La Fonoteca Nacional será inaugurada a finales de octubre o principios de noviembre y tendrá la vocación de apoyar a las instituciones que no cuenten con recursos suficientes para digitalizar sus acervos, señaló Lidia Camacho, directora de Radio Educación, durante la inauguración ayer de la Conferencia Anual de la Asociación Internacional de Archivos Sonoros y Audiovisuales (IASA).
El encuentro con el tema Entre la memoria y el olvido, en el que participan más de 70 especialistas de 30 países, se efectúa por primera vez en 30 años en una nación de América Latina, en las nueva sede de la Secretaría de Relaciones Exteriores, ubicada en la Plaza Juárez, frente a la Alameda Central. Concluirá el jueves 14.
Camacho señaló que el costo total de la Fonoteca Nacional será de 47 millones de pesos. El recinto, que se ubica en la calle Francisco Sosa, en Coyoacán, ''arrancará con diferentes acervos y colecciones, como la del etnomusicólogo Thomas Stanford, la del Instituto Mexicano de la Radio, la del Festival Internacional Cervantino y la colección de discos de Enrique Rivas Paniagua, entre otras".
Acerca del la conferencia anual de la IASA, la funcionaria agregó que será de vital importancia para México ''conocer las experiencias de naciones que ya tienen mucho camino andado respecto a la conservación del patrimonio sonoro".
Reconoció que el país apenas está comenzando en el terreno de la digitalización de archivos sonoros, solución que hasta el momento ha funcionado no sólo para la preservación de grabaciones, sino para que la población tenga mayor acceso a esa memoria colectiva.
''Radio Educación es la primera estación en México que digitaliza su acervo bajo las normas internacionales promovidas por la IASA. Al respecto, comenzamos a trabajar con el Instituto de Radio y Televisión de Chiapas, y en Yucatán.
''Estamos concientizando a todos los directores de la Red de Radiodifusoras y Televisoras Educativas de México para que destinen recursos a estos fines pues, en términos generales, lo más abandonado en estas estaciones de radio y televisión locales son sus videotecas y fonotecas, lo que no sucede en las radio y televisión comerciales."
Camacho reconoció que hay mucho descuido y negligencia en materia de preservación de archivos sonoros, ''pero también está el problema financiero; conservar esos materiales de manera óptima cuesta, inclusive mantener los soportes analógicos. Pero lo más importante es la catalogación, pues de nada sirve tener este material digitalizado si no sabemos perfectamente cuál es su contenido".
martes, septiembre 12, 2006
martes, septiembre 05, 2006
Xl FESTIVAL DE LAS HUASTECAS.
Del 21 al 24 de septiembre
Por Homero Bazán
Con la presencia de versadores y representantes del ronco Yoreme del noroeste del país, arrancará del 21 al 24 de septiembre el XI Festival de la Huasteca, que en esta ocasión ofrecerá un programa conformado por más de 500 participantes en el municipio de Pánuco, Veracruz.
Eudoro Fonseca Yerena, director de Vinculación Cultural del Conaculta, dijo que el festival representa una de las actividades más importantes del Programa de Desarrollo cultural de la Huasteca, teniendo en esta ocasión como eje temático el Encuentro de trovadores, mismo que será organizado junto al río Pánuco, como un escenario para dar realce a las diversas expresiones.
Acompañado de María Esther Hernández Palacios, directora del instituto Veracruzano de Cultura; Silvia Márquez, titular del Instituto de Cultura de Querétaro, así como Guillermo Díaz, presidente Municipal de Pánuco, Veracruz, Eudoro Fonseca aseguró que esta edición pondrá énfasis en propiciar y fortalecer el intercambio entre regiones culturales con diversas expresiones musicales de la etnia Yoreme.
"Como cada año se han convocado a los exponentes más renombrados de las comunidades huastecas de Hidalgo, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Tamaulipas y Veracruz, quienes darán muestra de la excelencia que han alcanzado en el huapango y la versada".
Esther Hernández Palacios recordó que los primeros asentamientos de la cultura huasteca están fechados alrededor del año 1500 aC y hoy conforman una de las regiones de más colorido y tradición de nuestro país, alcanzando a través de los estados una extensión de más de 30 mil kilómetros.
Afirmó que por sus características, el estado de Veracruz y su gente son uno de los principales promotores de esta celebración anual, para la que existe un gran apego entre los pobladores de los diversos municipios. "En Pánuco están algunos de las reservas naturales más hermosas de nuestra nación y que serán un atractivo natural para el festival, basta nombrar el paraje ecoturístico santuario del loro huasteco, que se encuentra a 10 kilómetros de Pánuco y muy cercano a Tampico".
Entre las agrupaciones que se presentarán este año, Silvia Márquez mencionó a Los caporales del Pánuco, el Trío Herencia Huasteca, Ozuluama, Tradición genuina, Los triovadores de Pánuco, Perlitas queretanas, Las flores de la huasteca, Los paileros y El trío Alegría Huasteca. Asimismo dijo que durante la apertura del encuentro se organizará un gran ensamble de trovadores, jaranas, violines y guitarras huapangueras, con la participación de todos los artistas del programa.
Eudoro Fonseca anunció que la región Yoreme, situada en Sinaloa, Sonora y Chihuahua, será en esta ocasión la invitada de honor, teniendo como embajadores a los integrantes de la comunidad Yeu Matchuc, que representarán a grupos mayos y yaquis, con quienes comparten la misma raíz lingüística. "Esta celebración surge también de la cooperación entre instituciones y la participación de la sociedad civil para dar continuidad a una tradición que está recobrando su arraigo entre todos los mexicanos".
Por Homero Bazán
Con la presencia de versadores y representantes del ronco Yoreme del noroeste del país, arrancará del 21 al 24 de septiembre el XI Festival de la Huasteca, que en esta ocasión ofrecerá un programa conformado por más de 500 participantes en el municipio de Pánuco, Veracruz.
Eudoro Fonseca Yerena, director de Vinculación Cultural del Conaculta, dijo que el festival representa una de las actividades más importantes del Programa de Desarrollo cultural de la Huasteca, teniendo en esta ocasión como eje temático el Encuentro de trovadores, mismo que será organizado junto al río Pánuco, como un escenario para dar realce a las diversas expresiones.
Acompañado de María Esther Hernández Palacios, directora del instituto Veracruzano de Cultura; Silvia Márquez, titular del Instituto de Cultura de Querétaro, así como Guillermo Díaz, presidente Municipal de Pánuco, Veracruz, Eudoro Fonseca aseguró que esta edición pondrá énfasis en propiciar y fortalecer el intercambio entre regiones culturales con diversas expresiones musicales de la etnia Yoreme.
"Como cada año se han convocado a los exponentes más renombrados de las comunidades huastecas de Hidalgo, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Tamaulipas y Veracruz, quienes darán muestra de la excelencia que han alcanzado en el huapango y la versada".
Esther Hernández Palacios recordó que los primeros asentamientos de la cultura huasteca están fechados alrededor del año 1500 aC y hoy conforman una de las regiones de más colorido y tradición de nuestro país, alcanzando a través de los estados una extensión de más de 30 mil kilómetros.
Afirmó que por sus características, el estado de Veracruz y su gente son uno de los principales promotores de esta celebración anual, para la que existe un gran apego entre los pobladores de los diversos municipios. "En Pánuco están algunos de las reservas naturales más hermosas de nuestra nación y que serán un atractivo natural para el festival, basta nombrar el paraje ecoturístico santuario del loro huasteco, que se encuentra a 10 kilómetros de Pánuco y muy cercano a Tampico".
Entre las agrupaciones que se presentarán este año, Silvia Márquez mencionó a Los caporales del Pánuco, el Trío Herencia Huasteca, Ozuluama, Tradición genuina, Los triovadores de Pánuco, Perlitas queretanas, Las flores de la huasteca, Los paileros y El trío Alegría Huasteca. Asimismo dijo que durante la apertura del encuentro se organizará un gran ensamble de trovadores, jaranas, violines y guitarras huapangueras, con la participación de todos los artistas del programa.
Eudoro Fonseca anunció que la región Yoreme, situada en Sinaloa, Sonora y Chihuahua, será en esta ocasión la invitada de honor, teniendo como embajadores a los integrantes de la comunidad Yeu Matchuc, que representarán a grupos mayos y yaquis, con quienes comparten la misma raíz lingüística. "Esta celebración surge también de la cooperación entre instituciones y la participación de la sociedad civil para dar continuidad a una tradición que está recobrando su arraigo entre todos los mexicanos".
miércoles, agosto 30, 2006
Roberto!
jueves, agosto 24, 2006
Trabajar para el Sr. Garza.
Al cumplir una semana de labores en la empresa donde logré colocarme gracias a que nadie deseaba ocupar mi puesto, el gerente me llamó a su diminuta oficina, para interrogarme:
-"¿Ya conoces al Sr. Garza?" preguntó con un dejo de soberbia, esa que tienen los que suelen tutearse con los poderosos, sintiendo su cobijo protegiéndoles los pasos.
-"Ah... no, no he tenido el gusto". Respondí un tanto curioso de saber la identidad del insospechado personaje.
-"Mira ve". Dijo haciendo con su cabeza una seña para que dirigiera la mirada hacia la pared, de donde pendía un descomunal retrato de un vejete sonrientemente calvo. -"Te presento Al Sr. Garza, el es el dueño de la empresa ¿eh?". añadió orgulloso.
Desde entonces entendí que trabajo para una fotografía viviente, lujosamente enmarcada, que igual se enoja, se alegra, dirige, negocía y nos explota sin misericordia ni remordimientos, y todas esas pasiones humanas emanan de su imagen sin desgastar su sonrisa capturada en papel y química....
-"¿Ya conoces al Sr. Garza?" preguntó con un dejo de soberbia, esa que tienen los que suelen tutearse con los poderosos, sintiendo su cobijo protegiéndoles los pasos.
-"Ah... no, no he tenido el gusto". Respondí un tanto curioso de saber la identidad del insospechado personaje.
