES DE LOS HUAXTECOS.

La detección de abusos de los huaxtecos está ligada al pensamiento ético de los nahuas. Sobre esto, León-Portilla señala:

Particularmente en la sección que trata de los defectos de los huaxtecos es posible descubrir algunos rasgos del llamado pensamiento ético de los nahuas, que condena en los otros, aquello que no se ajusta a sus propias normas [...] Al hablar de los varios pueblos que les precedieron y recordar antiguos mitos, [los mexicas] evocan un episodio en el que desempeñan importante papel los huaxtecos. Se trata del descubrimiento del pulque que, según la relación, tuvo lugar en el "monte de la espuma" (Pozonaltépec). Allí los huaxtecos, que bebieron en exceso, se dieron a conocer para siempre. En la mentalidad de los pueblos nahuas, sus vecinops de origen mayance aparecen como poseedores de elementos culturales valiosos, pero también como gente dada a la bebida y amante de andar desprovista de aquella ropa que cubre las verguenzas humanas.

En el mito de la invención del pulque se describe cómo, en el "monte de la espuma", fue descubierto el pulque por Mayahuel y Patécatl. Una vez descubierto, los señores se congregaron para beberlo, y bebieron cuatro copas cada uno, pero Cuextécatl, "jefe de un grupo de gentes de una misma lengua", pidió un quinto vaso del pulque, con el cual se embriagó. Ya bajo la intoxicación, se desnudó y arrojó sus ropas. Ante el vergonzoso acto, se deliberó su expulsión. Cuéxtecatl fue seguido por "todos los que entendían su lengua" y se dirigieron a Panutla (también Pantla). Ahí los cuextecas, se dice, "...llevaban consigo la diversión, las flautas". Y el relato continúa así:

Porque con muchas cosas hacían regocijo,
De muchas maneras hacían girar los rostros
de la gente,
así hacían sus embaucamientos,
hacían arder los jacales,
hacían brotar agua,
se partían a sí mismo en pedazos,
muchas cosas hacían.
Pero no abandonaron su desverguenza,
su embriaguez.
Mucho se entregaban al pulque,
Y así seguían el ejemplo de su padre,
de su jefe, el Cuéxtecatl.
Porque los varones siempre andaban
desnudos, nunca usan bragueros
hasta que llegó la fe, el cristianismo.
Y porque él (su jefe) se embriagó,
bebió cinco pulques,
allá en el monte de la espuma,
también siempre andan como bebidos los
cuextecas,
como si siempre anduvieran comiendo yerbas
alucinógenas.


Y a aquél a que no se comporta,
que vive como embriagado,
estas palabras se le dicen:
"es la imagen del Cuextecatl.
¿Acaso has bebido cinco pulques?
Bebió cinco pulques.
Porque no sólo tomó cuatro,
se acabó cinco pulques".


Revista Arqueología Mexicana No. 79 LOS HUASTECOS.

