lunes, septiembre 26, 2005

Una vez peleando el placer y el dolor, el dios, no pudiendo reconciliarlos de otro modo, ató sus extremidades a una misma cadena y por esta razón cuando uno de los dos viene, luego el otro se presenta.
Platón. Diálogo 60.

sábado, septiembre 24, 2005

Estaba leyendo una entrevista al maestro Arreola publicada en una conocida revista, deleitándome con el agudo sentido del humor y la sapiensa del finado escritor, cuando solté la carcajada y le mostré a Eli el siguiente texto hilarante:

LEÑERO: estaban escribiéndo ¿qué?
ARREOLA: Estábamos haciendo un argumento de cine entre los tres.
LEÑERO: "El gallo de oro".
ARREOLA: No, maestro; mira, te ruego que no me interrogues
Risas
porque éste es un secreto que voy a revelar pronto.
LEÑERO: Yo sé que "El gallo de oro"/
ARREOLA :(interrumpíendo): No. Lo de "El gallo de oro" es un cuento posterior que me contó un amigo de la escuela de Zapotlán-donde probablemente estudió Rulfo-que se llamaba nada menos que Juan Figueroa.
LEÑERO: ¿Y porqué le diste ese cuento a Juan?
ARREOLA: Yo se lo dejé a Juan porque me encantó. Y creo que Juan no lo aprovechó... Yo nunca he leído "El gallo de oro", para que veas nomás lo buenos amigos que somos.
LEÑERO: Pero tú se lo regalaste; que ése es un gesto...
ARREOLA: Yo se lo di totalmente.
LEÑERO: Era tuyo originalmente.
ARREOLA: Originalmente era mío, pero me lo había dado Juan Figueroa de Zapotlán. El cuento de un gallero... Pero me dicen que Juan no explotó una veta muy importante del cuento original: que el gallo no era gallo-gallo, era un gallo-gallina, que son bravísimos.
LEÑERO: Putón.
ARREOLA: (entre sonriente y reprobatorio): Bueno, maestro, pero eso...
Risas
LIZALDE: Bisexual... Bicicleto. Ahora les dicen bicicletos.
ARREOLA: (Idem): Pero cómo pueden tratar/las bromas...
LEÑERO: Es que así es.
LIZALDE: Yo oí a Juan Rulfo recitar "El gallo de oro", borracho. (Transición) Perdón. Esto no lo vayan a poner. Yo no estaba en la entrevista. Yo nos soy el entrevistado aunque se grabe ¿eh?
Leñero y Ponce asienten, con inclinaciones de cabeza y medias palabras, a la aclaración de Lizalde.
LIZALDE: (reanuda): Yo le oí a Juan Rulfo, en casa de Tito Monterroso...-estaban presentes González Pedrero, actual gobernador de Tabasco, y Víctor Flores Olea-. Llegó Juan, y alguien lo provocó. Le dijo: "Ponte a decirnos lo que estás haciendo". Y se puso a recitar entero "El gallo de oro".
LEÑERO: Pero la historia era tuya.
LIZALDE: (en aparte, como recitando y remedando): Dionisio Tiscareño era un gallero...
ARREOLA: La historia era mía, pero a mi me fue regalada por Juan Figueroa, a quien rindo homenaje... ¿sabes?, fue compañero mío, cuando José Luis Martínez.
LEÑERO: Y tú se la contaste a Juan.
ARREOLA: Se la conté a Juan.
LEÑERO: Y Juan la escribió/¿O la escribió contigo?
ARREOLA: No no no. Eso lo escribió él. Pero yo se lo conté. Le digo: "Mira lo que me acaban de contar" (transición) Yo venía a México de un viaje a Zapotlán, y me encontré por única vez en la vida con el niño que había sido mi compañerito de escuela. Como José Luis Martínez (Pausa/Recordando) Yo era un muchacho adolescente/ No... no. Ya estaba sobre los veinte años/No, ya estaba yo casado. Teníamos los dos entre veinte y los trenita cuando lo volví aver, después de veinte años. Y me vino contando, en la tienda de Luis Preciado-con mi hermano Rafael- la historia del gallero que traía ese animal y que entierra en el suelo ylo deja aquí así (ademannea para significar un animal ahogado hasta el pescuezo). Pero el chiste original era que no era un gallo-gallo, era un gallo-gallina. Son bravísimos... ¿sabes qué son? Mira, en Zapotlán hay un dicho que dice: "Estás como el gallo-gallina, picoteado por los gallos y aborrecido de las gallinas".

Cuando Eli terminó de leer le conté que mi abuela tenía la costumbre de regalarnos pollitos para que los criáramos como mascotas en la ciudad, y que en muchas ocasiones me tocó ver lo que Arreola llama atinadamente los gallo-gallina, empinándose para recibir al gallo dominante. Entonces me mira seria y me pregunta:
- ¿Y quién decide quien se pone arriba?
a lo que impulsivamente le respondí:
-pues el que llega primero....
Fué así como le expliqué el modus operandis del bisexual diestro. (jajaja).

viernes, septiembre 09, 2005

La Huasteca: su geografía, su gente, su historia.

Como bien se ha subrayado, no existe un criterio uniforme para delimitar la Huasteca. Sin embargo, un sector muy numeroso de estudiosos afirma la existencia de cinco huastecas: sobre la hidalguense, la potosina, la tamaulipeca y la veracruzana no hay discrepancia; pero sí existen diversas opiniones sobre la quinta, pues se deja fiera de porciones de Guanajuato, Puebla y Querétaro.
No obstante los límites políticos, la Huasteca constituye un ecosistema bien definido, dentro del cual coexisten dos nichos ecológicos: el serrano y el de la planicie. Sus límites naturales son: al este, el Golfo de México; al oeste, la Sierra Madre Oriental; en el sur, el límite natural es una franja habitada por huastecos y totonacos, entre los ríos Túxpan y Cazones. Hay discrepancias sobre el límite natural del norte. Para unos es Tampico y la desembocadura del río Pánuco; para otros, ese límite se sitúa mucho más al norte; hasta la desembocadura del río Soto la Marina.
La Huasteca y algunas regiones del Caribe cuentan con un régimen excepcional de lluvias, de temperatura y de humedad ambiental; por ello la producción agrícola es diversa. Aquí se producen dos y a veces tres cosechas de maíz al año, en tierras de temporal. Se cultiva, además, frijol, hortalizas, así como una gran variedad de frutales. La agricultura comercial también es muy diversa, entre otros cultivos, se produce café, caña de azúcar, cítricos, chile y sorgo.
En la laguna de Tamiahua y en otras partes la pesca es una actividad de primer orden. En algunos municipios la explotación forestal es sobresaliente, entre otros más, yacimientos de diversa índole dan trabajo a la población. Pero, además de la agricultura, el renglón ganadero es el más importante, seguido muy de cerca por la explotación petrolera. La ganadería y el petróleo son fuentes de riqueza, pero también han propiciado el deterioro del medio ambiente huasteco y han sido causa de graves conflictos sociales. En nuestros días, la industria, el comercio y los servicios crecen de manera acelerada.