-"Mira ve". Dijo haciendo con su cabeza una seña para que dirigiera la mirada hacia la pared, de donde pendía un descomunal retrato de un vejete sonrientemente calvo. -"Te presento Al Sr. Garza, el es el dueño de la empresa ¿eh?". añadió orgulloso.
Desde entonces entendí que trabajo para una fotografía viviente, lujosamente enmarcada, que igual se enoja, se alegra, dirige, negocía y nos explota sin misericordia ni remordimientos, y todas esas pasiones humanas emanan de su imagen sin desgastar su sonrisa capturada en papel y química....
viernes, agosto 18, 2006
..."my feet is my only carrage".
Los viajes son como un paisaje del alma, cada uno de ellos nos hace entender que somos mas antiguos. La tierra, no importa dónde, es un fragmento que se deposita detrás de la mirada, para generar inevitablemente un cambio interior.
Gabiela Malvido Oest
jueves, agosto 17, 2006
En torno a la masculinidad.
Ser hombre no es lo mismo que ser masculino. Ser hombre corresponde a las características anatómico-fisiológicas distintivas del sexo con el que se nace. Ser masculino obedece al género que se construye en asociación con dichas características. Así, la masculinidad es la invención sociocultural que se crea colectivamente y se introyecta en el individuo a partir de una serie de valores que se acuñan bajo el signo de la violencia.
Para Michel Kaufman, la construcción de las masculinides se sustenta en una triada de violencia: violencia contra las mujeres, violencia contra otros hombres y violencia contra sí mismos.
El ejercicio de la violencia explica cómo un poder se convierte en medio de subordinación , permitiendo que dicho poder sea ejercido no ya por quien tiene la capacidad (el poder) de producir, desde su corporiedad, otro cuerpo, sino por quien logra regular ese potencial. Es la capacidad de procrear la que se controla, subordinando a las mujeres a dicho control y al acceso mismo a ser fecundadas, y estableciendo normas desde las cuales se puede acceder a ellas.
Mary O'Brien señala que los hombres "han comprendido su separación de la naturaleza y su necesidad de mediar esta separación desde la oscura prehistoria en que la idea de la paternidad se apoderó de la mente humana. El patriarcado es la capacidad de trascender las realidades naturales con realidades históricas creadas por el hombre. Éste es el principio de potencia en su forma primordial".
Pese a que para algunos autores el término "patriarcado" se ha quedado atrás, para Kaufman sigue siendo una categoría descriptiva amplia, que permite situar no a la autoridad del padre directamente, sino su expresión indirecta en todas las relaciones y actividades.
De esa manera, Kaufman atribuye a la sociedad organizada jerárquicamente en forma patriarcal, clasista y heterosexista la construcción de la masculinidad como una forma de dominio sobre lo que la cultura falocrática considera "el otro", que es nda menos que la otra mitad de los seres humanos.
El carácter jerárquico de la división de la humanidad en masculino y femenino, donde al primero se le atribuye la fuerza y la cualidad de activo, y al segundo la debilidad y la pasividad, queda patentizado en el hecho de que si las mujeres logran penetrar en esferas tradicionalmente conferidas a los varones ello es visto como un logro. En cambio, es enfrentado con resistencia el que un hombre incursiones en ámbitos femeninos, pues ello es sinónimo de pérdida de hombría.
La masculinidad es una reacción contra la pasividad y la impotencia, y conlleva la represión de todos los deseos y rasgos que una sociedad dada define negativamente como pasivos o como resonantes de experiencias pasivas (...) El monopolio de la actividad por parte de los hombres no es un imperativo psicológico o social; mas bien, la interiorización de las normas de la masculinidad exige la represión excedente de objetos pasivos, como lo es el deseo de ser protegido. La represión de la pasividad y la acentuación de la actividad constituyen el desarrollo de una personalidad de agresividad excedente, que desgraciadamente es la norma en las sociedades patriarcales, si bien el grado de agresividad varía de persona a persona y de sociedad a sociedad.
Michel Kaufam expresa que aunque el ser hombre se tiene en gran estima y los hombres valoran su masculinidad, eso no los exenta de experimentar sentimientos ambivalentes, pues a la vez que su condición de género les promete un mundo de trabajo y de poder, ésta representa para ellos una incertidumbre en tanto les implica situarse emocionalmente distantes. Esa tensión que los hombres han de esforzarse en superar se evidencia cuando se enefrentan a expresar sus sentimientos, como ocurre en grupos de apoyo o de terapia, y patentiza sus temores a ser cuestionados acerca de su masculinidad.
Una de las maneras de combatir las dudas que se tiene sobre la propia masculinidad es la violencia. Kaufman dice que las diferentes formas de violencia en contra de las mujeres son la "expresión de la fragilidad masculina y su función en la perpetuación de la masculinidad y la dominación maculina".
La violencia física y verbal, así como una violencia más velada como es la competencia en los mundos de los negocios, la política y la academia, son la expresión de la masculinidad aformada a otros hombres.
Pero la violencia no siempre es hostilidad hacia los demás hombres. Las relaciones entre éstos se caracterizan también por la camaradería, la admiración de ciertos heroes y la creación de espacios masculinos (cantinas, gimnasios, equipos de futbol).
Dichos espacios son los que permiten la expresión de afecto entre hombres, con la garantía de que se ayudarán mutuamente a reforzar su masculinidad, y donde las relaciones homoeróticas estarán encubiertas precisamente por el vínculo camaraderil. El que el erotismo entre los hombres no se reconozca como tal en esos espacios se debe a que la homofobia es una "fobia construida socialmente que resulta indispensable para la imposición y el mantenimiento de la masculinidad".
La triada de violencia propuesta por Kaufman se cierra con la ejercida por el hombre contra sí mismo. "La constante vigilancia psicológica y conductual de la pasividad y sus derivados constituye un acto de violencia perpetua contra sí mismo. La negación y el bloqueo de toda una gama de emociones y aptitudes humanas se agrava con el bloqueo de las vías de descarga".
Este autor establece que la masc ulinidad se define de manera precisa en la adolescencia. Señala que la norma masculina se ve matizada por factortes de clase, nacionalidad, raza, religión y etnicidad, y se expresa con singularidad de acuerdo con cada grupo. Con ello queda claro que la masculinidad no es uniforme: es una construcción sociocultural que, lejos de ser homogénea, varía de acuerdo con el contexto en el que se crea, en el que se reproduce, en el que se transforma.
Michael Kimmel lo expresa claramente:
Yo observo a la masculinidad como la colección de significados en constante cambio que vamos construyendo a través de nuestra relación con nosotros mismos, entre cada uno de nosotros y con nuestro mundo. La masculinidad no es atemporal ni estática; es histórica. La masculinidad no es la manifestación de una esencia interior; es construida socialmente. La masculinidad no emerge a la conciencia desde nuestra estructura biológica; ésta es creada desde nuestra cultura.
La masculinidad significa diferentes cosas, en diferentes momentos, para diferentes personas.
Llegamos a saber lo que significa ser hombre en nuestra cultura colocando definiciones en oposición a un conjunto de "otras" definiciones de minorías raciales, de minorías sexuales, y sobre todo, de las mujeres.
Las relaciones de género son relaciones de poder, como también lo son las relaciones intragenéricas. Bajo el principio social de la desigualdad existe lo que Kimmel y Kaufman denominan masculinidad hegemónica, la cual es "la imagen de aquellos hombres que detentan el poder, y que ha venido a ser la norma en las evaluaciones e investigaciones psicológicas y sociológicas, en las técnicas de autoayuda y en la literatura sobre consejería para la enseñanza y el entrenamiento dirigidos a hombres jóvenes con el propósito de que lleguen a ser "hombres verdaderos". La definición sobre la hombría es un hombre en el poder, un hombre con poder y un hombre de poder".
Kimmel establece que, al igualar la hombría con la fuerza, el éxito, la capacidad, la confiabilidad y el control de sí mismo, se mantiene el poder que algunos hombres ejercen sobre otros hombres y sobre las mujeres. Aquí vale la pena detenerse a reflexionar sobre el "acceso diferenciado que distintos tipos de hombres tienen a esos recursos culturales que confieren masculinidad y acerca de cómo cada uno de esos grupos construye sus propias modificaciones para preservar y reclamar su masculinidad".
En un estudio sobre la masculinidad en Puerto Rico, Rafael Ramírez se detiene a analizar el machismo entre los boricuas, y no ve a éste sólo como a un síndrome que aglutina una lista de cualidades perniciosas en los hombres, sino como un cúmulo de rasgos no uniformes que varían y adquieren especificidades de acuerdo con la clase social, con la edad y el grupo étnico al cual se pertenece. como un fresco, Ramírez retrata y desmenuza las actitudes de los puertoriqueños consideradas machistas.
Sobre la no homogeneidad del machismo en el universo estudiado, baste destacar dos ejemplos: para reforzar la importancia que tienen los genitales en los hombres, estos se los tocan en público constantemente, pero ello jamás ocurre entre los varones de las clases sociales más altas. Asimismo, entre los rasgos de un hombre macho está el ser cumplidor y servir como único o principal aportador económico de la familia, exigencia que entre los hombres de las clases sociales más desfavorecidas enfrenta mayores dificultades, lo cual implica echar a andar mecanismnos compensatorios que afirmen que se es tan hombre o más hombre que aquel que tiene mayor poder. De ahí el ufanarse por poseer fuerza física y demostrar agresividad verbal, o bien hacer alarde de la potencia sexual a través de la broma o mostrando que se puede tener muchas mujeres.
Siendo una ínfima minoría la de los hombres que cubren todos los requisitos impuestos por la masculinidad hegemónica, para la mayoría de los hombres el detentar la masculinidad es un proceso doloroso que implica hacerle frente a la competencia que significa ser hombre frente a otros hombres.
Tanto Kimmel como Ramírez coinciden en que la masculinidad, más que tener que ser probada frente a las mujeres, "es un decreto homosocial. Nos probamos a nosotros mismos, realizamos heroicos festines, nos arriesgamos enormemente, todo porque queremos que otros hombres nos concedan nuestra hombría".
