jueves, mayo 29, 2008

Memoria gráfica del IV seminario internacional Diálogos con la psicología Latinoamericana.

Es tradición de los huastecos hidalguenses que se toque "el canario" en sus festividades y que se corone de flores a las visitas importantes para el pueblo, se les coloca al cuello uno o varios rosarios hechos florales y se les da un bastón de mando hecho con totomoxtle (la hoja de la mazorca del maíz) y flores. En la imagen, Katia (Cuba) es recibida por una comitiva de alumnos en la preparatoria rural donde laboro, único bachillerato que fué sede del Seminario.

Martha Raquel (Uruguay)posa conmigo en uno de los ejercicios con los alumnos.

Martha escucha atenta las conclusiones del árbol de la vida que un grupo de alumnos diseñó en torno a las adicciones.

miércoles, mayo 28, 2008

La Música del Maíz.

Los canarios o xochicuicatl son una muestra de la gran producción musical que en torno al maíz se realiza en México. El arte, forma de expresión modelada y modeladora de la rica cultura Huasteca, es un excelente vehículo de representación simbólica de los procesos de producción agrícola de esta gramínea.
A pesar de los problemas que presentan la inequitativa distribución de la tierra, el intercambio desigual de los productos del campo y el creciente deterioro ecológico padecido en la región Huasteca, las comunidades indígenas se han preocupado por mantener sus prácticas rituales alrededor del cultivo del maíz. Ésta manifestación cultural ha favorecido no sólo la práctica del trabajo comunal y la ayuda mutua, indispensables en los procesos productivos y en el correr de la vida cotidiana, sino sobre todo ha ayudado a la conservación de su identidad étnica.
Para ayudar a comprender mejor las motivaciones y el valor de estos discursos musicales, es oportuno referirse brevemente al tipo de ritual en el que se inscriben. Evidentemente, la presencia de rituales en torno al maíz en distintos pueblos indios de la Huasteca, nos habla de la vigencia hasta nuestros días de una visión del mundo que hunde sus raíces en las ancestrales culturas mesoamericanas. Estos valores, perpetuados a los largo de la historia gracias a complejos procesos de recreación y resignificación, han implicado a su vez una incorporación de importantes y nuevas esencias culturales. Así, se puede decir que la cosmovisión indígena actual está configurada por diversos tiempos y distintas sedimentaciones simbólicas: el pasado que se mantiene como memoria histórica colectiva, sirve como proscenio en donde el presente es representado, y este último a su vez hace posible una proyección de los tiempos por venir. En toda esta amalgama de discursos y tiempos, los mitos y los ritos fungen como vehículo de expresión privilegiada de esa cosmovisión. La presencia de éstos en la mayoría de las comunidades indígenas, pone de manifiesto que siguen manteniendo un papel primordial como sistemas de comunicación simbólica.
Los rituales del maíz deben ser comprendidos dentro del universo mítico correspondiente: son una forma particular de poner en escena y de encarnar a los personajes-símbolo del imaginario colectivo. En la mitología de la Huasteca, uno de los personajes más relevantes es sin duda Chicomexochitl, quien representa al maíz (también recibe otros nombres, dependiendo del grupo étnico y de la comunidad. Roman Guemes se refiere a ello cuando señala: "uno de los personajes fundamentales de la mitología Huasteca lo es sin duda El niño del maíz. El pequeño o el señor del maíz, El niño llorón, que bajo advocaciones de Tzakam, Dìpak, Sintekli (Sinteksij), Plisintektli, Chikomexochitl, etc., ha permitido la existencia de grandes ceremonias y rituales..."). En esta región se emplea particularmente el apelativo, que significa "siete flores" ( el siete es un número esotérico relacionado muy estrechamente con la cosmovisión mesoamericana y que aparece en muchos conceptos mágico-religiosos. Otra deidad mesoamericana que representa al maíz es Chicomecóatl: siete serpiente). Se trata de la advocación divina del cereal en su forma infantil, la del maíz-niño (cabe señalar que existen otras representaciones de este cereal: cuando es maíz tierno, se le representa como la diosa Xilonen, deidad femenina, virgen florida; cuando es mazorca madura, se representa como Cintéotl, divinidad masculina). Éste siendo semilla, posee un potencial germinal que representa las fuerzas creadoras y generadoras de la vida. Se revela como héroe civilizador, inventor de las técnicas agrícolas y estrechamente relacionado con la creación de la música y la danza: como inventor de instrumentos musicales, como músico, como danzante.
El conjunto de mitos relacionados con Chicomexóchitl, también explica la constante presencia de música y danza en los rituales de siembra y cosecha del maíz, denominados genéricamente Costumbres, sin embargo, este concepto es complejo, ya que no se limita a nombrar las ceremonias agrícolas, sino que se aplica igualmente a ritos de transición, de curación y de purificación. En cualquiera de los casos, el objetivo principal del Costumbre es el establecimiento de la comunicación entre los hombres y los dioses, con la finalidad de mantener o restablecer el orden y la armonía del universo, permitiendo el transcurso cíclico de la vida sin contratiempos. Así, el ritual funda una solución de continuidades en el devenir del tiempo y del espacio profanos para instaurar el universo sagrado, hábitat de los dioses. Es el momento prodigioso para celebrar el intercambio de dones que reviste formas simbólicas.Las flores, el incienso, la música,la comida y todo elementos ofrecido, se colman de significados nuevos, asentando los fundamentos primordiales de la comunicación con la divinidad.

sábado, mayo 17, 2008

"A penas empiezo a darme cuenta de que mi vida se ha deslizado entre fuerzas absurdas que no puedo dominar, a saber: el miedo infantil a los adultos; la indecisión cuando la decisión no importa; la duda cuando la certeza da lo mismo; el temor a ver lastimada mi vanidad que huye siempre bajo un disfraz de indiferencia: el falso entusiasmo ante obras mediocres, dictado por el deseo de agradar y de ser perdonado por algo que todavía tengo que averiguar qué es".