Antecedéntes históricos.
A pesar de la carencia de fuentes escritas y pictográficas, la arqueología informa que esta gran zona ha estado habitada, interrumpidamente, por lo menos, desde hace 4 500 años y hasta nuestros días, con huellas de población agrícola desde los 1600 o 1500 a. C. La cultura huasteca, como otras sentadas en Mesoamérica, estuvo influenciada por la olmeca; al mismo tiempo compartió elementos culturales con habitantes nómadas de lo que hoy es el norte de México y el sur de los Estados Unidos de América. Entre el 200 y 700 d. C., esta cultura se relacionó con la Totonaca-su vecina del sur-, y con la teotihuacana asentada en el altiplano central. Después de los 700 d. C., arribaron a la zona grupos toltecas-del altiplano-que se fusionaron con la cultura local y dieron lugar a una todavía más rica y compleja civilización.
Tras la caída de Tula, la penetración nahua continuó. En los últimos siglos de la época precortesiana, los tenochas-de habla náhuatl también-, conquistaron casi todo el sur de esta región. Esta conquista obligó a que sus habitantes pagaran tributo al imperio azteca; entre otros productos enviados se cuentan: mantas, plumajes, diferentes tipos de pescado y jícaras.
La linguística corrobora el asentamiento de población nahua en dos periodos distintos, al señalarnos que existen dos variedades de la lengua mexicana. Entre otras diferencias, en la sierra predominan las terminaciones con tl, en tanto que en la llanura, se caracteriza la t final. Por otra parte, esta disciplina nos informa que la lengua huasteca pertenece al tronco maya, si bien su desarrollo transcurrió de manera independiente.
La Huasteca prehispánica, tal como sucede en nuestros días, se caracterizó por ser una región multiétnica donde convivían representantes de la cultura tének o huasteca, nahua, hñahñú u otomí, tepehua y totonaca. Los informantes de Sahagún dejaron asentado que en la tierra de los huastecos o pantecas había toda clase de provisiones, muchas especies de frutas, toda clase de algodón y flores.
Con sistemas agrícolas basados en el temporal y en el maíz como principal cultivo, este territorio poseyó una economía mixta que incluyó, también, la caza, la recolección y la pesca. El pescado salado fue uno de los prodcutos de intercambio más importantes, especialmente para las poblaciones que vivían en las proximidades de la laguna de Tamiahua. Tierra de abundancia, la Huasteca mantuvo una población de buenas proporciones que alcanzó un alto grado de desarrollo.
El primer español que entró a la zona fue Hernán Cortés. Cuando el conquistador de México partió a la expedición de las Hibueras, el rey de España nombró a Núño de Guzmán gobernador de la provincia y río de Pánuco. Este personaje permaneción en el cargo entre 1526 y 1533, año en que fue destituído por la propia corona española. Los siete años de Nuño Guzmán en la Huasteca fueron terribles; herró a 10 000 indios y los envió como esclavos a las Antillas, entre otras atrocidades.
En 1579 se formó la Alcaldía Mayor de Santiago de los Valles de Oxitipa, con sede en lo que hoy es Ciudad Valles. Esta Alcaldía Mayor controlaba más poblaciones huastecas que las anteriores divisiones administrativas. Por esos años, los indios habían sido expulsados de las fértiles tierras de la llanura y obligados a refugiarse en los montes. Esas migraciones forzosas, junto con otros factores, como la esclavitud de indios, las nuevas enfermedades, los trabajos forzosos y la destrucción de la organización política y social que prevalecía antes de la llegada de los españoles, contribuyeron a una drástrica baja de la población media. Vale la pena recordar que, además de pagar tributo, los indios debían trabajar sin renumeración en los campos agrícolas y en la construcción de toda clase de edificios.
La escasa mano de obra indígena fue compensada con trabajadores esclavos provenientes de África. La introducción de negros propició un mestizaje racial y cultural acelerados. Por ejemplo, a finales del siglo XVl, en la región de Pánuco vivían negros y negras esclavos (algunos casados con indios), zambos, mulatos, españoles y mestizos. A finales del siglo XVlll, en Tamiahua, la proporción de pardos-población mezclada con ascendencia africana- era de casio el 90% en tanto que los españoles no llegaban al 8% de la población. Los negros y sus descendientes mezclados, pues, contribuyeron a delinear el nuevo rostro cultural de la Huasteca. Durante la época colonial la ganadería fue una actividad de primera importancia. Entre los siglos XVl y XVlll, la Huasteca exportó cecina de res y ganado mular y caballar a diversas regiones mineras y ciudades. Otro renglón económico importante fue el cultivo y transformación de la caña de azúcar. Durante el siglo XVl, la admisnitración de los trapiches estaba a cargo de españoles, pues esta ctividad estaba prohibida a los indios. Sin embargo, desde el siglo XVlll y hasta el fin de la Colonia, entre los indios se fue incrementando el cultivo de la caña de azúcar, a producción de melaza, piloncillo y también su comercialización.