Ramírez plantea que desde que es niño, un varón es educado para darse a respetar entre los hombres; se le enseña a defenderse de las agresiones tanto física como verbalmente, y a mostrar invulnerabilidad, autosuficiencia, valor y control. "Los encuentros entre los hombres están trabajados por el poder, la competencia y el conflicto potencial. Por supuesto no se excluye la capacidad para establecer relaciones de compañerismo, cooperación, lealtad y afectividad (...); pero éstas ocurren en el marco de las relaciones de poder y significa sobreponerlas al juego del poder".
Esa permanente tensión, por la constante puesta en tela de juicio de la propia masculinidad, hace que los hombres la enfrenten como una experiencia de poder, sí, pero también de dolor:
Sea como sea, el poder que puede asociarse con la masculinidad dominante, también puede constituir una fuente de enorme dolor, puesto que sus símbolos son, en última instancia, ilusiones infantiles de omnipotencia que son imposibles de lograr. Dejando las apariencias a un lado, ningún hombre es totalmente capáz de alcanzar tales ideales y símbolos. Por un lado, todos seguimos experimentando una gama de necesidades y sentimientos que son considerados inconsistentes con el concepto de masculinidad. Tales experiencias se convierten en fuyente de enorme temor. En nuestra sociedad, dicho temor se experimenta como homofobia o, pra expresarlo de otra manera, la homofobia es el vehículo que simultáneamente transmite y apacigua ese temor.
Kaufman hace, en ese mismo sentido, la siguiente consideración:
... la adquisición de la masculinidad hegemónica (y la mayoría de las subordinadas) es un proceso a través del cual los hombres llegan a suprimir toda una gama de emociones, necesidades y posibilidades, tales como el placer de cuidar de otros, la receptividad, la empatía y la compasión, las cuales son experimentadas como inconsistentes con el poder masculino. Dichas emociones y necesidades no desaparecen; simplemente se frenan o no se les permite jugar un papel pleno en nuestras vidas, lo cual sería saludable, tanto para nosotros como para quienes nos rodean. Eliminamos estas emociones porque podrían restringir nuestra capacidad y deseo de autocontrol o de dominio sobre los seres humanos que nos rodean y de quienes dependemos en el amor y la amistad. Las suprimimos porque llegan a estar asociados con la feminidad que hemos rechazado en nuestra búsqueda de masculinidad.
En ese obsesivo deslinde de lo femenino, la masculinidad podría considerarse como "un conjunto de exageradas actividades para mantener alejados a todos aquellos que quieren ver a través de nosotros, y un frenético esfuerzo por mantener a raya a todos aquellos temores dentro de nosotros mismos".
El miedo a ser considerado un poco hombre, un homosexual, una "mariquita", como dice Kimmel, domina el concepto cultural de la hombría. "En este sentido, la homofobia, el miedo a ser percibido como un gay, no como un verdadero hombre, mantiene a los hombres exagerando todas las reglas tradicionales de la masculinidad, incluida la voracidad hacia la mujer. La homofobia y el sexismo van de la mano".
Lo que Kaufman llama masculinidades subordinadas serían las que corresponden a las expresiones de la masculinidad de la mayoría de los hombres, pues ha quedado establecido que la masculinidad hegemónica la ajerce una minoría de hombres con poder, no sólo sobre las mujeres, sino también sobre otros hombres.
Para estudiar entonces a la mayoría de los hombres, y para precisar las características que adquieren sus peculiares asunción y ejercicio de la masculinidad, es necesario impulsar estudios de caso muy bien acotados, lo cual ayudará a trascender generalidades y a desmantelar mitos, ya que, como lo señala Matthew Gutmann, "las clasificaciones de "hombres mexicanos" y "hombres latinoamericanos" son anacronismos, Categorías tan generales como éstas niegan diferencias importantes que existen entre regiones, clases sociales, generaciones y grupos étnicos, en México y en otras partes de América Latina".
Para Guttman, sin embargo, es posible hacer ciertas generalizaciones sociológicas a partir de semejanzas notables entre hombres que comparten determinadas experiencias históricas y socioculturales. Esto, pese a lo que él llama "diversidad de identidades masculinas".
Para Michel Kaufman, la construcción de las masculinides se sustenta en una triada de violencia: violencia contra las mujeres, violencia contra otros hombres y violencia contra sí mismos.
El ejercicio de la violencia explica cómo un poder se convierte en medio de subordinación , permitiendo que dicho poder sea ejercido no ya por quien tiene la capacidad (el poder) de producir, desde su corporiedad, otro cuerpo, sino por quien logra regular ese potencial. Es la capacidad de procrear la que se controla, subordinando a las mujeres a dicho control y al acceso mismo a ser fecundadas, y estableciendo normas desde las cuales se puede acceder a ellas.
Mary O'Brien señala que los hombres "han comprendido su separación de la naturaleza y su necesidad de mediar esta separación desde la oscura prehistoria en que la idea de la paternidad se apoderó de la mente humana. El patriarcado es la capacidad de trascender las realidades naturales con realidades históricas creadas por el hombre. Éste es el principio de potencia en su forma primordial".
Pese a que para algunos autores el término "patriarcado" se ha quedado atrás, para Kaufman sigue siendo una categoría descriptiva amplia, que permite situar no a la autoridad del padre directamente, sino su expresión indirecta en todas las relaciones y actividades.
De esa manera, Kaufman atribuye a la sociedad organizada jerárquicamente en forma patriarcal, clasista y heterosexista la construcción de la masculinidad como una forma de dominio sobre lo que la cultura falocrática considera "el otro", que es nda menos que la otra mitad de los seres humanos.
El carácter jerárquico de la división de la humanidad en masculino y femenino, donde al primero se le atribuye la fuerza y la cualidad de activo, y al segundo la debilidad y la pasividad, queda patentizado en el hecho de que si las mujeres logran penetrar en esferas tradicionalmente conferidas a los varones ello es visto como un logro. En cambio, es enfrentado con resistencia el que un hombre incursiones en ámbitos femeninos, pues ello es sinónimo de pérdida de hombría.
La masculinidad es una reacción contra la pasividad y la impotencia, y conlleva la represión de todos los deseos y rasgos que una sociedad dada define negativamente como pasivos o como resonantes de experiencias pasivas (...) El monopolio de la actividad por parte de los hombres no es un imperativo psicológico o social; mas bien, la interiorización de las normas de la masculinidad exige la represión excedente de objetos pasivos, como lo es el deseo de ser protegido. La represión de la pasividad y la acentuación de la actividad constituyen el desarrollo de una personalidad de agresividad excedente, que desgraciadamente es la norma en las sociedades patriarcales, si bien el grado de agresividad varía de persona a persona y de sociedad a sociedad.
Michel Kaufam expresa que aunque el ser hombre se tiene en gran estima y los hombres valoran su masculinidad, eso no los exenta de experimentar sentimientos ambivalentes, pues a la vez que su condición de género les promete un mundo de trabajo y de poder, ésta representa para ellos una incertidumbre en tanto les implica situarse emocionalmente distantes. Esa tensión que los hombres han de esforzarse en superar se evidencia cuando se enefrentan a expresar sus sentimientos, como ocurre en grupos de apoyo o de terapia, y patentiza sus temores a ser cuestionados acerca de su masculinidad.
Una de las maneras de combatir las dudas que se tiene sobre la propia masculinidad es la violencia. Kaufman dice que las diferentes formas de violencia en contra de las mujeres son la "expresión de la fragilidad masculina y su función en la perpetuación de la masculinidad y la dominación maculina".
La violencia física y verbal, así como una violencia más velada como es la competencia en los mundos de los negocios, la política y la academia, son la expresión de la masculinidad aformada a otros hombres.
Pero la violencia no siempre es hostilidad hacia los demás hombres. Las relaciones entre éstos se caracterizan también por la camaradería, la admiración de ciertos heroes y la creación de espacios masculinos (cantinas, gimnasios, equipos de futbol).
Dichos espacios son los que permiten la expresión de afecto entre hombres, con la garantía de que se ayudarán mutuamente a reforzar su masculinidad, y donde las relaciones homoeróticas estarán encubiertas precisamente por el vínculo camaraderil. El que el erotismo entre los hombres no se reconozca como tal en esos espacios se debe a que la homofobia es una "fobia construida socialmente que resulta indispensable para la imposición y el mantenimiento de la masculinidad".
La triada de violencia propuesta por Kaufman se cierra con la ejercida por el hombre contra sí mismo. "La constante vigilancia psicológica y conductual de la pasividad y sus derivados constituye un acto de violencia perpetua contra sí mismo. La negación y el bloqueo de toda una gama de emociones y aptitudes humanas se agrava con el bloqueo de las vías de descarga".
Este autor establece que la masc ulinidad se define de manera precisa en la adolescencia. Señala que la norma masculina se ve matizada por factortes de clase, nacionalidad, raza, religión y etnicidad, y se expresa con singularidad de acuerdo con cada grupo. Con ello queda claro que la masculinidad no es uniforme: es una construcción sociocultural que, lejos de ser homogénea, varía de acuerdo con el contexto en el que se crea, en el que se reproduce, en el que se transforma.
Michael Kimmel lo expresa claramente:
Yo observo a la masculinidad como la colección de significados en constante cambio que vamos construyendo a través de nuestra relación con nosotros mismos, entre cada uno de nosotros y con nuestro mundo. La masculinidad no es atemporal ni estática; es histórica. La masculinidad no es la manifestación de una esencia interior; es construida socialmente. La masculinidad no emerge a la conciencia desde nuestra estructura biológica; ésta es creada desde nuestra cultura.
La masculinidad significa diferentes cosas, en diferentes momentos, para diferentes personas.
Llegamos a saber lo que significa ser hombre en nuestra cultura colocando definiciones en oposición a un conjunto de "otras" definiciones de minorías raciales, de minorías sexuales, y sobre todo, de las mujeres.