viernes, junio 23, 2006

SOLSTICIO PUERTA DEL CIELO


Junio 21 2006 07:27 horas

FIESTA DEL AGUA EN EL DIA DE SAN JUAN

El solsticio de Verano se aproxima, dando pauta al día más largo del año y la noche más corta, ese es el aspecto Tonal o visible, entendible a la razón. Mas hay un significado profundamente espiritual, en la “otra realidad”, en la naturaleza nahual.
La festividad del 24 de Junio representa la exaltación de las energías generadas durante el solsticio, anuncia la llegada de las AGUAS, elemento preponderantemente femenino, asociado al cuerpo emocional, a la vida, a la sangre de la tierra.
La energía proveniente del cosmos hacia la tierra, la especial posición que ocupa durante la llamada noche de San Juan, propicia una celebración en todos los reinos de la naturaleza.
Se considera que durante esa noche las AGUAS adquieren propiedades mágicas, capaces de dar salud y fertilidad, alejar el mal y atraer prosperidad, por lo cual lo ritos de inmersión en agua, los baños y rituales con ese elemento se han llevado a cabo desde tiempo inmemorial, desde la época en que se veneraba a la Diosa, a la Madre Tierra.
Su relación con el proceso agrícola es innegable: al aplicar agua a la semilla esta se transforma, adquiere nueva vida de la que con el tiempo se obtendrán frutos y semillas. Se espera que el ser humano como semilla cósmica, a través del agua también se transforme, se libere, evolucione y produzca nuevos frutos.
El 24 de junio se asocia con el elemento agua y el 24 de diciembre con el elemento fuego. Con el paso del tiempo la gente comenzó a mezclar ambos aspectos en la llamada noche de San Juan.
En el pensamiento de los sabios del Anahuac, la unión del agua y el fuego, es el símbolo del Atlachinolli, del Agua Quemada, de la conquista de sí mismo que lleva a evolucionar. El agua quemada se transforma en vapor y este asciende a los cielos superiores.
El sitio por excelencia en donde se reúnen el agua y el fuego es el Temazcal, en el vientre de la Madre Tierra. Precisamente ahí es en donde se opera un renacimiento, una liberación que otorga nueva vida, que es finalmente el propósito buscado con las diversas practicas y ritos celebrados en la noche de San Juan.
Así que tomando la información cultural proveniente de diversos sitios del planeta, observando la coincidencia de pensamiento, les invito a que acudan a vivir su experiencia en el Temazcal: como semillas amorosas que regresan al Vientre de la Madre Tierra, aspirando a transformarse al contacto del Atlachinolli, del Agua Quemada, de los vapores que permiten la liberación y propician la ascensión.
En diversos sitios habrá ceremonia de Temazcal, acudan, no pierdan esta magnifica oportunidad.
texto de Lolita Vargas

jueves, junio 15, 2006

EVANESCENTE • prácticas del autorretrato

La mano languidece, la firmeza del puño deja escapar paulatinamente al pincel, la figura se disipa; ¿pérdida de una identidad? En diversos ejercicios del arte contemporáneo, al autorretrato se lo ha sometido a una resignificación que opera bajo una premisa conceptual: el abandono de una referencia figurativa definida («éste que pinta soy yo») a favor de una fragmentación identitaria. Dicha resignificación, que en los años sesenta resulta novedosa en cuanto a sus resultados formales (Johns, Morris, Rauschenberg, Manzoni, Mapplethorpe...), se refuerza por las exploraciones de artistas posteriores quienes conciben al autorretrato como una práctica de representación y de autorepresentación (Sherman, Morimura, Kawara, Calle...) Si bien este proceso opera bajo una premisa conceptual e incide en la producción artística más reciente, lo conceptual del autorretrato se sitúa en los hallazgos del arte clásico, donde «la representación se da como pura representación» (Las meninas de Velázquez, a través de Foucault).

Esta exposición —concebida ex profeso como un espacio de incertidumbre y de diálogo entre el arte clásico y el arte contemporáneo— gira en torno a límites, estrategias y prácticas del autorretrato. Prácticas que, producidas en diferentes tipos de soporte, centran su atención en esa difícil aprehensión de lo inaprensible («éste soy yo, ésta es mi obra»), que es aquello que define la vigencia del autorretrato. La evanescencia se instaura así en el centro de la práctica y en la periferia del diálogo que se establece entre la identidad, el cuerpo y la obra del artista. Prueba de ello son, en primera instancia, los ejercicios de manipulación de la mirada (María Eugenia Jiménez Melo • Everardo Rivera), de tensión cromática (Carlos Arias), de vouyerismo (Ángela Arziniaga) y de recreación (Dulce María Jurado • Gustavo Mora). De la misma manera, las exploraciones táctiles tanto con los soportes (Juan Pablo Macías • Eliecer Eduardo Alejo), como con el cuerpo propio (Yara Almoina).

Y, finalmente, el cuestionamiento que, desde los límites figurativos, se le hace al autorretrato: ¿es posible fraguar una identidad a través del estilo? (Ernesto Cortés García • Martín Peregrina). De esta manera, los artistas invitados a esta exposición instauran un eje de reflexión en el cual diversas prácticas de (auto)representación continúan explorando las arbitrariedades entre lo que se nombra, lo que se alcanza a ver y lo que se vive en carne propia.
Iván Ruiz
Palabras de inauguración por Omar Calabrese
brindis de honor junio 15 2006 . 20:00 hrs.
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Seminario de Estudios de la Significación
Cátedra Greimas

martes, junio 13, 2006

La vie.., sorte de parenthesse énigmatique entre la naissance et l' agonie.

viernes, junio 09, 2006

26.