La pesca perdió importancia durante la Colonia debido a la expulsión de poblaciones indígenas ribereñas. Sin embargo, Tamiahua fue un puerto comercial de importancia; este lugar combinaba caminos de herradura con vías fluviales, lo cual dinamizaba el comercio entre la Huasteca y itras regiones del interior y de la costa del Golfo.
Con la Independencia la tierra cambió de dueño, como sucedió también en otras partes del país. La Iglesia, la Corona y particulares españoles se vieron forzados a dejar o entregar sus propiedades, cuando se hizo efectiva la secularización de los Bienes de Manos Muertas. Esas medidas del gobierno de Valentín Gómez Farías, contribuyeron a consolidar un sistema político y social sustentado en codueñazgos y cacicazgos, peculiares formas de concentración de la propiedad de la tierra.
Bajo este sistema, la actividad económica dividió a la región en dos partes: la planicie y la sierra, la primera se destinó a la ganadería; la segunda a la agricultura. El éxito de la ganadería en zonas no costeras-como la Villa de los Valles-determinó la urgencia de conseguir tierras para ese fin; tal cosa se logró a costa de la población indígena, que fue empujada a concentrarse en la porción serraba del sur de la Huasteca. Las leyes de Reyorma, de mediados del siglo XlX, proporcionaron un marco jurídico para despojar a los indios de sus propiedades comunales, destruyendo así pequeños reductos indígenas dispersos en todo este territorio. En resumen, muchas comunidades indígenas desaparecieronen el siglo XlX, al expropiarse su tierra y convertirse su población en jornaleros, es decir, en mano de obra que alquilaba su trabajo. La pérdida de lñas propiedades comunales indígenas no ocurrió sin manifestaciones de resistencia y reivindicación.
En la Huasteca del siglo XlX quienes detentaban el poder económico y político eran familias de grandes propietarios, de codueños y caciques; eran ellas las que controlaban la producción y comercialización de productos, así como la vida regional, mediante sus vaqueros y otros empleados que hacían las veces de ejército y policía privados. En vista de un pder tan absoluto, no es de extrañar que hubieran surgido proyectos autonomistas; por ejemplo, en 1832, en Huejutla, se da un levantamiento que demanda la creación de una Provincia de las Huastecas. En ese mismo año, en San Luis Potosí, el general Esteban Moctezuma propone la creación de un Estado Huasteco. En 1872, por iniciativa de la Huasteca Potosina, se solicita la fundación del Nuevo Estado de Moctezuma.
Por otra parte, las estructuras agrarias prevalecieron y el poder económico y político centralizado en pocas manos fue determinante para crear una cultura husteca dual: por una parte, una cultura indígena, de resistencia, con expresiones colectivas destinadas, en última instancia, con expresiones colectivas destinadas, en última instancia, a conservar la identidad étnica. Por la otra, una cultura mestiza, extrovertida, con énfasis en el lucimiento de habilidades individuales y en una buena proporción destinada al esparcimiento. Ambs culturas naturalmente se influyeron, pero al fin de cuentas permanecieron separadas hasta nuestros días.
La revolución mexicana determinó cambios estructurales en muy diversas partes del país, sobre todo por lo que se refiere a la tenencia de la tierra. Pero esos cambios no sucedieron en la región, a pesar de que en el movimiento armado participaron lo mismo terratenientes que indios y mestizos pobres. De hecho, como lo han advertido historiadores, en diversos puntos de esta zona fueron los terratenientes quienes hicieron la Revolución.
En 1937, durante el gobierno de Lázaro Cárdenas se promulgó la Ley de Inafectabilidad Ganadera. Esa ley, jnto con el apoyo del Estado a las asociaciones ganaderas y el reconocimiento de sus miembros como interlocutores en las disputas regionales, fueron determinantes para ir perfilando en la Huasteca un conflicto que se prolongó hasta nuestros´días; sus protagonistas fueron los ganaderos, por un lado, y por el otro los agricultores de las pequeñas propiedades, de los ejidos, de las tierras indígenas comunales, así como los jornaleros sin tierra. Un análisis de prense indica que, entre 1975 y 1980, diarios nacionales o estatales registraron 144 veces otros tantos hechos violentos debidos a conflictos agrarios.
A partir de los años 60 comenzaron a ser demantelados los latifundios ganaderos de la Huasteca. Entre otros factores para ese cambio (tardío) de estructuras agrarias, se cuentan la fuerte presión de campesinos e indígenas demandantes de tierra y el término de tiempo que amparaba los certificados de inafectabilidad ganadera. La ganadería en sí no es una actividad negativa, por el contrario, bien administrada posee un enorme potencial para producir riqueza social. Se convierte en una actividad conflictiva cuando se practica en grandes extensiones de terreno, a costa de tierras agrícolas rcas y productivas.