Las relaciones de género son relaciones de poder, como también lo son las relaciones intragenéricas. Bajo el principio social de la desigualdad existe lo que Kimmel y Kaufman denominan masculinidad hegemónica, la cual es "la imagen de aquellos hombres que detentan el poder, y que ha venido a ser la norma en las evaluaciones e investigaciones psicológicas y sociológicas, en las técnicas de autoayuda y en la literatura sobre consejería para la enseñanza y el entrenamiento dirigidos a hombres jóvenes con el propósito de que lleguen a ser "hombres verdaderos". La definición sobre la hombría es un hombre en el poder, un hombre con poder y un hombre de poder".
Kimmel establece que, al igualar la hombría con la fuerza, el éxito, la capacidad, la confiabilidad y el control de sí mismo, se mantiene el poder que algunos hombres ejercen sobre otros hombres y sobre las mujeres. Aquí vale la pena detenerse a reflexionar sobre el "acceso diferenciado que distintos tipos de hombres tienen a esos recursos culturales que confieren masculinidad y acerca de cómo cada uno de esos grupos construye sus propias modificaciones para preservar y reclamar su masculinidad".
En un estudio sobre la masculinidad en Puerto Rico, Rafael Ramírez se detiene a analizar el machismo entre los boricuas, y no ve a éste sólo como a un síndrome que aglutina una lista de cualidades perniciosas en los hombres, sino como un cúmulo de rasgos no uniformes que varían y adquieren especificidades de acuerdo con la clase social, con la edad y el grupo étnico al cual se pertenece. como un fresco, Ramírez retrata y desmenuza las actitudes de los puertoriqueños consideradas machistas.
Sobre la no homogeneidad del machismo en el universo estudiado, baste destacar dos ejemplos: para reforzar la importancia que tienen los genitales en los hombres, estos se los tocan en público constantemente, pero ello jamás ocurre entre los varones de las clases sociales más altas. Asimismo, entre los rasgos de un hombre macho está el ser cumplidor y servir como único o principal aportador económico de la familia, exigencia que entre los hombres de las clases sociales más desfavorecidas enfrenta mayores dificultades, lo cual implica echar a andar mecanismnos compensatorios que afirmen que se es tan hombre o más hombre que aquel que tiene mayor poder. De ahí el ufanarse por poseer fuerza física y demostrar agresividad verbal, o bien hacer alarde de la potencia sexual a través de la broma o mostrando que se puede tener muchas mujeres.
Siendo una ínfima minoría la de los hombres que cubren todos los requisitos impuestos por la masculinidad hegemónica, para la mayoría de los hombres el detentar la masculinidad es un proceso doloroso que implica hacerle frente a la competencia que significa ser hombre frente a otros hombres.
Tanto Kimmel como Ramírez coinciden en que la masculinidad, más que tener que ser probada frente a las mujeres, "es un decreto homosocial. Nos probamos a nosotros mismos, realizamos heroicos festines, nos arriesgamos enormemente, todo porque queremos que otros hombres nos concedan nuestra hombría".
Ramírez plantea que desde que es niño, un varón es educado para darse a respetar entre los hombres; se le enseña a defenderse de las agresiones tanto física como verbalmente, y a mostrar invulnerabilidad, autosuficiencia, valor y control. "Los encuentros entre los hombres están trabajados por el poder, la competencia y el conflicto potencial. Por supuesto no se excluye la capacidad para establecer relaciones de compañerismo, cooperación, lealtad y afectividad (...); pero éstas ocurren en el marco de las relaciones de poder y significa sobreponerlas al juego del poder".
Esa permanente tensión, por la constante puesta en tela de juicio de la propia masculinidad, hace que los hombres la enfrenten como una experiencia de poder, sí, pero también de dolor:
Sea como sea, el poder que puede asociarse con la masculinidad dominante, también puede constituir una fuente de enorme dolor, puesto que sus símbolos son, en última instancia, ilusiones infantiles de omnipotencia que son imposibles de lograr. Dejando las apariencias a un lado, ningún hombre es totalmente capáz de alcanzar tales ideales y símbolos. Por un lado, todos seguimos experimentando una gama de necesidades y sentimientos que son considerados inconsistentes con el concepto de masculinidad. Tales experiencias se convierten en fuyente de enorme temor. En nuestra sociedad, dicho temor se experimenta como homofobia o, pra expresarlo de otra manera, la homofobia es el vehículo que simultáneamente transmite y apacigua ese temor.
Kaufman hace, en ese mismo sentido, la siguiente consideración:
... la adquisición de la masculinidad hegemónica (y la mayoría de las subordinadas) es un proceso a través del cual los hombres llegan a suprimir toda una gama de emociones, necesidades y posibilidades, tales como el placer de cuidar de otros, la receptividad, la empatía y la compasión, las cuales son experimentadas como inconsistentes con el poder masculino. Dichas emociones y necesidades no desaparecen; simplemente se frenan o no se les permite jugar un papel pleno en nuestras vidas, lo cual sería saludable, tanto para nosotros como para quienes nos rodean. Eliminamos estas emociones porque podrían restringir nuestra capacidad y deseo de autocontrol o de dominio sobre los seres humanos que nos rodean y de quienes dependemos en el amor y la amistad. Las suprimimos porque llegan a estar asociados con la feminidad que hemos rechazado en nuestra búsqueda de masculinidad.
En ese obsesivo deslinde de lo femenino, la masculinidad podría considerarse como "un conjunto de exageradas actividades para mantener alejados a todos aquellos que quieren ver a través de nosotros, y un frenético esfuerzo por mantener a raya a todos aquellos temores dentro de nosotros mismos".
El miedo a ser considerado un poco hombre, un homosexual, una "mariquita", como dice Kimmel, domina el concepto cultural de la hombría. "En este sentido, la homofobia, el miedo a ser percibido como un gay, no como un verdadero hombre, mantiene a los hombres exagerando todas las reglas tradicionales de la masculinidad, incluida la voracidad hacia la mujer. La homofobia y el sexismo van de la mano".
Lo que Kaufman llama masculinidades subordinadas serían las que corresponden a las expresiones de la masculinidad de la mayoría de los hombres, pues ha quedado establecido que la masculinidad hegemónica la ajerce una minoría de hombres con poder, no sólo sobre las mujeres, sino también sobre otros hombres.
Para estudiar entonces a la mayoría de los hombres, y para precisar las características que adquieren sus peculiares asunción y ejercicio de la masculinidad, es necesario impulsar estudios de caso muy bien acotados, lo cual ayudará a trascender generalidades y a desmantelar mitos, ya que, como lo señala Matthew Gutmann, "las clasificaciones de "hombres mexicanos" y "hombres latinoamericanos" son anacronismos, Categorías tan generales como éstas niegan diferencias importantes que existen entre regiones, clases sociales, generaciones y grupos étnicos, en México y en otras partes de América Latina".
Para Guttman, sin embargo, es posible hacer ciertas generalizaciones sociológicas a partir de semejanzas notables entre hombres que comparten determinadas experiencias históricas y socioculturales. Esto, pese a lo que él llama "diversidad de identidades masculinas".
domingo, agosto 13, 2006
El Homo Rodans se estrenó como criminal.
Ayer el homo rodans fue enviado a los separos de la policía por dejar su firma en el asfalto, debido a mi terrible incontinencia urinaria en un claro acto de vandalismo y provocación a las buenas costumbres.
Pero es preferible ser detenido por no retener líquidos y evacuar en un oscuro rinconcito y así faltar a las leyes de urbanidad, a ser detenido por demostrar mi afecto y mi orientación sexual en la vía publica.
¿Del abuso del poder y la prepotencia policiaca? de esa en otra ocasión platicamos.
Pero es preferible ser detenido por no retener líquidos y evacuar en un oscuro rinconcito y así faltar a las leyes de urbanidad, a ser detenido por demostrar mi afecto y mi orientación sexual en la vía publica.
¿Del abuso del poder y la prepotencia policiaca? de esa en otra ocasión platicamos.
jueves, agosto 10, 2006
Coriolis.
Es la fuerza, debida a la rotación de la tierra, que desplaza hacia un lado los objetos en movimiento. Cuando el desplazamiento del aire es en el sentido de la rotación planetaria, se llama anticiclón, y cuando lo hace en sentido opuesto, se llama ciclón.
¡ Yo quiero ser coriolis y crear mis ciclones con su antitesis!
¡ Yo quiero ser coriolis y crear mis ciclones con su antitesis!
martes, agosto 01, 2006
Crónica Cero
Nosotros que te sabemos un Dios selectivamente generoso. Nosotros que no escatimamos esfuerzos y desvelos en poner a tus querubines sobre el pedestal de los juaristas, y a los guardias laicos al servicio del sacro osario de Santa Teresita. Nosotros que no descansaremos hasta mudar a Guadalupe a Palacio Nacional. Nosotros los púdicos adalides de las Iglesias vengativas. Nosotros los gobernadores que vestimos de arzobispos. Nosotros los secretarios, jefes y directores de la Histórica Revancha. Nosotros, los Legionarios de tu encarnizado verbo, te agradecemos Señor.
Dios nuestro, gracias por iluminar a nuestro Presidente. El Victorioso. El Juicioso. El gran prodigador de misericordia y lonches. El Rey de los profetas de la superación trascendental en tres lecciones. El emperador de la gobernabilidad multimedia. El que ha de caminar sobre guerrillas en quince celestiales minutos. El Mesías de la perrada del voto útil. El Enorme. El Humilde. El que le habla de tú al César gabacho. Gracias, Dios, por la luz que destella de sus perturbados espejismos.
Señor Todopoderoso, quienes en ti invertimos incienso y dólares, nos postramos de hinojos para que a nuestros políticos los hagas más picudos. Que puedan manipular a las asociaciones civiles con promesas de interlocución y baratijas fiscales. Dales la habilidad de mentir y seguir sonriendo en horario triple A. De doblar impunemente la ley en beneficio de tu Gloria. De concluir tu santa obra y erigir el casto feudo de la abstinencia y la vida light hasta la muerte.
A los mundanos y lúbricos, arráncalos de cuajo, Señor. Llévate de nosotros a los depravados que se casan falsamente en Bellas Artes. Acábalos con la infecta aguja de tus penitencias. Envenénales el agua que se beben y los frijoles que se comen. No te merecen, Señor, como nosotros.