Me secuestraron desde el miércoles, cuando llegué a la casa de mi pulgoso ya había reunido el arsenal con el que acribillaría mis débiles resistencias para combatir al alcohol. El enfriador rebosante de cerveza, nos sentamos a esperar a los dos invitados para justificar la extremista ingesta de agua mareadora. Héctor y Raúl se encargaron de amenizar con sus extensas, aburridas e insulsas conversaciones nuestra velada, de vez en cuando un acalorado debate, alguien que se aferra a sus ideales, otro que se siente ofendido, pero en general era divertido ver a dos abogado pragmáticos tirarse mordidas y uno que otro ladrido. Me cuesta trabajo compaginar con la gente cuyo trabajo es desconfiar de todos y para todo, que olvida esa parte cálidamente humana, fundamental dentro de cada persona. No todo es sacar provecho del más débil, me resisto a desconfiar de los otros y de tomar ventaja de las situaciones.

Entrada la madrugada nos trasladamos a la playa reabastecidos de mas cerveza. Las nubes dispersaban la tenue luz naciente que aparecía por el horizonte, el mar se agitaba calmo, las olas de plata suavemente se deslizaban hacia la costa y yo nadando desnudo en ese amanecer mágico.

Por la tarde volvimos al mar, esta vez para reponernos del cansancio, el desvelo y los estragos del abuso de alcohol. Una tarde amena, jugetona, que se nos fue de las manos, hasta que mi pulgoso se acercó curioso hasta una caja depositada en el suelo, y varios voluntarios en torno a ese misterioso objeto: contenía tortugas rescatadas que serían liberadas a donde pertenecen.
Esas frágiles vidas se tornaban instintivamente hacia el agua salada provistas con sus pequeñas aletas como su única herramienta para luchar contra la arena, el embiste de las olas y el terror de ser devoradas por las gaviotas. Sobrevivir es nuestro mas tierno recuerdo cuando despertamos a la vida. Yo no quise ayudarlas, el mérito está solo en protegerlas y facilitarles con seguridad alcanzar la meta.

Por la noche salimos a bailar, citamos a mi gran amigo ronnie, nos divertimos mucho con nuestras bromas, nuestra simpleza, con el mutuo cariño que nos profesamos. Lástima que el miedo a una redada obligara a los empresarios a cerrar sus changarros, algo turbio se ha de mover por esas municipales aguas negras.

Nos refugiamos en la playa de noche. Me ha gustado pasar a mi edad adulta temprana, reencontrándome con el líquido donde comenzó la vida en este planeta, simbolismo materno, miterios del inconsciente, ceguera dual hacia la muerte. Silencio abismal donde nos encontramos con nosotros mismos.

La despedida fue graciosa, hablando de política, de homosexualidad y de coquetería con nuestro taxista, quien nos sorprendió por su apertura hacia quienes son diferentes. Hasta ahora ha sido uno de los mejores cumpleaños de mi vida. Gracias pulgoso.

martes, junio 06, 2006

Entrevista con el sociólogo francés Eric Fassin.

Entrevista con el sociólogo francés Eric Fassin
La democracia aplicada al género y a la sexualidad

No existe una manera correcta de vivir la sexualidad, al menos no una sola, si pensamos en la constante discusión que envuelve a los deseos carnales. La idea de una sexualidad democrática parece surgir como opción a la moral sexual tradicional que ve las normas como inamovibles. La democracia sexual es la propuesta del sociólogo francés Eric Fassin, profesor de la Escuela Normal Superior de París.


Por Alejandro Brito y Fernando Mino

El sexo es privado pero su discusión es pública. Para el sociólogo francés Eric Fassin, profesor de la Escuela Normal Superior de París, la cuestión sexual ha cambiado de sentido “desde que comenzamos a interrogarnos más sobre las normas que rigen el espacio doméstico, con la división de las tareas, y también sobre las violencias que laceran la intimidad”. La sexualidad funciona, entonces, en dos ámbitos que se entrelazan: la vida política y la esfera privada. Por eso, Fassin, habla de “democracia sexual”, tema central de la charla que sostuvo con Letra S.