La Huasteca de nuestros días.

Como pocas regiones del país, la Huasteca posee una alta complementariedad productiva, gracias a sus dos nichos ecológicos: la sierra y la planicie. Por otra parte, es de gran importancia nacional, devido a sus recursos naturales y a su producción industrial, energética y agropecuaria, y, sobre todo, a su enorme riqueza humana.
Los grupos indígenas que habitan la región en la actualidad son los mismos de la época prehispánica: tének o huastecos, nahuas, hñahñús u otomís, tepehuas, pames y totonacos. Sin duda los tének o huastecos, junto con los nahuas, son los mas numerosos e importantes de esas seis etnias.Hoy los tének ocupan una pequeña franja del que fuera su territorio histórico y en diversos puntos lo coparten con los nahuas, quienes están asentados en una zona mucho más amplia.
Los grupos indígenas, especialmente los nahuas y los tének, han desarrollado sistemas de cultivo que no agreden al medio ambiente. Este tipo de agricultura forma parte de una visión del mundo que contiene gran respeto por la naturaleza; dentro de ella, se ubica la creencia en seres sobrenaturales que rpotegen el agua, la tierra, los cerros, etcétera. En esta perspectiva, pues, existe una unidad indisoluble: naturaleza-etnia-sobrenaturales.
Congruentes con su visión del mundo, los grupos indígenas, inmersos en una cultura de resistencia, mantienen la música y las danzas como parte de sus prácticas simbólicas relacionadas con la agricultura y con la historia del grupo. Se afirma que los rituales en torno al maíz se han llevado a cabo sin interrupción desde la época precolombina hasta nuestros días.
La población mestiza, por su parte, también organiza la vida cotidiana y festiva en torno a su más importantes actividades: la ganadería y la agricultura. La rica cultura popular de este sector mayoritario es producto de su pasado y presente multiétnicos. Los grupos mestizos, con el huapango y con sus instrumentos musicales asociados, lograron elaborar una música de refinado balance vocal e instrumental, en el que se produjo una feliz asimilación de elementos provenientes de diversas culturas. Como música, el huapango huasteco es, quizá, el género más complejo y sofisticado que ha producido el pueblo de México. Otra expresión sobresaliente que cultiva la pobación mestiza es la poesía. Sextinas, quintillas, décimas-y excepcionalmente cuartetas-. son formas que manejan con suma destreza los poetas populares de la Huasteca y de sus zonas de influencia. Entre la poesía creada y recreada destacan las décimas y quintillas por la creatividad que revelan, tanto en el admirable uso de la lengua española, como en su contenido el cual puede cubrir temas filosóficos, políticos, satíricos, humorísticos, de amor al terruño y muchos otros.
La música indígena y la mestiza reflejan la historia de esta región; amnas son distintas y distantes: provienen de culturas aparentemente opuests de la época colonial. No obstante, bien miradas, ambas comparten eementos de vital importancia. Quizá por ello la gente de la Huasteca tiene un alto sentido de pertenencia regional.
Un factor cultural que unifica a los habitantes de la huasteca es el cultivo del género llamado huapango o son huasteco, al cual se asocia un trío de instrumentos integrado por un violín, una guitarra quinta o huapanguera y una jarana huasteca. El violín tiene la misma forma y tamaño que el de concierto. La guitarra quinta o huapanguera es in cordófono de mayor tamaño que la guitarra sexta, muy sonoro, con cinco órdenes de cuerdas, tres dobles y dos sencillos; es característico de la huapanguera el que se alterne el rasgueo con el punteado. Por su parte, la jarana huasteca es un instrumento armónico de menor tamaño que la guitarra sexta, con cinco cuerdas que muy pocas veces se puntean. Habría que mencionar otro instrumento musical asociado al huapango: la tarima que sirve al zapateo.
Jaranas y huapangueras provienen de la antigua guitarra española de cinco órdenes de cuerdas que se desarrolló durante los siglos XVl y XVll y se utilizó en toda Europa, especialmente en España, Italia y Francia. El éxito de esta guitarra se debió a ciertas innovaciones, como el rasgueo de acordes, con lo cual se facilitaba en gran medida la interpretación. Con la vihuela (el intsrumento cortesano por excelencia), el acompañamiento del canto requería puntear las cuerdas, lo cual era un procedimiento mucho más difícil y complejo, pues se asociaba a contrapuntos de difícil ejecución. A decir del estudioso Lucas Hernández, con el tiempo se logró una síntesis entre la forma de ejecución rasguedad y la punteada, estilos que pasaron a la música popular; un ejemplo concreto se encuentra en la interpretación del huapango huasteco.
La jarana y la huapancguera coparten características con la guitarra española de cinco órdenes, con la vihuela de esa misma procedencia y con muchos otros cordófonos desarrollados en América Latina. No obstante, también poseen elementos originales. Uno de ellos, como lo ha señalado el investigador Lucas Hernández, es la peculiar afinación de la jarana huasteca, sin antecedente europeo. Otro más es el llamado "mánico", "azote" o golpe sobre las cuerdas de la huapanguera. Para el músico Jesús Echeverría, esa peculiar modalidad de ejecución es un aporte que no se ha valorado lo suficiente.
En las culturas indígenas, los tres instrumentos mencionados, a veces dos de ellos, se asocia no sólo con el huapango, rancheras y otras melodías del repertorio nacional, sino con las solemnes danzas interpretadas con un profundo sentido religioso. Por ejemplo, los pames, para algunas danas y minués (música religiosa solemne), utilizan violín y guitarra quinta. Los conjuntos intrumentales nahuas y tének están compuestos por jarana y huapanguera o bien por este instrumento y violín. Estos dos grupos indígenas asimismohan desarrollado otros instrumentos cordófonos,tales como la jaranita, el arpa y el rabelito. Además, losgrupos indígenasde la región utilizan otros conjuntos instrumentales,comola banda de viento,las chirimías con el tambor grande y la flauta de carrizo con el tamborcillo.
El huapango es una tradición compartida por los habitantes de la Huasteca,no importa su origen étnico. Ese vocablo posee cuatro significados: 1) la tarima o lugar dek baile donde se zapatea; 2) el conjunto de músicos con sus instrumentos; 3) la música,o sea los huapangueros y otras piezas; 4) la fiesta o fandango,es decir,elbaile público, alaire libre, donde puede participar la comunidad rural entera. Las mismas acepciones tiene la palabra mariachi,cuyo origen también es probablemente indígena.
Sea cual fuere el origen de la palabra,el son hausteco o huapango es un hermoso género,producto de un sincretismo cultural que a lo largo de varios siglos reinterpretó música indígena, española,africana y de otras procedencias,logrando al final una expresión diferente,extremadamente compleja,plena de retos interpretativos y de vitalidad.
Casi todos los huapangos están concebidos en tonalidades mayores, salvouos cuantos compuestpsen menores. "La petenera","La malagueña" y "El Fnadanguito" forman parte del repertorio en tonalidades menores.Este género musical es de tiempo muy vivo y mezclacompases de 6/8, 3/4, 2/4 y otros, con valores irregulares. La polirritmia del hupango (es decir,dos y a veces tres ritmos con métrica y acentuación distintas,pero interpretados simultáneamente) se produce mediante el concurso del violín,la jaranahuasteca, la guitarra quinta o huapanguera, lasvocesy elbaile de parejas,con su zapateado,taconeo y escobilleo.
El cantose caracteriza por la alternancia de voces en un registro alto; tambiénpor el ffecuente udo del falsete como pñarte de las distintas ecantuaciones que seproducen en el transcurso de una interpretación y como un adorno más de este complejo género. Otra singularidad es que ninguno posee una letra fija; cada interpretación es distinta, en el sentido de que su contenido poético es diferente,aunqueadecuado a la música y altema del huapango en cuestión. Los versos que entonan los trovadopres generalmente son octosílabos, en forma de sextinas o quintillas (también llamadas trovos);en este género musical son raras las cuartetas. Durante el canto, al ser repetidos los versoso,las quintillas y sextinas se convierten en estrofas de ocho versos.
Los músicos y su auditorio utilizan los llamados "versos sabios"-es decir,los que forman parte del repertorio poético tradicional-, al lado de los que se componen para la ocasión. Comolos versoso sueltosson los más sencillos de trovar, se utilizan con mucha frecuencia en la improvisación poética,que puede producrise entre dos o tres músicos, o bien,entre éstos y alguna persona del auditorio. En la interpretación del huapango puede ocurrir un duelo poético propuesto por los escuchas. Hay que subrayar el papel del auditorio,pues su respuesta, su intervención, es muy importante.
Como bien se ha dicho,el huapango revela mucha imaginación. Habrá que agregar que una parte destacada de su esencia es la constante improvisación.
Los grupos indígenas de la Huasteca naturalmente comparten el gusto por el huapango descrita líneas arriba. Hasta hace muy poco, sus fiestas y ceremoniasremataban con un baile comunal en el que este género era indispensable. Pero además existe otra clase de huapangos indígenas por medio de los cuales se expresa la comunión entre naturaleza y sociedad étnicas. Por ejemplo, forman parte del repertorio propio de los días de Carnaval y de Xantolo; también están presentes en las danzas y otras expresiones rituales que acompañan las ceremonias agrícolas; este huapango indígena no se canta,es instrumental.

Artículo transcrito de la revista Regiones de México No 1. Artículo de Irene Vázquez.

miércoles, septiembre 07, 2005

Sagrado Hícuri.