Augusto Monterroso.

martes, mayo 13, 2008



Por segundo año consecutivo, se emprendió una campaña en los medios de comunicación y el sistema de transporte metropolitano (metro) para combatir a la Homofobia. En la televisión este mes aparecieron los spots utilizando imágenes de la marcha del orgullo LGBT. Esto ha significado un gran paso en el abordaje de éstos temas cuya finalidad es sobre todo, aplacar a la ignorancia, también los spots contra la discriminación hacia las personas que viven con VIH me han dado una muy grata impresión y no he dejado de sonreír complacido al analizarlos, en ese sentido, creo están mucho mejor logrados que éstos primeros spots contra la homofobia ya que al utilizar la imagen estereotipada del homosexual confunde.

Ya anteriormente he comentado a cerca de los peligros de la tolerancia como valor de la democracia, y apostaba por el valor del respeto que se antoja mas plural y un verdadero esfuerzo por el cambio. Hace unos días en un arrabal me encontré a un profesor con el que he compartido algunas cervezas programando como fondo musical al entonces llamado canto nuevo. Unos travestis indígenas sentados en las mesas contiguas toleraron los primeros quince minutos de música, pero pronto comenzaron a gritar y despotricar contra el escucha al no comprender aquellos gustos musicales. Esto generó un aguerrido alegato, quienes apostaban por el canto nuevo habían tomado las cosas con mucho sentido del humor y pronto al desatarse la intolerancia, pedían que los transformistas se marcharan a la calle. Esta anécdota nos hace pensar que no solo a la población heterosexual habrá que enseñarle el valor del respeto, también nuestra comunidad de disidentes sexuales adolece de intolerancia y discriminación en el gremio.

Falta campañas contra la homofobia en la misma comunidad LGBT. Estamos dando los primeros pasos.

miércoles, mayo 07, 2008

Sálix Babilónica o de cómo la selva de la huasteca hidalguense llegó a Tampico.

Con retraso, el evento inició casi una hora después de lo previsto, sentado en una banca en el corredor de la Casa de la Cultura de Tampico tomaba la fresca brisa que se levantaba desde la desmebocadura del río Tamesí. Uno a uno fueron llegando técnicos, conserjes y chalanes para terminar el montaje de los cuadros que en pocos minutos serían dados a conocer a los curiosos, a los especialistas y a los mirones que nos fuimos conglomerando aguardando el momento de la inaguración.
Carluz Sáenz descendió de una camioneta acompañado de otro creador cuya cara me es familiar pero con quien nunca he mediado palabra. Me sonrió con la sencilléz de su morral cruzando por su pecho, como sus pasos que cruzaron el lobby para extenderme su mano y mostrarme su perfecta dentadura.
Otros carros como en una caravana dispar fueron depositando personajes en aquella casa estilo neoclásica acondicionada como galería, cineclub y bodega. Una maestra con entusiasmo me gritó apresurando el paso: "¿quién mas viene?". Sonriendo mostré mi ignorancia y la vi alejarse en un tumulto momentáneo.
Gustavo Zamarripa (dueño de la única galería en Huejutla, llamada Mallinalli) con visible nerviosismo empuñó un micrófono a su boca, parecido a una enorme paleta tootsie-pop. Endulzando las palabras nos habló de la plástica figurativa de ese grupo de creadores a quienes logró congregar, de los motivos costumbristas y paisajistas que encontraríamos en los cuadros, de la nula academia que muchos de ellos están careciendo pero de el auténtico compromiso autodidacta de su vocación plástica.
Adentro escenas cotidianas de los suelos huastecos eran encapsuladas en trazos y pinceladas, de acrílicos y óleos figuraban los rostros desproporcionados del músico, del niño volando papalotes, de los danzantes cayendo de bruces desde lo alto de un palo, desplomándose como los rayos del mítico sol padre, el músico ejecutando un violín y en nuestras mentes resonaba un huapango olvidado.
Sin menospreciar el trabajo y el tesón de los artistas plásticos convocados, el trabajo de Carluz Sáenz sedujo a muchos, el manejo de la luz en sus paisajes logra una definición y una limpieza que le da a uno la sensación de claridad interior, el paisaje salta del lienzo y se extiende en nuestro interior, ahí las raíces de la Ceiba se nutren de nuestra sangre no como un parásito, sino como una extensión orgánica del yo. Los elogios se sucedieron uno tras otro.
Efrén Fayad también gustó, en sus cuadros no puede negar su vena musical, la enseñanza de los viejos, de los hombres de años, que con paciencia le han revelado los secretos del violín, no'mas afinando el oído, por puro gusto pues, como lo dicta "el" costumbre. Pintura costumbrista coherente con su formación artística y hombre del pueblo.
La muestra incluye una selección de máscaras tradicionales xantoleras (de día de muertos) y tallas en madera, que representan escenas del diario vivir y la imaginación del artista huasteco.
Esta es la primera incursión de hombres sencillos, de campo, cuyo trabajo, constancia, paciencia y talento ha emergido de entre la selva para meterse en los ojos de una mirada dispuesta a dejarse seducir por los colores de una huasteca mítica que dormita entre ríos, ceibas y framboyanes.