¿Cómo definiría la democracia sexual?
De varias formas. Primero, ¿qué es una sociedad democrática? Es aquella que define por sí sola sus leyes y sus normas, y no considera que deban ser definidas por un principio trascendente —Dios, la Naturaleza, la Ciencia— sino por la propia sociedad en la que vivimos. Así, a las leyes y a las normas no las define ningún principio trascendente, sino uno inmanente, que es la sociedad. Ese es el principio de la democracia. Segundo, ¿qué es la democracia sexual? Es la democracia aplicada a las cuestiones de género y de sexualidad. ¿Y por qué esta cuestión es particularmente importante cuando se trata de género y de sexualidad? Según yo, porque el género, los sexos y la sexualidad aparecen como algo natural, es decir, definidos por un principio que escapa a la sociedad. Entonces, el esfuerzo por pensar que incluso la diferencia de sexos y las sexualidades no son naturales, sino sociales, y que podemos entonces redefinirlas, se vuelve un esfuerzo difícil y muy problemático. Por ello las cuestiones sexuales son actualmente apuestas democráticas privilegiadas.

En un contexto social donde las mayorías definen lo que es la democracia, ¿qué papel pueden jugar las minorías sexuales? Es cierto que la democracia es la mayoría, pero insisto en la existencia de una esfera pública, de un espacio público. Y en este espacio también puede hacerse escuchar el discurso de una minoría. La cuestión de la ley la decide entonces la mayoría, pero la esfera pública no es sólo la mayoría, es también, de modo potencial, todo el mundo. Hay entonces una diferencia entre la ley que decide la mayoría y la esfera pública que potencialmente también está abierta a las minorías. Y esta esfera pública es importante ya que contribuye a definir los términos en los que pensamos todos.

¿Es posible vivir una sexualidad sin normas?No. Al menos no lo creo. En todo caso lo que intento describir, o estimular, no es el tránsito de una sociedad controlada a una sociedad sin reglas, sino el tránsito de una sociedad donde las normas se imponen como si fueran naturales, a otra donde son menos evidentes. Una sociedad democrática es aquella en la que es posible discutir una norma y, en cuanto se discute, se transforma la manera en que se nos impone. En lugar de que las reglas funcionen de manera inconsciente, ahora están explicitadas, y así nuestra relación con ellas está menos determinada. Somos menos prisioneros de las normas, pues las vemos tal como son, es decir, como convenciones arbitrarias, discutibles, negociables, cuestionables. Lo que podemos esperar no es ser individuos asociales, liberados de las normas, sino individuos un poco más libres en nuestra relación con ellas.

¿ Cómo podría el concepto de democracia sexual contribuir al combate contra el sida?Todos estos debates democráticos en la esfera pública son debates a propósito de las normas. En lugar de permitir que se nos impongan, lo que procede es interrogarlas. Las cuestiones vinculadas al sida son cuestiones de normas. ¿Vamos a excluir a algunas personas porque no son “normales”? ¿Vamos a considerar que el comportamiento sexual funciona normalmente, por sí solo, en la inconsciencia? ¿O nos pondremos, por el contrario, a discutir sobre qué práctica sexual queremos tener, o sobre qué cosa es aceptable y qué no lo es? ¿A interrogarnos sobre nuestra manera de vivir la sexualidad? Si nos planteamos preguntas, tendremos instrumentos que nos serán útiles para combatir al sida.

¿Proponer el uso del condón en las relaciones sexuales es también introducir la política en la intimidad?La cuestión política, la cuestión de las relaciones de poder, ha estado siempre presente en la intimidad. Esto se nota más que antes, no porque antes no haya sido algo político y ahora sí lo sea. Esto siempre ha sido algo político, sólo que ahora estamos más conscientes de ello que antes. Entonces sí, el preservativo tiene la ventaja de trastornar la evidencia natural de la relación sexual; introduce algo más en la relación sexual, nos recuerda un mundo exterior a la relación sexual. Es por supuesto una politización del encuentro sexual, pero también una forma de hacer visible un hecho que siempre fue cierto: las relaciones sexuales no son únicamente naturales.

¿ Cómo se entrecruzan los conceptos de igualdad y libertad en la reivindicación actual del matrimonio para gays?Hoy, más allá de la especificidad de los contextos, el tema del matrimonio gay se ha vuelto, no sólo en Francia, en Estados Unidos, o en los Países Bajos, sino en muchos otros países, un símbolo para significar la cuestión homosexual. Existen entonces los contextos particulares, pero hay también ahora otro general en el que se da otra manera de plantear la cuestión homosexual en el mundo entero.