Mi Señor, mi Maestro, a tí te saludo, ante tí inclino mi rodilla, Guía sideral, Gran Sabio, Señor de los que te buscan con corazón dispuesto. Señor de lo profundo y lo lejano.
He aquí que penetro en tu santuario, en tu aposento, vida y muerte se mezclan en tu seno, Señor de los desposeídos, de los humildes, de los perdidos. Tus profetas se han desvanecido, se han fundido en tí, se convirtieron el leyendas; aparecen cuando no hay consuelo para señalarnos tus caminos impacibles.
Oh Gran Señor! tus sacerdotes vigilan desde sus madrigueras, no hacen ruido... silencio, solo el silencio reina en tus horizontes, medito, ya simplemente medito para encontrarte. Vengo buscando sabiduría, tu conocimiento, ilumíname, dame a probar tu amargo cuerpo, elígeme a mí, dame tu ajenjo, Señor, dame tus ojos, dame tu mirada, extrañas figuras bailan y se cansan; he visto tus colores, tus espíritus, ví la luz y he quedado ciego, mis labios fueron calcinados por tu sol, ya ho hay palabras en mi boca, ni sonidos, ni suspiros. El sudor es mi delicia, mi alivio, permíteme ver la perpetua hoguera de tu sabiduría, de tu gloria y tu magnificencia. Hazme pagar el precio de tu conocimiento, mi amargo Señor, espinas y cardos serán mis aliados... dolor, ¡quebrántame con tu fuego, espinos y venenos!
Señor, muco he andado mas ¿qué son las distancvias? ¿qué son los minutos? si en ti me deleito, tu santo suelo me sobrecoge, arenosas caricias previenen tu risa. Padre de mis ancestros, abrázame con tu fuego, porque solo a tí busco con sencilléz de corazón. Nuestro Señor, quien guarda los secretos de nuesyro pueblo, de nuestra raza, en los gajos de tu cuerpo concentras al universo, lo creado y lo porvenir, tu escudriñas nustros espíritus y los pesas, tu revelas nuestros sentimientos de hombre, a tí nadie te engaña, tu lo conoces todo, nada hay oculto para tí, permíteme mi Señor, si te place, ahora vivir en tu infinita sabiduría, déjame ser copartícipe en fé.
Señor de l desierto, cricifica mi cuerpo entre espinos , poca cosa es la materia, ahora vivo en el espíritu. De noche entuméceme con la frialdad de tus muertos, tebndido en el centro de la nada, porque encontré tu mirada, porque al mirarte se me reveló el principio cuando vivían nuestros abuelos. Señor mpio, permíteme abandonar en paz tu santo templo, déjame ir con mis hermanos Señor, y hablar de las grandezas que he visto y comprendido en tus excesos. Derramaré tu sabiduría solo a los entendidos de corazón, a los humildes, a los buscadores de verdad, a los que aún tienen memoria, a los desposeídos, a quienes en los mas oscuro de su espíritu alguna vez contemplaron tu belleza cegadora. Mi Señor, mi prinipio y final, mi amargura en la boca, mi dador de vista, mi Señor de lo sencillo, a tí agradezco as bendiciones recibidas.
Mi hícuri sagrado.

sábado, septiembre 03, 2005

... Esto es probar la muerte ó el amor, descubrir en el momento de un relámpago que insatisfacciones, acrimosas, audacias, envidia, locuras, deseos, tristezas, curiosidades morbosas, eran solo esto que al ser conocido se deshace, como burbuja que mucho tiempo estuvo cerca de nosotros y, al ser vista, se rompe; de repente probar el dulce sabor acibarado para siempre, acibarado por el despecho; despecho, amor y muerte mezclan sus venennos en fulminante narcótico, que fosiliza las últimas capas de blandura.
Agustín Yáñez.
Amo el lenguaje por sobre todas la cosas y venero a los que mediante la palabra han manifestado el espíritu...
J. J. Arreola.

Las jaranas, las huapangueras y sus constructores.

No resulta sencillo seguir la evolución de los antiguos instrumentos de cuerda europeos hasta las múltiples variantes regionales que actualmente conocemos en América; pero, sin duda, en ellos tienen su origen. La jarana y la huapanguera de la Huasteca son versiones actuales de la guitarra criolla nacida en nuestro continente, basadas en los antiguos modelos, pero muy particulares y representativas de la región.

La jarana pequeña de cinco cuerda, usada para acompañar las melodías del violín y la voz, tiene características especiales que la distinguen de otros instrumentos y de otro tipo de jaranas. Lo mismo ocurre con la "quinta" o huapanguera, también con cinco órdenes de cuerdas, de las cuales tres pueden ser dobles.
Estos instrumentos son productos netamente regionales, ya que tanto sus constructores como la materia prima provienen de la zona. Las maderas, por ejemplo: cedro rojo, carboncillo, zapote, entre otras, se obtienen por los alrededores de la comunidad en que habitan los artesanos que las elaboran lenta y cuidadosamente en pequeños talleres, a veces muy rudimentarias.