Y ya que rebajaste con flamígera eficacia al Conasida. De paso, oh Dios, haznos viudos también de todas las Paulinas. De las feministas. De las aborteras. De las madres desalmadas que no quieren concebir la docena de chiquillos. De la mala esposa que reniega del azote marital. Hazlas carne de tus hienas y chacales. Que paguen su pecado original, a ver si les quedan ganas.
Cantamos glorificaciones a tu Majestad desde la maternal patria del Orden y el Respeto. Desde el rancho del nunca jamás un joterete en mi familia. Desde el puerto de los trasvestis y las putas acechadas. Desde el territorio de los arrepentidos después del revolcón. Desde la comarca donde habitan los mudos saldos del horror. Desde la nación donde reina la ignorancia coronada de virus y oraciones.
Reiteramos, aclamamos, Señor, tu magna voluntad. A los sidosos, Señor, perdónalos. Pero primero hazlos que escarmienten: no diluyas la mirada de asco de sus padres y amigos. No les quites el repudio de enfermeras y doctores. Dales cárcel. Perfora, calcina sus pútridos condones. Dóblalos con fiebres y diarreas. Retuerce su calvario sin ninguna cura ni vacuna para su martirio. Que liquiden su cuenta con sarcomas y dolores. Hoy, hoy hoy, ya, oblígalos a pagar en medio del miedo y de la pus, encima y debajo de los moribundos prescindibles. No tengas piedad y purifícalos, Señor. Por Gracia concedida, Amen.
Joaquín Hurtado.
LETRA S. Marzo 1 de 2001
Dios nuestro, gracias por iluminar a nuestro Presidente. El Victorioso. El Juicioso. El gran prodigador de misericordia y lonches. El Rey de los profetas de la superación trascendental en tres lecciones. El emperador de la gobernabilidad multimedia. El que ha de caminar sobre guerrillas en quince celestiales minutos. El Mesías de la perrada del voto útil. El Enorme. El Humilde. El que le habla de tú al César gabacho. Gracias, Dios, por la luz que destella de sus perturbados espejismos.
Señor Todopoderoso, quienes en ti invertimos incienso y dólares, nos postramos de hinojos para que a nuestros políticos los hagas más picudos. Que puedan manipular a las asociaciones civiles con promesas de interlocución y baratijas fiscales. Dales la habilidad de mentir y seguir sonriendo en horario triple A. De doblar impunemente la ley en beneficio de tu Gloria. De concluir tu santa obra y erigir el casto feudo de la abstinencia y la vida light hasta la muerte.
A los mundanos y lúbricos, arráncalos de cuajo, Señor. Llévate de nosotros a los depravados que se casan falsamente en Bellas Artes. Acábalos con la infecta aguja de tus penitencias. Envenénales el agua que se beben y los frijoles que se comen. No te merecen, Señor, como nosotros.
Y ya que rebajaste con flamígera eficacia al Conasida. De paso, oh Dios, haznos viudos también de todas las Paulinas. De las feministas. De las aborteras. De las madres desalmadas que no quieren concebir la docena de chiquillos. De la mala esposa que reniega del azote marital. Hazlas carne de tus hienas y chacales. Que paguen su pecado original, a ver si les quedan ganas.
Cantamos glorificaciones a tu Majestad desde la maternal patria del Orden y el Respeto. Desde el rancho del nunca jamás un joterete en mi familia. Desde el puerto de los trasvestis y las putas acechadas. Desde el territorio de los arrepentidos después del revolcón. Desde la comarca donde habitan los mudos saldos del horror. Desde la nación donde reina la ignorancia coronada de virus y oraciones.
Reiteramos, aclamamos, Señor, tu magna voluntad. A los sidosos, Señor, perdónalos. Pero primero hazlos que escarmienten: no diluyas la mirada de asco de sus padres y amigos. No les quites el repudio de enfermeras y doctores. Dales cárcel. Perfora, calcina sus pútridos condones. Dóblalos con fiebres y diarreas. Retuerce su calvario sin ninguna cura ni vacuna para su martirio. Que liquiden su cuenta con sarcomas y dolores. Hoy, hoy hoy, ya, oblígalos a pagar en medio del miedo y de la pus, encima y debajo de los moribundos prescindibles. No tengas piedad y purifícalos, Señor. Por Gracia concedida, Amen.
Joaquín Hurtado.
LETRA S. Marzo 1 de 2001
Esta enajenación del hombre respecto de los frutos del trabajo de sus manos va aparejada con la enajenación respecto de sus más grandes goces y satisfacciones. La condiciona su creciente dependencia del dinero y de las gratificaciones compensatorias: adquirir mercancías y objetos y acumular fortunas, es decir, el resultado del trabajo de otros hombres.
Contemplamos el dinero como fin y perdemos de este modo el sentido de todo lo que es de importancia vital (...) Estamos rodeados de un entorno hecho por los hombres, una caricatura de lo creativo. Nuestra arquitectura y urbanismo, nuestras soluciones para las irregularidades sociales y económicas y la pluralidad de nuestros docentres dan testimonio de una falta de imaginación, de fantasía y más, lo que interesa en general a la población, de una falta de comprensión de que su misión es servir a la sociedad.
La alianza de la capacidad industrial con el impulso y la potencia del consumo, el progreso económico de las masas sobre la base de la depredación y devastación de todas las reservas de nuestro planeta en tierra vegetal viva, en combustibles fósiles, en aire, agua y determinados elementos inorgánicos, denigraron al individuo a miembro de una horda que sólo busca asegurarse su parte del botín. Nuestra única justificación es que quizá se trate tan sólo de una fase pasajera de nuestra evolución.
Lecciones de vida. Yehudi Menunhin.
viernes, julio 28, 2006
lunes, julio 24, 2006
Libertad.
Hoy proclamé la independencia de mis actos. A la ceremonia sólo concurrieron unos cuantos deseos insatisfechos, dos o tres actitudes desmedradas. Un propósito grandioso que había ofrecido venir envió a última hora su excusa humilde. Todo transcurrió en un silencio pavoroso.
Creo que el error consistió en la ruidosa proclama: trompetas y campanas, cohetes y tambores. Y para terminar, unos ingeniosos juegos de moral pirotécnica que se quedaron a medio arder.
Al final me hallé a solas conmigo mismo. Despojado de todos los atributos de caudillo, la media noche me encontró cumpliendo un oficio de mera escribanía. Con los últimos restos del heroísmo emprendí la penosa tarea de redactar los artículos de una dilatada constitución que presentaré mañana a la asamblea general. El trabajo me ha divertido un poco, alejando de mi espíritu la triste impresión del fracaso.
Leves e insidiosos pensamientos de rebeldía vuelan como mariposas nocturnas en torno de la lámpara, mientras sobre los escombros de mi prosa jurídica, pasa de vez en cuando un tenue soplo de marsellesa.
J. J. Arreola.
miércoles, julio 19, 2006
La palabra de dios. El abuso de la transferencia.
Antes de entrar en materia, me parece importante establecer la distinción entre religiosidad, religión e iglesia. Cuando hablamos de religiosidad nos estamos refiriendo a un afecto subjetivo, un estado emocional peculiar no necesariamente universal pero sí muy común, que emerge en el hombre en momentos de indefensión, de peligro o durante el arrebato mísitico y otros elementos de sensación de pertenencia con el todo. Las religiones, por otra parte, constituyen sistemas de pensamiento que pretenden, junto con los delirios, los sistemas filosóficos y los científicos, dar cuenta del mundo y tratan de responder a las preguntas fundamentales que el hombre se formula en torno de su existencia y del universo en el que nace y vive. Los sistemas de pensamiento religioso se diferencian de los sistemas científicos por la circunstancia de que las religiones apelan al concepto de fe y de dogma para hacer sus afirmaciones, mientras que los sistemas de pensamiento científico suelen basarse en lo que llamamos "los hechos", que pueden ser refutados o ratificados, dando pie a constructos teóricos provisionales e hipótesis operativas de trabajo. En otras palabras, existe una clara diferencia entre los sistemas regidos por la doza (creencia, opinión) y los que se basan en la episteme (conocimientos). la fe, los dogmas, la religión, el fanatismo y los delirios están basados en la creencia (doxa), mientras que los sistemas de pensamiento filosóficos y científicos tienden a sustentarse en el conocimiento (episteme). Finalmente, las iglesias están referidas a la institucionalización formal de los sistemas religiosos de pensamiento, por lo que poseen una estructura jerárquicamente organizada, una fuerte burocracia y un ejercicio del poder que circula por canales perfectamente establecidos y sancionados por el uso de normas sustentadas en una sólida tradición.
Las iglesias, al menos dentro de las religiones occidentales que derivan de la gran tradición judeocristiana, tienden a organizarse alrededor de estos sistemas de pensamiento religioso que dan cuenta o intentan explicar el mundo y la presencia del hombre sobre la tierra. Sin embargo, en su forma de funcionamiento con mucha frecuencia sucede que se pervierte el sistema de pensamiento original y su finalidad, en función de vicisitudes particulares que tienen que ver, las más de las veces, con la dinámica del poder. El poder eclesiástico, como en cualquier otro tipo de institución formalizada, tiene la irrefrenable tendencia a ser usado con desmesura, injusticia, ventaja y abuso. En esto, el poder de las iglesias no se diferencia del poder de cualquier otro grupo, sea político, económico, científico, artístico o de otra índole; en otras palabras, tiene una dinámica en la que con cierta facilidad se promueven problemas de corrupción y abuso.
En el caso de las igleias occidentales organizadas de esta manera, suele sueceder que, más allá de los problemas de poder interno que se suscitan dentro de la burocracia eclesiástica y entre los intersticios de la organización jerárquica que determina las áreas de influencia, los territorios y vasallajes, las interdependencias, etc., existe otro tipo de poder, sutil y subterráneo, que es el que se ejerce con la feligresía-y del cual no suele hablarse abiertamente.