Con una copa del tradicional curadito de jobo nos bebimos la expocisión, quemando las tripas cual calor veraniego de ese pedazito de paraíso que es mi terruño.

lunes, mayo 05, 2008

Conquista mexica de la huasteca

Los mexicas invadieron la huasteca, ocupando el territorio que comprende desde Tuxpan (Veracrúz), hasta Aquismón (San Luis Potosí), en el siglo XV, con el propósito de rodear el Señorío Independiente de Meztitlán, al que no habían podido derrotar para someterlo al gobiernos de la Triple Alianza.
Ya sojuzgados, aunque el territorio no fue conquistado totalmente y fue escenario de continuos enfrentamientos y guerras, los mexicas obligaron a los huastecos a tributarles productos claves como mantas preciosas, algodón, maíz, chile, pescados y mariscos, sal cacao y miel de abeja.
Aunque el punto oscuro en la historia de la Huasteca es el que se relaciona con la conquista de la región por los aztecas o mexicas, existen tres fuentes de información respecto al acontecimiento: el llamado códice Mendocino y las crónicas de Tezozómoc y Durán.
Según el códice, la conquista de la Huasteca empezó durante el reinado del emperador Moctezuma Xocoyotzin. La primera guerra de los huastecos con los mexicas se llevó a cabo en Tuxpan, en el año Cinco Tochtli, equivalente a 1458. Los guerreros aztecas que lucharon en la batalla pertenecían a Tenochtitlan, Tacuba, Texcoco, Atzaputzalco y Xochimilco. Sojuzgaron Tlapacoyan y Cuetlaxtan.
Durante el gobierno de Axayácatl, los mexicas conquistan cuatro importantes núcleos huastecos: Tlaolom, Tamos, Tompatle y Tuchpan. Posteriormente Tizoc sojuzga Tamapachco.
Los huastecos carecían de un señor único, eso impidió que la sujeción fuese completa. Refiere el Códice Mendocino que cuando los españoles arribaron al actual territorio de México la autoridad de los aztecas no parece haber sido muy firme en la Huasteca, ya que tienen que conquistarla cual si nunca lo hubiese sido.
Otro de los gobernantes azteca que conquistaron sectores poblacionales de la Huasteca, fue Ahuitzotl, octavo gobernante de Tenochtitlan (1486-1503), a quien se le atribuye la conquista de Huejutla (Huexotla).
Fue hermano de los emperadores Axayácatl y Tizon, a quien sucedió todavía siendo muy joven. Inició una política de prestigio personal basada en el poderío militar. Emprendió numerosas campañas bélicas en las que obtuvo importantes victorias y con la que incrementó considerablemente la extensión y riqueza material del imperio.
Durante la conquista mexica de la Huasteca, los invasores se apoderaron de las mejores tierras, confirmando la imposición de sus costumbres y prácticas religiosas, así como el de su idioma, el náhuatl, circunstancia que dio origen a que la lengua huasteca fuera desapareciendo paulatinamente en la porción territorial de la Huasteca hidalguense. Así, a mediados del siglo XVI, según se manifiesta en la "Relación de Huexotla de 1580", la lengua materna-el huasteco-prácticamente fue olvidada. Una prueba irrefutable de ello, es que consecuentemente han desaparecido los nombres huastecos de los diversos poblados de la región, nombres que han sido olvidados y que fueron cambiados a la lengua náhuatl, como el de Huejutla (Tamzobtocoy), que inicia como muchos otros de la huasteca potosina, tamaulipeca y veracruzana, con la sílaba "tam" o "tan", cuyo significado en huasteco es lugar
En las crónicas prehispánicas hay un acontecimiento que explica, aunque a grandes rasgos, porqué los mexicas consideraban a los huastecos parientes lejanos, no obstante que los despreciaban por sus peculiares costumbres.
Se dice que los primeros pobladores de la Huasteca llegaron a la región de Pánuco en embarcaciones con las que cruzaron el mar. Desde aquella zona costeña habrían caminado siguiendo la ruta que marcaba la existencia de la Sierra Nevada y los volcanes, llegando hasta un lugar llamado Tamohanchan, probablemente la región comprendida entre Xochicalco y Teotihuacan.

jueves, mayo 01, 2008

Hace unos años, un grupo de pintores locales comenzaron a reunirse y discutir lo difícil que ha sido ganar espacios para realizar expocisiones y dar a conocer sus propuestas pictóricas, tocaron puertas y lograron patrocinio (generalmente de las presidencias municipales) para montar una que otra muestra. Al compartir sus inquietudes con creadores del puerto de Tampico, se inició un diálogo entre las entidades federativas de Hidalgo y Tamaulipas. En Huejutla (lugar donde realmente radico) se ha abierto la primera galería de arte invitando a artistas del puerto jaibo a exponer y realizar talleres.


Ahora le ha tocado el turno a Tampico para corresponder a estas atenciones, montando la primera expocisión de la plástica que se hace en la zona norte del estado de Hidalgo, región a la que se le denomina Huaxteca Hidalguense.