Aunque es posible hallarlos a la venta en algunas casas comerciales y mercados de los pueblos importantes, generalmente los músicos acuden directamente a los artesanos para adquirirlos, ya sea para obtener un violín u otro instrumento de mayor calidad, los músicos acuden a otras pates; en tal caso, a casas de música especializadas de la capital, del estado o del país.
También ocurre que los mismos músicos construyan su instrumento, aunque no es lo más usual; en este sentido, puede considerarse el arte de la manufactura como un oficio aparte. Hay quienes se dedican exclusivamente a la manufactura y quienes desempeñan otras ocupaciones, muchas veces son campesinos.
Han sido muchos los artesanos constructores de instrumentos de cuerda en la Huasteca. Entre ellos podría citarse a Francisco "Chico" Pérez, de Zozocolco, Veracrúz, quien surte una amplia zona de la sierra de Papantla. Carlos Cruz Forjado, destacado intérprete de jarana y huapanguero cantor, desafortunadamente fallecido, gozaba de gran prestigio en Chicontepec por la calidad de sus instrumentos. Podrían mencionarse a los artesanos de la comunidad de El Horcón, cerca de Tempoal, en Ozuluama y en Cantollano, municipio de Ixhuatlán de Madero; igualmente famosos han sido los instrumentos de Atlapexco, en el estado de Hidalgo, muy cerca de los límites con Veracrúz.
Citaré los casos de aquellos a quienes tuve mayor contacto, allá por 1979, cuando iniciaba las investigaciones sobre la música popular tradicional en la Huasteca Veracruzana: los hermanos Felipe y Ventura Martínez, dos indígenas huastecos, originarios de la pequeña ranchería El Mancornadero Primero, congregación de San Lorenzo, Municipio de Tantoyuca, Veracrúz.
Felipe tiene alrededor de cuarenta años, quince dedicados a la manufactura de instrumentos. Él y Ventura construyeron, cada quien por su lado -aunque cuando hace falta se ayudan- instrumentos de cuerda, como jaranas, huapangueras, violines, y otros menos usuales, como la guitarra para canciones o bajo sexto. Además, Felipe se dedica a las labores agrícolas en una pequeña parcela que le corresponde entre los terrenos comunales, atiende el trabajo artesanal por encargo y surte pedidos a una casa comercial del mercado de Tantoyuca.
Muy jóven se fué a trabajar a un rancho de Tampico; luego de hacer su servicio militar ingresó al ejército como soldado raso; mas no duró mucho tiempo, pues consiguió trabajo como aprendíz en un taller de laudería; fue entonces cuando comenzó a adquirir los conocimientos que ahora tiene. Después volvió al rancho y, ya casado, comenzó en forma su trabajo artesanal.
Ventura, hermano mayor de Felipe, tiene sesenta y dos años de edad y más de treinta en la manufactura de instrumentos musicales. Cuando era muy jóven hizo su primer instrumento: una jarana que vendió en un peso con cincuenta centavos. Con ello se animó, ya que le había servido para "agarrarle el modo", y se propuso hacer otra, que le salió mejor, y la vendió en dos pesos. Con esto concluyó que dicha tarea podría convertirse en su oficio, sobre todo porque contaba con algunos conocimientos que le había enseñado su padre, quien había sido carpintero.
Desde pequeño, Ventura lo vió hacer muchas cosas: baúles, mesas, sillas, roperos..., con unas herramientas mucho más rústicas que las de ahora. Cuando hizo sus primeras jaranas, Ventura ya era carpintero, siguiendo el camino del padre; precisamente las construyó con esas viejas herraientas heredadas. Trabajó un buen tiempo con ellas, mientras iba consiguiendo otras pasas hacer jaranas, huapangueras, guitarras sextas y violines.
Felipe y Ventura dicen que no son músicos porque no saben los huapangos, sin embargo, dominan los instrumentos para la interpretación de sones y participan en las danzas de su comunidad y en las velaciones a los que son invitados. Notablemente, entregan los instrumentos que construyen afinados de oído.
Los instumentos que manufacturan están hechos con madera de cedro de los alrededores e la comunidad. Ellos compran las tablas y sacan hojas muy delgada con un serrucho; luego las pulen y cepillan cuidadosamente hasta dejarlas bien parejas. Para que las hojas o tapas sean resistentes, debe utilizarse madera seca de centro de árbol, con los nudos encontrados, o sea en diagonal respecto al largo de la tabla.
Cuando se ha formado cada una de las partes que estructuran el instrumento, se procede a armarlo, uniendo entre sí el brazo, las hojas o tapas, los arcos, los soportes. Para reforzar su armazón, le colocan en el interior, alrededor de las hojas, unas pequeñas cuñas de madera que siguen su contorno sobre el ángulo que las une con los arcos, una pegada a la otra. Como el instrumento tiene dos tapas, la frontal o carátula y la trasera o fondo, lleva dos hileras de teclas, que suman un total de noventa en la jarana y ciento setenta en la huapanguera.
Cada instumento lleva el mismo número de puentes, una especie de atravesaños que se colocan transversalmente hacia el interior de la tapa. Son las llamadas almas que permiten que salga la voz; y si las almas no están colocadas en el lugar preciso, el instrumento no saca voz o "miente". Tanto la jarana como la huapanguera tienen cinco almas, tres para reforzar la tapa trasera y dos para la carátula, que lleva por fuera un puente sobre el cual se colocan la cuerdas.
El color depende del gusto del cliente. Algunos no desean que su instrumento conserve el matíz de la madera, en ese caso se le da un tinte. Pero lo tradicional es que permanezca del color natural, obscurecido levemente por dos o tres manos de laca rebajada con alcohol. Los instrumentos en esa tonalidad son los más usados por los músicos indígenas para los sones de danza, y por los mestizos para tocar huapangos.
Los instrumentos considerados de primera calidad tienen un precio algo mayor que aquellos hechos para surtir a los vendedores intermediarios, ya que su manufactura requiere de más tiempo, mayor calidad y mejores materiales. Un factor de suma importancia en este proceso es el tiempo que se dedica a la elaboración del instrumento, para que cada una de sus partes pegue perfectamente y o corra el riesgo de abrirse con facilidad.
Manuel Álvarez Boada. Etnomusicólogo, especialista en música de la Huasteca. ha publicado diversos títulos, entre los que destaca La música popular de la Huasteca veracruzana.
Artículo tomado de la revista Regiones de México. Número 1. 2002.

jueves, septiembre 01, 2005


¿un tabaco? ¡cómo no con todo gusto!
El presente y lo imediato no hallan eco, sino por semejanza con el pasado y por indicio de futuro...
Agustín Yáñez. Al filo del agua.
La muerte misma -¡qué angustiosa!- que angustiosa disloca el esqueleto de los días, minuto a minuto, a segundos descoyuntados, como dicen que lo hace también el amor. Así las angustias cuando se ignora el mal que tiene postrado al paciente, transcurren las hipótesis de los médicos, el daño se agrava, se frustran todos los recursos, el enfermo es llevado a ciegas y a locas, desesperadamente. Dicen que el amor es también como la muerte.
Agustín Yáñez. Al filo del agua.

lunes, agosto 29, 2005

Los muertos no le dan guerra a nadie; pero lo que es los vivos, no encuentran como mortificarle la vida a los demás. Si hasta se medio matan por acabar con el corazón del prójimo. Con eso te digo todo. En cambio, a los muertos no hay porqué aborrecerlos. Son la gran cosa. Son buenos. Los seres más buenos de la tierra.
Juan Rulfo.

domingo, agosto 28, 2005

Toda vida humana, individual o colectiva, gira en torno a un vago núcleo de contradicciones y sentimientos equívocos.

Jaime García Terrés, proemario a las obras de Juan Rulfo.
... Porque a todos los que le gusta leer mucho, de tanto estar sentados, les da flojera hacer cualquier otra cosa. Y tú sabes que el estarse sentado y quieto le llena a uno la cabeza de pensamientos. Y esos pensamientos viven y toman formas extrañas y se enredan de tal modo que, al cabo del tiempo, a la gente que eso le ocurre se vuelve loca.
Aquí tienes un ejemplo: yo.