¿ Es una cuestión en la que se oponen la libertad y la igualdad? Creo que se trata de una reivindicación eficaz para cuestionar la jerarquía de las sexualidades, la norma heterosexista. En este sentido se ha convertido en una herramienta eficaz. ¿Cómo hacer para que esta herramienta de igualdad no se vuelva algo que restrinja la libertad? Lo que propongo son pistas de reflexión. Por un lado, ¿por qué dos hombres que se casan entre ellos, o dos mujeres que hacen lo mismo, estarían condenados a imitar a los heterosexuales que se casaron antes que ellos? No creo que así suceda. Pienso, por el contrario, que los homosexuales que se casan le dan un sentido diferente al hecho de casarse por el simple hecho de que, hasta fechas muy recientes, estaban excluidos del matrimonio. El sentido del matrimonio no es el mismo cuando se trata de una institución renovada que cuando hablamos de una institución tradicional. Este mismo hecho tiene también efectos sobre los heterosexuales, pues el sentido mismo de casarse se transforma desde el momento en que comienza a discutirse la apertura del matrimonio hacia los homosexuales. Además, y por primera vez, los homosexuales podrán estar en libertad de no casarse. Esa es una libertad verdadera, vivir en una sociedad donde cada cual pueda escoger. Hoy en Francia la mitad de los niños nace fuera del matrimonio. Esto quiere decir que para muchas parejas heterosexuales en Francia casarse, o no casarse, no es hoy ya una obligación, una norma, sino una elección individual, una forma de organizar su vida. Espero vivir algún día en un mundo donde esta libertad que existe en Francia para las parejas heterosexuales exista también, del mismo modo, para las parejas homosexuales, las cuales podrán decidir cómo organizar sus vidas. Pero por el momento esta elección está más restringida en el caso de las parejas homosexuales.

Por otra parte, ¿es posible un equilibriode igualdad y libertad en las relaciones heterosexuales?No creo que haya equilibrio. Mi visión del debate político no es una visión pacifista, sino de polémica. Las relaciones amorosas, ya sea homosexuales o heterosexuales, no son apaciguadas, son también debates. Combates. No hay equilibrio por alcanzar; por el contrario, uno se pregunta: ¿cómo podría yo vivir de una forma que corresponda a lo que reivindico? Doy un ejemplo, la igualdad entre hombres y mujeres. Resulta claro que no existe tal realidad. No vivo en un mundo donde exista igualdad entre hombres y mujeres, ni en la vida privada ni en la vida pública. Vivo en cambio en un mundo donde la cuestión de igualdad entre hombres y mujeres sí se plantea, tanto en la vida pública como en la privada. Entonces no resolvemos la cuestión, sólo la planteamos. Espero que lo que señalo aquí no sea algo desesperante, pero la verdad es que no hay soluciones dichosas ni una sociedad libre de las relaciones de poder. Foucault no promete un mundo sin poder; siempre habrá relaciones de poder. Lo que sí podemos esperar es que esas relaciones de poder sean un poco transformadas por el hecho de vivir en una sociedad que las cuestione y no las acepte como evidencias.

¿La búsqueda de igualdad podría matar el erotismo?No, yo creo que esa es una crítica tradicional dirigida contra el feminismo, al que se le reprocha matar el amor, matar el deseo. Pienso que cuando se dice eso es porque se piensa que el amor es ciego frente a los mecanismos del poder. Pero eso no quiere decir que antes del feminismo, o antes de la politización de las cuestiones sexuales, no haya existido el poder. Simplemente no se le discutía. No se le cuestionaba. Y lo que el feminismo y los movimientos minoritarios añaden, no es la politización, sino la crítica de la politización. No son las relaciones de poder, sino el cuestionamiento de las relaciones de poder. ¿Por qué esta lucidez relativa implicaría el fin del amor, el fin del erotismo. Habría que preguntar si el amor y el erotismo se basan necesariamente en una dominación ciega. Espero que no. La cuestión sería cómo pensar de nuevo las relaciones amorosas, heterosexuales u homosexuales, sin suprimir el poder, pensándolo sólo como la materia misma de la relación erótica. Si amo a alguien, espero tener un poder sobre esa persona, deseo tener algún efecto sobre las acciones de esa persona. Por ejemplo, si la amo, espero naturalmente que también me ame.

lunes, junio 05, 2006

A propósito de lo que significa empezar una vez mas desde cero.