Mi amigo Efrén Fayad Islas nos convoca a visitar la exposición colectiva, a realizarse este sábado en la Casa de la Cultura de Tampico. Por ahí nos vemos y comentamos.

lunes, abril 21, 2008

En algunas culturas, las fotografías son una especie de hechizería, después de todo una extraña caja que dispara rayos de luz, se roban los rostros y la esencia de todas las cosas. Esa desconfianza inicial, ese nuevo esquema atemoriza a cualquiera, la tecnología, la novedad siempre causa intimidación.
En nuestros pueblos indios sigue sucediendo. Con el paso de los años la cámara fotográfica ha pasado a ser integrada como tecnología en las familias y en las comunidades, significa un archivo personal y comunal de la historia del pueblo, de sus costumbres, fiestas, de los eventos significativos, testimonios en papel de su existencia, una reafirmación de la identidad. Y sin embargo, aún genera desconfianza posar ante la cámara. Al revisar los archivos familiares, o si la confianza y la amistad lo permite, nos asomamos a los archivos fotográficos de vecinos y amigos, observaremos tal desconfianza en la rigidez de la postura, que varía muy poco de archivo en archivo: los brazos pegados a los costados del cuerpo, con fuerza, como si el alma se les fuera a escapar por la piel. El rostro jamás sonríe, solemnes miran a la cámara con el miedo asomando por la ventana de sus ojos. Aún si es boda, un bautizo, la graduación de los hijos, la sonrisa negada muere en la tensión de dos labios ciñéndose uno al otro, herméticos, morados de temor.
Muchas veces intenté fotografiar a mi abuelo, como un paparazzi lo perseguía por la huerta, intenté persuadirlo con palabras tiernas, lo sorpendía in fraganti, como no queriendo la cosa, pero todo había sido inútil, a lo máximo que había llegado era captarlo en movimiento, ocultando su rostro, dando la espalda, inclinándose al piso.
En los días de descanso propios de la Semana Mayor conversábamos en el patio de la casa de mis abuelos. Mi madre me pidió que con la cámara integrada al teléfono móvil, fotografiara a mi viejo. Para mi sorpresa, dócilmente aguardó el largo minuto en el que enfocaba su imagen. En el último momento: esbozó una sonrisa acorralada.

lunes, abril 07, 2008

En mi deambular en este mes que termina y el mes perdido de las canciones de Sabina, he sido padrino involuntario en la confirmación de Cochevalo mi pingo sobrino, he conversado con sacerdotes persuadiéndolos de que el matrimonio de mi amigo Manuel es lo mas conveniente para asegurar la perpetuación de la raza humana. Sin esperarlo, un par de ojos urgaron en mi mente como una imagen fija que recorrió mi sangre y se metió en la bomba que guardo en el pecho. Esos ojos grises cambian de color según el ambiente del que se rodea, se camuflajean, se adaptan con vertiginosa facilidad y yo que me consideraba un camaleón, comprendo que tengo mucho que aprender aún. El espejo cósmico de tu mirada, complementa mi alma. ¿queda alma?
Hoy fui a recoger los carteles promocionales del IV Seminario Internacional Diálogos con la Psicología Latinoamericana. En los pasillos del modesto centro de salud donde hice servicio social, saludé a las enfermeras, a las doctoras, con las que durante mas de un año colaboré, y mas allá de la relación profesional, compartimos lo que conformaba nuestras vidas personales, más de una lágrima se desprendieron de unos ojos vidriosos, ebrios de dolor. Al despedirme un viejo amigo, compañero artesano, callejero como yo, me presentó a su retoño: un bodoque de marcadas facciones indígenas que sonreía jubiloso. Sin adivinarlo, me avisó de la muerte de su joven hermano, tardíamente. Una vez mas aparecieron las lágrimas.
Hundido en la rutina del trabajo, el estrés cotidiano y la organización de mi vida personal, siento que he perdido de vista al mundo que me rodea, me perdí del nacimiento de los hijos de mis amigos, no me despedí de quienes pasaron por mi vida dejándome una marca permanente, olvidé prestar mis oídos a las historias de personajes reales, palpables, en quienes deposito mis afectos. Todo en nombre del trabajo, del prestigio y de la superación personal. Me doy cuenta de que la verdadera superación personal no es individual, es grupal, y consiste en crecer espiritualmente con las personas que conforman mi universo. Provengo de una comunidad indígena donde el crecimiento era concebido de forma comunal y aunque tiene sus peligros una ética grupal como ésta, quienes tenemos fuertes lazos filiales requerimos de relaciones positivas con los otros para tener la conciencia tranquila.
Tengo mucho en que pensar.

foto: Homo Rodans.

jueves, marzo 27, 2008

Placer sin rodeos.


El sexo sin preámbulos es buscado en más lugares de los imaginados. Las identidades no importan, la prevención no existe. Sólo la calentura que crea lenguajes sin palabras para ligar y satisfacer las ganas. En este reportaje, primera de dos partes, se describen algunas de las múltiples formas de gozar sin comprometerse a nada con nadie.