Una de las preguntas fundamentales en la organización de las religiones y de las iglesias es: ¿cómo se mantiene a la feligresía fiel a los dictados de las diversas iglesias, a pesar de que las normas éticas de las religiones occidentales con frecuencia van en contra de aquello que conocemos como las fuerzas básicas de la naturaleza humana?; ¿cómo es que los fieles permanecen sometidos a los dictados de los ministros que manejan dichas iglesias?; ¿qué es lo que los conmina a someterse ciegamente a pesar de que dicha subordinación hipoteca su capacidad de pensamiento y de juicio crítico, y depositan el ejercicio de dichas funciones en manos de los pastores que se ocupan de la conducción del rebaño de fieles? Como veremos más adelante, no debe sorprendernos la exactitud de la metáfora empleada -un pastor y un rebaño- si penetramos en la dinámica grupal que se establece entre la clase sacerdotal y la masa de seguidores.
Como Freud dejó establecido en Psicología de las masas y análisis del Yo (1921), los grupos organizados, como la Iglesia y el Ejército, derivan su poder de cohesión de varios mecanismos psicológicos bien estudiados. Por una parte, la masa hace una depositación masiva del Ideal del Yo en el líder, formal o simbólico, de este tipo de grupos; por la otra, el mecanismo de identificación de los feligreces entre sí promueve que todos se sientan igualmente favorecidos por la cabeza del ejército o amados por el dios que los aglutina. Ya sea que todos los fieles lleguen a sentirse los hijos privilegiados- el pueblo elegido, los señalados para acceder a la gloria, escogidos para estar con el dios en algún tipo de cielo o paraíso celestial- lo importante es la sensación de hermandad que yugula las rivalidades que habitualmente se dan en las interacciones humanas grupales.
La fuerza vincular que agrupa a las masas y mantiene su cohesión alrededor de un líder carismático es la pulsión libidinal, y Freud sostenía que su forma de acción sobre las masas era muy semejante a la fuerza que observamos en los casos de enamoramiento o en la situación hipnótica. Como sabemos, es la misma fuerza que hace posible, dentro del tratamiento psicoanalítico, que se de el fenómeno conocido como transferencia: resistencia mayor a la cura y principal palanca para lograr la movilización de la libido estancada en las figuras parentales o en situación pretéritas. Llamamos transferencia a la tendencia universal, pero magnificada durante un psicoanálisis, a colocar en el otro- en este caso el analista- una serie de supuestos gratuitos, depositaciones que parten del mundo interno del analizado y que pueden ser partes de su Yo, objetos de su constelación interna (objetos que pueden ser parciales o totales), del Ideal del Yo (como ocurre con los grupos), pulsiones, partes del Self, prohibiciones del SuperYó, la autoestima, funciones yóicas, defensas de todo tipo, odios y cariños. Gracias al amor de transferencia el paciente es capaz de hacer frente a eventos intrapsíquicos dolorosos que, sin ella, no estaría dispuesto a afrontar.
Como sabemos, es la dinámica transferencial la que posibilita que el analizado reciba la palabra del analista revestida con un poder que deriva aún de los viejos ensalmos usados por los magos y sacerdotes de todos los tiempos. De hecho, la clase sacerdotal de todas las religiones ha usado- consciente, preconsciente y, a veces, de manea totalmente inconsciente- esa poderosa influencia que proviene de lo que los fieles depositan en sus palabras y del enorme poder que deriva del hecho de que las masas ponen su propio ideal del Yo en el representante de la divinidad- junto con todas las idealizaciones con las que la humanidad, desde siempre, ha revestido a sus dioses.
La diferencia fundamental entre el poder transferencial que manejan los sacerdotes y ministros de todas las religiones occidentales, y la forma como el psicoanalista interpreta dicha transferencia durante el curso de una sesión psicoanalítica, está en el hecho de que mientras los primeros utilizan este tipo de depositaciones desde una postura en la que asumen el poder en ellos colocado, el psicoanalista, mediante la interpretación sistemática de la transferencia, siempre se está descolocando, por decirlo así, de lo que el paciente deposita en él. De esta forma, puede devolverle al paciente lo que pertenece a su mundo interno, incluso ese poder con el que momentáneamente ha revestido a su analista, y le hace cobrar conciencia de que él no es el sujeto que quiere ver, sino que su visión está deformada por el deseo. La tarea terapéutica es mostrarle al paciente que es él quien ha supuesto ese enorme poder con el cual ha revestido a su analista, y que lo colocado en el terapeuta son partes de él mismo, el analizado, quien tiene ahora que asumirlas como propias e integrarlas como parte de su psiquismo y su personalidad, ya que son parte de su historia y de la forma como se fue estructurando su aparato mental desde los tiempos más remotos.
Ahora bien, ¿cómo es que la clase sacerdotal de las religiones occidentales actuales tienden a asumir el poder depositado en ellos? Sabemos que si alguien en la posición de depositario de esas fuerzas que la masa le atribuye, hace uso de ellas como si le fueren consubstanciales y se apropia de ellas, puede ejercer un poder que durará todo el tiempo que logre mantener la ilusión que subyace en ese tipo de manifestación transferencial. Por lo tanto, la diversidad de respuestas derivarán de las posibilidades que el usufructo de dicho poder conlleva, dado quen estamos hablando de un poder que permite manipular y orientar el pensamiento de los fieles en una dirección "conveniente" para la iglesia; posibilita el sometimiento de quienes dudan o muestran signos de pensamiento crítico, ya que la manipulación de este tipo de transferencia favorece la eclosión de un pensamiento regresivo y mágico, que anula toda posibilidad de crítica o refutación; incluso sirve para enfatizar a los fieles haciéndoles creer que ese poder que han depositado en sus líderes religiosos deriva directamente de los dioses. De esta forma, se cierra el círculo psicodinámico pues la clase sacerdotal, de manera automática, se transforma en una elite, ya que es ella quien mantiene un contacto privilegiado con la deidad. Este tipo de manipulación de las masas deriva, a todas luces, de un uso perverso de la transferencia, es decir, de una deformación en el empleo de un instrumento sumamente poderoso y delicado. Se trata de un abuso de poder de corte claramente psicopático.
Una forma particularmente perniciosa que puede adoptar este tipo de mal uso del poder transferencial tiene que ver con circunstancias especiales, como cuando un ministro de cualquier culto asume que está hablando en el nombre de Dios y con una autoridad que deriva de su particular cercanía con la deidad- de quien es su representante terrenal. Es muy frecuente escuchar en los servicios religiosos y en las declaraciones públicas de los sacerdotes, rabinos, pastores y todo tipo de ministros al servicio de un culto, que éstos hablan, con frecuencia, en el nombre de Dios. Frases como: "Dios está enojado porque...", "Dios quiere que...", "La virgen está triste debido a...", "Esto pondrá contento a Dios...", etc. etc.. se esucha en boca de los representantes de casi todas las religiones del mundo. Dado que nadie puede certificar lo que los dioses quieren, les molesta, desean, les entristece o les contenta, es obvio que se trata de declaraciones en las que el representante en cuestión hace una auténtica apropiación del pensamiento del dios sobre sí mismo, cuando es claro que él es el primero que sabe que la deidad no le ha dicho cosa alguna y que, por tanto, está mintiéndole a sus fieles. Sin embargo, lo que ahora nos interesa estudiar es el motivo por el que las feligresías en general y los fieles en particular son proclives a creer en este tipo de declaraciones, pese a tratarse de una forma retórica de decir las cosas, en el mejor de los casos, o de un abuso de poder y la confianza conferidos a un ministro de culto.
Desde el punto de vista estrictamente observacional, es claro, que el sacerdote o ministro fomenta en su feligrecía la ilusión- sabiamente alimentada desde los preceptos y reglamentaciones de las diversas iglesias- de que él tiene un contacto privado, una relación de privilegio con el dios. Este tipo de comunicación hace del representante religioso un ser excepcional. Gracias a este tipo privilegiado de comunicación con la divinidad, el aura de poder que le circunda es semejante a la de Moisés cuando bajó del monte Sinaí con las tabla de la ley de Jahvéh o Decálogo, iluminado y con las huellas en su rostro de una suerte de rapto o arrebol poco comprensible, pero que lo hermanan con los místicos de todos los tiempos y con los locos de todas las latitudes, signo que se interpretó en su momento, como resultado de haber permanecido en la cercanía de Dios y haber tenido el privilegio de su visión directa- lo que lo transforma en un hombre sagrado ante los ojos del pueblo. Una consecuencia de este tipo de dinámica, es que el pueblo queda excluido de esta relación directa con la divinidad, de este contacto privilegiado; por lo tanto, a partir de este momento, el sujeto en cuestión queda investido con la etiqueta de vocero de Dios, y su cercanía con la deidad le comunica -por medio de esa magia simpatética que se transmite por el mero contacto-algo que tiene atributos divinos y sobrenaturales, por lo que el sujeto queda revestido con poderes especiales y mágicos.
Por otra parte, el contacto con el dios y la exclusividad de dicha comunicación, provocan una suerte de elitismo teológico ya que los elegidos asumen parte de las características y del poder con el que se suele revestir a las deidades. Estas caracterísitcas son las que promueven y favorecen que las masas depositen esa instancia intrapsíquica que conocemos como Ideal del Yo sobre quienes se ha erigido en representante y vocero de Dios sobre la tierra, como un intermediario entre el dios y el pueblo.
Por otra parte, el contacto con los dioses, su visión directa, la comunicación con ellos, etc. no son cosas que se puedan realizar impunemente, ya que es común que su realización conlleve cierto riesgo para quien se atreve a una cercanía con poderes sobrenaturales de los que aún sabemos muy poco. La clase sacerdotal es la que asume ese tipo de "riesgo" que deriva del contacto íntimo con las deidades- que la mente popular no desea asumir sobre sus hombros- y, como resulta lógico, tiene que recibir algún tipo de beneficio a cambio o ciertos privilegios por este tipo de servicio prestado a las masas. El intermediario suele recibir toda la consideración, respeto y gratitud de la masa de creyentes pues es él quien está dispuesto a asumir el peligro (incluso peligro de su propia vida) que suele asumir quien se pone en contacto con los dioses.