Decidir venirme a vivir a Tampico obedece a un giro de 360 grados con mi hasta entonces cómodo estilo de vida. Conseguir trabajo en este puerto no ha sido nada sencillo, y muchas veces he tenido que comerme las uñas de la desesperación, racionar lo que como, lo que bebo, lo que emplearé para mi mismo y lo que invertiré en la búsqueda de un empleo. Este es el motivo por el cual también mi frágil mente no atine en armar un texto de los que tanto me gusta compartir por medio de este foro catártico.
Y aunque el mundo afuera me parece caótico, desesperante y sin oportunidades, también acepto que muchas manos se han tendido sin mayor interés que el compadecerse de las frustraciones ajenas. Siempre he creído firmemente que si uno está bien interiormente, atrae personas de enorme calidez humana, atrae circunstancias y experiencias igual de bondadosas y al final sobreviene este sentimiento de sentirse unido a los otros, a una energía que nos toca y nos supera, en un estado armónico con el cosmo.
Esta nueva etapa en mi existencia me está costando muchos dolores de cabeza, mucha batalla, resbalones, confusiones, empujes, frustraciones. Hoy extraño y valoro mi experiencia pasada, mas no idealizo el ayer, los viejos siempre dicen que tiempos pasados fueron mejores, mas bien siento añoranza por la gente que se quedó allá donde estuve un tiempo y luego no más. Extraño las pequeñas rutinas de la vida, necesarias para dividir la productividad del ocio, el saberse util del dejarse llevar. Sé que esta lucha traerá recompensas, o mejor dicho inherentemente las ha traído consigo. La soledad y la frialdad del mundo me serían terriblemente insoportables sin las porras de los amigos a la distancia, del apoyo familiar, de las manos que se acercan ofreciendo ayuda y sobre todo, pero principalmente, de la persona que hoy día me invita a ser mejor persona y a la que le guardo un profundo amor, porque esta lucha, no es personal, es de dos luchando contra inumerables obstáculos que con gusto e inteligencia sabremos sortear, siempre teniendo muy en claro nuestro blanco. Dichoso aquél que tiene a su lado el amor tan simple y tan llano que lo transforma todo. Yo me cuento entre ellos.

jueves, junio 01, 2006

Donde mi ombligo esté enterrado.

Artesanas de la salud las parteras zapotecas
Donde mi ombligo esté enterrado
Ayudan a parir los hijos y enseñan a las madres sobre la crianza
Algunos las asocian con pobreza e ignorancia


Por Sofía Olhovich Filonova

Ranchu Gubiña o Unión Hidalgo, es una gran comunidad indígena binnizá -zapoteca del istmo-, ubicada a escasos 20 kilómetros de la ciudad más grande del istmo oaxaqueño, Juchitán de las Flores, ciudad en la que, a pesar de recibir todas las influencias y el desarrollo de un mundo occidental, perviven aún la comunalidad, las costumbres y la cosmovisión indígenas.

Este pueblo se enfrentó y ha resistido al mundo occidental desde el inicio de la conquista española en 1522, por lo que los binnizá desarrollaron formas culturales propias, increíbles, de resistencia. Mientras que otros pueblos y comunidades se refugiaban en las montañas, el pueblo binnizá, por ejemplo, se mantuvo en posesión de la gran planicie costera del sur del istmo de Tehuantepec; se especializó en el intercambio comercial, entre comunidades e incluso de larga distancia hasta Guatemala, fundamentalmente desarrollado por mujeres; y desarrollaron fortísimas relaciones de todo tipo entre los pueblos de la planicie, siendo las relaciones de parentesco las más importantes. De aquí que los visitantes en la región se asombren al escuchar la lengua diidxazá (zapoteco del istmo) en tan vasto territorio con tanto orgullo y que todas sus comunidades se entiendan entre ellas perfectamente; lo que no sucede en las comunidades de la sierra y la montaña oaxaqueñas debido, entre otras causas, a la falta de caminos, las largas distancias y la orografía misma, que hicieron que las comunidades desarrollaran dialectos que en la actualidad no les permiten entenderse.