Juan Rulfo, presentación a El llano en llamas.

viernes, agosto 26, 2005

Las indias esperan apacibles que el desvencijado microbús las lleve de regreso a sus rancherías, esperan en la puerta cerrada de la iglesia bebiendo café. Los agresivos colores de sus vestimentas, contrastan con la blancura inmaculada del templo. Cuando ríen ocultan bajo el rebozo sus amarillas dentaduras, tímidas, desconfiadas, ajenas a los ojos curiosos que las miran. Sus críos se descuelgan de entre sus brazos, dispersándose por el atrio en una persecución que se torna tediosa, dejándose caer sobre sus espaldas mientras sus inflados vientres delatan la malnutrición acostumbrada.
En los portales han acomodado sobre el piso decenas de hierbas, frutos silvestres y especias. La mirada de las vendedoras se repiten una tras otra, esperando a las marchantes; con sus dedos maltratados acarician las frutas, acomodan y vuelven a acomodar la mercancía, en un paciente afán de hacer lucir vistosas sus mercancías. Una de ellas mide con su mirada perdida la profundidad del tiempo, mientras que a lo lejos el bosque se cubre del blanco velo vespertino, ganando terreno la densa niebla. Una parvada de tordos vuelve a sus nidos dispersando el viento con sus aleteos cansados.
El campo hace mucho que dejó de ser un negocio lucrativo. Los hombres cambiaron el azadón y el huíngaro por las palas y el cemento. Se les ve caminar en pequeños grupos, la cal en sus cabezas los hace lucir mas viejos a la distancia, arrastran sus morrales cansados, alguno saca de sus prendas rotas una arrugada cajetilla de cigarros alas, un pequeño lujo que se acompaña con una bocanada de aguardiente.
Cae la noche y el movimiento matutino paulatinamente deviene en quietud. En la espesura del día solo se escucha el ladrido de los perros y el golpeteo de la lluvia sobre la hierba. Mañana volverán a construir sus sueños.

lunes, agosto 22, 2005

El silencio de Dios.

Siento que una vez no me levantaré más, que decidiré vivir entre ruinas, como una lagartija. Ahora, por ejemplo, mis manos están cansadas para el trabajo de mañana. Y si no viene el sueño como una pequeña muerte para saldar la cuenta pesorosa de este día, en vano esperaré mi resurreción. Dejaré que fuerzas oscuras vivan en mi alma y la empujen, en barrena, hacia una caída acelerada.
J. José Arreola.

viernes, agosto 19, 2005

De los amigos que dejé en los callejones laberínticos de Querétaro.

Ayer partí hacia mi terruño. La mañana lucía radiante, cálida, rutinaria, pero mi corazón se revolvía en el pecho ante la angustia de recogerme nuevamente a lo ya conocido.
Los viajes antes de ser una salida hacia el exterior, son un viaje interior de diálogo con uno mismo para después dialogar con el mundo. Decidí viajar a Querétaro porque soy un hombre que cree en las señales, pienso que al rededor nuestro siempre hay una señal que nos marca el rumbo, pero para ello hay que tener los ojos muy abiertos y esperar a que aparezcan siempre alertas.
La señal me llegó en Zacualtipán, en la casa de un amigo, su madre había salido de la ciudad y nos dispusimos a escuchar algunos discos con unas buenas y siempre bienvenidas tazas de café. Mientras oíamos a Buena Vista Social Club tuve una sensación de deja vú. Mi disonancia cognitiva para planificar las vacaciones me resultaron mas claras que el agua.
Los primeros días fueron de excesos y cursiosamente fueron graduándose a lo minimalista, a lo humano y tranquilo al término de mi visita.
Los cuates con los que llegué se dedican a lo creativo, el departamento era un inerminable ir y venir, asemejado a un hormiguero, deambulaban por doquier personalidades muy heterogéneas unas de otras, por lo cual las energías cambiaban constantemente.
Me cité con Lady Didenoch en el centro. Me llamó justo cuando iba bajando las escaleras rumbo a nuestro anhelado encuentro, después de mas de un año sin vernos. La miré de lejos, etérea, más frágil que de costumbre, con su andar liviano y mirada ausente. La negrura de sus vestiduras contrastaban con el paisaje urbano. Caminé hasta ella y me posicioné detrás suyo, podía rozar con mis labios sus renegridos cabellos ondeando ruidosamente. Los escaparates comenzaron a reflejarme y yo hacía piruetas detrás suyo, ella me miró de reojo, el búfón había logrado tener la atención de su oscura reina. Se detuvo resignada mientras invocaba mi nombre y la abrazé. De allí en adelante no la solté.
Conocí su mundo de amigos y de amores rotos. Sus protestas y su arte.
Mención aparte merece Angel y Luis Enrrique, anfitrión y guía turísitco respectivamente. Cariñosos entes dispuestos a abrir sus vidas para incluirme y crecer.
Omar y Fede me cautivaron con su hogar, su calidéz, su belleza interior, su inteligencia, perceptivos por naturaleza, armónicos y hermosas criaturas con quienes he dejado mi corazón y las ganas de volvernos a ver. En cada viaje sabemos que nos volverémos a encontrar en algún punto de nuestras existencias, quizá mas arrugados, quizá menos idealistas, pero en esencia el mismo espíritu en constante perfeccionamiento.
Las horas transcurrían lentas a veces, vertiginosas las otras.
Al rededor nuestro se tejían conexiones invisibles de parentezco, de alianzas, de terruños.
Terminó el sueño al ritmo de un beat profundamente hipnótico mientras las conversaciones se diluían en el cansancio anímico de quien se supo trascendido con otros espejos que no dudaron en recorrer el velo de sus existencias para mostrar sus verdades. Ahora todo ello es un recuerdo que se empieza a hacer añejo.

El underground en Querétaro.