Lo que deseamos destacar en esta ocasión es que la palabra que profiere el sacerdote o ministro de una religión dada, resulta semejante o idéntica a la del mismo Dios, ya que el ministro es intérprete de la deidad-algo así como su aparato de resonancia para que el mensaje ultraterreno sea transmitido, conocido y difundido entre la grey, entre los fieles. Como podemos advertir, no es cualquier poder el que recae sobre los sacerdotes desde este tipo de depositación: es nada menos que un poder que deriva del contacto con la divinidad, es decir, de un ente omnipotente (de ahí que el contacto directo con el dios sea tan temible y que su palabra quede revestida de tanto poder; de hecho, palabra y acto de Dios son cosas idénticas para ciertas ideas religiosas) y omnisciente ( de ahí que esas palabras no sean refutables ni discutibles, solo pueden ser aceptadas y obedecidas); por lo tanto, la palabra de Dios- a través de sus representantes- es dogma y está anclada firmemente en la fe. No es difícil darse cuenta de la lógica que sustenta la pretensión de algunas iglesias de que el representante terrenal está asistido directamente por Dios cuando habla; al menos en el caso del Papa en la religión católica, hay una ocasión en la que se formaliza su infalibilidad, ya que-se dice- en ciertas circunstancias está asistido por el Espíritu Santo, por lo tanto, todo lo que diga cuando habla ex catedra es una verdad absoluta pues proviene directamente de Dios.
Para que la palabra del sacerdote pueda cargarse con el poder de Dios, tiene que estar inmersa en una atmósfera de secreto: no cualquiera sabe cómo se puede llevar a cabo esa comunicacón privilegiada con la divinidad; esta es una prerrogativa muy especial que está reservada sólo para iniciados, es decir, para los miembros de la casta sacerdotal -con lo cual se establece una suerte de monopolio del saber teológico. Al mismo tiempo, para que esta palabra tenga su efecto adecuado tiene que intuirse en ella la cualidad de lo episódico; en primer lugar, porque nadie podría resistir una comunicación permanente y contiunuada con Dios, y en segundo término, porque una comunicación permanente con la deidad haría de ésta un evento cotidiano y común, poco sagrado y carente de misterio, por el contrario, la palabra de Dios-impartida por sus representantes-tiene la característica de ser un evento extraordinario y de esta forma conserva su carácter mágico y excepcional.
La palabra del sacerdote tiene una eficacia huérfana de cualquier necesidad de ratificación o de argumentación lógica, no obedece a ningún tipo de razonamiento científico o al juicio de un interlocutor, desde esta perspectiva es epistemológicamente irrebatible: de ahí su aspecto potencialmente maligno, ya que resulta irrefutable.
Cuando un sacerdote habla en el nombre de la deidad y dice que "Dios está enojado", o "complacido", o que "Dios desea" algo, no hay nada que nos pueda ayudar para comprobar o rectificar lo dicho por su representante: lo dicho por Dios pertenece, por definición, al ámbito de la comunicación privada y exclusiva enrtre el sacedote y Dios: todos los demás están excluidos de este tipo de intercambio misterioso e inefable. En estricto sentido, cualquier persona con mentalidad positivista o espíritu experimental podría darse cuenta de que no cumplir con algún tipo de ordenanza recibida por "la palabra de Dios", no produce las calamidades esperables desde la furia vindicativa con la que la deidad -se dice- amenazó en caso de incumplimiento del hombre. Sin embargo, justamente por el carácter tan débil de las amenazas con las que Dios trata de doblegar la voluntad del hombre, las iglesias de todos los tiempos se han encargado de fabricar "las pruebas" del poder divino y han intentado establecer nexos causales entre la ira de Dios y todo tipo de catástrofes naturales, eclipses, pandemias y pestes, terremotos y fenómenos atmosféricos, o han conectado las calmas ulteriores o dichas hecatombes, como signos de su apaciguamiento, contento o beneplácito. Parecería que la casta sacerdotal no ha podido advertir que con estas pruebas hacen de Dios un sujeto sospechosamente cruel y filicida, que posee características tan humanas como ese afán genocida con el que castiga a sus hijos - sólo hay que recordar algunos casos ejemplares de aplicación de algo parecido a la solución final hitleriana como cuando trató de exterminar al hombre con el Diluvio Universal, con la destrucción de Sodoma y Gomorra, etc. Pese a todo, y como cualquiera puede comprobar, en todos estos casos se trata de juicios a posteriori, de una conexión causal establecida ad doc entre un fenómeno natural y la ira de Dios. De hecho, ninguna palabra de Dios dicha por sus representantes ha podido tener ese valor predictivo que se le suele atribuir. La Biblia está plagada de ejemplos que "prueban" la acción de Dios como consecuencia del castigo impuesto a los hombres por su desobediencia y su conducta pecaminosa, o como manifestaciones de su infinita misericordia y bondad.
Por otra parte, es sorprendente que el enfoque religioso de la psicoterapia adolezca de todas aquellas limitaciones de la psiquiatría pre-freudiana. Como dice uno de los exponentes más típicos de esta forma de terapia religiosa, la tarea psicoterapéutica se concibe "como un encuentro inter-humano. Esto trasciende los conceptos de transferencia y contratransferencia. El encuentro existencial supone un encuentro real de personas reales en un mutuo empeño por entender el uno al otro a través de una comunicación recíproca" (Hora, 1962, p. 107). Como vemos con claridad, este énfasis en el encuentro inter-humano desde la realidad, obedece a una concepción psicológica decimonónica -pre-freudiana- en la que lejos de trascender (como dice Hora) la importancia del binomio fundamental de todo tratamiento psicoterapéutico: la transferencia/contratransferencia, lo que sucede es un grave desconocimiento de los fenómenos que propician la depositación transferencial de elementos del mundo interno del paciente sobre su terapeuta, incluyendo aquellos elementos que colocan al analista, a los ojos del paciente, en el sitio del sujeto supuesto saber -para decirlo en los descriptivos términos empleados por Lacan. Si no se toman en cuenta estos elementos transferenciables y su resonancia en la contraransferencia del terapeuta, está expuesto a actuar ese papel desde una contraidentificación proyectiva; esto sin tomar en cuenta que al querdarse el proceso terapéutico circunscrito al puro terreno inter-humano -sin atender el mundo intersubjetivo en el cual se juegan los dinamismos del inconscienrte- el encuentro terapéutico se reduce a un intento voluntarista desde una situación en la que se concibe un aparato psíquico que queda reducido al mundo de la conciencia-pensamiento superado desde hace ya más de cien años.
Esto nos permite concluir que el enfoque religioso de la psicoterapia aún está en ayunas de advertir la importancia de las fuerzas inconscientes que se juegan en la dinámica de la transferencia/contratransferencia, ya que no las tienen en cuenta en los abordajes psicoterapéuticos con este tipo de orientación, al mismo tiempo, y como complemento dialéctico de lo anterior, al no tener en cuenta - por desconocimiento o denegación- la importancia de este tipo de determinantes dinámicos en la conducción de la feligresía, tienden a hacer un uso psicopático de esta fuerza para manipular y conducir a las masas. En ambos casos, la ignorancia, la denegación o la represión de estas fuerzas se paga muy caro. Los pacientes no son ayudados con toda la amplitud y profundidad con la que se requiere para aliviarles su sufrimiento psíquico, y las masas de fieles son manipuladas con poco respeto, en el mejor de los casos, o con intenciones de sometimiento e infantilización al servicio de una casta que detenta un poder basado en supuestos ultraterrenos, pero en todo caso poco dignas de quienes pretenden establecer códigos morales para la conducta del hombre frente a sus semejantes o asumir el derecho de postular declaraciones normativas para la conducción de toda la sociedad.
Juan Vives Rocabet. 26 de septiembre de 1996.
martes, julio 18, 2006
Para viajar.
| Para tomar el ómnibus en una esquina hay que dejar que nos crezcan las espuelas, la coraza de piel de cocodrilo y una espada de hierro y mucho óxido. Entonces sí, montar en las butacas domando el pasamanos con las riendas y apearse en una esquina, renovados. Y así todos los días, cada mes, volar en los corceles de las ruedas con la cabeza tras la ventanilla y los ojos atentos al semáforo. Que a veces aparecen los molinos (los gigantes de aspas remolinos) y hay que frenar de golpe y acecharlos. Para tomar el tren, la misma cosa, excepto por el ruido del silbato cuando leva las anclas y navega por las vías pringosas de la sal fina. Y hay que aferrarse bien a los vagones sobre todo cuando sube la marea, que a veces aparece Moby Dick revolcándose feroz en los andenes y hay que saltar a la estación con los arpones y soga resistente en los bolsillos. Para viajar hay que tener mucho cuidado. Susana Lage. |
viernes, julio 14, 2006
Supermercado Makro.
No es verdad que la emoción perdure.
Más chance de perdurar tiene la decepción,
pero tampoco. Esto es un puente,
cuando todavía no es de noche
de aquél lado parpadea un letrero de neón.
Hay una playa de estacionamiento,
unos pocos autos, una cúpula de hierro.
Se corta el chorro de mucosa que lanzaba
un canalón desde lo alto a un pozo;
suena ahora un silbato. Antes de llegar acá
visitamos una iglesia que se impone
por altura y estilo a las barracas del sur;
admiramos el ábside, la pila bautismal,
y en un vitral que absorvía la última luz
nos pareció ver que un rostro
a punto de asomar se disipaba. Así también
sobre estas negras aguas drogadas
ningún espíritu puede agitarse
ni permanecer o resbalar el reflejo
de las siluetas que cruzan el puente.
No hay, por genuina que sea,
entre las torres de hormigón que acá y allá
suben al cielo, impávidas, una sola
que el roce de un ala no pueda derribar.
D. G. Helder.
lunes, julio 10, 2006
The condom applicator.