El uso de la lengua diidxazá ha sido, entonces, un acto declarado de resistencia, es estrategia y es orgullo. Los binnizá han resistido a base de construir no sólo una identidad comunitaria, sino sobre todo, una identidad regional. Otra forma cultural de resistencia altamente desarrollada ha sido la de expandirse en el territorio mediante la reproducción de sus familias y sus redes de parentesco, las que conforman a su vez, no tan pequeñas comunidades familiares, en las que se recrea la lengua y su poder comercial. De aquí que existan hoy, no sólo pequeñas poblaciones campesinas o rurales, sino grandes centros semiurbanos en los que destaca la actividad comercial; grandes comunidades que tienen más de 10 mil habitantes como es el caso de Ranchu Gubiña donde el 80 por ciento de la población habla el diidxazá y es bilingüe.

En estas grandes comunidades binnizá, la familia extensa y la figura materna junto a sus hijos, tienen una valoración especial y juegan un papel primordial en la recreación cultural, es decir, la persistencia de la comunalidad, la lengua, las costumbres y la cosmovisión. Los binnizá valoran y anteponen la unidad familiar, esta prioridad es sin duda un factor de cohesión social, sustentada en la reciprocidad que se deben las mujeres. En la lógica cotidiana, la reciprocidad entre mujeres se debe al sentimiento de solidaridad porque son madres, porque a todas les duele parir y sufren por lo hijos.

Es así como introducimos a nuestras protagonistas: las parteras binnizá. Ellas son mujeres fuertes, seguras de sí mismas, curanderas, artesanas de la salud, comprensivas, cariñosas, mujeres que han sido madres y vuelven a ser madres. Ellas ayudan no sólo a parir los hijos sino que enseñan a las madres sobre la crianza, los cuidados y la ternura para con ellos desde su nacimiento. Una expresión común es “las mujeres de antes, todas nacieron en manos de una partera”. En Ranchu Gubiña, hombres y mujeres adultos hablan con cariño y admiración de su madre y de la fuerza que tuvo para educarlos y sacarlos adelante a pesar de las adversidades, madre que, en aquel entonces, comúnmente paría diez o más hijos acompañada siempre de la misma partera.

Aunque, en la actualidad, la avanzada modernidad ha inculcando en muchas mujeres, sobre todo profesionistas, mentalidades que tienden a menospreciar el trabajo de las parteras por asociarlas a formas anticuadas e incluso con la pobreza, la que entienden como carencia de dinero e ignorancia. Aunque muchas mujeres tratarán de evitar el “sufrimiento” acudiendo al centro de salud o a clínicas privadas buscando una atención “especializada” con la obstetra. Por otro lado, hay muchas mujeres que viven cotidianamente un contexto cultural indígena y que acuden con la partera.

Las parteras son parte de la comunidad, parte de la familia comunitaria, atienden en su casa y acuden a asistir a las casas en el momento del parto.

Na Chica, partera del barrio pescador desde hace 20 años.

El vientre de Chayito está muy grande, le faltan dos meses. Desde los cuatro meses de embarazo ha venido con su tía Chica, quien es partera, para que le de una “sobada”. Na Chica pasa a Chayito a un cuarto de baja luz, sin corrientes de aire, la invita a acostarse y a descubrirse el vientre. Na Chica se unta en sus manos un poquito de aceite preparado por ella y hace un masaje al vientre, delicado pero firme a un lado y hacia el otro. Se siente el calor de sus manos. Le comenta mientras tanto que la niña viene bien. Na Francisca explica que este masaje debe hacerse cada dos meses para ver que la niña este bien acomodada pero sobre todo para que los tejidos de la piel se hagan más flexibles y permitan que el vientre crezca (sin estrías) y de espacio. Unos días antes del parto, en la última sobada, Na Chica dirá si la puede atender durante el parto, pero en caso de que venga atravesada le recomendará ir a la clínica.

Cuando el cuello uterino de la mujer se haya dilatado del tamaño de su puño es el momento en que nacerá la niña. Si acaso ocurriera que Chayito no sienta los dolores, en vez de una inyección para inducir el parto, Na Chica le dará un té de pimienta gorda.

En los días siguientes al parto, platica, ni la madre ni la recién nacida podrán bañarse porque el trabajo de parto es de mucho calor. En vez, les va a preparar una lavativa con hierbas de alucema y romero, hierba de cáncer, pimienta gorda machucada y anís estrella. Después del parto, la madre deberá permanecer en su casa cuarenta días junto a su bebé, como es la costumbre, con algodón en los oídos, amarrada su cabeza, amarrada su cadera con faja con un trapo en el ombligo, amarrados los pies; esto evitará que le entre aire y ayudará a que los huesos vuelvan a su posición original. El trapo simulará al niño y evitará la depresión posparto. La madre evitará salir para que no le pegue el aire y se cubrirá la espalda con una toalla para que no se le vaya la leche de los pechos.