Por Antonio Contreras.
“Tener sexo anónimo fue un descubrimiento en muchos sentidos. Para empezar, jamás me imaginé que me fuera a gustar tanto. Durante mucho tiempo critiqué los cuartos oscuros, los clubes de sexo y los baños públicos porque creía que sólo entraban viejitos o chavos no muy agraciados. Error. Descubrí que asiste todo tipo de gente, como para que nadie se quede con las ganas; descubrí también mis facetas exhibicionista y vouyerista”. Quien habla es Rodolfo, de 32 años. Dice que dos o tres veces al mes acude a alguno de esos lugares para tener sexo “sin compromiso”.
El sexo sin compromiso es la premisa básica del sexo anónimo, el cual ocurre en espacios públicos o semipúblicos entre personas que se desconocen y que quizá nunca más se vuelvan a ver. Es un fenómeno casi exclusivamente masculino en el que las etiquetas de la orientación sexual no caben. Es sexo y nada más. En México, como en muchos otros países, se puede practicar sexo anónimo en parques, gimnasios, callejones, campus universitarios, servicios sanitarios de mercados y tiendas departamentales, etcétera. El sexo anónimo se diferencia del sexo casual en que este último sucede cuando en un espacio y tiempo determinados coinciden dos o más personas calientes y dispuestas a satisfacerse mutuamente.
El sexo anónimo no es casual: se busca. Y los lugares para encontrarlo son los cines porno, cuartos oscuros, clubes de sexo y saunas públicos, además de otros sitios cuya vigencia depende del grado de anonimato que conserven, o sea, hasta que autoridades administrativas o policiacas o ladrones y extorsionadores hagan acto de presencia. Por ello, es difícil inventariar los puntos donde hay actividad sexual anónima. Internet y más recientemente los celulares con bluetooth se han revelado como eficaces medios para conseguir sexo anónimo.
El tacto toma la palabra.
Aunque a los cines porno acude todo tipo de gente, predomina un perfil viril. Se trata en su mayoría de hombres que tienen sexo con otros hombres, concepto que define una práctica más que una identidad sexogenérica. “No soy gay, pero ¿a quién no le gusta que se la mamen?”, comenta un parroquiano, quien apenas sospechó que se le estaba entrevistando, abandonó la sala.
La mecánica del ligue es sencilla. En un primer momento, los hombres que desean ser felados deambulan por los pasillos para ser vistos, posteriormente ocupan una butaca, cuidando que las butacas de a los lados estén vacías, para que el interesado se siente junto a él. Es un código que se aprende instintivamente y da resultado cuando al primer hombre no le interesa quién le practique el sexo oral. Para los más experimentados, el deambular se acompaña de cruce de miradas y actitud corporal. En estos casos hay búsqueda específica de pareja sexual, es decir, se compara y se selecciona de entre los asistentes.
La comunicación verbal no es necesaria; de hecho, cualquier intento de establecer una plática pone en riesgo el acto sexual, que se reduce al desahogo de una necesidad. “No vine a conocer a nadie, sólo quería ver la película porque se aprende mucho… Sí, posturas, técnicas…”, se justifica el parroquiano antes de marcharse.

Como él, muchos de los asistentes niegan ser asiduos a los cines porno. Simplemente pasaban por acá, están haciendo tiempo o sólo querían distraerse. Por esta razón, la interacción social antes o después del sexo, así como la posibilidad de una relación futura es prácticamente inexistente. En el transcurso de una función se pudo observar a dos hombres, en diferentes butacas, aparentar que dormían mientras eran felados. Así, en los cines porno la experimentación sexual se constriñe a la masturbación mutua o al sexo oral, mejor conocido como guagüis.
De acuerdo con la investigación Los locales de sexo anónimo como instituciones sociales, de los españoles Fernando Villamil y María Isabel Jociles, los aficionados al sexo anónimo “tienden a separar tajantemente la actividad encaminada a tener sexo del resto de actividades, de forma que sexualidad es precisamente aquello que no es sociabilidad. En este esquema, el sexo es concebido como necesidad, desahogo, instinto.”
El lenguaje del cuerpo
Otro territorio del sexo anónimo son los baños públicos, específicamente en los “vapores y turcos generales”. Si en los cines pueden darse casos de personas que ignoraban lo que sucede dentro, en estos lugares la finalidad de los asistentes es explícita: sexo. Quienes ingresan a los cuartos de vapor y sauna saben lo que ocurre ahí, aunque finjan que no. La desnudez de sus cuerpos los delata.
La clientela es diversa, lo mismo que las fisonomías. Los hay jóvenes y no tanto, delgados y obesos, aunque son mayoría los cuerpos medianos. Las prácticas sexuales van desde la masturbación hasta la penetración. Los encargados de los baños y los masajistas —donde los hay— permanecen en el área de regaderas y no hay nada que identifique el lugar como gay: ni banderas de arco iris ni carteles de prevención de infecciones de transmisión sexual. Aquí se viene a pasar un buen rato, no a hacer conciencia.
Ernesto afirma no ser gay, sino “sólo calenturiento”. Acepta que acude con frecuencia a los baños públicos, porque “aquí la gente no tiene tantas broncas para tener sexo. Empecé a venir hace como dos años —ahora tiene 28— y seguiré viniendo después de que me case… Sí, claro, todos nos tenemos que casar, ¿no? Experiencias desagradables no he tenido. Bueno, tal vez la primera vez. Un señor se sentó junto a mí, aquí en el vapor, y me dijo que esto de los baños era algo así como una hermandad, que tenía que aflojar con todos para que pudiera seguir viniendo. La verdad sí me asustó. Me salí y tardé como 15 días en regresar”.
Para conseguir sexo no hay que hablar, el lenguaje corporal basta. Una erección es una invitación más que evidente. Las charlas previas o posteriores al sexo son por lo general irrelevantes, ya que parte del atractivo de estos espacios es la sensación de lo prohibido, de lo fugaz, sin necesidad de entablar inútiles conversaciones o tediosos cortejos.
Jacobo Schifter Sikora, en su libro Caperucita rosa y el lobo feroz, un estudio sobre el sexo anónimo en Costa Rica, escribe: “El sexo público es un lenguaje que se escribe con el cuerpo. Podríamos más bien aducir que llegamos a conocer más íntimamente a una persona que nos representa un guión de sus deseos más profundos, que a otra que nos habla como una cotorra.” Rodolfo, quien fue abordado en el área de regaderas cuando se alistaba para irse, acepta que los baños públicos lo “prenden”. Lo único que le desagrada, dice, es la insistencia de algunas personas. “Si alguien que no te gusta te mete mano, lo haces a un lado y ya, pero hay otros que son aferrados y quieren a huevo tener sexo contigo. ¿Una experiencia agradable? Pues todas, pero la mejor fue la primera vez que vine, cuando descubrí que soy exhibicionista. Estaba con un chavo que me gustó mucho desde que lo vi. (Sentados en la banca del vapor) nos estábamos fajando y masturbando. A punto de eyacular abrí los ojos porque quería ver su expresión, y me di cuenta que varios nos estaban mirando; eso me excitó muchísimo y lancé chorros de semen. Los que miraban empezaron a aplaudir… ja, ja… no es cierto, pero dos o tres se vinieron al mismo tiempo que yo y eso me hizo sentir ¡uf!”
Riesgos del sexo anónimo.
Con todo lo placentera que pueda ser la experiencia, el sexo anónimo conlleva riesgos que es preciso considerar. En primer término, la probabilidad de contraer infecciones de transmisión sexual si se practica el sexo inseguro. En segundo lugar la posibilidad de ser asaltado o extorsionado. En el DF, la Ley de Cultura Cívica prohíbe ejercer o solicitar servicios sexuales, amparo legal para los operativos policiacos que de cuando en cuando se realizan en lugares de encuentro como los descritos. Riesgos que, quizá en algunos, no hacen más que multiplicar la excitación.
Suplemento Letra S. Jueves 6 de marzo de 2008.