Han pasado días desde mi último post, había estado entretenido conociendo la resistencia subterranea en Querétaro. Lady Didenoch está en un colectivo llamado CIAL (Coordinando Ideas y Acciones Libertarias) liderado por un ex-preso político ex-perredista que a su vez se asoció con un grupo de teatro llamado Mitote y un grupo de chavos anárquicos, así como psicólogos sociales, sociólogos y antropólogos. Este trabajo nació hace dos años, comenzó armando tocadas punk para después editar un fanzín y realizar proyecciones cinematográficas en colonias y asentamientos marginados.
Ellos acaban de concluir un taller de verano para niños en el cual se pretendió acercar y sensibilizar a los niños por medio de la acción creadora, a nuevas formas de percibir la realidad. Los resultados de ello están exponiéndose en el centro cultural que se abrió gracias al apoyo de los colonos de la colonia Vista Verde.
El colectivo está en sintonía con la autogestión, es decir crear servicios a partir de la organización comunitaria, con una fuerte tendencia a la jerarquización horizontal, no lineal como las instituciones actuales se han organizado. Esto evita el protagonismo y la burocracia, que muchas veces pone candados al acceso de servicios del pueblo. Esta forma alterna de enfrentar al capitalismo permite conservar la humanidad del sujeto frente al estado y sus instituciones. Hoy por hoy la dimensión humana de nuestra sociedad se antoja como una eficáz forma de resistencia.
Didenoch me contó que grupos como ellos hay en diferentes puntos de la ciudad, en especial de la periferia. Hay un proyecto gubernamental para construir un Acuaférico con el que se pretende erradicar el problema de abastecimiento del vital líquido que aqueja a la ciudad. Pretenden desviar el agua de un asentamiento llamado El Batán, pero esconde en su intención conservar a las principales compañías industriales asentadas en este estado, ya que son éstas las que demandan de cantidades desproporcionadas de líquido, para citar un ejemplo pensemos en la embotelladora de la Coca-Cola. De ahí un grupo de mujeres Otomís se han organizado para boicotear el proyecto ya que sus comunidades necesitan de sus recursos acuíferos para sus parcelas y hortalizas, que quizá no produzcan en cantidades o con fines de exportación, pero que significan un alivio para sus economías autosustentables, recordemos que Querétaro presenta niveles de emigración masiva alarmantes, por lo que la mayoría de sus comunidades están organizadas por mujeres.
Obviamente la represión estatal a intentado eliminar este tipo de grupos debido a que representan una potencial amenaza para sus ideales de modernidad y progreso. El tema de la represión toma un aspecto tenebroso.
Hace poco informé por este medio acerca del asesinato del activista de Octavio Acuña. Lo que voy a relatar lo haré con mucho cuidado, teniendo en cuenta la identidad y seguridad de las personas que están involucradas.
Un estudiante de la Universidad Autónoma de Querétaro forma parte de un colectivo con la misma idea de la autogestión, la toma de conciencia y el respeto de los derechos humanos. Hace poco salió con unos amigos a un bar en donde a la segunda cerveza comenzó a notar cierto mareo, lo cual le sorprendió debido a que había bebido poco. Al poco tiempo lo sacaron semi inconsciente para darle una salvaje y despiadada golpiza, misma que lo condujo a estar en estado grave en un hospital. El motivo de tan irracional acto: su condición de disidente sexual.
Como verán, la organización de grupos reaccionarios por parte de la ultraderecha, y en especial de ciertos grupos religiosos dogmáticos están utilizando la intimidación entre los activistas en una estadística de frecuencia cada vez mas alta. Este tipo de actos no son nada nuevos, pero sorprenden por lo cotidiano que resultan en esta ciudad.
En conclusión, existe un muy organizado movimiento subterraneo contra las injusticias del capitalismo, y aunque los logros se observan paulatinamente, hay mucha resistencia y represión de los grupos empresariales y religiosos, que no se tientan el corazón para eliminar a todo aquél o aquéllos que se oponen a sus objetivos.
Habrá que seguir peleando y sobreponerse al miedo.

lunes, agosto 15, 2005

Comienza la semana y yo en la náusea mas abyecta, parece que al cuerpo no le está gustando la vida que le doy en estas vacaciones. El domingo ha sido un día de excesos. Por acá estába el maestro Astorga, hemos almorzado con su familia y hemos tenido una prolongada charla entre humo y tequilas con cerveza. Estoy muy cansado, duermo poco, como menos, y hoy será una tarde para recorrer la ciudad y sus iglesias.
Todos parecen estar retomando el curso monótono de sus existencias. Se siente raro cuando no existen preocupaciones laborales y de convivencia cotidiana. Me estoy quedando sin recursos, habrá que racionar la cerveza o condenarme a la abstención hasta el final de mis días libres. Ya saldrán cosas de las cuales hablar.

sábado, agosto 13, 2005

Crónicas queretanas.

Llegué a esta ciudad a las 2:30 a. m. y en una breve escala en la terminal de autobuses de Pachuca me encontré con Gersom, hacía tiempo sin verlo, ayer fué el cumpleaños de Julius pero como no invitó a su mega borrachera chilanga nadie se apuntó. Todo permanecía en una profunda calma, aparentemente la ciudad dormía.
Me recibió Angel en su departamento colectivo, como bienvenida recibí el distintivo aroma de la ganja flotando libremente por la atmósfera de la sala, y el baño, y la cocina, y las habitaciones. La madrugada transcurrió con una variada mezcla de músicas, risas, conversaciones serias rotas por la simplicidad con la que juvenilmente observamos y vivimos nuestras existencias, no he dormido nada y es mi primer día de vacaciones, hoy abrá fiesta, habrá que pensar en las chelas y una buena aspirina para no parecer zombie con el cansancio.
Voy al encuentro de viejos amigos, ya saben que estoy aquí pero no les he dado señas de vida. Me siento extrañamente contento, mis anfitriones son personas muy humanas y por lo menos sus conversaciones son ingeniosas, lo cual refresca mis cansadas fuerzas.
Querétaro despertó paulatinamente mientras disfrutábamos a Anthony Hopkins en su memorable (aunque no tan buena como su antecesora) Hanibal. Mañana sabrán de este pata de perro por este terruño insospechable.

viernes, agosto 12, 2005

Vacaciones!!!!!

Después de un año y medio de estarme partiendo el lomo, me han autorizado las vacaciones, no sin antes haber sorteado todo tipo de trabas, salgo esta noche con rumbo desconocido, bueno, es un decir, fuera de todo pronóstico y aún cuando estoy indignado con la ola de violencia hacia los grupos minoritarios de Querétaro, viajaré a ese destino.
Allá me encontraré con mi entrañable Lady Didenoch, hoy es la clausura del taller de arte que impartió a niños en edad escolar, tenemos tanto de que hablar que me entusiasma. El sábado al medio día tengo una comida con el escultor Javier Astorga quien está planeando abrir un taller de artesanía fina en aquél terruño repleto de laberínticos callejones y andadores.
También saludaré a un par de buenos amigos, con quienes habrá que pulir la amistad con dedicación y afectos.
Extraño andar de pata de perro, me daré vuelo mientras pueda y sabiendo que apremia el tiempo para volver a mi gris vida de burócrata.
Se respira bien cuando se sabe que momentáneamente podré dejar de pensar en pacientes, consulta y talleres.
Ya sabrán de mí en estos días.... me lamento de no llevar conmigo la cámara fotográfica. Alguna mosca tenía que posarse en mi pastel.