Winner of SABS award (South African Bureau of Standards)
HIV infections have become a global concern, especially in Sub Sahara Africa. The condom applicator helps alleviate this pandemic by assisting a universally accepted product, instead of introducing a new system into an already controversial environment. The product uses innovative packaging design to help reduce the rate of infection by ensuring the user does not touch the condom which could possibly rendering it infected. The design has featured in numerous publications and has been voted by GQ magazine as 1 of the 100 items South Africa should be most proud of.
Tecnología desarrollada en Sudáfrica.
www.dddxyz.com
domingo, julio 02, 2006
Los huaxtecos según los informantes de Sahagún.
Entre los diversos valores de la monumental obra de fray Bernardino de Sahagún se encuentran los datos recogidos por sus informantes indígenas acerca del origen y formas de vida de los antiguos mexicanos. En Estudios de Cultura Náhuatl (vol. V, pp. 15-29) don Miguel León-Portilla reproduce y comenta la parte que habla del grupo huaxteco, de origen mayance, conocido también como tohueyome o pantecas...
ORIGEN Y EXPLICACIÓN DE LOS VARIOS NOMBRES CON QUE ERA CONOCIDO ESTE GRUPO.
Su nombre es también tohueyome,
también es su nombre pantecas o panotecas.
Su nombre p`roviene de (su) tierra,
el nombre de ese lugar llamado Cuextlan.
Quienes viven en esa tierra,
según se dice, son nombrados Cuextecas.
El nombre de uno (en singular) es cuextécatl.
Y respecto de su nombre tohueyome,
uno solo se dice tohueyo.
Este nombre de tohueyo significa
nuestro vecino.
Y respecto de su
nombre pantecas o
panotecas,
proviene este nombre de
Pantla o Panutla,
porque también es Pantla el nombre de
allá donde viven.
Pantla o panutla quiere decir,
donde se atraviesa por encima del agua,
pues está en la orilla del mar.
Por esto se llama, donde se atraviesa
por encima del agua,
porque dicen que quienes llegaron,
se acercaron, hicieron
merecimiento de tierras,
vinieron aquí a sembrar semilla,
según se dice,
en la tierra mexicana, donde se dice ahora
India Occidental,
vinieron en barcas,
cruzaron hacia acá por encima de las aguas
que se juntan con el cielo.
Y allí vinieron a salir a la orilla del agua,
por esto se dice, se llama Pantla.
Antes se decía Panutla, que significa:
donde se atraviesa por encima del agua.
Y allá hace mucho calor,
mucho por él se padece.
Pero hay allí toda clase de mantenimientos,
muchas especies de frutos se dan allí,
ninguno de ellos se ve aquí,
los llamados "recogidos por los cuextecas".
SOBRE EL ORIGEN DEL PULQUE Y LOS DEFECTOS PRINCIPALES DE LOS HUAXTECOS.
La detección de abusos de los huaxtecos está ligada al pensamiento ético de los nahuas. Sobre esto, León-Portilla señala:
Particularmente en la sección que trata de los defectos de los huaxtecos es posible descubrir algunos rasgos del llamado pensamiento ético de los nahuas, que condena en los otros, aquello que no se ajusta a sus propias normas [...] Al hablar de los varios pueblos que les precedieron y recordar antiguos mitos, [los mexicas] evocan un episodio en el que desempeñan importante papel los huaxtecos. Se trata del descubrimiento del pulque que, según la relación, tuvo lugar en el "monte de la espuma" (Pozonaltépec). Allí los huaxtecos, que bebieron en exceso, se dieron a conocer para siempre. En la mentalidad de los pueblos nahuas, sus vecinops de origen mayance aparecen como poseedores de elementos culturales valiosos, pero también como gente dada a la bebida y amante de andar desprovista de aquella ropa que cubre las verguenzas humanas.
En el mito de la invención del pulque se describe cómo, en el "monte de la espuma", fue descubierto el pulque por Mayahuel y Patécatl. Una vez descubierto, los señores se congregaron para beberlo, y bebieron cuatro copas cada uno, pero Cuextécatl, "jefe de un grupo de gentes de una misma lengua", pidió un quinto vaso del pulque, con el cual se embriagó. Ya bajo la intoxicación, se desnudó y arrojó sus ropas. Ante el vergonzoso acto, se deliberó su expulsión. Cuéxtecatl fue seguido por "todos los que entendían su lengua" y se dirigieron a Panutla (también Pantla). Ahí los cuextecas, se dice, "...llevaban consigo la diversión, las flautas". Y el relato continúa así:
Porque con muchas cosas hacían regocijo,
De muchas maneras hacían girar los rostros
de la gente,
así hacían sus embaucamientos,
hacían arder los jacales,
hacían brotar agua,
se partían a sí mismo en pedazos,
muchas cosas hacían.
Pero no abandonaron su desverguenza,
su embriaguez.
Mucho se entregaban al pulque,
Y así seguían el ejemplo de su padre,
de su jefe, el Cuéxtecatl.
Porque los varones siempre andaban
desnudos, nunca usan bragueros
hasta que llegó la fe, el cristianismo.
Y porque él (su jefe) se embriagó,
bebió cinco pulques,
allá en el monte de la espuma,
también siempre andan como bebidos los
cuextecas,
como si siempre anduvieran comiendo yerbas
alucinógenas.
Y a aquél a que no se comporta,
que vive como embriagado,
estas palabras se le dicen:
"es la imagen del Cuextecatl.
¿Acaso has bebido cinco pulques?
Bebió cinco pulques.
Porque no sólo tomó cuatro,
se acabó cinco pulques".
Revista Arqueología Mexicana No. 79 LOS HUASTECOS.
ORIGEN Y EXPLICACIÓN DE LOS VARIOS NOMBRES CON QUE ERA CONOCIDO ESTE GRUPO.
Su nombre es también tohueyome,
también es su nombre pantecas o panotecas.
Su nombre p`roviene de (su) tierra,
el nombre de ese lugar llamado Cuextlan.
Quienes viven en esa tierra,
según se dice, son nombrados Cuextecas.
El nombre de uno (en singular) es cuextécatl.
Y respecto de su nombre tohueyome,
uno solo se dice tohueyo.
Este nombre de tohueyo significa
nuestro vecino.
Y respecto de su
nombre pantecas o
panotecas,
proviene este nombre de
Pantla o Panutla,
porque también es Pantla el nombre de
allá donde viven.
Pantla o panutla quiere decir,
donde se atraviesa por encima del agua,
pues está en la orilla del mar.
Por esto se llama, donde se atraviesa
por encima del agua,
porque dicen que quienes llegaron,
se acercaron, hicieron
merecimiento de tierras,
vinieron aquí a sembrar semilla,
según se dice,
en la tierra mexicana, donde se dice ahora
India Occidental,
vinieron en barcas,
cruzaron hacia acá por encima de las aguas
que se juntan con el cielo.
Y allí vinieron a salir a la orilla del agua,
por esto se dice, se llama Pantla.
Antes se decía Panutla, que significa:
donde se atraviesa por encima del agua.
Y allá hace mucho calor,
mucho por él se padece.
Pero hay allí toda clase de mantenimientos,
muchas especies de frutos se dan allí,
ninguno de ellos se ve aquí,
los llamados "recogidos por los cuextecas".
SOBRE EL ORIGEN DEL PULQUE Y LOS DEFECTOS PRINCIPALES DE LOS HUAXTECOS.
La detección de abusos de los huaxtecos está ligada al pensamiento ético de los nahuas. Sobre esto, León-Portilla señala:
Particularmente en la sección que trata de los defectos de los huaxtecos es posible descubrir algunos rasgos del llamado pensamiento ético de los nahuas, que condena en los otros, aquello que no se ajusta a sus propias normas [...] Al hablar de los varios pueblos que les precedieron y recordar antiguos mitos, [los mexicas] evocan un episodio en el que desempeñan importante papel los huaxtecos. Se trata del descubrimiento del pulque que, según la relación, tuvo lugar en el "monte de la espuma" (Pozonaltépec). Allí los huaxtecos, que bebieron en exceso, se dieron a conocer para siempre. En la mentalidad de los pueblos nahuas, sus vecinops de origen mayance aparecen como poseedores de elementos culturales valiosos, pero también como gente dada a la bebida y amante de andar desprovista de aquella ropa que cubre las verguenzas humanas.
En el mito de la invención del pulque se describe cómo, en el "monte de la espuma", fue descubierto el pulque por Mayahuel y Patécatl. Una vez descubierto, los señores se congregaron para beberlo, y bebieron cuatro copas cada uno, pero Cuextécatl, "jefe de un grupo de gentes de una misma lengua", pidió un quinto vaso del pulque, con el cual se embriagó. Ya bajo la intoxicación, se desnudó y arrojó sus ropas. Ante el vergonzoso acto, se deliberó su expulsión. Cuéxtecatl fue seguido por "todos los que entendían su lengua" y se dirigieron a Panutla (también Pantla). Ahí los cuextecas, se dice, "...llevaban consigo la diversión, las flautas". Y el relato continúa así:
Porque con muchas cosas hacían regocijo,
De muchas maneras hacían girar los rostros
de la gente,
así hacían sus embaucamientos,
hacían arder los jacales,
hacían brotar agua,
se partían a sí mismo en pedazos,
muchas cosas hacían.
Pero no abandonaron su desverguenza,
su embriaguez.
Mucho se entregaban al pulque,
Y así seguían el ejemplo de su padre,
de su jefe, el Cuéxtecatl.
Porque los varones siempre andaban
desnudos, nunca usan bragueros
hasta que llegó la fe, el cristianismo.
Y porque él (su jefe) se embriagó,
bebió cinco pulques,
allá en el monte de la espuma,
también siempre andan como bebidos los
cuextecas,
como si siempre anduvieran comiendo yerbas
alucinógenas.
Y a aquél a que no se comporta,
que vive como embriagado,
estas palabras se le dicen:
"es la imagen del Cuextecatl.
¿Acaso has bebido cinco pulques?
Bebió cinco pulques.
Porque no sólo tomó cuatro,
se acabó cinco pulques".
Revista Arqueología Mexicana No. 79 LOS HUASTECOS.
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