miércoles, marzo 19, 2008

Dos leyendas huastecas.

Según crónicas históricas el descubrimiento del pulque tuvo lugar en el "Monte de la Espuma" (Pozonaltépetl), por Mayahuel y Patecatl.

Una ves descubierta en la región del altiplano lo que consideraron una exquisita bebida, los caudillos de los señoríos se congregaron para deleitarlo, bebiendo cuatro vasijas cada uno, pero Cuaxtecatl, señor de los huastecos pidió una quinta con la cual se embriagó. Ya intoxicado se desnudó y arrojó sus ropas. Ante el vergonzoso acto se deliberó su expulsión.

Cuextecatl fue seguido por todos los que entendían su lengua y se dirigieron a Panutla, también llamado Pantla. Se dice que los huastecos llevaban consigo la diversión: flautas, tambores y muchas actitudes más, pero no abandonaron su desnudez y embriaguez.

Los varones siguiendo el ejemplo de su caudillo siempre andaban embriagados y alucinados como ingiriendo yerbas, y desnudos por el clima extremadamente cálido de la tierra que habitaban, ya que usaron bragueros hasta que llegó la conquista espiritual.

La historia refiere que los primeros habitantes de Pánuco habrían atravesado el mar en balsas y que de la costa se dirigieron a la Sierra Nevada hasta llegar a un lugar llamado Temoanchan donde inventaron el calendario y la escritura y tuvieron acceso a conocimientos ancestrales hasta que fueron expulsados.

Se habla que Quetzalcóatl, el dios blanco barbado, llegó de Oriente en un navío. Era un hombre bien dispuesto de aspecto grave. Su vestuario era una túnica blanca larga. Fue promotor de la cultura, de la abstinencia y el oden. Señala la historia que atravesó el mar de norte a sur arribando finalmente a Pánuco.

Tancuilin era un pueblo posiblemente más extenso que Tamazunchale, habitado por españoles e indígenas. Cuenta la leyenda que cierto día apareció un gusano de aproximadamente quince centímetros, con ciertas características que llamó poderosamente la atención de los lugareños, las mujeres del poblado acostumbraban acudir diariamente a la orilla del río a lavar el nixtamal, arrojando puñados del maíz cocido para alimentar al animal.

Conforme fue pasando el tiempo el gusano se transformó en una víbora de dimensiones asombrosas, con una piel que resaltaba vivos colores. El gigantesco reptil siguió habitando las aguas del río convirtiéndose en mascota de la comunidad.

Un domingo por la mañana dos niñas decidieron nadar en las apacibles aguas del río Tancuilin, de repente una de ellas fue jalada a las profundidades, su pequeña amiga solo alcanzó a gritar su nombre para después paralizada de miedo observar como la víbora devoraba a su compañera.

Los pobladores rápidamente se hicieron presentes en el lugar de la tragedia y empezaron las especulaciones:

- posiblemente fue otro animal.

- nuestra víbora solo está acostumbrada a comer nixtamal.

La pequeña niña que fue testigo de la tragedia detalló el suceso y se llegó a la conclusión de matar a la gigantesca serpiente. Su aniquilamiento fue una tarea que realizaron todos los hombres de Tancuilin pero no conformes con darle muerte comieron su carne. Los pobladores ignoraban que esa víbora era la representante del dios Quetzalcóatl, quien montó en cólera y mandó una tromba que borró toda seña de vida en el poblado.

Algunos habitantes de Tamazunchale de esa época supieron del castigo y su fervor hacia Quetzalcóatl fue en aumento. En aquel entonces Tamazunchale tenía dos imponentes pirámides en su calzada más importante (la ubicación actual sería el lugar que ocupa el Hotel Tropical y el edificio Télmex).

Algunos habitantes de la antigua Tam Uxum Tzalle comenzaron a elaborar cerámica con motivo de adoraciones a Quetzalcóatl y hubo quienes reprodujeron la cabeza de aquel colosal reptil que había desaparecido a todo un poblado.

Una enorme cabeza de la víbora representante de Quetzalcóatl está colocada en una casa de la esquina de la calle Cuahutémoc, frente a Telmex.

lunes, marzo 10, 2008

Sueño felino.