En caso de que la recién nacida tenga “ferecilla”, granos en la garganta, la curará untándole un aceitito que prepara cociendo pimienta gorda machucada, alucema, anís estrella y anís con nuez moscada, flor de tila, ruda, cebolla morada, ajo, el aceite lo aplicará en el paladar hasta la garganta; con este aceitito tres veces al día, explica, sacará los mocos y se salvará. A la niña también se le puede “caer la mollera”, en este caso la succionará con la boca y después volteará a la niña dándole pequeñas sacudidas para que la mollera vuelva a su lugar. Le va a dar a la niña su hierbabuena con la leche para que no le de diarrea y no tenga cólicos. Le sobará su pancita para que no guarde los aires. Le va a enseñar a la mamá cómo cuidar de la niña.

Na Chica acompañará a Chayito hasta que se le caiga el ombligo a la niña. El ombligo junto con la placenta serán cuidadosamente depositados en una ollita de barro y la taparán para después enterrarla al pie de la puerta de su casa o bien al pie de un árbol. Esta es la costumbre y la creencia de los antiguos zapotecas, dice María (hermana de Na Chica), y debes todos los días regarla con agua, por eso la expresión “donde mi ombligo esté enterrado…”

jueves, mayo 25, 2006

Hace unos días se conmemoró por primera vez en la historia de la humanidad, el día mundial contra la homofobia, convocando a hacer oir nuestras voces, exponiendo testimonios de discriminación y de violencia motivada por ejercer una orientación sexual distinta a la dominante.
Se abogó por vivir el valor de la tolerancia, suponiendo que la democracia es el camino para vivir en un mundo mas equitativo, en el que las diferencias no fueran menos, sino mas, que esta pluralidad de paradigmas que somos los seres humanos nos enrriquecen y que debemos romper con los viejos tabúes, prejuicios y abrirnos al mundo. Noble postura, pero insuficiente a mi parecer.
Alguna vez le explicaba a un amigo que la tolerancia la podía entender de la siguiente forma: cuando quiero ir a la playa sé que hay mosquitos, que estos podrían causarme molestias, pero como mi deseo de sol, arena y agua salada es más grande, TOLERO, que hayan mosquitos. Sinembargo, cuando uno de esos mosquitos que ya dije que toleraría, se posa en mi brazo para quitarme mi valioso líquido rojo, lo aplasto sin miramentos. Eso es la tolerancia.
Creo que lo que realmente necesitamos para erradicar la discriminación, y en el caso que nos ocupa, la homofobia, es vivir el valor del RESPETO. En los países en vías de desarrollo, vivimos una incipiente democracia, muy en pañales y en proceso de consolidarse, en el que las diferencias a penas comienzan a reconocerse, a salirse de la oscuridad para manifestarse con toda su riqueza, con una fuerza inusitada. Comparado con las naciones industrializadas, como en la Europa, observamos una democracia madura, entrada en años, que vive el valor del respeto de una forma envidiable.
Se respeta el árbol del parque porque lo asumen como un bien comunitario, por lo tanto no permiten que un vecino clave su letrero para ofertar algún producto en ese árbol de todos, y se le defiende con ahínco, no solo por la comunidad, si no por las mismas leyes que se promulgan para garantizar la existencia de aquello que se toma por valioso. Lo mismo pasa con los animales y por supuesto con nuestros congéneres. Por ello no afirmo que sea una condición indispensable, ser un país altamente industrializado, para poseer una economía fuerte, un sistema educativo competente y un nivel de desarrollo social alto, con total respeto a los derechos humanos. Aunque si influyen todos estos factores.
Aún entre los que somos minorías o ciudadanos de segunda, existe la discriminación. Rechazamos al que le gusta transformarse con su atuendo en mujer, al que en sus modismos es afeminado, al que está entrado en carnes, al obeso. No es coherente pedir que nos respeten si primero no aprendemos a vivir con estas diferencias interpersonales que nos hacen únicos y valiosos.
El reconocimiento del otro es lo que nos dá pistas de quienes somos, nos invita a descubrirnos con esa negación o aceptación en la que derivamos después de un contacto humano real y sin barreras mentales.
¿Realmente somos respetuosos como para exigir que nos respeten?

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