Había en la sala un aire relajado, algunos jugában a las cartas, otros miraban películas en el televisor, otros bebían mientras yo buscaba algo en qué reposar el alma. Entonces me encontré con su mirada serena, ajena al mundo y pensé en la mirada de los místicos: extravíados y atormentados por la concupicencia y la sensualidad del cuerpo, andan como si no pisaran la tierra, perdidos y errantes recorren el mundo siempre buscando, tratando de arrancarle el sentido a las cosas, busando justificar la temporalidad de sus frágiles existencias.
Nuestros ojos se engancharon, como reconociéndose, en silencio nos escudriñamos, sopesamos la tibieza de nuestras almas, nuestras soledades vagabundas, su mirada encajó con la mía, sus ojos entrecerrados por el sopor verspertino volvían a ofrecérseme profundos, distraídos, selváticos.
Le miré jugar con los periódicos, saltando de letra en letra sin disciplina ni orden aparente. Jugueteó con la textura del papel humedeciéndola.
Con sensual paso lento alcanzó el diván acomodando su silueta a la curvatura del mueble y a mi me dió la impresión de que dormía. Con la mirada le sobé el lomo, con dedos bailarines y curvilíneos bajé por su espina dorsal y su cuerpo se estremecía, se erizaba y se repegaba a mis manos, breves espasmos le devolvían la naturalidad de su postura y yo sentí que ya era mío. Sus ojos de gato se abrieron como la espesura del monte, avancé cauteloso a través de sus ojos, anduve por caminos y veredas, subí a un cerro, miré al mundo con mirada de águila, abrazé la neblina, al sol a la lluvia, me sentí vivo. Como ave anidé en los nichos de los acantilados, me posé en los árboles y mi corazón se lleno de espesura. Fuí hierba, fuí ave, un felino reposando en el campo. Soy un sueño que se construye soñando.

viernes, febrero 22, 2008

La anunciación.


Ayer me avisó mi madre que en ocho meses seré tío. La noticia me ha tomado por sorpresa y en mis pensamientos ahora veo un rostro pequeñito que duerme plácidamente en mis brazos y a quien amo profundamente antes de conocerle. Alguien dice por allí que no se puede amar a lo que no se conoce pero uno siempre reconoce a su sangre, aún la venidera.
Mi madre planeaba seriamente en adoptar a una niña, temerosa de que no le alcanza la vida para criarla me pidió que me hiciera cargo. Y pensé seriamente en la posibilidad de convertirme en padre a esta edad: me gustó la idea.
No cabe duda que los hombres somos posibilidad, todo el tiempo existe la posiblidad de ser y hacer. Mi aquí y ahora es el trabajo fìsico-intelectual pero sobre todo la maduración personal para que mis posibilidades-cualquiera que sean las que se me descubran- se desarrollen y logre mi trascendencia.
Amadito mío, te estamos esperando ansío leerte un cuento desde tu paraíso, platicarte mi vida y mostrarte la música que amo.
Deseo mirarte a los ojos y reconocer en ti, una parte de mí.

miércoles, febrero 20, 2008

¡Chin! se me ha vencido el plazo. Yo tenía que haber visitado Cuba antes de que Fidel dejara el poder, porque no quiero recorrer la vieja Habana encontrándome un Mc Donal's, un Burger King, o esas horrendas tiendas que estandarizan gustos y pensamientos. Celebro con los camaradas cubanos esta transición, ignoro para donde apunte, que venga y qué pasará con su riqueza cultural, aunque tengo fé en que sabrá hacerse solo de aquello que beneficie su identidad como pueblo.

martes, febrero 12, 2008

Migrar.

Hoy amanecí con fuertes ganas de hacer emigrar al dolor.
Que se vaya y que viva en New York.
De veras que no lo voy a extrañar.

lunes, febrero 11, 2008

Vestigios.

Toda mi vida he sentido la extraña fascinación por los objetos que recogen la mayor cantidad de polvo posible. Suelo pasar horas contemplando la superficie de todo lo que me rodea, uno debe ser muy meticuloso y desarrollar una estóica paciencia, entonces, en el momento menos esperado, se comienza a observar en los objetos una capa delgada de puntos blancos diminutos, la gran mayoría de las veces se trata de una pelusa muy menuda. Lentamente se irá desarrollando una capa mas gruesa, polvorienta, a veces arenosa, que se endurece con los cambios climáticos hasta convertirse en una película de lodo que me tienta a pasarle el dedo y probar su seca textura con la lengua. A veces pienso que mi polvo algún parentezco guarda con el hollín. Adoro las cenizas.
Mi casa está colmada de porcelanas y figurillas de pasta, son excelentes para depositar el polvo. En cada fiesta a la que soy invitado cargo con cuanto recuerdo del evento me regalen. Las carpetitas bordadas no me sirven de mucho, se enegrecen y no dejan ver el proceso de acumulación de polvos. Los muebles de mi casa dan la impresión de ser en realidad altares barrocos del kitsh, su belleza reside no en el exceso, sino en la poesía del polvo.
Hace poco me enamoré de un maníatico de la limpieza. Cuando llegó a mi vida le permití hacerse de un espacio en mi casa. Pronto llegaron las escobas y los plumeros. Equipado con un azulado tapabocas fregó los pisos de mi habitación, con una mezcla de horror y fascinación morbosa le ví alborotar el polvo tantos años almacenados en mi. Cansado por la faena, se derrumbó en mi pecho a dormir plácidamente, como un angelito de porcelana, del que me enamoré perdidamente: pronto se llenaría de polvo.
Con el tiempo el entusiasmo de sus rituales se volvió un problema. Descubrió lo inutil de su tarea: el viento que se cuela por los resquicios de puertas y ventanas reinicia el proceso. Durante un tiempo intentó cubrir esos flancos enemigos, pero la sensación de ahogo y encierro lo persuadió de no hacerlo. Ya no sonreía, ya no dormía con facilidad, muchas noches presentí su insomnio, su impotencia. Con el paso de los años se rindió, dejó de luchar contra el polvo que yo amo, un tiempo todavía se quedó conmigo a observar las gruesas capas de arenas, de organismos pulverizados, de años muertos, que nos comenzaron a cubrir.
Ya no recuerdo si un día fastidiado se marchó, o si el polvo que llegué a acumular lo ahogó en alguna pieza de lo que queda de mi hogar. Los vientos soplaron con mas fuerza en los últimos tiempos. De mi historia recuerdo muy poco, las tolvaneras a veces dejan al descubierto las ruinas de mi vida, aquí y allá aparecen los objetos que solía amar, quien desea indagar en mi pasado tendrá que acercarse con curiosidad científica, con la paciencia de los arqueólogos, se hará conjeturas de quien fuí, de mis curiosidades, de mi forma de vivir, a partir de los vestigios mudos que me sobrevivan, recreará mis amores, mis conversaciones, mis promesas rotas, mis necesidades sepultadas por una pasión inocentemente letal.

Dedicatoria escrita en una maceta.

Esta flor que miras pronto morirá, se marchitará su belleza, dejará la maceta vacía y en su lugar, la promesa de una nueva flor, de otras bellezas, el recuerdo se desvanecerá, nada, vagedad, imagen carcomida por el tiempo. Procura cuidar tu nueva flor, resguárdala del insolente sol, abrígala en tu cama, y cada tercer día, aliméntala con agua. Que tu flor permanezca para siempre, para siempre.

martes, febrero 05, 2008

Mónologo imaginario con el amigo que siempre amé.

La ciudad de México me dió la impresión de estar mas apretada de lo usual, es decir, caminar por el centro histórico ya sin el ambulantaje en el primer cuadro, resultó un desafío, siempre esquivando el tránsito, los cientos de turistas y capitalinos que se acercaban al Museo Nómada. Un profeta del new age los convocaba desde el televisor, ordanas enteras de razas y culturas se desplazaban hacia el ombligo del mundo esperando entrar a aquel santuario y mirar el milagro de la naturaleza que se reconcilia con el hombre, mostrando su aspecto mas dócil.
El encuento con Javier-un amigo de los Buenos Aires avecinado en el Distrito Federal- fue como lo esperaba, una entrevista ávida de experiencias y de sentido humanitario. La conversación giro en torno a la cultura Argentina, la dictadura, sus íconos populares. Javier lloró por los amigos que nunca volvió a ver a causa de la irracionalidad, la sed de poder que rebasa a muchos líderes y hace salir de ellos la maldad de todos los hombres. Sus ojos cansados de tanto mirar al mundo constantemente se llenaban de cristalinas lágrimas y su voz se manifestó contra el olvido. Los hombres necesitamos de la memoria para darle sentido a nuestra historia, para soportar nuestra realidad absurda y dolorosa. Entonces pensé en tí, ya sin rencores y en la lucha que me has encomendado pelear desde mi humilde mundo rural diverso, intuí que tu paso por mi vida jamás será olvidado, eres mi realidad, algo tuyo se ha quedado para siempre en mi, y permanece.
Mis pies reconocían históricos edificios, de este país, de este transéunte y entonces mi vista se mantenía atrás, reconstruyendo diálogos, aromas, sensaciones, mi historia. Sin proponérmelo, al salir de una estación del metro, unos activistas se me acercaron y al mirarle a sus ojos super que debía participar en la causa. Me sobrepuse al miedo, nunca dejaré de ser el fatalista de siempre.
Frente a la Catedral esperé a Tania, jóven compañera cuya amistad cultivé en los nublados bosques de la sierra Hidalguense. Hablamos del dolor vivido en el año que pasó sin vernos, pero en especial del crecimiento y la maduréz que nos obligaron las experiencias a asumir.
En Ciudad Neza fuí popular. Tu familia me recibió con mas amor del que siempre recibo, sé que les advertiste a tus padres hacer distancia con nuestra historia, siempre respetuosos, son los anfitriones consentidores de los que siempre, en este medio, hago gala. Tu abuela es la persona que nunca, nunca, deja de sorprenderme, ¿porqué soy especial para ella? ¿porqué quizo estar muy cerca de mi? ella siempre está conmigo, muy adentro del corazón, y con ella toda tu sangre bendita. Gracias por haberme hecho sentir que fuí el invitado mas esperado de la fiesta.
Y tu. Sabes cuan fuerte es el cariño que te profeso, a pesar de la pena y el dolor con el que nuestro romance terminó, tu sensibilidad, tu sincero amor por tus padres, tus hermanos y la familia entera me hicieron recordar el motivo por el cual, a pesar de que somos dos polos opuestos, me enamoré de ti. Valoro esta amistad que insospechadamente comenzamos a construir, nos hizo falta ser amigos desde el principio. Mi inicial frialdad delató el nerviosismo con el que viví nuestro encuentro. Tus infantiles cariños derribaron los gruesos muros del rencor. Hoy me experimento distinto. Valoro el especial momento que compartiste cpnmigo. el silencio fué un pacto amistoso en el que no hizo falta añadir nada.
Ahora que continúo mi andar por la vida, nuevas dudas surgen. La ilusión de que mi vida recibe una segunda oportunidad es solo eso, ilusiones. Nuestras existencias, la tuya, la mía, tienen la misma oportunidad de encontrar sus rumbos. Caminemos amigo por los senderos que se vislumbran a la distancia: algo de provecho nos aguarda.
Estoy en paz.